Mostrando entradas con la etiqueta De Soto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta De Soto. Mostrar todas las entradas

viernes, octubre 22, 2021

De Soto Adventurer Hardtop Sedan 1960 de Kess Model










El 18 de noviembre de 1960 se recibía en la red federal de concesionarios De Soto un escueto telegrama de 81 palabras que comenzaba con la siguiente frase: "Chrysler Corporation discontinúa la producción del De Soto 1961. El consejo de distribuidores de su fabricante ha sido informado de ello". Este documento no era más que la confirmación oficial de los rumores que comenzaron a correr sobre la intención de Chrysler de liquidar su división De Soto tras la recesión de 1958. Doce días después de que los concesionarios recibieran el escrito, el último De Soto, un coupé hardtop blanco y turquesa, abandonaba la línea de producción poniendo así fin a una trayectoria de 32 años.

La gama De Soto para 1960 presentó un diseño completamente renovado, la segunda generación del 'Forward Look' obra del jefe de diseño de Chrysler, Virgil Exner, y al igual que el resto de coches del grupo introducidos ese año a excepción de los Imperial, era de construcción unitaria. Una serie de características de los nuevos De Soto 1960 hacían presagiar el negro destino que se cernía sobre la marca. 

Su tamaño había menguado con respecto a los modelos de los 50 y su diseño se asemejaba mucho al de los Chrysler. Los modelos Firedome y Firesweep dejaron también de fabricarse al igual que las carrocerías descapotable y familiar. Para 1960 De Soto sólo ofreció dos modelos, el Fireflite básico y el Adventurer, y dos carrocerías, hardtop sedan y hardtop coupé. El traslado en 1958 de la producción de De Soto desde su propia planta en la avenida Warren de Detroit a la de la avenida Jefferson, que era donde se fabricaban los Chrysler, no fue más que otra sintomatología de dicha crónica de una muerte anunciada.

La principal novedad en la gama Adventurer de 1960 fue la introducción de la carrocería hardtop de cuatro puertas. Hasta ese año y desde 1956, el Adventurer sólo se había vendido como coupé y descapotable exaltando su vocación más deportiva, de hecho, el primer Adventurer de 1956 era realmente el hermano gemelo del Chrysler 300 B.

En lo que al diseño exterior se refiere, Virgil Exner unificó el estilo de los Mopar de la gama senior 1960 siendo sus señas identificativas las aletas traseras hacia afuera con luces en forma de boomerang  y una calandra de boca ancha con los faros delanteros y los intermitentes en la misma inclinación. En los De Soto, el aspecto era más llamativo que en los Chrysler. 

En el capítulo mecánico, el Adventurer equipaba el motor V8 Chrysler B-Series 383 ci de 6.3 litros y 325 CV de potencia aparejado a la caja de cambios automática Torqueflite de tres velocidades y con accionamiento por botones colocados sobre el cuadro de mandos a ambos lados del volante. Con un precio de 3.727 dólares de la época, el Adventurer Hardtop Sedan constituía el modelo tope de la gama DeSoto 1960. 

Un total de 11.597 unidades del De Soto Adventurer se fabricaron ese mismo año y las ventas totales de la marca fueron de 26.081 coches, alcanzando el puesto 14º del ranking nacional, algo inaceptable para la Chrysler Corporation, pues las ventas de De Soto fueron comparables a las de Lincoln e Imperial, dos marcas de vehículos muy exclusivos y de producción limitada, de la muy minoritaria Checker y de la languideciente Edsel de la Ford Motor Company. Tras 3.034 unidades producidas del fugaz modelo del 61, la efigie del mítico conquistador extremeño Hernando de Soto desapareció del mercado automovilístico americano.

El fabricante de miniaturas italiano Kess Model tiene también sitio en su catálogo para los clásicos americanos. Hace ya tiempo mostramos dos realizaciones suyas en este blog, el Cadillac Eldorado Brougham de 1958 y el Imperial LeBaron de 1960. En esta nueva entrada toca el turno a una miniaturas que fue lanzada al mercado junto con las dos mencionadas anteriormente, se trata de una bonita réplica en escala 1/43 de un De Soto Adventurer Hardtop Sedan de 1960. Como es habitual en Kess, el modelo está realizado en resina. Es correcto en formas y proporciones y cuenta con un acabado de primer nivel en línea con el resto de realizaciones de Kess, destacando su rico detallado con pierzas independientes realizadas en metal fotograbado y plástico que otorgan a la miniatura un gran realismo. Al ser una miniatura que fue novedad en el mercado hace unos dos años, es cada vez más difícil de encontrar, pero aún quedan algunos en tiendas de internet si se busca bien. 

lunes, septiembre 14, 2015

De Soto Adventurer Hardtop Coupé 1959 de Brooklin Models






Los últimos años de la década de los 50 vieron cómo en el seno de uno de los principales grupos automovilísticos americanos se producía una situación más que sorprendente: dos de sus marcas establecieron una fuerte competencia entre sí. GM jamás osó que uno de sus Buick pudiese eclipsar a un Cadillac al igual que Ford no permitió que un Mercury superase a un Lincoln. Sin embargo, entre 1956 y 1960 De Soto, la división para autos de clase media de la Chrysler Corporation, constituyó con su Adventurer el principal rival para el todopoderoso Chrysler 300, el auto que debía simbolizar el principal baluarte de la compañía de Detroit. Por supuesto, esta situación tuvo sus consecuencias y en 1960 la marca De Soto fue liquidada.

La tercera generación del Adventurer vio la luz en 1959 como una puesta al día del modelo presentado un año antes, cuando Chrysler introdujo el nuevo diseño 'Cab Forward' en sus coches. Al igual que sus antecesores, el Adventurer era el tope de gama de De Soto y sólo estaba disponible con carrocería de dos puertas bien abierta o cerrada (Hardtop Coupé). El diseño era más racional y suave que la generación precedente aunque sí encontramos las típicas aletas traseras en su fase más pronunciada. El estilo del coche reflejaba a la perfección la impronta del gran Virgil Exner, el jefe de diseño de la Chrysler Corporation.

Llamado popularmente como el 'Golden Adventurer', la lista de extras era extensa -dobles tubos de escape, dobles antenas de radio retráctiles, selector del cambio por botones, elevalunas eléctricos y asiento del conductor giratorio para permitir una mejor maniobra de salida-entrada al conductor- lo que lo convirtieron en un auto más extravagante que el mismísimo Chrysler 300 E. De Soto introdujo por primera vez en su gama este año el nuevo motor V8 Wedgehead que venía a sustituir al Hemi, concretamente el Adventurer equipó una versión de 6,3 litros (383 ci) y 350 cv. Si bien el Chrysler 300 E alcanzaba con su mayor motor los 380 cv lo cierto es que el De Soto ofrecía casi lo mismo por 1.000 dólares menos. Como venía siendo habitual, el Adventurer sólo estaba disponible en dos colores, negro o blanco, con los tapacubos y ornamentos en dorado.

1959 no fue un buen año para Chrysler y ello se tradujo entre otras medidas en la clausura de la planta y los cuarteles generales de De Soto, cuya producción se dividió entre las plantas de Chrysler y Dodge. Los De Soto de 1960 perdieron toda su esencia al ser el mismo modelo de Chrysler pero con la insignia del explorador español, siendo ya el último año de producción de la marca que comenzó su actividad en 1928.

Esta miniatura que hoy presento fue un regalo que me hizo mi padre hace 11 años, siendo el primer Brooklin que entró en mi colección. Por lo tanto es un coche al que guardo especial cariño no sólo por ser uno de mis autos americanos preferidos, sino por su valor sentimental. Como todos los Brooklin, está realizado en metal blanco y en este caso el techo es plástico. Pese a los acabados habitualmente sencillos de estas miniaturas, este De Soto sí cuenta con muy buenos detalles además del encanto especial que tienen todos los modelos en metal blanco.

lunes, agosto 24, 2015

De Soto Adventurer 1956 de Collector´s Classics







Chrysler Corporation dotó  en el año 1956 a cada una de sus marcas de un modelo de altas prestaciones. Plymouth tenía el Fury; Dodge el D500; Chrysler, el legendario 300B que inauguraba la prestigiosa serie de los 'Letter Cars'; Y De Soto, el Adventurer. Este automóvil tomó su nombre de un hermoso concept car obra del jefe de diseño de la Chrysler Corp, Virgil Exner. Y hay que decir que no puede ser más adecuado, dado que la marca De Soto tomaba su nombre del explorador  y aventurero español Hernando de Soto, el que dirigió la primeras misiones de exploración del actual territorio de los Estados Unidos tras la llegada de Cristóbal Colón al nuevo mundo.

El Adventurer de 1956 era el modelo tope de la gama Fireflite. Estéticamente eran idénticos salvo que el Adventurer sólo estaba disponible en dos combinaciones de color específicas, bien blanco y dorado o negro y dorado. Igualmente sólo se ofrecía con las carrocerías hardtop coupé y convertible. También montaba un juego específico de tapacubos dorados. La calandra frontal también iba pintada en ese color aunque el emblema de la V se dejada en cromado. El emblema del frontal y los de los laterales incorporaban una bandera a cuadros. El interior incluía guarnecidos en vinilo dorado, alfombrillas del mismo color e inserciones en Tweed marrón. 

Chrysler dotó al Adventurer de una versión específica del motor V8 Hemi, en este caso de la versión de 5,4 litros del Fireflite se pasó a un 5,5 litros (340 ci) que erogaba 320 cv de potencia gracias a una serie de mejoras mecánicas. Todo este cóctel provocó que el Adventurer tuviera mucha mejor aceptación entre el público que el mismísimo 300 B de Chrysler, de hecho la organización de las 500 Millas de Indianápolis así como del rallye Subida a Pykes Peak lo utilizó este año como coche oficial. Y es que su exclusiva y deportiva imagen aparejada a su potente motor "lo hicieron un codiciado objeto de deseo", escribió en el periodista Ron McDonald en el número de julio de 1956 de la revista 'Motor Trend'.

La noticia del cese de actividad de un fabricante de miniaturas siempre es una pésima noticia para un coleccionista, sobre todo cuando se trata de una compañía cuyas réplicas son excelentes, como fue el caso de Collector´s Classics, el fabricante argentino dependiente de la juguetera Buby. He aquí uno de los modelos que fabricó, tal y como he presentado en el blog otros. En este caso se trata de una magnífica miniatura de un De Soto Adventurer de 1956 con su típica librea blanca y dorada. Para ser una miniatura en metal blanco y con unos años encima su nivel de acabado es muy bueno. Su molde también. Por tanto, sólo nos queda preguntarnos qué hubiese pasado si Collector´s Classics hubiese continuado con su actividad y tuviera a su disposición los medios actuales para hacer miniaturas. Es algo que nunca podremos saber y nos contentaremos con nuestros Collector´s Classics en nuestras vitrinas.

miércoles, agosto 19, 2015

De Soto Fireflite Sportsman 1956 de Collector´s Classics









La Chrysler Corporation creó en el año 1928 la marca De Soto con el objetivo de competir con sus principales rivales por el segmento medio de automóviles. La nueva división del grupo ofrecería un producto que daría la alternativa a los Buick, Pontiac y Oldsmobile de General Motors; a los Mercury de la Ford Motor Company; así como a otros constructores independientes como Studebaker o Nash. El nombre de la marca venía a recordar a Hernando de Soto, el mítico conquistador español que dirigió las primeras expediciones de exploración al actual territorio de los Estados Unidos. De hecho, podemos ver en el emblema de todos los De Soto la efigie del explorador extremeño.

El modelo Fireflite fue introducido como tope de la gama de De Soto en 1955 y en 1956 la marca viviría sin duda su mejor momento comercial gracias a un automóvil que se benefició de todos los recursos técnicos de la división superior Chrysler y que se ofrecía a precio de clase media, como por ejemplo nada más y nada menos que del motor Hemi V8 de 5,4 litros (330 ci) y 255 cv del Chrysler 300. La versión Sportsman sólo se vendía con la carrocería de dos puertas bien en configuración coupé o convertible.

Los cambios estilísticos también jugaron a favor, de modo que el nuevo Fireflite incorporaba una parrilla frontal de nuevo diseño en cuadrícula y presidida por una V en el centro, quedando desechada la tradicional parrilla de De Soto de lamas verticales. La trasera estaba coronada por dos aletines, tal y como iba imponiendo la moda, y los nuevos grupos ópticos eran de tres elementos (luces independientes para la posición, marcha atrás e intermitentes). Una nueva instalación de 12 voltios, dirección asistida, elevalunas eléctricos y caja de cambios automática Powerflite accionada por botones destacaban entre el extenso menú de opciones que se ofrecía para personalizar cada coche.

Todo ello se tradujo en el mayor éxito comercial de la marca del mítico explorador español, que logró su mayor éxito de ventas con 110.418 coches vendidos, lo que la aupó al 11º lugar del ránking anual de los Estados Unidos. A todo ello se añade que el comité de dirección de la mítica carrera de la 500 millas de Indianápolis eligió a De Soto como coche oficial de la prueba de ese año, para ello se hizo entrega a organismo presidido por Tony Hulman de una versión especial del Fireflite que se denominó Adventurer, con una versión potenciada del Hemi V8 que le permitía una mayor velocidad y con los colores blanco y oro. De Soto vendió una edición limitada de 186 coches réplicas del Adventurer que se usó como coche oficial de las 500 Millas de Indianápolis.

En este post estival rescato del fondo de mis vitrinas una miniatura que ya lleva unos años en mi colección y que -sorpresivamente para mi- no había aparecido aun en el blog. Se trata de la versión convertible del De Soto Fireflite Sportsman realizada por Collector´s Classics, un fabricante argentino de miniaturas en escala 1/43 para coleccionistas englobado dentro de la marca Buby, una firma señera de juguetes del país rioplatense. La miniatura está realizada en metal blanco y es sorprendente que no tienen el peso característico de los modelos fabricados en este material, como es el caso de Brooklin Models, aunque su calidad de terminación es mucho mejor, más fina y detallada. También las formas de los moldes empleados son muy buenas. Los Collector´s Classics destacan por su gran exclusividad pues son piezas numeradas y cada uno llega al coleccionista con su certificado y numeración, así como con una pegatina en el chasis donde está escrito el nombre de la operaria que se encargó del montaje de la miniatura. Sin duda, detalles que engrandecen un modelo de colección. Tristemente, los Collector´s Classics dejaron de fabricarse. En mi caso, he decir que soy propietario de una docena de miniaturas de esta marca que conseguí gracias a dos viajes que mi padre realizó a Argentina. Es por eso que este post me gustaría dedicárselo a él así como a los coleccionistas argentinos que visitan el blog y que me consta que son bastantes.