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sábado, abril 04, 2020

Aston Martin DB4 Coupé & Convertible de Spark










Casi la totalidad de los fabricantes de automóviles cuentan en su haber con uno que les es muy especial por diversos motivos, es icónico y representativo de la compañía en cuestión. En el caso de la británica Aston Martin, este honor recae sin ninguna duda en el DB4, el coche que introdujo a la marca en la élite de los productores de deportivos de lujo y gran rendimiento. Sin embargo, la cultura popular encumbró a su hermano posterior el DB5, pero hay que tener en cuenta que el DB5 no es más que un DB4 evolucionado, sin el DB4 no habría DB5. Y no se trata de despreciar o minusvalorar a los Aston Martin fabricados anteriormente al DB4, pero es que con la llegada de éste, el abismo entre ambos era enorme... ya fuera en el sentido estético, en el puramente técnico o en términos absolutos de calidad. El DB4 es el Aston Martin por antonomasia.

Ya en 1954 Aston Martin trabajaba en este proyecto a través del ingeniero Harold Beach que concibió su plataforma y sus componentes mecánicos. Tadek Marek, un ingeniero polaco refugiado de guerra que había llegado al Reino Unido huyendo de sus país vía Casablanca, fue el encargado del motor, siempre bajo las órdenes del mítico John Wyer. Precisamente Wyer, que también era el responsable de las actividades deportivas de Aston Martin, fue quien decidió que la carrocería saliese de un diseño italiano por una cuestión de puro prestigio, y Touring de Milán fue la empresa comisionada para ese cometido.

Finalmente, el debut del DB4 se produjo en el London Motor Show de 1958. A la hora de su construcción, la gente de Touring de Milán lo hizo bajo los principios de su sistema Superleggera, con una estructura secundaria de tubos de pequeño diámetro de gran resistencia y ligereza a su vez. El nuevo motor de Tadek Marek era un seis cilindros de 3.7 litros realizado en aleación ligera, con doble árbol de levas, medidas cuadradas y dos carburadores SU que le permitían una potencia de 240 CV. No había color entre el nuevo propulsor obra del técnico polaco con el viejo motor Lagonda de seis cilindros empleado por los anteriores modelos de la serie DB. El recibimiento por parte del público y la prensa especializada del nuevo DB4 fue espectacular, sobre todo porque en Reino Unido se tenía la sensación de tener por fin un automóvil capaz de competir de tú a tú con la durísima competencia de Móderna -Ferrari y Maserati-, así como del Mercedes 300 SL o la siempre efectiva serie XK de Jaguar.

Roy Salvadori, piloto de la marca que en 1959 ganaría las 24 Horas de Le Mans, fue el encargado de poner a prueba las cualidades del DB4, y destacó su buen equilibrio, pues el coche tenía las prestaciones de un deportivo, pero podía usarse igual que cualquier berlina. El periodista Christopher Jennings, relata una curiosa una anécdota de cuando probaba el DB4 para la revista 'Motor'. Jennings estacionó en una zona prohibida el coche y cuando regresó encontró a una bella agente galesa de la Policía. Pero al acercarse se dio cuenta de que la chica no estaba poniéndola una multa, pues le dijo que cómo iba a sancionar un coche tan bonito. Esto es sólo un ejemplo del efecto que un DB4 causaba cuando salió al mercado.

Un año después de su presentación, Aston Martin desarrolló una versión con la batalla acortada, lo que le dejaba sólo dos asientos, bajo la denominación DB4 GT. Su motor fue optimizado para ofrecer 300 CV de potencia. Estéticamente era distinguible por sus faros de estilo carenado, los cuáles heredaría años después su sucesor el DB5. El DB4 GT fue un duro contendiente para los Ferrari 250 de competición. En 1960 llegaría la sublimación del concepto DB4 GT con la versión carroza por Zagato de la que se hicieron sólo 19 unidades. 

A partir de 1960, los DB4 incluyeron overdrive en la caja de cambios. La versión especial de altas prestaciones denominada Vantage ofrecía una potenciación del motor hasta los 260 CV con respeto al estándar de 240. A partir de 1961 llegó la versión Convertible con carrocería abierta, de una extraordinaria belleza y de la que sólo se construyeron 70 ejemplares. Uno de ellos se lo puede ver en la célebre película 'The Italian Job' con Michael Cane al volante. En 1964 vería la luz el sustituto del DB4, denominado DB5, un automóvil bien conocido gracias a la cultura popular, pero eso es ya otra historia que precisamente hemos contado con anterioridad.

Todos los coleccionistas están de una forma u otra afectados de una especie de virus denominado 'Completismo'. Es algo que como su propio nombre indica obliga a completar series del objeto coleccionado en cuestión. Yo he de reconocer que soy de los coleccionistas menos completistas que conozco, pero en ciertos casos lo soy, aunque ello nunca me obliga a actuar de inmediato. Me ha pasado por ejemplo con la saga de modelos DB de Aston Martin, que he ido reuniendo muy poco a poco, pero siempre con la consciencia de querer completarla siempre desde mi punto de vista. Y con estas últimas dos compras creo que he dado un paso fundamental para ello, pues creo que hablando de la serie DB de Aston Martin, puedo decir que estoy servido. Si entra algo más será un capricho. 

Sí que quizás merezca un tirón de orejas por todo el tiempo que me he llevado para incluir a un auto tan icónico como el DB4 en mi colección, pero yo siempre digo que en el coleccionismo la paciencia es una virtud, y yo he obtenido mi recompensa pues estas dos réplicas las he conseguido a precio rebajado. Amas miniaturas están realizada por Spark, fabricante especializado en miniaturas de resina de autos deportivos y de competición, especialmente esta última, aunque siempre hay versiones de calle en su catálogo. Las miniaturas tienen la habitual calidad de Spark, un fabricante que se distingue por su fidelidad a sus aficionados. Miniaturas en resina, con un acabado muy cuidado y con un precio contenido respecto a otros fabricantes similares. Y en lo que a Aston Martin clásicos se refiere, pocas marcas pueden justificar un catálogo tan rico y variado como Spark, lleno de miniaturas de gran calidad encima. Precisamente en este blog he mostrado muchas de las referencias de Spark relativas a Aston Martin. Las miniaturas son correctas en formas y proporciones y con una excelente terminación. No se me ocurre una mejor y más accesible miniatura del Aston DB4 que la de Spark.

PD: las dos fotos finales de la entrada corresponden a dos unidades fotografiadas por mi en el Classic Remise de Berlín que visité en septiembre de 2018, ¡quién me iba a decir que me encontraría dos DB4 a la vez!

sábado, octubre 20, 2018

Aston Martin DB6 Vantage de Matrix Scale Models







El London Motor Show de 1965 fue el escenario elegido por Aston Martin para presentar la última variación del exitoso DB4, la gran estrella del mismo evento celebrado siete años antes, en 1958. Fue denominado DB6, como sucesor natural de otro auto legendario, el popular y mediático DB5. En otras entradas de este blog he reflexionado sobre la dificultad que entraña desarrollar un producto que deba sustituir a otro que ha sido un gran éxito. En el caso que nos ocupa, Aston Martin supo salir airoso sobre todo desde el punto de vista técnico, puesto que el nuevo DB6 corregía y mejoraba algunas de las carencias vistas en los anteriores DB4 y DB5, pero el asunto comercial fue harina de otro costal quizás porque se vio como un automóvil excesivamente continuaste, y porque apenas dos años después de su lanzamiento llegaría el novedoso DBS con su diseño completamente rupturista. Sea como sea, el DB6 supuso la despedida de la preciosa línea de carrocería Touring Superleggera y, sobre todo, de la era David Brown al frente de la compañía, posiblemente el periodo más esplendoroso que haya vivido Aston Martin en su historia.

Como ya he mencionado, el nuevo Aston Martin DB6 tenía como punto de partida el DB5. Fue el primer coche en construirse en la nueva planta de Aston Martin en Newport Pagnell, hasta ahora la empresa había tenido en Feltham su base de operaciones. Pese a su parecido estético, el DB6 presenta importantes novedades, siendo la más llamativa la nueva trasera estilo Kamm fruto de un concienzudo estudio de mejora aerodinámica sobre la del DB5. Este recurso estético resultó a priori muy criticado por los más puristas de la marca, pero todo cambió cuando los especialistas y la prensa pudo probar las primeras unidades y comprobaron cómo la nueva cola mejoraba de forma notable el comportamiento del coche respecto a su antecesor, básicamente, el DB6 invitaba a explotar aún más sus posibilidades.

Otro rasgo estético diferenciador eran los nuevos parachoques de diseño partido tanto en la delantera como en la trasera. Los de delante tenían este diseño para favorecer el funcionamiento de una nueva toma de aire frontal bajo la calandra para refrigerar el depósito de aceite. Bajo el capó se encontraba el motor seis cilindros obra del ingeniero Tadek Marek en la misma especificación del DB5, esto es, seis cilindros en línea y 4.0 litros de cilindrada. La versión estándar con tres carburadores SU proporcionaba 282 CV, mientras que el Vantage de altas prestaciones, el modelo que nos ocupa, llegaba hasta los 325 CV.

Un año exactamente después de su presentación, en 1966, llegó la versión con carrocería descapotable Volante. En este caso resulta sorprendente cómo los primeros DB6 Volante se montaron sobre el chasis del DB5, sensiblemente más corto, quizás por razones de rigidez. El DB6 estuvo a la venta hasta 1970 y en coincidió durante unos años con el que sería su sucesor, el nuevo DBS. De hecho, en 1969 el DB6 incorporaba algunos elementos procedentes del DBS, como unas llantas de mayor diámetro que obligó a agrandar sus pasos de rueda. Esta última serie se denominó DB6 MK II.

Obviamente, el DB6 no tuvo la repercusión en la cultura popular de su antecesor el DB5, no obstante ha tenido notables apariciones, como el DB6 blanco que conducía Kenneth Brannagh en la película 'Celebrity' de Woody Allen. El Príncipe de Gales, Carlos de Inglaterra, recibió como regalo de du 21 cumpleaños un DB6 Volante con el motor preparado para funcionar con etanol, coche que condujo el día de su boda con Diana Spencer. El especialista Harold Radford construyó una serie de DB6 con carrocería familiar tipo 'Shooring Break'.

Esta bonita miniatura de un Aston Martin DB6 Vantage en un muy llamativo color Bahama Yellow -el mismo del DBS que usaba Roger Moore en la serie de TV 'The Persuaders- está realizado por la firma holandesa de modelos a escala en resina Matrix Scale Models. Como es norma en esta casa, la calidad de terminación y su detallado es muy alta, con muchas piezas independientes y de metal fotograbado que realzan su realismo. El molde es correcto en formas y proporciones. En mi caso me supone un paso más para poder completar mi sub colección de Aston Martin de los tiempos de David Brown. La miniatura es totalmente recomendable y me atrevo a decir que es de las mejores opciones actuales si buscamos este coche en concreto.

martes, mayo 03, 2016

Aston Martin V8 Lagonda Saloon 1974 de Spark







Aston Martin adquirió en 1947 por expreso deseo de su CEO, David Brown, la efímera firma de autos de lujo Lagonda, que tras la II Guerra Mundial se encontraba en una complicada situación financiera. Ambas marcas convivieron algo más de una década bajo la misma administración, fabricando sus propios vehículos de forma independiente y beneficiándose de un feedback técnico, pero en 1958 Brown decidió cesar la actividad de Lagonda y retirar la marca del mercado. Apenas tres años después dicho nombre resurgió de sus cenizas en un nuevo proyecto liderado por el propio capo de Aston Martin consistente en la construcción de un sedan de cuatro puertas basado en un chasis alargado del Aston Martin DB4, con la misma mecánica y una singular carrocería diseñada por Touring de Milán. El auto se llamó Rapide y resultó ser un fracaso por lo que su  fabricación se canceló después de 54 modelos construidos en tres años. 

La marca Lagonda pasó a estar de nuevo en estado de letargo y sólo figuraba en el nombre administrativo de la compañía, Aston Martin Lagonda Limited. Pero una vez más, en 1969, David Brown desempolvó de nuevo el viejo logotipo de los coches de Wilbur Gunn para dar nombre a una versión de cuatro puertas de su recientemente lanzado DBS V8, pero eran otros tiempos y Aston Martin se encontraba en situación de bancadarrota, por lo que el modelo MP/230/1 quedó en fase de prototipo.

A principios de los 70 Aston Martin pasaba a ser propiedad del consorcio Company Developments a cuyo frente se encontraba el industrial británico Bill Williamson, el cual dio luz verde al proyecto durmiente de construir una berlina de lujo basada en un deportivo de Aston Martin, aunque en este caso se tomaría como base el nuevo modelo V8, una evolución del anterior DBS V8.

Lanzado en el London Motor Show de octubre de 1974, el nuevo V8 Lagonda era 305 mm más largo que el V8 Coupé del que heredaba su tren rodante, lo que aseguraba buena imagen y grandes prestaciones. Con un precio de salida de más de 14.000 libras más impuestos era un 24 por ciento más caro que el Coupé del que derivaba. El primer modelo fue para el propio Bill Williamson.

Pero parecía que cualquier coche con el emblema de Lagonda estaba maldito, pues en esta ocasión fue la Crisis del Petróleo la que condenó a muerte a este super exclusivo sedán, exclusivo incluso por encima de los cánones de Aston Martin. Sólo siete unidades se fabricaron -números de chasis 12001 a 12007- en una primera tirada más un ejemplar, el chasis 12008, que fue comprado a posteriori como un encargo especial. Todos montaban el V8 de 5.3 litros diseñado por Tadek Marek que erogaba 325 cv de potencia. Para distinguirlo del Coupé, el Lagonda incorporaba en su frontal un ornamento muy similar al del Lagonda Rapide, además de dos faros extras encastrados. De las siete primeras unidades, cinco equiparon cambio automático y dos, manual.

En 1976 Aston Martin volvió a fabricar un nuevo sedán de lujo bajo el nombre de Lagonda, el llamativo, extravagante y futurista diseño de William Towns. En esta ocasión parece que se cumplió el refrán de "a la tercera va la vencida", pues fue el Lagonda más longevo producido por Aston Martin (14 años en el mercado) y del que más unidades se fabricaron (645).

La miniatura se corresponde concretamente con el número de chasis 12003, un modelo realmente especial pues su motor fue optimizado por el especialista RS Williams, cuya cilindrada pasó de los 5.3 a los 7.0 litros, erogando 480 cv de potencia. Esta unidad ha sido objeto de numerosas restauraciones y mejoras, destacando entre ellas la modificación que se hizo de su trasera en 2002, pasando a ser como la de los modelos 'Oscar India'. Esta unidad es de color 'Gris Cumberland' con interior 'Rolls Royce Wildberry' y guarnecidos en madera de raíz de nogal. Entre sus numerosos extras incluye un equipo de sonido Becker con cargador de seis CDs y navegador, cierre centralizado, luces traseras de lectura y set de teléfono Motorola. Con número de matrícula 'LWB 400', su último propietario lo adquirió en una subasta de Bonhams por 337.000 libras.

La firma de miniaturas Spark está especializada en la reproducción en miniaturas de autos de competición clásicos y actuales y autos deportivos de todos los tiempos. Dentro de su catálogo cuenta con una nutrida selección de clásicos de Aston Martin incluyendo la práctica totalidad de la serie DBS/V8 de la que ya he presentado en el blog algunas de sus referencias. Sólo me faltaba por añadir a mi colección la versión de cuatro puertas o Lagonda, pero estamos ante una miniatura muy difícil de encontrar, de hecho llevo un año detrás de ella. Como viene siendo habitual en Spark, sus modelos están hechos de resina siendo uno de los primeros fabricantes que empezó a ofrecer este tipo de miniaturas a precios más bajos de lo habitual. El nivel de la calidad de la miniatura es excelente, tanto si hablamos del molde como si lo hacemos del acabado. Entre los elementos reproducidos que más me han gustado han sido las llantas, muy propios de los Aston Martin de los 70, y el juego de luces frontal que le dan mucha vistosidad. Obviamente, la parte más negativa es su precio, pues las miniaturas de Spark que quedan fuera de catálogo al venderse toda su tirada llegan incrementar un 20 por ciento su precio en el mercado de segunda mano, pero está claro que quien algo quiere, algo le cuesta. Sea como sea, por fin pude completar la gama del que es mi Aston Martin favorito.

domingo, noviembre 08, 2015

Aston Martin DBS & DBS V8 de Spark















Los expertos en la moderna disciplina empresarial denominada 'Coaching', consistente en el entrenamiento e instrucción de una persona o grupo para el desarrollo de habilidades específicas para lograr una meta u objetivo, ven en los fracasos que se pueden suceder en el desarrollo de un proyecto una nueva oportunidad para mejorarlo. Seguramente a mediados de la década de los 60 la firma de automóviles británica Aston Martin hubiese agradecido algunos consejos de 'coaching'. La aparición en 1954 de la serie DB supuso para Aston Martin su consagración en el mundo de los automóviles de prestigio, sobre todo gracias a los modelos DB4 y DB5, éste último sobre todo muy ayudado por la popularidad que ganó en su aparición en la película 'Goldfinger', la tercera entrega de la saga de aventuras del agente 007 del Servicio Secreto Británico. Pero nada de ello pudo evitar que la empresa terminase cayendo en la bancarrota. Con todo, Aston Martin acudió al Motor Show de Londres de 1966 celebrado en el Olympia y presentó el prototipo DBS, un hermoso coupé de dos plazas con carrocería de Touring de Milán, automóvil que nunca vería la luz y que bajo el nombre de DBS Opus 1 permanece guardado junto a otros prototipos y autos únicos del fabricante británico.

Ese mismo año la empresa de Birmingham 'Company Developments', presidida por el empresario William Wilson comenzó a tomar el control de Aston Martin, operación que se vería completada en 1972. Pese a la situación sir David Brown siguió adelante con sus planes de fabricar un nuevo coche para sustituir al DB6 tras el intento fallido del DBS Opus 1. En esta segunda intentona, el equipo de Brown tuvo que acatar las premisas y limitaciones impuestas por la administración de Wilson, siendo la principal y más restrictiva de todas que el nuevo Aston Martin debería estar desarrollado íntegramente desde casa. La primera consecuencia de la nueva política era el fin de la relación entre Aston Martin y la empresa carrocera Touring de Milán, responsable del diseño de los DB4, DB5 y DB6. El objetivo era tener el coche listo para presentarlo en el Motor Show de Londres de 1967.

Sí se mantuvo la denominación DBS para el nuevo modelo, y como punto de partida se comenzó a trabajar sobre el mismo chasis empleado en el DB6, aunque alargado y ensanchado. Para el diseño se recurrió a un viejo conocido de la casa, William Towns, que había salido de la empresa y se había establecido como industrial freelance. De la mesa de trabajo de Towns salió un automóvil con un diseño radicalmente distinto a sus antecesores y en el que predominaban las líneas y ángulos rectos, aunque conservaba la esencia del diseño italiano que siempre predominó en los Aston Martin de los 60.

En un principio, la idea de la marca era que el nuevo modelo estrenase también motor, concretamente un novedoso ocho cilindros en V que venía desarrollando el ingeniero de la casa Tadeus 'Tadek' Marek. Se decidió que el banco de pruebas de la nueva mecánica de Aston Martin fuesen las 24 Horas de Le Mans y se instaló una unidad en el Lola T70 que conduciría la leyenda del motor John Surtees, doble y único campeón de Motociclismo y Fórmula 1. Pero dicha empresa resultó un fracaso y el Lola Aston Martin con Surtees al volante se retiró en los primeros compases de la mítica prueba de resistencia. Finalmente hubo que hacer un cambio de planes debido a los problemas de desarrollo del motor V8 y se optó por volver a usar el viejo seis cilindros en línea de 4.000 cc con 282 cv que en configuración Vantage con carburadores italianos Weber ofrecía 325. Obviamente este factor era todo un hándicap para el nuevo Aston Martin en relación a su competencia, coches que todos equipaban motores más potentes como es el caso del Lamborghini Miura (V12 de 350 cv); el Maserati Ghibli (V8 de 350 cv); o el Ferrari 365 GTB/4 Daytona (V12 de 352 cv), que llegaría en 1968. Incluso el Jaguar E-Type había estrenado un nuevo motor V12 que pese a sus 283 cv ofrecía una imagen más novedosa que el Aston Martin DBS.

Pese a ello, el DBS resultó un éxito inmediato para Aston Martin sobre todo gracias a su nueva y moderna estética, que le confería un aspecto formidable. Dos años después del lanzamiento del DBS hace por fin su aparición el esperado DBS con motor V8, con 5,3 litros de cilindrada y en torno a 340 cv de potencia. El DBS V8 se diferenciaba de su hermano de seis cilindros por sus nuevas llantas de aleación de 15 pulgadas en contraposición a las Dunlop de radios de los modelos de seis cilindros. Frenos de disco ventilados y caja de cambios automática ZF de cinco velocidades como alternativa a la manual eran las principales novedades del nuevo DBS V8, que convivió con su hermano menor de seis cilindros hasta que en 1970 ambos fueron sustituidos por el nuevo Aston Martin V8, un DBS con el frontal rediseñado, pero esa es ya otra historia.

Un DBS de seis cilindros en color verde oliva fue el vehículo elegido para la nueva aventura cinematográfica del agente 007 James Bond, la única para la que fue requerido como protagonista el actor australiano George Lazenby bajo el título de 'Al servicio secreto de Su Majestad'. Este DBS no mostró ningún gadget al estilo de los DB5 de 'Goldfinger' y 'Operación Trueno', aunque es un protagonista de excepción en el triste y dramático final del filme. El mismo DBS puede verse en una de las escenas de la siguiente aventura de Bond, 'Diamantes para la eternidad', aunque aparece parado con los equipos de la Sección Q trabajando en él. Otro DBS especialmente famoso de la cultura popular es el seis cilindros de color 'amarillo banana' y con llantas de aleación que conducía el actor Roger Moore en la serie de TV 'The Persuaders'. Aston Martin rescató la denominación DBS en 2007 para una versión especial del DB9, aunque esa es también otra historia.

Las miniaturas del Aston Martin DBS en sus dos versiones que hoy presento está realizada por Spark y en resina. Datan de finales del año 2005 fecha en que ambas fueron adquiridas. Son dos miniaturas que cuentan con un molde muy bueno que reproduce muy bien las líneas del coche original. Son muy acertados los colores empleados y ambas lucen muchos ornamentos en piezas independientes y de material fotograbado. Si bien juega en su contra el tamaño de las llantas, aunque no afean el resultado final.

domingo, julio 17, 2011

Aston Martin DB2/4 Cabriolet de Spark








El DB2 constituyó un enorme éxito para Aston Martin, incluso cuando estamos hablando de un coche al que sólo unos pocos afortunados podían acceder. Cuando parecía que nada mejor se podía hacer, la marca presentó en el otoño de 1953 su reemplazo, denominado DB2/4.

Realmente, el DB2/4 era extremadamente similar a su antecesor y sus diferencias eran mínimas, de hecho su nombre viene indicar que se trata de un DB2 al que se le han adaptado dos asientos traseros. Esta característica supuso un rediseño del techo y la incorporación de un tanque de combustible más pequeño. Con todo, para viajar en las plazas traseras del DB2/4 había que ser bastante pequeño pues el espacio era mínimo, de hecho hubo clientes que renunciaron a esos asientos traseros en pro de una mayor zona de carga. Otras de las características estéticas diferenciadoras eran el nuevo parabrisas de una pieza y un curioso portón trasero.

Mecánicamente, los DB2/4 empleaban el motor de 125 cv de la versión más potente del DB2, el Vantage. Las carrocerías fueron construidas por Mulliner Park Ward de Birmingham, famoso por sus diseños para Rolls Royce y Bentley. Mientras, las carrocerías descubiertas las producía la propia Aston Martin en Newport Pagnell, a la fábrica de Tickford.

El nuevo Aston Martin no sólo era más práctico y más versátil, sino que tenía unas prestaciones fantásticas. En 1954 llegó una nueva mecánica de seis cilindros y tres litros que erogaba 140 cv. Esta segunda generación fue denominada DB2/4 MK II. La trepidenta película de suspense 'Los Pájaros', de Alfred Hitchcock, nos dejaba en sus primeras escenas unas maravillosas imágenes de la guapísima Tippi Hedren llegando al pueblo de Bodega Bay en un precioso Aston Martin DB2/4 MK I Cabriolet de color verde, coche que al final de la película es usado por los protagonistas para huir una vez que los pájaros tomaron el control del pueblo.

Otra esperadísima miniatura de Spark ha llegado por fin al mercado. Tras las versiones cubiertas del DB2 y del DB2/4, nos llega este precioso Cabriolet, que representa a una versión MK II del DB2/4 (lo advinamos gracias a su frontal) en un precioso y muy propio color rojo oscuro sólido. La miniatura está muy bien ejecutada y es muy fina en sus detalles, la gran mayoría en fotograbado, como los limpiaparabrisas, la parrilla del radiador o las preciosas llantas de radios. Las formas también son muy equilibradas. Hay que decir que la miniatura ha sido muy bien acogida por los coleccionistas británicos, quienes son los que mejor conocen sus coches, una opinión que se ha visto reflejada en varios foros de coleccionistas de referencia. El interior está también muy bien detallado, el cuadro de instrumentos, el volante deportivo, las inserciones en madera o incluso las manecillas para abrir las puertas. En definitiva, se trata de una excelente miniatura que a nadie dejará indiferente.

domingo, abril 04, 2010

Aston Martin DB5 'Goldfinger' de Minichamps








Uno de los aspectos de las películas del agente 007 que siempre es recordado por el gran público es el destacado papel que siempre adquieren los coches. De hecho, estos filmes han servido en más de una ocasión como plataforla publicitaria para la presentación de algún modelo concreto. Un ejemplo de ello es el Aston Martin DB5, que desde su presentación en la exitosa 'Goldfinger' se ha convertido en un icono de la cultura popular y en el coche por antonomasia del superagente James Bond.

Pero paradógicamente, el Aston Martin DB5 hoy día no sería un coche tan famoso sino es por su aparición en dicha película. El DB5 fue presentado en 1963 y tenía la difícil tarea de sustituir al DB4, el primer gran coche de la marca de Newport Pagnell en plena euforia de la era David Brown.

El nuevo Aston Martin era estéticamente muy similar a su antecesor y heredaba la elegante carrocería obra de Touring de Milán. Para distinguirlos hay que fijarse en sus faros delanteros, carenados en el DB5, y en el mayor paso de rueda, pues el nuevo coche era algo más largo, aspecto que según refieren los expertos le restó parte de la deportividad que tenía el DB4. Otras novedades eran la adopción de frenos de disco Girling en las cuatro ruedas y un nuevo motor de cuatro litros de cilindrada de 286 cv de potencia, que en la versión Vantage de tres carburadores Weber llegaba hasta los 300 cv. Igualmente la adopción de una nueva caja de cambios de cuatro velocidades con overdrive le propiciaba una velocidad punta superior que su antecesor. El DB5 tuvo también una elegante versión descapotable denominada Volante y una curiosa carrocería break desarrollada por el artesano Radford llamada Shooting Break.

En 1964 se estrena en los cines 'Goldfinger' ('James Bond contra Goldfinger', en España), la tercera entrega de una de las sagas de películas más famosas de la historia del cine, las aventuras del agente secreto del MI6 James Bond, creado por el escritor Ian Fleming. La película estaba protagonizada por Sean Connery en el papel del agente 007 y lo acompañaban en el reparto Honor Blackman (Pussy Galore) y Göert Fröebbe, éste último en el papel del villano Auric Goldfinger, un terrorista internacional encubierto en la figura de un magnate suizo del oro en cuyos planes figura volar la Reserva Federal Norteamericana de oro para imponer su monopolio en el mercado internacional de dicho metal precioso.

En la primera película de la saga, '007 contra el Doctor No', James Bond conducía un Sunbeam Alpine azul y en la segunda, 'Desde Rusia con amor', el único coche que se ve en manos de Bond es un Bentley Drophead Coupé verde que sólo aparece en las escenas iniciales. Así pues cuando Q pasa a entregarle a Bond su nuevo Aston Martin DB5, éste pasa a ser su coche oficial para los próximos años, de hecho, el DB5 repetiría protagonismo en la cuarta película, 'Operación Trueno' y se le volvería a ver en los 90 en 'Golden Eye' y en 'El Mañana nunca muere', de modo anecdótico y con Pierce Brosnan al volante, y en la penúltima entrega, 'Casino Royale', con Daniel Craig, precisamente una miniatura que ya apareción en el blog con anterioridad.

El Aston Martin DB5 con especificaciones de la Sección Q del MI6 incluía una serie de extras para hacer más fácil el trabajo de James Bond. La lista de accesorios comprendía unas ametralladoras que salían de los intermitentes delanteros, sistema de cambio de placas de matrícula para camuflaje, una pantalla antibalas para proteger el cristal trasero, protectores móviles en los parachoques o unas ingeniosas tuercas de las llantas que, al igual que los carros de los romanos, salían hacia fuera y pinchaban las ruedas de los coches de los enemigos. En el interior figuraba un sofsiticado sistema de radas y un asiento del copiloto eyectable para evitar malas compañías. El DB5 gris plata protagoniza una de las escenas más memorables del filme cuando Connery lo conduce por los Alpes al son de "Alpine Driving" mientras persigue a un Ford Mustang descapotable y al Rolls Royce Phantom III de Golfinger. Sin embargo su protagonismo acaba cuando 007 entra en el cuartel general de Goldfinger y estrella el Aston Martin contra el muro mientras era perseguido por sendos Mercedes.

Realmente esta miniatura no es ninguna novedad en la colección, lo que pasa es que hasta ahora no se le había dedicado su correspondiente capítulo. Este Aston Martin corresponde a una serie especial de Minichamps dedicada a los coches de James Bond y de la que ya hemos presentado el Mustang Mach 1 de 'Diamantes para la Eternidad' y el Aston Martin DB5 de 'Casino Royale'. También nos falta presentar dos Lotus Esprit de dos entregas de la saga y de la misma colección que pronto serán presentados. Las formas del molde parecen muy correctas y proporcionadas. El acabado es el habitual de Minichamps, muy bien detallado y con numerosos adornos hechos con piezas independientes de plástico y también algunos logos de metal fotograbado. Las llantas de radios merecen una mención especial por lo bien realizadas que están. Se reproducen en la miniatura algunos de los gadgets antes nombrados, como el asiento eyectable, las placas de matrículas giratorias o la pantalla antibalas. La miniatura viene acompañada de dos figurines, uno que representa a James Bond y otro a un villano al que lanza en el asiento.

sábado, marzo 13, 2010

Aston Martin Lagonda de Minichamps






O se ama o se odia, así era el Aston Martin Lagonda, uno de esos coches tan raros y extravagantes capaces de crear sentimientos tan contradictorios en los aficionados al motor. Corrían los años 70, la crisis del petróleo azotaba al mundo y la empresa Aston Martin atravesaba uno de los periodos más convulsos de su historia, siempre con la alargada sombra de la bancarrota pendiendo cual espada de Damocles, lejos de la feliz era David Brown de los años 60.

La marca Lagonda fue creada en los años 20 por Wilbur Gunn, un divo americano que emigró al Reino Unido para tratar de triunfar en la ópera y que acabó fundando una compañía de automóviles que en 1947 fue anexionada a Aston MartinGunn denominó así a su empresa en honor a su pueblo natal, Lagonda Creek, en Ohio.

El primer coche de Lagonda bajo el paraguas de Aston Martin fue el Rapide de 1961, una berlina de líneas clasicas motorizada con el propulsor de un Aston DB4. Unos años más tarde vendría el Aston Martin DBS V8 Lagonda, una versión de cinco puertas del DBS Coupé. Ambos modelos tuvieron ventas anecdóticas y no llegaron a producirse en serie.

Resulta extraño que los ejecutivos de Aston Martin llegarán a la conclusión de que en plena recesión económica mundial y con el petróleo alcanzando precios astronómicos sus clientes demandasen una gran berlina de lujo. Bueno, sea como sea habrá que agradecer esa falta de vista comercial ya que si no nunca hubiésemos llegado a ver este fantástico automóvil.

Contrariamente a sus antecesores nombrados antes, el nuevo Aston Martin Lagonda no derivaba de un modelo de la serie. Sí empleaba un chasis alargado del nuevo modelo V8, además de su mismo motor.

La empresa dio carta blanca al diseñador William Towns, también llamado en algunas publicaciones como el alter ego británico de Giorgio Giugiario, y éste dio algo más que rienda suelta a su creatividad. El nuevo coche, con un más que impactante diseño en cuña, fue toda una declaración de guerra a las líneas más conservadoras. Transmitía mucha velocidad e innovación, pero el halo de la elegancia y la clase británica estaba también muy presente.

La presentación en sociedad se hizo el 12 de octubre de 1976 en el mítico taller de Lionel Martin en Aston Clinton, mezclándose así la historia y la tradición de la marca, con su producto más moderno y avanzado. Con una longitud total de 5,2 metros, lo que más llamó la atención de la nueva gran berlina de Aston Martin eran sus cuatro faros delanteros retractables, algo más propio de un coupé deportivo que de un automóvil de representación y lujo.

Pero si su estética de Halcón Milenario no dejó impasible a nadie, su interior tampoco se quedaba atrás. Lo primero que captaba la atención era su volante de un sólo radio. Parece que más que hablar de un Aston Martin, lo estamos haciendo de un Citroen, por aquello de una berlina de líneas muy futuristas y volante de un sólo radio. Luego estaban los controles y displays, resueltos con pulsadores táctiles y el cuadro de instrumentos, completamente digital.

Aston Martin recurrió a un motor de la casa para equipar al Lagonda, concretamente al V8 de 5,3 litros, con la potencia reducida a 280 cv para hacerlo más suave que los coupés. La transmisión era una Chrysler Torqueflite de tres velocidades. No fue hasta el 24 de abril de 1978 cuando se empezaron a entregar las primeras unidades.

En 1984 muchos de los instrumentos se acompañaron de indicadores de voz (sí, el Renault 25 no fue el primer coche de serie que hablaba), pudiéndose elegir el idioma entre el inglés, el francés, el alemán y el árabe. En 1986 se presentó el primer restyling del coche, con un motor potenciado hasta los 300 cv y en 1987 llega una nueva serie con carrocería de aluminio algo más redondeada y luces frontales de tres ópticas cada una. La producción se paró en 1990 después de 13 años y 645 unidades vendidas.

Uno de los puntos más débiles de este coche fue precisamente la cantidad de electrónica que tenía, que desembocó en múltiples averías y fallos eléctricos. Es lo que tiene cuando una empresa en condiciones económicas delicadas apuesta por un producto al que habría que haberle dedicado más desarrollo y mimo. La mayoría de las unidades se vendieron a los Estados Unidos y a los países del Golfo Pérsico, de hecho, cuenta la leyenda que cuando los jeques se quedaban tirados con su Lagonda en una carretera en medio del desierto lo abandonaban y fuera. Sea como fuere, se amo o se odie, el Lagonda se ganó su lugar privilegiado en la historia del automóvil como la última extravagancia de un periodo que jamás volverá a repetirse.

Sin duda uno de los noticiones del año para los coleccionistas ha sido la esperada llegada del Lagonda de Minichamps tras una espera de más de un año desde que fuera anunciada su inclusión en el catálogo. Lo que más llama la atención cuando se tiene en la mano es su colosal tamaño, ya que sobresale de la peana por delante y por detrás. El molde parece bastante correcto y fidedigno, ya se sabe que son los moldes una de las mejores cualidades de Minichamps. El modelo representa a uno de los Lagonda de la primera época, o sea, de 1976 a 1984, evidenciado por la línea dorada que recorre la mitad de las puertas y las llantas tipo tapacubos. Destaca también un interior muy trabajado con el volante de un sólo radio, el cuadro de instrumentos perfectamente decorado imitando los indicadores digitales así como los asientos, donde se adivinan los pliegues del cuero, además de los adornos de madera en las puertas. En esta primera realización Minichamps ha optado por un gris metalizado oscuro muy habitual con interior claro, aunque para Modelcarworld se ha hecho un modelo especial en serie limitada en color ocre metalizado, muy llamativo, y más propio de las versiones destinadas al mercado de Estados Unidos. Así pues, el mercado de las miniaturas ya cuenta con su modelo más asequible del extravagante Aston Martin Lagonda, que se une a las ya existentes de marcas como Western ModelsABC BrianzaShowcase y VF-Models.