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viernes, noviembre 12, 2021

Intermeccanica Murena 429 GT de Autocult







Si el mercado no te ofrece el automóvil que estás buscando, sin duda alguna la mejor opción es fabricárselo uno mismo, sobre todo para los dos acaudalados neoyorquinos Joe Vos y Charlie Schwendler. Este par de amigos disfrutaba de conducir un Porsche 911, pero cuando iban de viaje a esquiar su deportivo alemán no tenía espacio suficiente para el equipaje y el material, con lo cual tenían que recurrir un auto de mayor tamaño y, por supuesto, no tan divertido de conducir. Es por eso que fraguaron la idea de construir un automóvil que fuese potente y divertido de conducir a la vez que práctico y espacioso. Obviamente, este situación puede parecer una auténtica excentricidad, pero si se tiene en cuenta que Schwendler era el heredado de la compañía aeronáutica Grumman, la cosa iba bastante en serio.

La idea de colocar un motor V8 de gran serie americano en un deportivo europeo tuvo un especial predicamento en la década de 1960 dando lugar a la primera utilización de concepto de automóvil híbrido. Esta tendencia permitió que algunos apasionados del automovilismo optaran por construirse un coche al gusto una vez que el mercado estándar no podía satisfacer su propia necesidad. Fue la fórmula en la que pensaron Vos y Schwendler.

A la hora de buscar a un fabricante para el coche de sus sueños, el camino les llevó directamente al empresario canadiense Frank Reisner y su empresa Intermeccanica con base en Turín. En un principio, Reisner se mostró desconfiado, pues ya había tenido alguna mala experiencia con clientes similares. Incluso llegó a sospechar que se trataba de dos inspectores de Hacienda. Vos y Schwendler por su parte tampoco se mostraron muy convencidos de las posibilidades de Intermeccanica tras la primera visita a su sede en 1968, pero al final hubo entendimiento, sobre todo porque los dos amigos sólo querían dos coches.

Tal y como recoge el libro 'Intermeccanica, the story of the prancing bull', de Andrew McCredie, el diseño del coche fue obra del joven Ivo Barison y no del célebre Franco Scaglione, por entonces diseñador jefe de Intermeccanica. Un artista de la madera llamado Rainiero se encargaría de realizar los moldes en madera. Llamaban la atención de las formas del coche su altura y anchura, además de su generoso tamaño. El diseño aplicado fue el de una especie de 'Shooting Break', de puertas hacia delante parecía un coupé y de puertas hacia atrás un familiar. El enorme capó albergaba un motor Ford V8 Big Block de 7.0 litros -429 ci- que erogaba 360 CV, aparejado a una caja de cambios automática de tres velocidades. 

Resulta también curiosa la anécdota relativa a la denominación del coche. Se cuenta que Joe Vos estaba cenando en un restaurante muy exclusivo con un ejecutivo de la Fiat, y preguntó por el nombre del pescado con que estaba hecha su ensalada. Le explicaron que era Murena, un pez de forma alargada y apariencia feroz que se esconde a esperar sus presas en cavernas submarinas. Le gustó y lo adoptó. Vos se jactaba que sólo le había costado cuatro dólares elegir la denominación de su coche cuando por norma general suele ser un proceso largo y costoso. Unos años después, Simca también denominaría como Murena a uno de sus coches. 

En 1969 ya estaba listo el primer Murena y Charlie Schwendler viajó a Italia para llevarlo a EEUU en el crucero 'Rafaelo' con destino el New York Motor Show, donde se expuso al público por primera vez. A un altísimo precio de 14.750 dólares, el primer Intemerccanica Murena fue adquirido por un concesionario Maserati de California. Se anotaron 200 pedidos, incluyendo el encargo del entonces vicepresidente ejecutivo de Ford, Lee Iacocca, el cual acordó con Vos y Schwendler que pasarían por Detroit con el coche de muestra para lo pudieran ver en la sede central de Ford. En su periplo atravesando EEUU fueron multados al ser cazados por la Policía a 260 Km/H, aunque todo lo pudieron arreglar permitiendo a los agentes de la Ley probar el exótico automóvil. 

Finalmente la producción del Intermeccanica Murena  se ciñó a entre 10 y 11 unidades según autores. La limitada capacidad de Intermeccanica y que Vos y Schwendler no quisieron dar el paso de constituirse como fabricantes fueron los motivos principales. Destaca también la anécdota de uno de los miembros del grupo de hard rock Iron Butterfly, que adquirió un Murena, lo destrozó, y compró una segunda unidad. 

Como automóvil, el Intermeccanica Murena era realmente interesante y muy exótico. Gracias a los 360 CV de su motor y pese a su generoso tamaño, aceleraba de 0 a 100 en 7,5 segundos. Podía solicitarse con dos o cuatro asientos y el equipamiento era bien abundante. Asientos e interior de cuero, vidrios polarizados, ventanilla trasera térmica, radiocasette de ocho pistas, minibar, nevera y mesa de picnic. Sin duda, el coche ideal según el propósito para el que sus creadores lo concibieron. Su consola central llena de interruptores parecía la de un avión. 

Autocult, la marca creada por Thomas Rotschmann, se caracteriza por reproducir a escala 1/43 y en resina los vehículos más raros y exóticos de la historia del automóvil y este Intermeccanica Murena encaja perfectamente en su filosofía. Fue lanzado al mercado en abril de 2016, siempre me llamó la atención y recientemente decidí que ya era hora de incluirlo en la colección. Pese a ser una miniatura de aspecto sencillo, cuenta con un acabado de primer orden y destaca especialmente la magnífica aplicación de la pintura. Las formas del molde parecen correctas y proporcionadas y el interior está muy detallado, algo que podemos observar al mirar por su luneta trasera. Una incorporación perfecta para mi subcolección de coches híbridos de los 60 y 70 y el segundo Intermeccanica de mi colección. Una miniatura sensacional que merece mucho la pena y que recomiendo a todo aquel que esté planeando adquirirla, que no lo demore mucho, pues cada vez son más escasos.

sábado, abril 25, 2020

Intermeccanica Indra de BoS Models













Construzione Automobili Intermeccanica es una empresa fundada en 1959 en Turín por Frank Reisner, ciudadano estadounidense de ascendencia húngara. Sus primeras actividades consistieron en la venta de kits y accesorios para coches de competición. A posteriori la compañía se dedicó a fabricar coches  por encargo de pequeñas compañías, como el IMP para la austríaca Puch, el Apollo GT -el coche del villano de Herbie en la primera película de la saga- para American International, el Fitch Phoenix basado en el Chevrolet Corvair, el Murena GT o las transformaciones en pick up y station wagon sobre el Ford Mustang, entre otros. El primer intento de fabricar un coche propio fue el Omega en asociación con Jack Griffith, negocio que no prosperó. Finalmente, en 1966 Intermeccanica fabricaría su primer automóvil propio, el spider biplaza Italia con motor Ford V8 y diseño del prestigioso Franco Scaglione.

Los denominados entonces coches híbridos, por equipar una carrocería de estilo europeo con un motor americano, proliferaron especialmente en las década de los 60 y 70, y algunos fabricantes tuvieron un éxito relativo. Erich Bitter, ex piloto, ex ciclista y empresario alemán de la automoción especialista en la preparación y modificación de Opel y venta de recambios y accesorios de competición, consciente de la situación antes mencionada, llegó a un acuerdo con Frank Reisner y se convirtió en el distribuidor oficial de Intermeccanica en Alemania. Bitter vendió los Intermeccanica Italia en Alemania recibiendo algunas quejas por parte de sus clientes tanto por la calidad de fabricación de los coches como por su fiabilidad mecánica.

Cuando Bitter tuvo conocimiento de que Frank Reisner planeaba lanzar un nuevo Intermeccanica, le surgirió emplear para ello componentes de Opel, una operación que el propio Bitter podía facilitar dada su estrecha relación con la firma del rayo. Así nació el Indra. 

El Intermeccanica Indra debutó en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1971. Se trataba de un bonito y atractivo coupé basado en un chasis recortado de Opel Admiral/Diplomat. Su estilizada carrocería fue obra de Franco Scaglione, nombre con mayúsculas del diseño de automóviles que dejó para la posteridad las líneas de los Alfa Romeo BAT, Giulia Sprint, Giulia SS y 33 Stradale; el ATS 2500;  el Lamborghini 350 GT; o el NSU Sport Prinz. Scaglione fue íntimo colaborador de Reisner desde los inicios de Intermeccanica, siendo artífice de varios de sus diseños. El Indra fue el último coche que diseñó Franco Scaglione.

El Indra estaba disponible como coupé, descapotable y el estilizado fastback de cuatro plazas, siendo la carrocería de acero. Mecánicamente también se nutría de los motores del Opel Diplomat, bien el seis cilindros de 2.8 litros y 140 CV, o el V8 de 5.3 litros y bloque pequeño, el mismo que al otro lado del Atlántico empleaba el Chevrolet Corvette, aunque con una cifra de potencia reducida de 240 CV. El cambio era manual o automático. El equipamiento era bien generoso toda vez que se trataba de un coche muy costoso. 

Sólo se fabricaron uno total de 127 Intermeccanica Indra a lo largo de los apenas cuatro años que estuvo en el mercado, 60 unidades del cabriolet, 40 del coupé y 27 del fastback. Paradójicamente, las quejas sobre la pobre calidad de fabricación, al igual que unos años antes con el Italia, fueron una parte causante de su cese de fabricación, además de que la propia Opel adoptó una política de no facilitar sus piezas a otros fabricantes de fuera de Alemania. De no ser por estos motivos, el Indra habría sido el mayor éxito de Intermeccanica. En 1975 Frank Reisner cierra sus instalaciones de Turín y se traslada a California, pues el Ayuntamiento de San Bernardino anunció importantes beneficios fiscales para empresas del sector del automóvil que quisieran instalarse en su término municipal, y allá que se fue Reisner con su mujer Paula y sus hijos, que desde entonces se dedican con éxito a la fabricación de réplicas del Porsche 356. Por su parte, Erich Bitter tomaría la decisión de fabricar su propio coche... adivinen... un deportivo basado mecánicamente en el Opel Diplomat... del que ya hemos hablado en el blog.

Una nueva marca de coches pasa a integrar los fondos de la colección de 'El Kekomóvil'. Se trata del Intermeccanica Indra cuya miniatura ha sido realizada por el fabricante alemán Best of Show, popularmente conocido como BoS Models, marca perteneciente a la empresa Modelcar Group. No es la primera vez que mostramos algún modelo de esta firma, de hecho es el tercero que entra en la colección. BoS Models realiza miniaturas en resina aunque tienen la particularidad de tener un acabado más sencillo que otros fabricantes, de ahí el precio más bajo de los BoS. La miniatura del Intermeccanica Indra con carrocería Fastback sólo puede calificarse como de sobresaliente dada su excelente relación calidad-precio, además de que ha sido adquirida con un descuento extra. Destaca las buenas formas de su molde y una terminación muy cuidada, si bien cuenta con algunos fallos "de serie", como la ausencia del logo de Intermeccanica y el parachoques en el frontal, así como uno de los limpiaparabrisas. Son fallos que en un momento dado pueden perdonarse no sólo por lo económico del modelo, sino porque cada Indra se realizaba de forma artesanal y bajo pedido y es posible que esta réplica se realizara sobre un modelo real con estas carencias. No abundan las miniaturas de coches de Intermeccanica, por lo que se trata de una compra totalmente recomendable. BoS Models ofrece también la versión descapotable en color amarillo.