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martes, junio 09, 2020

Ebro F108 'Pepsi-Cola' de Altaya









Motor Ibérica, la empresa estatal surgida de la nacionalización de la Ford española en 1954, adquirió en 1967 la firma abulense Fadisa -Fábrica de Motores Diésel SA-. Motor Ibérica, cuya producción incluía camiones de mediano y pequeño tonelaje y tractores, todo bajo la marca comercial Ebro, lograba con la adquisición de Fadisa acceder a un nuevo segmento del mercado, el de las furgonetas, rivalizando así con otras firmas nacionales como Imosa, Sava o Avia, entre otros. 

En 1971, dentro del Salón del Automóvil de Barcelona, Motor Ibérica presenta la nueva Ebro F108 que no era más que una puesta al día de la Fadisa F100 a su vez una actualización de la Fadisa Romeo 2. La nueva Ebro era estéticamente en esencia una Fadisa con un nuevo frontal con una calandra de plástico negro, unos nuevos faros rectangulares y el logotipo Ebro F108 en la parte inferior izquierda del frontal. Mecánicamente, equipaba un nuevo motor diésel Perkins más grande y potente de 1.8 litros y 57 CV. El clásico emblema de Alfa Romeo que aún lucía la Fadisa F100 desapareció y la nueva Ebro lucía un aspecto más moderno sobre una furgoneta cuyo diseño original data de 1959.

La Ebro F108 estaba disponible con 10 tipos de carrocería: cabina con chasis desnudo; cabina simple con plataforma, cabina doble con plataforma, furgón de carga estándar, furgón de carga con techo alto, furgón de carga estándar con cinco plazas, minibús turismo, minibús turismo de lujo, minibús ambulancia con techo alto y una curiosa y simpática autocaravana.

La 108 destacó por su robustez que le permitía cargar hasta cerca de una tonelada de mercancía hasta alcanzar el peso máximo permitido de 2,4 toneladas. Mecánicamente también era muy fiable, cosa que se pudo demostrar gracias a una expedición que un grupo de periodistas realizó entre España y Angora -Turquía-, en la que durante 15.000 Km la Ebro demostró estar sobradamente capacitada superando pruebas como circular por todo tipo de terrenos, cargar con el equipaje y aguantar temperaturas muy extremas. En 1976, la F108 fue sustituida por las nuevas Ebro F260, 275 y 350, además de sus gemelas Avia 1000, 1250 y 2000, ya que Avia había sido adquirida por Motor Ibérica, pero esa es ya otra historia.

La miniatura de la Ebro F108 forma parte de la colección que hace unos años publicase la editorial Altaya bajo el título 'Furgonetas de Antaño', un coleccionable del que ya han pasado varias de sus entregas por este blog. La F108 fue el fascículo número 19. Como en todos los coleccionables de Altaya, las miniaturas estaban realizadas por Ixo. En esta ocasión se representa una Ebro F108 con carrocería furgón estándar que luce la librea de la célebre firma de refrescos Pepsi-Cola. La miniatura es correcta en sus formas y proporciones aunque sencilla en detalles. Como pasó con muchos modelos de ese coleccionable, se desconoce si de verdad algún distribuidor de esta bebida en España empleó dicho vehículo para su logística, o sea, si esta miniatura reproduce un vehículo que existió de verdad, pero bueno, es una decoración clásica sobre un vehículo de aquel tiempo y que podría haber existido. Es simpático y con un gran componente nostálgico, además de económico. Esta miniatura lleva en la colección un buen puñado de años pero aún no tenía su entrada en el blog, cosa a la que procedemos a dar solución.

miércoles, diciembre 25, 2019

Ebro C150 'Estrella de Galicia' de Salvat










Motor Ibérica, empresa surgida tras el cese de actividad de la división española de Ford, presentó en 1965 los camiones de la Serie C de su marca Ebro. Tenían un aspecto diferente a sus antecesores de la Serie B con un peculiar diseño de sus cabinas que los hizo inconfundibles. A esta disposición se le denominó semi sobreelevado, dado que el motor no quedaba por completo debajo de la cabina, sobresaliendo una pequeña parte, de ahí su pequeño morro.

Contrariamente a otros camiones, los Ebro Serie C tenían un sistema de ajuste de los asientos del conductor, algo que no muchos fabricantes en la España de entonces ofrecían. Estos camiones podían adquirirse como cabina con chasis desnudo, cabina con caja abierta metálica o de madera, y una caja más grande con el aspecto de un furgón.

La gran virtud de la Serie C de Ebro era su tamaño contenido, lo que hacía que estos camiones resultasen perfectos para el trabajo en la ciudades y entornos urbanos. Estaba disponible en una amplia gama de capacidades de carga, siendo el C150 para 1.500 kilos el básico y más exitoso de todo, aunque también estaban los C350, C400 y C550 para 3.500, 4.000 y 5.500 kilos respectivamente. 

En el capítulo mecánico, el Serie C no ofrecía grandes novedades y ahí seguía estando el motor Ford diésel de cuatro cilindros 3.6 litros y 70 CV, con capacidad para ofrecer una velocidad máxima de 60 Km/H en condiciones de carga, suficiente para el C150, pero no para los de mayor tonelaje. Por este motivo, Motor Ibérica presentó los  C700 y C800 con motor Perkins de seis cilindros y 100 CV -La división española de Perkins era propiedad de Motor Ibérica-, pero estos modelos de gran tonelaje no tuvieron el éxito esperado dada la competencia de fabricantes más fuertes como Barreiros y Pegaso. La Serie C de Ebro dio paso en 1968 a la Serie D, pero esa ya es otra historia.

Como entrega número 9 del coleccionable 'Vehículos de Servcio y Reparto' de la editorial Salvat nos llega este bonito y nostálgico Ebro C150 con carrocería de botellero de la empresa cervecera 'Estrella de Galicia'. Como ya hemos destacado en otras entradas, la editorial Salvat está realizando un gran trabajo con sus coleccionables de miniaturas netamente españolas, lo estamos viendo con el coleccionable de 'Camiones Pegaso' y ahora con éste, lo que viene a dejar claro el hecho de que una miniatura que se venda en un coleccionable de comercio de prensa no tiene que considerarse inferior a otras miniaturas vendidas en negocios específicos, algo que la editorial que durante años dominó este negocio, Altaya-Planeta Deagostini, parecía no entender ni preocuparse por la calidad ni la veracidad de los modelos que ofrecía. En el caso de este Ebro C150, la miniatura está realizada por Ixo Models y es correcta en forma y proporciones, además de tener un nivel de terminación muy bueno en consonancia con el precio que piden por ella, además de ser una miniatura exclusiva que no se puede acceder a ella de ninguna otra forma, además del mercado de la reventa o segunda mano. Y, por supuesto, es una miniatura con mu buena acogida por parte del coleccionista español que ve llegar a a sus manos con cierta facilidad y de forma económica todo un icono del transporte nacional. Sin duda, insistimos, la editorial Salvat está realizando un gran trabajo y demuestra que se puede vender una miniatura económica y dentro de un coleccionable de prensa con buena calidad y realizada correctamente. Seguiremos atentos a qué nos ofrecen estos chicos en el futuro.

domingo, octubre 20, 2019

Ebro B45 'Coca Cola' de Salvat









Ford Motor Ibérica, filial española del gigante americano Ford Motor Company surgida en 1929 tras el traslado de Cádiz a Barcelona de la primera filial Ford de España, resultó nacionalizada en 1954 por el nuevo Gobierno de España surgido tras el final de la Guerra Civil española en 1939. Durante los años de la contienda, Ford Motor Ibérica paró su actividad y fue retomada a principios de los 50, pero los planes del nuevo Gobierno pasaban por hacerse con el control total de la economía dado el aislamiento que España sufría del exterior, por lo que al final y tras la expropiación por parte del Estado, surgiría la nueva empresa Motor Ibérica, de la que se caería la marca Ford de su denominación. Hasta entonces, la actividad de esta empresa había sido la fabricación de pequeños camiones basados en vehículos utilitarios Ford y los tractores Fordson. Bajo su nueva dirección la actividad continuaría igual y, paradójicamente, seguiría contando con cierto apoyo de Ford.

El Gobierno de España dejaba bien claro que la fabricación de camiones era cosa de Enasa, la flamante empresa pública de la que saldrían los célebres Pegaso, pero lo cierto es que había un segmento importante del mercado que se quedaba sin cubrir, el medio y pequeño tonelaje, y es ahí donde entra en juego la nueva empresa Motor Ibérica. Su principal cometido serían los tractores, pero también se le permitió la fabricación de camiones de medio y pequeño tonelaje siempre y cuando no se perjudicase a Enasa. 

Ebro fue el nombre elegido por Motor Ibérica para la marca comercial de sus vehículos en una suerte de analogía con la Ford, pues la división británica de la marca del óvalo había denominado a sus camiones Thames -Támesis, el río que atraviesa Londres-, por lo que en España se optó por el Ebro, el principal río que atraviesa Cataluña, ya que la sede de Motor Ibérica estaba en Barcelona.

El primer camión vendido en España por motor Ibérica fue el Ebro B35, en realidad un Ford Thames británico adaptado a las necesidades del mercado español. Destinado al segmento de las 3,5 toneladas, el Ebro B35 equipaba un motor diésel de cuatro cilindros y 3.6 litros también de origen Ford con 70 CV de potencia. Al B35 le seguirían dos variantes, el B15 para 1,5 toneladas y el B45 para 4,5.

El B45 contaba con un chasis más largo y una cabina más recortada que ampliaba notablemente su carga útil y, lo más interesante, se prestaba a equipar una amplia gama de carrocerías, incluyendo volquetes y cisternas. También estaba disponible como cabeza tractora, modelo que ya hemos visto pasar por las páginas de este blog. El diseño original del camión Ford Thames y por tanto de los Ebro B35 y 45 fue obra de la empresa británica Briggs Bodies. Era muy espartano y simple, pero con el paso del tiempo se le fue suavizando e incorporando nuevos detalles.

Los Ebro B35 y 45 salían de las fábricas de montaje bien como cabina con chasis desnudo o con una cama trasera de laterales de madera abatibles. Los B45 tuvieron todo tipo de aplicaciones, entre ellas la versión de transporte para la Policía Armada, como autobomba en los parques de bomberos y como camión botellero para reparto de bebidas, esta última una versión muy exitosa comercialmente dado que algunas célebres firmas lo incorporaron para su distribución, como es el caso de Coca Cola España. El Ebro B45 fue reemplazado en 1964 por la nueva Serie C, aunque ésa es ya otra historia.

La miniatura que protagoniza la entrada se vende dentro del nuevo coleccionable comercializado por la editorial Salvat bajo el título 'Vehículos de Servicio y Reparto', concretamente se trata de la entrega número tres. Esta miniatura ya se vendió meses atrás cuando la propia empresa editorial  lanzó una prueba de mercado con tres número, entre ellos un Ebro botellero pero con una caja errónea, la misma empleada por otras miniaturas de coleccionables de otras editoriales. Finalmente el modelo que ha visto la luz sí luce la caja correcta, de hecho, podemos decir que se trata de un modelo fidedigno a los originales, y es que afortunadamente y después de muchos años de tragar con realizaciones mediocres, los coleccionables de miniaturas de las editoriales de prensa ya parecen quitarse el sambenito de "miniaturas de coste bajo". En el caso que nos ocupa, la realización es excelente y muy correcta teniendo en cuenta el tipo de producto que es. Miniatura correcta con la realidad, de formas y proporciones correctas y con un acabado ya casi a la altura de fabricantes premium, sobre todo a realizaciones de estos con unos años ya. Yo ya llevo mucho tiempo sin realizar una colección completa de este tipo, pero cuando hay una miniatura buena y que entra en mi temática, estoy encantado de incluirla en la colección. Visto lo visto, estaremos atentos a futuras realizaciones de este nuevo coleccionable.

miércoles, septiembre 16, 2015

Ebro B45 'Iberia' de Altaya





El Gobierno español nacionalizó la empresa Ford Motor Ibérica en el año 1954 expropiándosela a la Ford Motor Company. La marca del óvalo se estableció en España en el año 1907 con la apertura de una agencia para la importación de sus vehículos. Unos años más tarde, en 1920, se abre en Cádiz la sociedad Ford Motor Company SAE, con un capital social de 500.000 pesetas y ocupando unas naves situadas junto a la estación de ferrocarril denominada Segunda Aguada (estas naves se conocían popularmente en Cádiz como 'Bodegas Abarzuza' ya que es el negocio que más permaneció en las mismas tras la marcha de Ford a Barcelona). La planta de Cádiz produjo automóviles Ford T, camiones ligeros y tractores Fordson. En 1932 Ford Motor Company SAE se traslada a Barcelona y en 1929 pasa denominarse Ford Motor Ibérica al pasar su cotización a bolsa incluir accionario español. La actividad de Ford Motor Ibérica se interrumpió en la Guerra Civil y Ford pudo medio recuperarla a principios de los 50, pero ya no era lo mismo. El nuevo Gobierno surgido tras la Guerra y sin apenas apoyo exterior emprendió una política económica basada en la autarquía y el autoproteccionismo, por lo que llevó a cabo diversas nacionalizaciones de empresas privadas, entre ellas la Ford Motor Ibérica en el año 1954, que pasó a denominarse Motor Ibérica.

La nueva empresa pública inicia su andadura con la misma actividad que antes, la producción de camiones ligeros y tractores, siendo su primer producto el Ebro B35 de 1961, un pequeño camión basado en gran parte en el Ford Thames Trader británico (estética y mecánica). La denominación Ebro, en relación a uno de los ríos más importantes de España, viene a mantener la tradición iniciada por la Ford -en ese caso Ford GB- que llamó a sus camiones Thames -Támesis-, en alusión al popular río que atraviesa Londres.

Un año más tarde, en 1962, Motor Ibérica lanza un nuevo camión de chasis largo basado en el B35, el B45, que no era más que una evolución natural del anterior. Su capacidad de carga se veía aumentadas hasta las 5,3 toneladas desde las 3,8 del B35. El motor seguía siendo el mismo, un diésel de cuatro cilindros con 3,7 litros de cilindrada y 70 cv basado en la mecánica Ford Thames. Su tamaño compacto y su buena capacidad de carga, unido a una excelente maniobrabilidad, hicieron del Ebro B45 un camión muy demandado por las administraciones públicas, sobre todo por Ayuntamientos, para los distintos servicios que prestaban (basura, Bomberos, Policía). Los transportistas del sector de la alimentación también tuvieron especial predilección por el Ebro.

La versión más peculiar y también popular del Ebro B45 es sin duda la tractora de chasis recortado a la que se le acopló un remolque de plataforma carrozada para el transporte de pasajeros al estilo autobús que fue encargado por Iberia Líneas Aéreas Españolas y que prestó servicio en el Aeropuerto de Barajas (hoy Adolfo Suárez-Barajas). Este impresionante y vistosos vehículo se dedicaba a transportar a los viajeros desde la terminal al avión y viceversa y se le conocía como 'La Jardinera'. Dicho remolque estaba fabricado por el especialista Fruehauf vía un proyecto realizado por el ingeniero industrial Álvaro Bielza Díaz-Canela. Esta información nos la proporciona nuestro lector Juan, al que le mandamos un afectuoso saludo y nuestro más sincero agradecimiento.

La colección 'Camiones Articulados' que lanzase la editorial Altaya hace unos meses ha tenido entre los coleccionistas españoles una excelente aceptación. En el blog he mostrado dos de sus lanzamientos, el Pegaso 'Mofletes' con remolque cisterna de 'Campsa' y el Unic portacoches.  Hoy presento la que bajo mi opinión va a ser una de las grandes joyas de esta colección, la reproducción del Ebro B45 de Iberia conocido popularmente como 'La Jardinera'. Como puede verse en las fotos la miniatura cuenta con una realización muy buena. El molde y las proporciones de la tractor son muy buenas así como su acabado. En relación al remolque, hay que decir que tiene una serie de imperfecciones con respecto al original en lo que al diseño de las puertas se refiere, pero son fallos que pueden perdonársele. Sin duda Altaya, que no olvidemos basa sus colecciones normalmente en miniaturas Ixo, ha realizado un muy buen trabajo y ha puesto al alcance de todos los coleccionistas españoles y a un precio muy competitivo una miniatura de un vehículo clásico del transporte nacional.