viernes, enero 19, 2007

Ferrari F40 de Kyosho









A la hora de hablar de un coche como el que nos ocupa, resulta muy fácil caer en perogrulladas. Por eso, ruego a los lectores que me disculpen en la medida que puedan, pero lo siento, soy Ferrarista. 

En el año 1987 vió la luz un nuevo modelo de la casa de Maranello que, en primer lugar, tenía una denominación diferente a lo habitual. Hasta ahora las denominaciones Ferrari eran de dos tipos, por un lado, las que hacían referencia al volumen unitario de un cilindro (valga como ejemplo 275 o 365), o las que indicaban la cifra de la cilindrada del motor seguida del número de cilindros (512, 308). Este modelo se salía de lo común. La 'F' hacía la referencia a la categoría reina del automovilismo, la Fórmula 1, así como a la inicial de Ferrari; y el 40, conmemora el cuarto decenio del nacimiento de la Scuderia Ferrari. La empresa del Commendatore quiso celebrar sus 40 años de vida ofreciendo a sus clientes un coche muy especial, que resultase la síntesis de su experiencia en la competición aplicada a un vehículo que circulase por la calle.

La primera mitad de los años 80 fue un período muy prolífico para Ferrari en lo que a modelos de calle se refiere. En 1984 vio la luz el Testarossa, que cubría el segmento de las berlinettas de 12 cilindros y su diseño lo consagró como todo un icono de su tiempo, llegando a ser expuesto incluso en el Moma de Nueva York. El 328 tomaba el relevo al 308 en el grupo de las pequeñas berlinettas V8. Como variante especial y de altas prestaciones de éste figuraba el 288 GTO, dotado de doble turbo. En lo que a Ferraris de cuatro asientos se refiere estaban los 412 y los Mondial Coupé y Cabrio. El F40 vino a culminar toda esta gama ofreciendo un producto aun más exclusivo si cabe.

Los órganos mecánicos estaban basados en los del 288 GTO, considerado su hermano pequeño. La carrocería era espectacular y se basaba en parte en la del 288 Evoluzione. Era angulosa, ancha, llena de branquias y terminaba en un gran spoiler trasero. Como no podía ser de otra forma, salió del lápiz del gran diseñador Pininfarina. Su mecánica era un V8 de 3.0 litros de cilindrada, sobrealimentada por dos turbocompresores japoneses IHI. Erogaba 478 cv, siendo uno de los coches con mayor potencia específica de su tiempo.

Las pruebas de la época revelan al F40 como uno de los Ferrari más indómitos de conducir. El uso de una mecánica turbo respondía a la tendencia generalizada en la F1 de la época. Su rival natural fue el Porsche 959 con tracción integral, doble turbo y 450 cv. Cabe destacar que el heptacampeón del mundo de F1, Michael Schumacher, siente una particular predilección por su F40, que usa muy a menudo. En sus años como piloto de Ferrari, el también campeón Nigel Mansell solía emplear su F40 para trasladarse entre un GP y otro. Fue el último coche que el Commendatore fabricó en vida, a cuya presentación asistió ya con estado de salud muy precario.

Quizás el mayor problema de esta nueva serie de Ferrari iniciada por el fabricante japonés Kyosho sea que sus miniaturas salen al mercado con mucho tiempo entre ellas. El modelo , como el resto de esta serie, tiene apertura de capó y maletero. Dentro del motor podemos ver con claridad multitud de sus componentes. Los detalles exteriores e interiores reproducen hasta la parte más pequeña. Es posible que sea una de las mejores miniaturas de este coche en la escala 1/43.

miércoles, enero 17, 2007

Citroen SM de Minichamps







Los éxitos cosechados con coches como la serie Traction Avant o el DS, que tras 15 años de vida seguía estando en la vanguardia, el siguiente paso lógico de Citroen era la construcción de un automóvil de gama superior. Este coche emplearía los principales avances técnicos del DS, su tracción delantera, su sistema de suspensión hidroneumática o sus faros delanteras direccionables. La compra en 1968 de Maserati por parte de la firma del Doble Chevrón puso en bandeja el componente que faltaba, el motor.

Los técnicos de Citroen encargados del denominado 'Proyecto S' tomaron como base el motor V8 Maserati y construyeron una versión V6, además de adaptarlo a un chasis de un coche de tracción delantera, poniendo la guinda del pastel la elegante carrocería obra del diseñador Robert Opron. Tras dos años de gestación el resultado final se presentó en el Salón de Ginebra de 1970 y, como venía siendo habitual en la marca, el auto causó verdadera sensación.

Su denominación final fue SM, S por el nombre interno del proyecto, y M por Maserati, aunque también se dice que ambas siglas se refieren a la expresión 'Sa Majaste' (Su Majestad) de la misma forma que al DS se le conocía como 'Déese' (Diosa). Su motor de 2,7 litros erogaba 170 cv de potencia y la caja de cambios manual de cinco relaciones fue desarrollada ex profeso. Desde que en 1964 se dejara de fabricar el lujoso Facel Vega Facel II Francia no había tenido hasta este momento otro coche de la categoría del SM, que competía con toda tranquilidad contra los coupés de marcas como Alfa Romeo, BMW, Jaguar, Lotus o Mercedes, entre otras. A partir de 1973 el motor V6 evolucionó hasta los 3.000 cc y su potencia ascendió hasta los 190 cv.

Cabe destacar que el motor del Citroen SM fue empleado en otros vehículos coetáneos, como el Maserati Bora o la segunda generación del Quattroporte, que básicamente era un SM recarrozado. El piloto y constructor de autos deportivos Guy Ligier también se sirvió del motor V6 Citroen-Maserati para su coupé JS2, de hecho, Ligier llegó a un acuerdo con Citroen para ensamblar los SM durante un tiempo en su factoría de Vichy, de ese modo desembolsaba menos dinero por dichas mecánicas. El carrocero francés Henri Chapron llevó a cabo algunas muy interesantes versiones del SM, el elegante cabriolet 'Mylord', la berlina 'Opera' o la popular limusine presidencial descubierta encargada por el Palacio del Elíseo y que fue usado como coche de parada por los presidentes Pompidou, Mitterrand y Chirac. La Gendarmerie supo valorar las excelentes prestaciones del SM al elegirlo como vehículo de patrulla de carretera.

Sin embargo, el SM pronto se granjeó fama de automóvil poco fiable debido a las continuas averías que sufría su motor Maserati. La Crisis del Petróleo de 1973 tampoco ayudó y en 1975, cuando Peugeot compra Citroen, el SM fue el primer vehículo en ser cancelado de su producción. Con todo, el SM sea posiblemente uno de los coches más gloriosos de todos los tiempos, representando a la perfección el concepto de lo que para Citroen debía ser un automóvil de Gran Turismo. 

La miniatura del Citroen SM objeto de esta entrada está realizada por Minichamps y es posiblemente la mejor que existe de este coche en escala 1/43 sin contar las realizadas en resina de versiones con carrocerías especiales, superando las de otros fabricantes similares como Norev, Universal Hobbies o Ixo. La miniatura cuenta con un molde de líneas proporciones correctas con un acabado de grandísima calidad en el exterior e interior, con muchas piezas independientes que reproducen los detalles de su carrocería. Además Minichamps la tiene disponible en un buen número de colores.

Lamborghini Silhouette y Jalpa de Minichamps












El Silhouette fue oficialmente el primer Lamborghini de techo abierto. Llegó al mercado en 1976 y su carrocería angulosa, obra de Bertone, provocó que los periodistas especializados de la época lo llamaran el "Baby Countach". Pero lo cierto es que no tenía nada que ver con el Countach, pero sí con el Urraco, modelo que nació con la vocación de ofrecer un coche más asequible y manejable a los habituales clientes de Lamborghini, amén de hacerle la pascua a otros coches de la competencia como el Maserati Merak o el Dino 308 GT4 de Ferrari. 

El Silhouette era un Urraco P300 rediseñado, con dos asientos en vez de cuatro. Las carrocerías de tipo de targa se habían empezado a poner de moda gracias al Ferrari 308 GTS o el Porsche 911, por lo que la empresa estimó oportuno presentar un coche de esta clase. En el apartado mecánico, el Silhouette montaba el V8 de 3.0 litros y 265 cv del Urraco P300. Gozó de muy poco éxito en parte a la poca fiabilidad de su mecánica y la baja calidad de construcción de sus materiales. Para ahorrar costes, el coche no fue adaptado a la normativa estadounidense de seguridad y de contaminación, por lo que se cerró en banda al que es el mercado por excelencia de los coches deportivos de lujo. En 1977, un año después de su fabricación y con 52 unidades vendidas, el Silhouette se dejó de fabricar. 

El Jalpa fue una mejora del Silhouette que se mantuvo 10 años en el mercado y se vendió mejor que su antecedecesor. Montó un motor V8 de 3,5 litros y 255 cv, que tenía mejor par motor que el del Silhouette consiguiendo una nada despreciable velocidad de 235 Km/H. Los cambios en la carrocería eran leves pero se notaba la diferencia. El interior se rediseñó y se le colocaron llantas Campagnolo. 

Con la compra de la empresa por parte de los hermanos Mimran, el Jalpa desapareció, llegando a Lamborghini la época de un sólo modelo. Los aficionados al cine, y más concretamente a las películas del boxeador Rocky Balboa, protagonizadas por Silvester Stallone, recordarán que éste conducía un Jalpa negro en 'Rocky IV'.

Siempre es de agradecer que los fabricantes de miniaturas no siempre vayan a los modelos más conocidos y nos sorprendan con reproducciones de vehículos de las que suele haber carencia. Éste es el caso por ejemplo de los Lamborghini Silhouette y Jalpa, dos modelos que prácticamente son dos completos desconocidos para la inmensa mayoría del gran público "amante del automóvil" que cree que el actual Gallardo es el primer Lamborghini "pequeño" que se construye. También es de agradecer que un fabricante como Minichamps, con unos excelentes acabados y un precio que sin ser bajo, es asequible, nos ofrezca unas buenas reproducciones.

Poco a poco los productos de Minichamos están viendo como su calidad sigue aumentando. Este es el caso de los Silhouette y Jalpa, miniaturas de última hornada del fabricante alemán donde se percibe este aumento. Destacan mucho los acabados exteriores, especialmente las llantas con forma de dial telefónico o el acertado y propio color blanco tan típico de los Lamborghini. El interior está muy bien rematado, con unos asientos bicolor muy bien conseguidos. Como no la tampografía y los logos son todos correctos.

martes, diciembre 26, 2006

Bentley S1 Continental Flying Spur 1959 de Minichamps









Corría el año 1952 cuando el jefe de diseño de Rolls Royce-Bentley, JP Blatchley, y el ingeniero Ivan Evernden comenzaron a trabajar en secreto en un proyecto que tenía como objetivo volver a posicionar a Bentley en las élite de los coches de lujo. La marca antaño muy identificada con el automovilismo deportivo, fue absorbida por Rolls Royce en 1933 y había perdido gran parte de esa identidad, y tras la II Guerra Mundial se había mimetizado por completo con su matriz y la situación debía revertirse y crear una nueva entidad. Fruto del trabajo de Blatchley y Evernden surgió el fabuloso R-Type Continental, un automóvil que causó sensación en su lanzamiento y que era capaz de superar las 100 millas por hora.

El proyecto Continental fue todo un éxito y vería su continuidad garantizada ligada al nuevo Bentley S-Type. Además, reputados carroceros realizaron sus propios interpretaciones del Continental. A la original de HJ Mulliner se sumarían las de Park Ward, James Young, Hooper, Graber o Franay. Sin embargo, HJ Mulliner fue más allá ofreciendo un singular diseño del coupé Continental pero con cuatro puertas, una carrocería que sería bautizada como Flying Spur -Espuela volante-.

Fue Arthur Talbot Johnstone, máximo responsable de la firma HJ Mulliner Coachworks a quien se debe la denominación Flying Spur, pues es el lema que consta en su escudo de armas de su familia, el Clan Johnstone del Concejo de las Borders Escocesas. 

El primer Bentley con carrocería Flying Spur que HJ Mulliner construyó fue el S1 Continental. En total se construyeron 432 unidades del S1 Flying Spur, 217 de las cuales carrozadas por HJ Mulliner. La carrocería, esbelta y estilizada, mejoraba notablemente las prestaciones del S1 con respecto a la berlina estándar, equipada con un motor Rolls Royce de seis cilindros y 4.9 litros con 180 CV de potencia. El Flying Spur en su aspecto aunaba la elegancia y la distinción con la belleza y la deportividad. 

El precio de un S1 Flying Spur era de 8.034 libras esterlinas, equivalentes hoy a 265.000 libras. Tanto en los Bentley S2 y S3 que sustituyeron al S1, HJ Mulliner siguió ofreciendo la carrocería Flying Spur.

La minitaura que Minichamps ha presentado recientemente, muestra un salto de calidad bastante signifcativo, desde que hace más de un año apareciera el R-Type Continental. Ni mucho menos voy a decir que éste último sea malo, todo lo contrario, pero cuando se ponen juntos y se comparan, se nota la evolución y el camino que quiere seguir Minichamps, con multitud de elemntos exteriores ornamentales propios del modelo y creados con piezas independientes y en un interior totalmente detallado. Sin duda, de las miniaturas más vistosas y mejor conseguidas que han entrado últimamente en mi vitrina. Esperemos que Minichamps siga en el camino de ofrecer más Bentleys clásicos, ya que existe un gran vacío en el mercado actual de estas miniaturas.

martes, noviembre 28, 2006

Maserati Biturbo de Minichamps








Cuando este vehículo irrumpió en el mercado supuso toda una conmoción. Por un lado, los habituales clientes de Maserati se sintieron muy frustrados. Acostumbrados a superdeportivos y vehículos de gran turismo como los Indy, Ghibli o Bora, se hallaron ante un pequeño sedán dotado de un motor V6, algo que sintieron casi como un insulto. Por otro lado, la gente de clase media lo aceptó de muy buen grado, pues ya podía entrar en su presupuesto el hacerse con un Maserati...por lo menos así se llamaba.

Pero antes analicemos muy brevemente la trayectoria que seguía la firma de Bolonia. Maserati fue fundada por los hermanos Maserati y su actividad se encuadró casi por completo en la competición. Los hermanos Maserati vendieron la empresa a los hermanos Orsi, viviendo ésta durante los años 60 un período de gran esplendor en lo que a vehículos de turismo se refiere. 

Después, a principios de los 70, los Orsi vendieron la empresa al constructor generalista galo Citroen, fue cuando los Maserati se bebeficiaron de la alta tecnología que aportaba la marca del doble chevrón. Pero a finales de los 70, Citroen fue adquirida por su vecina Peugeot, dando así lugar al consorcio hoy conocido como PSA Group. La primera acción de Peugeot fue deshacerse de Maserati, y fue aquí donde entra en escena Alejandro de Tomaso. 

Los coches de De Tomaso siempre habían competido contra los Maserati. Bajo una operación de lavado de cara, De Tomaso suprimió de Maserati los grandes GT y superdeportivos y apostó por un nuevo segmento, el de los coches de tamaño medio. Los primeros modelos que introdujo De Tomaso fueron el sedán de lujo Quattroporte III, que estuvo en producción hasta 1990, y el Kyalami, un coupé de gran tamaño que no era otro cosa que un De Tomaso Longchamp con mecánica Maserati V8 en vez de la Ford. Pero estos coches nunca gozaron del éxito del Biturbo.

El Biturbo ya no era el supercoche apasionante y de rabiosa actualidad que en su día fueron los Ghibli, Bora o el legendario 3500 GT. Era más bien un pequeño sedán hecho para competir con coches como el Porsche 924 o el BMW 323. Al principio montó un motor V6 de 2.000 cc sobrealimentado por dos compresores y que entregaba 180 cv. En 1986 apareció la versión Spyder o descapotable, que ya equipaba el mismo motor pero de 2.500 cc. La evolución final del V6 fue de 2.800 cc y 220 cv. Poco a poco los Biturbo empezaron a denominarse 222, 225 o 228 según su cilindrada. También aparecieron versiones de cuatro puertas denominadas 425 y 430. La última evolución de los Biturbo fueron los Ghibli (nada que ver con el modelo de 1966) y Chamal de mediados de la década de los 90. Fue entonces cuando Ferrari, en nombre de Fiat se hizo con la empresa. 

Minichamps presenta estas dos variantes del Biturbo con un fantástico acabado tanto exterior como interior. Destacan unos excelentes moldes de formas correctas y proporcionadas, además de un rico y cuidados ornamentado que incluye piezas independientes en plástico y anagramas en metal fotograbado.

De Tomaso Mangusta de Minichamps









El primer coche de calle que fabricó Alejandro de Tomaso se denominó Vallelunga. Era un bonito coupé biplaza con un motor 4 cilindros Ford Cortina de 1.500 cc. Pese a que fue un coche atractivo, sufrió problemas relacionados con la colocación en la parte central-trasera del motor, que provocaba que el eje soportase mucho peso de la caja de cambios y adoleciera de poca rigidez.

Después de dos años, De Tomaso decidió cambiarlo por el coche que empezaría a dar a la empresa del argentino su fama en el buen hacer de superdeportivos. El Mangusta nació en 1966. Su diseño resulta de una mezcla de un coche deportivo que desarrolló Carroll Shelby, el 70P, y un prototipo construído por Giuggiaro para Iso que fue desechado. 

Se trataba básicamente de un coche de carreras adaptado a la calle, dotado de un motor Ford V8 de 4.7 litros -el famoso 289 ci-, cuyo habitáculo resultaba incómodo y angosto. Sus prestaciones fueron realmente buenas, destacando su gran poder de aceleración. Lo más impactante era la apertura del compartimento motor, en dos secciones a modo de alas de gaviota (ver foto). Se fabricó hasta 1970, fecha en la que hizo aparición el Pantera, el coche que forjó el nombre de la marca y la consagró en el olimpo de los supercoches, pero esa, ya es otra historia.

Ahora hablemos del De Tomaso Mangusta de Minichamps. De entrada no estamos ante un Minichamps de los normales, ya que posee partes practicables. Sólo está disponible en tres colores, azul, rojo y el marrón metalizado que aquí les muestro. Estamos ante una gran realización de Minichamps, donde se detalla también el motor. Exterior e interior están muy bien rematados.

viernes, noviembre 24, 2006

Lotus Esprit S1 'The Spy who loved me' & Lotus Esprit Turbo 'For your eyes only' de Minichamps










Los productores cinematográficos Albert R. Broccoli y Harry Saltzman, poseedores desde 1961 de los derechos para llevar al cine la saga de novelas escritas por Ian Fleming sobre el Agente 007 del Servicio Secreto Británico James Bond, contrataron al actor australiano George Lazenby para protagonizar la sexta entrega de la serie, una vez que el popular Sean Connery declinase dicho cometido tras cinco entregas con el objetivo de desencasillar su carrera artística. Lo cierto es que la película protagonizada por Lazenby, 'On Her Majesty secret service', pese a contar con otros dos protagonistas de lujo como Telly Savalas y Diana Rigg, no tuvo el éxito esperado, y Broccoli y Saltzman no volvieron a contar con el actor de las antípodas, y, una vez más, para la siguiente entrega, 'Diamonds are forever', Sean Connery regresó para vestir el smoking del Agente 007. No obstante, esa cinta sería la última que de manera oficial rodaría Connery y, finalmente, la pareja productora encontró a un sustituto más a largo plazo.

La persona elegida era otro popular y joven actor británico de prometedora y consistente trayectoria llamado Roger Moore. Lanzado al estrellato gracias a su papel protagonista en la serie de TV 'Ivanhoe', el hecho de haber interpretado al legendario personaje Simon Templar en la popular serie  'El Santo' (1962-1969), que narraba las aventuras de un sofisticado ladrón de guante blanco especialista en desmontar los complots que tramaban poderosos gangsters, fue suficiente para que Broccoli y Saltzman apostasen por él. También ayudó su trabajo en otra famosa serie británica de aventuras, 'The Persuaders' junto a Tony Curtis, dos ricos playboys que trabajaban como agentes especiales para una organización.

Sea como fuere, Roger Moore protagonizaría en 1973 la octava película del Agente 007, 'Live and let die', y haría lo propio hasta el año 1985 en un total de siete cintas, cuando ya con 58 años de edad, la producción estimó que ya no era apto para dar vida a este personaje, siendo sustituido por Timothy Dalton.

Los coches siempre han tenido un especial protagonismo en las películas de James Bond. El más famoso de todos, el Aston Martin DB5 cargado de todo tipo de gadgets que debutase en 'Goldfinger' y que se ha podido ver en otras cintas de la serie, 'Thunderball', 'Goldeneye', 'Casino Royale' y 'Spectre'. Pese a que ha tenido tras su volante a varios de los actores que han encarnado al mítico espía, siempre se le identificará con el Bond de Sean Connery. En las dos primeras cintas de Moore no hay un automóvil que cobre un protagonismo tal que pudiera ser ligado al nuevo Bond, aunque en la tercera, 'The spy who loved me', la cosa cambia, entrando en escena quizás el segundo automóvil más mítico de la saga Bond tras el Aston Martin DB5.

En 'The spy who loved me', James Bond debe impedir que un peligroso megalómano llamado Stromberg -Kurt Jurggens- lleve a cabo un peligroso complot que pudiera terminar con el planeta tierra sumergido bajo los mares. Para realizar correctamente su trabajo, 007 recibe una serie de materiales provenientes de la Sección Q y entre ellos destaca especialmente el flamante Lotus Esprit S1 de color blanco con matrícula 'PPW 306R'. Este coche es entregado a 007 en la isla de Cerdeña. Como suele ocurrir con los autos del agente con licencia para matar, sus atractivos van más allá de una aerodinámica derivada de los F1 y de su motor de dos litros y 160 cv, pues este Lotus incorporaba misiles tierra-aire, difusor de aceite para hacer perder adherencia a los malos y la capacidad de lanzar minas y torpedos una vez que dentro del agua se había transformado en un coche-submarino, sin duda, una de las escenas más legendarias de toda la saga de Bond, la persecución subacuática que protagonizó Roger Moore a bordo de su 'Lotus Submariner'. Uno de los ejemplares empleados en la película fue adquirido recientemente en subasta por más de 600.000 libras por el industrial Elon Musk, famoso por sus coches eléctricos Tesla.

Pero 'The Spy who loved me' no sería la única colaboración entre el Agente 007 y el Lotus Esprit. El camino de Roger Moore se volvería a unir con el deportivo de Norfolk para una nueva entrega de la saga, en este caso se trata de 'For your eyes only' (1981). En esta nueva aventura, James Bond debe recuperar un sofisticado sistema de intercepción de trasmisiones secretas desarrollado por la inteligencia británica que ha sido robado por unos traficantes de tecnología para venderlo al KGB soviético. En esta ocasión, Bond recibe de la Sección Q el nuevo Lotus Esprit Turbo, concretamente son dos unidades las que se pueden ver, una primera en color gris, que aparece en las primeras escenas, con apenas protagonismo y que es autodestruido para evitar que cayera en manos enemigas. El segundo es otro de los autos incónicos de la saga, el Esprit Turbo de color cobre metalizado y matrícula 'OPW 678W' con el que Roger Moore se pasea por la estación alpina de esquí de Cortina de Ampezzo. Ninguno de estos autos acapara un notable protagonismo y no muestran los supuestos gadgets especiales con estaban equipados. 

Tanto en un caso como en otro, muchos fueron los que se preguntaban cómo un actor tan alto como Roger Moore podía meterse sin problemas dentro del Lotus Esprit, un automóvil especialmente bajo.

Las dos miniaturas que protagonizan la entrada pertenecen a la 'James Bond Collection' de Minichamps. Ambos modelos cuentan con un muy buen acabado y el nivel habitual de calidad que tienen los productos de Minichamps.