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domingo, diciembre 15, 2019

Rolls Royce Phantom IV de Rextoys















La palabra exclusividad viene aparejada "de serie" a cada uno de los modelos que salen de la línea de producción de Rolls Royce, pero todos los expertos y estudiosos del mundo del automóvil coinciden en que el Rolls Royce más exclusivo de todos los tiempos es el Phantom IV producido entre los años 1950 y 1956, de los que sólo se fabricaron 18 unidades y sólo sobreviven 16 a día de hoy. Además, todos fueron vendidos en su día personas de la realeza y la aristocracia. Por lo tanto, discutir su exclusividad sobre el resto de modelos del Espíritu del Éxtasis parece que puede desembocar en un debate estéril.

Una de las decisiones tomada por la directiva de Rolls Royce al término de la II Guerra Mundial fue la de cesar la producción de la línea Phantom de gran lujo, pero finalmente esta política fue cambiada. Se dice que fue el duque de Edimburgo, esposo de la entonces aún heredera al trono, la princesa Elizabeth, quien incentivó la fabricación de este coche mientras probaba un prototipo experimental Bentley con motor de ocho cilindros en línea.

El nuevo modelo Phantom, la cuarta generación, sería producido en unas instalaciones pseudo secretas denominadas Clan Foundry, donde Rolls Royce desarrollaba sus prototipos, y no en la factoría de Crewe. El punto de partida sería el chasis del Silver Wraith, el primer Rolls Royce nuevo tras la II Guerra Mundial. Dicho chasis sería alargado y reforzado para poder adoptar un motor de mayor tamaño.

La mecánica elegida fue un ocho cilindros en línea de 5.765 cc con una potencia estimada de 165 CV, basado en motores de la marca que se habían empleado para vehículos militares. Este motor creció hasta los 6.515 cc y 195 CV en los modelos de la serie C, pues hubo tres series del Phantom IV, la A, B y C. Todos los Phantom IV llevaba la caja de cambios manual de cuatro velocidades y a partir de la serie B se incluyó la automática Hydramatic de GM fabricada por RR bajo licencia. Cabe destacar que el motor ocho cilindros en línea de RR tenía la posibilidad de usarse a muy baja velocidad, lo que hizo especialmente atractivo al Phantom IV para usos ceremoniales. Fue el único Rolls en emplear un motor de semejante arquitectura.

Cada uno de los 18 Phantom IV llevaba su propia carrocería hecha expresamente pese a que tras la II Guerra Mundial este negocio comenzó a venir a menos. La mayoría lucía sobre la calandra la figura del Espíritu del Éxtasis realizada en su día por Charles Sykes, aunque en estos casos se encontraba en posición genuflexa, según algunas fuentes, por ser modelos pertenecientes a personas de la realeza y la nobleza.

Vamos a centrarnos en los cuatro modelos cuyas miniaturas protagonizan esta entrada del blog. Y comenzamos con las unidades 4AF14 y 4AF16. Se trata de dos limusinas de siete plazas con carrocería de HJ Mulliner. Ambas junto con el Cabriolet 4AF18 fueron adquiridas por el Gobierno Español entonces presidido por el general Franco. Hoy están adscritas al servicio de la Casa Real Española y pertenecen a Patrimonio del Reino de España.

Todas las fuentes atribuyen la recomendación de compra al entonces jefe e intendente de la Casa Civil del general Franco, Fernando Fuertes de Villavicencio, que sugirió al caudillo la compra de automóviles Rolls Royce para la representación oficial. Parece ser que en un principio se optó por el modelo Silver Wraith, pero dado el tipo blindaje encargado, este modelo no lo admitía, por lo que se optó por el Phantom IV. De hecho, hubo problemas con el blindaje, pues el que ofrecía la firma carrocera HJ Mulliner resultó insuficiente a las pruebas realizadas. Tampoco el de la English Steel Corporation resultó satisfactorio, por lo que dicha compañía tuvo que realizar uno bajo los parámetros remitidos desde España. Las dos limusinas cubiertas se entregaron a España en abril de 1952 través de la empresa Carlos de Salamanca, agente oficial de Rolls Royce en España. Son de color negro, una tiene cinco plazas más asiento abatible y la otra, seis. Su interior es de paño gris en los asientos delanteros y de paño beige en los traseros. Han sido vistos en numerosos actos oficiales, como el Día de la Hispanidad y en las bodas reales de las infantas y el príncipe de Asturias. Muchos autores coinciden en el impulso que para este modelo supuso que España adquiriese tres unidades, siendo actualmente el país donde más Phantom IV hay, los tres del Estado y uno en posesión de la colección de Miguel de la Vía en el Museo de Torreloizaga, concretamente el 4CS4, en su día propiedad de Abdullah III Al-Salim Al Sabah Hakim, emir de Kuwait

Quizás el más importante de los Phantom IV sea el modelo 4AF2, realizado para la entonces heredera al trono de Inglaterra y hoy actual reina, Elizabeth II. Después de muchos años con Daimler como suministrador oficial de vehículos oficiales, La Casa Real Británica optaba por Rolls Royce, por lo que la firma estaba en la obligación de estar a la altura de lo que se le requería. Fue el primer Phantom IV fabricado, luce carrocería de HJ Mulliner y se entregó el 2 de julio de 1950. En un principio lucía color verde con una franja roja, pero tras la coronación de Elizabeth II se pintó con los colores oficiales la Casa de Windsor, burdeos y negro. El interior luce asientos de paño azul delante y de cuero Connolly beige detrás. El asiento trasero se desplaza hacia delante y hacia atrás según se requiera. En 1952 se le dotó de una caja de cambios automática. Es uno de los pocos Phantom IV que no luce el Espíritu del Éxtasis. En su lugar figura otro símbolo oficial de la Gran Bretaña, San Jorge matando al dragón. Este coche ha protagonizado innumerables apariciones públicas, incluso a participado en los desfiles de los silver y golden jubilee de Rolls Royce. Sus últimas apariciones públicas más señaladas fueron las bodas de los príncipes Guillermo y Harry, hijos del heredero al trono, el príncipe de Gales.

Pasamos al 4AF12, una limousine con carrocería Hooper adquirida en principio por el entonces presidente de RR, lord Ernest Hives, que a posteriori vendió a la princesa Marina, duquesa de Kent, esposa del príncipe Jorge, cuarto hijo varón del rey Jorge V. De color azul marino y tapizado en cuero beige delante y paño del mismo tono detrás, traía de origen caja de cambios manual que se cambió por una automática en 1953. Hives lo vendió a la aristócrata a finales de 1954 pues prefería su Bentley Type R. Actualmente este coche es propiedad del rumano Ion Tiriac, ex jugador de hockey y empresario del sector deportivo.

Y para terminar, el 4CS2, limusina de siete plazas con carrocería HJ Mulliner adquirida en noviembre de 1955 por Abdullah III Al-Salim Al Sabah Hakim, emir de Kuwait. Luce una combinación de color exterior verde claro sobre verde manzana y cuero verde agua en su interior. Tiene aire acondicionado y a día forma parte de la colección del Museo Nethercutt en Sylmar, California.

Rextoys es un histórico fabricante francés de miniaturas, especialista en clásicos americanos de los años 30 y 40, marcas como Ford, Chevrolet, Chrysler, Cadillac y Packard, amén de siete referencias del Rolls Royce Phantom IV, de las que en la entrada de hoy mostramos cuatro. Son miniaturas de metal diecast con chasis metálico, de ahí su peso, pero no son metal blanco. Fueron realizadas entre finales de los 90 y principios de los 2000, pero tienen un indudable regusto clásico y retro. Cuentan con medidas y proporciones muy precisas y un acabado bueno, sin más. Sin grandes detalles ni florituras. Los modelos 4AF2, 4AF12 y 4CS2, o se las referencias Rextoys 33, 36 y 35, llevan ya un tiempo en mi colección aunque no habían aparecido aún en el blog. El último en adquirir fue el 4AF14/16, la referencia Rextoys 31. Lo encontré en mi reciente viaje a León en una vieja pero encantadora juguetería del centro. Imagino los años que esta miniatura lleva allí. La vi y no dudé en cogerla. Espero con el tiempo poder hacerle con la referencia Rextoys 33, o sea el Phantom IV 4AF18, el tercer Phantom IV español con carrocería descapotable.

jueves, marzo 05, 2009

Mercedes G4 1939 W31 'General Francisco Franco' de Minichamps








Resulta curioso como muchos de los dictadores y personajes más oscuros de la historia tenían el automovilismo como una de sus aficiones. Benito Mussolini siempre sintió predilección por los Lancia y Alfa Romeo; Adolf Hitler apadrinó a uno de los coches más populares de la historia, el Volkswagen Escarabajo; el dominicano Leónidas Trujillo fue el orgulloso propietario de un Pegaso Z102 'Cúpula', el equivalente a poseer hoy día un deportivo de la más alta gama posible; el ugandés Idi Amin Dada, un apasionado de los Mercedes, llegó incluso a hacer sus pinitos en los rallies de su tierra a los mandos de un Citroen SM; también está bien documentada la pasión por las cuatro ruedas en el rumano Nicolae Ceaucescu y en el centroafricano emperador Bocazza. Pero esa gran afición nunca se aplicó al General Francisco Franco, Caudillo de España entre 1939 y 1975 y sin embargo fue en su día propietario de uno de los más singulares automóviles de la historia, el Mercedes G4.

Según parece, Hitler quiso recompensar la fidelidad de Franco hacia las Potencias del Eje al tomar partido por ellos al comienzo de la II Guerra Mundial. Para ello, el Führer regaló al Caudillo por su 47 cumpleaños -no el 50 cómo se ha querido hacer creer- uno de los 57 Mercedes de tres ejes y tracción 4x4 que se fabricaron. 

El entonces embajador de Alemania en España, Von Stohrer, le hizo entrega del coche a Franco a través de su ministro de exteriores -y cuñado-, Serrano Suñer. El auto le fue enviado desde Italia a Barcelona y de ahí llegó a Madrid por carretera. Fuentes documentales hablan de que el coche ha pasado la mayor parte de sus 66 años en las cocheras de la Guardia Real en el Palacio de El Pardo. 

Parece ser que Franco lo utilizó bien poco, sobre todo en los primeros años de su Régimen para ir de cacería por La Mancha. Todo parece indicar que el mismo dictador decidió no mostrarse mucho en él después de que en 1945 Alemania perdiese la guerra, pues pensaba que sería muy impopular que se le viese en dicho automóvil. 

Con la llegada de la democracia el coche pasó a ser propiedad de Patrimonio del Estado, o sea, del pueblo español, aunque hubo intentos por parte de la familia Franco, con pleitos y todo, de quedárselo ya que lo consideraron un regalo personal. No obstante, los Franco no pudieron hacerse con el coche, el cual siguió estando en El Pardo. 

Según cuentan, tras una visita del Príncipe de Asturias a las cocheras en 1998, éste vio el Mercedes de tres ejes, el cual presentaba los inequívocos síntomas del paso del tiempo. En 2001 fue enviado al Mercedes Classic Centre de Stuttgart y durante tres años se le sometió a una restauración exhaustiva. La misma Mercedes ha intentado sin éxito adquirirlo a Patrimonio, pero cuentan que el mismo Rey Juan Carlos se ha negado en rotundo.

El coche tiene una carrocería tipo cabriolet con capacidad para siete ocupantes y es idéntico a otro que poseyó Hitler y a uno más que éste último regaló a Benito Mussolini, también como muestra de gratitud por su alianza en la gran guerra. En el apartado mecánico montaba un motor ocho cilindros en línea sobrealimentado similar a los de los 500-540 K. La tracción era a las cuatro ruedas posteriores. No se sabe la cifra de cuántos de estos super Mercedes pueden haber sobrevivido, pero lo que sí está muy claro es que no hay otro con tanta historia y tan exclusivo como el de España.

Minichamps, dentro de su serie dedicada a los coches de líderes políticos, acaba de presentar un coche que seguramente despertará especial interés en los coleccionistas españoles, sobre todo por su historia. No obstante, la miniatura cuenta con el habitual acabado que imprime a sus modelos tipo años 30, algo más elaborados que el resto de modelos. El sobrio color del coche hace un bonito contraste con todos los elementos cromados que tiene. Destaca también el precioso interior, donde se ve perfectamente el llamativo cuadro de instrumentos, las tres palancas, el volante de cuatro radios y las agarraderas de los asientos. Una miniatura muy buena.