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lunes, diciembre 09, 2013

Ford Country Squire 1964 de Premium X






Los primeros automóviles con carrocería station wagon o familiar se contruyeron dotando a los modelos estándar de un añadido de madera. La Ford Motor Company, como buena empresa pionera del sector, fue de las primeras en ofrecer este tipo de carrocerías desde el mismísimo Model T. Con el tiempo esos añadidos de madera fueron sustituidos por estructuras de fibra de vidrio y, finalmente, las carrocerías familiares terminaron por ser completamente de acero. No obstante, los años seguían pasando y los fabricantes seguían dotando a sus coches familiares con paneles de madera o imitación en una especie de tradición estética que se mantuvo hasta finales de la década de los 80, los conocidos popularmente como 'woody wagon'.

Ford denominó Country Squire a su modelo familiar de gran tamaño o 'full size' durante 40 años entre 1951 y 1991, incorporando las versiones más equipadas los clásicos paneles de madera, como es el caso del Country Squire de 1964, modelo que nos ocupa, un familiar derivado del bonito y estilizado Galaxy 500 del mismo año. La gama de motores disponible para el Country Squire iban desde un modesto seis cilindros hasta el poderoso V8 427 de 7.000 cc.

Hoy presento el tercer modelo del fabricante Premium X, marca con la que Ixo Models vende sus miniaturas de coches americanos. Si bien en un principio estos estaban fabricados en resina, finalmente han optado por el diecast, aunque con un nivel de acabado muy alto, de lo mejor del mercado, teniendo en cuenta el precio tan bueno que suelen tener estos modelos. En este caso se trata de un Ford Country Squire de 1964 que vimos por primera vez en color rojo dentro del coleccionable de kiosco dedicado a los coches del Agente 007 James Bond, concretamente al que aparecía en la película 'Goldfinger'. Premium X ha realizado otras tres versiones para el comercio ordinario y dotadas de un acabado más trabajado y exclusivo, siendo la que muestra aquí la edición limitada que vende la tienda alemana Modelcarword y que está limitada a 750 unidades. Se trata de un modelo muy llamativo, con un muy buen acabado, con muchos detalles en fotograbado, una calidad impecable en la pintura, excelente ornamentado y un molde con las formas muy correctas.

domingo, agosto 30, 2009

Cadillac Eldorado 1976 de Premium X







1976 fue el año en que Cadillac presentó "el último gran convertible americano". El nombre Eldorado está ligado a la marca de Detroit desde 1952, cuando se presentó un 'showcar' especial para conmemorar las Bodas de Oro de Cadillac. 

El primer Eldorado se incorporó a la gama en 1953. Eldorado es una palabra del castellano y quiere decir varias cosas. Según cuenta la leyenda Eldorado fue un jefe indígena de Sudamérica que cubría su cuerpo de polvo de oro en ocasiones ceremoniales aunque también se denominó así a una supuesta ciudad fantástica situada en la selva del Orinoco que suscitó numerosas expediciones de exploradores europeos, como la de Sir Walter Raleigh. 

Sobre la utilización de este nombre para un coche de Cadillac, dos son las teorías al respecto. Una dice que fue elegido tras ser propuesto por Mary Ann Marini en una tormenta de ideas dentro del departamento de Marketing. La otra, que fue una especie de homenaje a un resort de vacaciones de Indian Wells donde los ejecutivos de GM solían pasar sus vacaciones, aunque como el mencionado club de campo se fundó en 1957, pues ésta última teoría pierde bastante peso.

Desde su primera versión de 1953, el Cadillac Eldorado se situaba en el segmento alto de la marca y sólo por encima suya estaban las enormes limousinas Brougham de la serie 75. Era lo que en Norteamérica se denomina un 'coche personal', en la misma línea que los Lincoln Mark Series, el Buick Riviera o el Oldsmobile Toronado, un automóvil de grandes dimensiones, muy lujoso, de dos puertas y con carrocería coupé o cabriolet. 

Un eslogan de venta de los primeros tiempos rezaba que el Cadillac Eldorado "tenía un capó tan grande como Texas y un motor tan grande como California", dados estos parámetros, cabe contextualizar que el modelo que nos ocupa sé ponía a la venta en plena crisis del petróleo, justo cuando los fabricantes de automóviles ya se empezaban plantear una reducción en el tamaño de los coches y, por supuesto, de sus motores.

A decir verdad, el Eldorado del 76 seguía albergando bajo su capó un enorme motor V8, concretamente de 8.2 litros de cilindrada (500 pulgadas cúbicas), aunque precisamente no era el colmo de potencia, pues tan sólo ofrecía 190 CV, algo escasos para mover las cerca de 2,5 toneladas que pesaba. Su carrocería era el fiel reflejo de las tendencias de diseño que se llevaban en la América de los 70, líneas simples y rectas sin ninguna estridencia estilítica, aunque ya de por sí el colosal tamaño que tenía ya era lo bastante estridente. Tras su retirada del mercado, nunca volvió a fabricarse en los Estados Unidos un descapotable de esas dimensiones. Las versiones posteriores del Eldorado menguaron de tamaño y eran de carrocería coupé.

Hoy les presento un nuevo modelo de la firma Premium X, división de productos de gama alta de Ixo. En esta ovasión estamos ante un producto de una calidad muy alta, con una terminación digna de los buenos fabricantes de resina. Las formas de la carrocería representan muy bien las líneas de este coche. Es más que destacable la profusión de piezas en fotograbado, tanto en el exterior como en el interior (por ejemplo, las rejillas de salida del aire acondicionado). Destacar también un interior excelente, donde destaca el contraste de colores entre la tapicería y el salpicadero. Sí se vuelve a repetir un detalle que ya critiqué en el modelo Fleetwood, los pomos de las puertas modelados y pintados en vez de ser piezas independientes. En definitiva, más puntos positivos para Premium X por reproducir otro de esos coches americanos que siempre se les olvidan a los fabricantes de miniaturas.

miércoles, agosto 26, 2009

Cadillac Fleetwood Sixty Special Brougham 1967 de Premium X








La dimensión automovilística del concepto 'sueño americano' tiene nombre propio y se llama Cadillac. Todo americano de clase media con ansias de triunfar en la vida tiene contemplado adquirir un Cadillac...Bueno, quizás este concepto del que les hablo esté algo desfasado, pues ya los Cadillac no son lo que eran y su casa madre, la todopoderosa General Motors, atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia. Pero bueno, a lo que vamos, Cadillac, que toma su nombre del explorador francés Antoine Laumet de la Mothe, Señor de Cadillac, que fundó la ciudad de Detroit en 1701, fue la joya de la corona de la General Motors desde su fundación.

El modelo Fleetwood Sixty Special Brougham representaba el tope de gama, lo más refinado que GM podía ofrecer a un acaudalado cliente ansioso de adquirir la berlina americana más lujosa del momento. Sus líneas son una perfecta muestra del estilo americano que entró en boga en la década de los 60, eliminando por completo las formas redondeadas y bulbosas de la primera mitad de los 50 y racionalizando las aletas picudas de la segunda mitad de dicha década. Fue el tiempo de los grandes paquebotes de gran capó, techo bajo, muchas líneas rectas y formas achaparradas.

El rasgo estilístico más novedoso era su frontal, donde una gran parrilla horizontal dejaba a cada lado dos grupos ópticos dobles en disposición vertical, una solución ya vista en coches como Facel Vega, Alvis, Mercedes y en el Pontiac GTO, que apareció ese mismo año conviertiéndose según muchos entendidos en el primer muscle car de la historia. El interior del coche era todo lujo asiático, enormes y mullidos asientos de cuero con capitoné, inserciones en madera noble y un sinfín de extras eléctricos pensados para propiciar a sus ocupantes el mayor confort posible, y es que la firma de Detroit pretendía ofrecer un producto no sólo vendible en los Estados Unidos, sino que captase la atención de los ricos europeos usuales compradores de coches como Rolls Royce o Mercedes. En el apartado mecánico, el Fleetwood montaba un V8 de 7.0 litros de cilindrada capaz de ofrecer 340 CV de potencia, suficientes para mover holgadamente las dos toneladas que pesaba.

Como siempre, y para terminar la reseña antes de pasar al análisis de la miniatura, cabe aportar algunos datos más sociales de este coche. Concretamente hay que destacar que el propio General Franco, jefe del Estado Español durante la dictadura, tuvo varios Fleetwood en su flota de coches, que eran usados por él mismo y por algunos de sus ministros como coches oficiales. Por supuesto no iba a faltar la referencia cinéfila, sobre todo para que haga contraste con el dato histórico antes aportado. En la película 'Paseando a Miss Daisy', en la que Morgan Freeman interpreta el papel de chófer de una tierna pero mandona señora judía de clase alta, papel que recayó en Jessica Tandy, puede verse como uno de los coches que aparece es un Cadillac Fleetwood Sixty Special Brougham de color celeste.

Premium X es una marca recientemente creada por Ixo Models y cuyo objetivo es ofrecer a los coleccionistas un producto más lujosos que su habitual línea de modelos. Están fabricados en resina. He aquí el primer Premium X que analizo en el blog y en líneas generales podemos decir que estamos ante una miniatura de notable. Las formas parecen muy correctas y el acabado es el habitual de las miniaturas en resina. No obstante, hay algunos peros que se podrían haber evitado y seguramente la miniatura hubiese ganado mucho más, como el excesivo ancho de los marcos de las ventanillas que le dan efecto "top-chop", los pomos de las puertas simplemente modelados sobre la carrocería y pintados, en vez de ser una pieza independiente, así como las piezas de cromadas del frontal y la trasera, demasiado plasticosas. Por todo lo demás el coche está bien. El techo beige parece una pieza independiente y los anagramas y emblemas están hechos en fotograbado. Al ser la primera miniatura de Premium X no conviene ensañarse y lo mejor es confiar es que el producto de esta marca vaya ganando calidad con el tiempo. Igualmente, hay que felicitarles por ser atrevidos al reproducir una serie de coches americanos que si bien no son los más bonitos y populares, no tenían réplica en escala 1/43 y había coleccionistas faltos de los mismos.