sábado, noviembre 20, 2021

Monteverdi Sierra Cabriolet de Avenue 43








La Crisis del Petróleo de 1973 trajo consigo un importante cambio de paradigma en la industria del automóvil. De buenas a primeras, los coches grandes y potentes y dieron paso a automóviles más racionales y, sobre todo, más económicos en el gasto de un combustible que por primera vez se tuvo conciencia de que era escaso. La mayoría de fabricantes tuvo que reinventarse, incluido Monteverdi, el pequeño constructor suizo de automóviles GT y deportivos.

Peter Monteverdi había situado su empresa a principios de los 70 junto a la élite de fabricantes de automóviles de lujo y deportivos. Sus elegantes y exóticos GT con carrocerías de estilo italiano y potentes motores Chrysler V8, la serie 375 y sus derivados, eran muy atractivos para quienes querían un coche diferente con el que ser el centro de las miradas, pero la Crisis del Petróleo eliminó el interés por este tipo de automóvil incluso entre el público al que iban dirigidos. 

Tras un cambio en la política de la marca, Peter Monteverdi apostó entonces por productos muy distintos, pero a la postre, dirigidos al mismo acaudalado público. Por un lado debutarían los Sahara y Safari, dos lujosos 4x4 basados en el International Harvester Scout. Por el otro, el Sierra, una berlina de lujo. 

El Sierra se presentó en 1977 y no era la primera berlina que fabricaba Peter Monteverdi, aunque poco o nada tenía que ver con el efímero 375/4, derivado de los deportivos 375 L High Speed. El Sierra tenía un aspecto con ciertas similitudes al Fiat 130 o al Alfa Romeo 6 y era un competidor directo para los Mercedes Clase S y Jaguar XJ, o por lo menos, era el segmento en que aspiraba moverse. Estaba basado en los Dodge Aspen y Plymouth Volare, de los que tomaba varios paneles de la carrocería, aunque la empresa Carrozzeria Fissore de Turín se encargó de su diseño final. Se fabricaron unas 15 unidades del Sierra berlina, además de cinco con carrocería station wagon familiar.

En el Salón de Ginebra de 1978, Peter Monteverdi presentó la versión Cabriolet del Sierra. La empresa lo vendía como un competidor directo del Rolls Royce Corniche y sobre el papel así lo era, pues lo cierto es que eran las únicas berlinas de cuatro plazas y carrocería descapotable del mercado entonces, toda vez que el Jaguar XJS y el Mercedes SL tenían una vocación más deportiva. El Sierra Cabriolet se basaba en el Dodge Diplomat Convertible y, al igual que en la berlina, la carrocería fue obra de Fissore. Peter Monteverdi solía recurrir al empleo de muchas piezas de la gran serie para sus coches, de modo que en el Monteverdi Sierra Cabriolet pueden encontrarse los faros delanteros del Fiat 125, los traseros del Renault 12, asientos, volante y otras piezas de BMW en el interior, o llantas deportivas Wolfrace, además de los paneles de la carrocería de Dodge modificados por Fissore. Bajo el capó, Monteverdi seguía recurriendo a los motores suministrados por Chrysler, aunque en esta ocasión se trataba de un V8 de 5.2 litros y 175 CV, nada que ver con viejos y potentes Magnum usados en la serie 375. El cambio era automático Torqueflite A903 de tres velocidades. 

Con un precio muy alto, aunque "inferior al del Rolls Royce Corniche", el Sierra Cabriolet no captó la atención deseada y sólo se construyeron dos unidades, una de color plata, que el propio Peter Monteverdi se quedó y hoy día encuentra expuesta en la colección de coches del museo de la marca en Binningen, y una segunda unidad de color rojo que primero perteneció a una empresa editorial helvética y que a día de hoy se encuentra a la venta por 198.000 francos suizos.

El fabricante alemán Autocult cuenta en su catálogo con varias líneas de producto y una de ellas recibe la denominación Avenue 43. Para este sello, Autocult sólo realiza miniaturas de automóviles únicos o casi, como se trata del modelo que protagoniza esta entrada del blog, el raro Monteverdi Sierra Cabriolet del que se sólo se fabricaron dos ejemplares. Autocult sorprende cada vez más y mejor con sus creaciones y en lo que a la calidad de las mismas se refiere y en esta ocasión llama la atención como estamos antes una soberbia miniatura del que probablemente sea uno de los coches con menos encanto y más anodinos de Monteverdi, aunque no por ello deje de ser un automóvil realmente interesante. El molde parece correcto en formas y proporciones en atención a las fotos que encontramos del coche real por internet, y el trabajo de pintura así como del interior en el moldeado y el detallado es también muy bueno. No parece una miniatura que vaya a ser de interés de muchos coleccionistas, pero sin duda, los incondicionales de la marca Monteverdi seguro que ya tienen un hueco para ella en la vitrina. 

viernes, noviembre 12, 2021

Intermeccanica Murena 429 GT de Autocult







Si el mercado no te ofrece el automóvil que estás buscando, sin duda alguna la mejor opción es fabricárselo uno mismo, sobre todo para los dos acaudalados neoyorquinos Joe Vos y Charlie Schwendler. Este par de amigos disfrutaba de conducir un Porsche 911, pero cuando iban de viaje a esquiar su deportivo alemán no tenía espacio suficiente para el equipaje y el material, con lo cual tenían que recurrir un auto de mayor tamaño y, por supuesto, no tan divertido de conducir. Es por eso que fraguaron la idea de construir un automóvil que fuese potente y divertido de conducir a la vez que práctico y espacioso. Obviamente, este situación puede parecer una auténtica excentricidad, pero si se tiene en cuenta que Schwendler era el heredado de la compañía aeronáutica Grumman, la cosa iba bastante en serio.

La idea de colocar un motor V8 de gran serie americano en un deportivo europeo tuvo un especial predicamento en la década de 1960 dando lugar a la primera utilización de concepto de automóvil híbrido. Esta tendencia permitió que algunos apasionados del automovilismo optaran por construirse un coche al gusto una vez que el mercado estándar no podía satisfacer su propia necesidad. Fue la fórmula en la que pensaron Vos y Schwendler.

A la hora de buscar a un fabricante para el coche de sus sueños, el camino les llevó directamente al empresario canadiense Frank Reisner y su empresa Intermeccanica con base en Turín. En un principio, Reisner se mostró desconfiado, pues ya había tenido alguna mala experiencia con clientes similares. Incluso llegó a sospechar que se trataba de dos inspectores de Hacienda. Vos y Schwendler por su parte tampoco se mostraron muy convencidos de las posibilidades de Intermeccanica tras la primera visita a su sede en 1968, pero al final hubo entendimiento, sobre todo porque los dos amigos sólo querían dos coches.

Tal y como recoge el libro 'Intermeccanica, the story of the prancing bull', de Andrew McCredie, el diseño del coche fue obra del joven Ivo Barison y no del célebre Franco Scaglione, por entonces diseñador jefe de Intermeccanica. Un artista de la madera llamado Rainiero se encargaría de realizar los moldes en madera. Llamaban la atención de las formas del coche su altura y anchura, además de su generoso tamaño. El diseño aplicado fue el de una especie de 'Shooting Break', de puertas hacia delante parecía un coupé y de puertas hacia atrás un familiar. El enorme capó albergaba un motor Ford V8 Big Block de 7.0 litros -429 ci- que erogaba 360 CV, aparejado a una caja de cambios automática de tres velocidades. 

Resulta también curiosa la anécdota relativa a la denominación del coche. Se cuenta que Joe Vos estaba cenando en un restaurante muy exclusivo con un ejecutivo de la Fiat, y preguntó por el nombre del pescado con que estaba hecha su ensalada. Le explicaron que era Murena, un pez de forma alargada y apariencia feroz que se esconde a esperar sus presas en cavernas submarinas. Le gustó y lo adoptó. Vos se jactaba que sólo le había costado cuatro dólares elegir la denominación de su coche cuando por norma general suele ser un proceso largo y costoso. Unos años después, Simca también denominaría como Murena a uno de sus coches. 

En 1969 ya estaba listo el primer Murena y Charlie Schwendler viajó a Italia para llevarlo a EEUU en el crucero 'Rafaelo' con destino el New York Motor Show, donde se expuso al público por primera vez. A un altísimo precio de 14.750 dólares, el primer Intemerccanica Murena fue adquirido por un concesionario Maserati de California. Se anotaron 200 pedidos, incluyendo el encargo del entonces vicepresidente ejecutivo de Ford, Lee Iacocca, el cual acordó con Vos y Schwendler que pasarían por Detroit con el coche de muestra para lo pudieran ver en la sede central de Ford. En su periplo atravesando EEUU fueron multados al ser cazados por la Policía a 260 Km/H, aunque todo lo pudieron arreglar permitiendo a los agentes de la Ley probar el exótico automóvil. 

Finalmente la producción del Intermeccanica Murena  se ciñó a entre 10 y 11 unidades según autores. La limitada capacidad de Intermeccanica y que Vos y Schwendler no quisieron dar el paso de constituirse como fabricantes fueron los motivos principales. Destaca también la anécdota de uno de los miembros del grupo de hard rock Iron Butterfly, que adquirió un Murena, lo destrozó, y compró una segunda unidad. 

Como automóvil, el Intermeccanica Murena era realmente interesante y muy exótico. Gracias a los 360 CV de su motor y pese a su generoso tamaño, aceleraba de 0 a 100 en 7,5 segundos. Podía solicitarse con dos o cuatro asientos y el equipamiento era bien abundante. Asientos e interior de cuero, vidrios polarizados, ventanilla trasera térmica, radiocasette de ocho pistas, minibar, nevera y mesa de picnic. Sin duda, el coche ideal según el propósito para el que sus creadores lo concibieron. Su consola central llena de interruptores parecía la de un avión. 

Autocult, la marca creada por Thomas Rotschmann, se caracteriza por reproducir a escala 1/43 y en resina los vehículos más raros y exóticos de la historia del automóvil y este Intermeccanica Murena encaja perfectamente en su filosofía. Fue lanzado al mercado en abril de 2016, siempre me llamó la atención y recientemente decidí que ya era hora de incluirlo en la colección. Pese a ser una miniatura de aspecto sencillo, cuenta con un acabado de primer orden y destaca especialmente la magnífica aplicación de la pintura. Las formas del molde parecen correctas y proporcionadas y el interior está muy detallado, algo que podemos observar al mirar por su luneta trasera. Una incorporación perfecta para mi subcolección de coches híbridos de los 60 y 70 y el segundo Intermeccanica de mi colección. Una miniatura sensacional que merece mucho la pena y que recomiendo a todo aquel que esté planeando adquirirla, que no lo demore mucho, pues cada vez son más escasos.

sábado, octubre 30, 2021

GMC Series 100 Pick Up 1951 de Esval Models











Las camionetas Pick Up son el coche más popular y representativo de los Estados Unidos de Norteamérica y dentro de la cultura popular de dicho país pueden ser vistas como el equivalente moderno al caballo del cowboy. A lo largo de la historia, estos automóviles fueron evolucionando de un vehículo puramente de trabajo a un automóvil de tipo recreativo, incluso dentro de la cultura Custom de modificación de coches, las Pick Up, ya sean clásicas o modernas, cuentan con un capítulo específico entre los aficionados. Y uno de los modelos que más han contribuido a esa generalización del uso de la camioneta Pick Up más allá de su concepción utilitarista es la Serie 100 de General Motors que vio la luz a finales de los años 40 del pasado siglo XX.

Desde que en 1911 General Motors crease su división GMC para vehículos industriales, pesados y de trabajo, dicho logotipo compartió protagonismo con el de Chevrolet sobre las parrillas de la camionetas Pick Up del gigante de Detroit. Eso sí, los modelos GMC estaban claramente más orientados a los usos comerciales mientras que los Chevrolet se destinaban más al cliente particular.

Como se ha escrito un poco más arriba, hasta la década de los 30 las camionetas Pick Up eran vistas por la sociedad americana como un vehículo de trabajo, pero esta concepción cambiaría tras la II Guerra Mundial, sobre todo tras el lanzamiento en 1947 de la nueva generación de vehículos comerciales ligeros, medios y pesados bajo la denominación 'GM Advanced Design', bien vendidos bajo la marca GMC -GMC New Design- o Chevrolet -Chevrolet Advanced Design-. 

Los nuevos camiones y camionetas de General Motors introducidos en 1947 eran más grandes, robustos y elegantes en su aspecto que la generación AK precedente. El modelo principal y que acaparó el grueso de ventas fueron las Pick Up de media tonelada, bien bajo la denominación Chevrolet 3100 o GMC Series 100. Durante el periodo en que estuvieron en el mercado, entre 1947 y 1955 fueron líderes de ventas absolutos en EEUU en su segmento del mercado. En esos casi nueve años fueron evolucionado estética y mecánicamente. 

Los modelos de 1947 a 1953 fueron equipados con el motor seis cilindros en línea 215 Ci de 3.1 litros, siendo sustituido por el de 3.9 litros 235 Ci y el 4.3 litros 261 Ci para los años 1954 y 1955. En un principio la transmisión era manual de tres relaciones más marcha atrás y sólo para 1954 y 1955 se ofreció en opción la automática de cuatro velocidades. Tanto las GMC Series 100 como las Chevrolet 3100 estaban disponibles con tres tipos de carrocería, la Pick Up, el furgón cerrado 'Panelvan' y el modelo Suburban con tres filas de asientos para transporte de viajeros, del que ya hablamos en su día

Los modelos Chevrolet 3100 sólo se vendían en los concesionarios Chevrolet, mientras que las versiones GMC podían adquirirse en las agencias Pontiac, Oldsmobile y Buick. Entre 1939 y 1950 las Pick Up Advanced Design y sus derivados se ensamblaban en la fábrica de camiones de General Motors en Pontiac, Michigan, y después de 1950 la fabricación se expandió a las plantas de Oakland, California, y St Louis, Missouri. 

La referencia EMUS430109A fue la primera miniatura de Esval Models de una camioneta de la serie Advanced Design de General Motors, concretamente una GMC Serie 100 Pick Up. En muchas ocasiones a los coleccionistas les echa para atrás adquirir una miniatura de alta gama que representa a un automóvil modesto y sencillo y quizás esta Pick Up es un perfecto ejemplo de ello. Pues bien, pese a la sencillez del coche al que representa, estamos ante una miniatura fabulosa que brilla con luz propia. Es correcta en formas y proporciones y su acabado reproduce el más mínimo detalle. El trabajo de pintura también es muy destacable. Cuando tuve esta miniatura en mis manos mi sentimiento fue de arrepentimiento por no haberla adquirido antes. Un modelo a escala encantador que cualquier coleccionista de clásicos americanos sabrá apreciar muy bien.

viernes, octubre 22, 2021

De Soto Adventurer Hardtop Sedan 1960 de Kess Model










El 18 de noviembre de 1960 se recibía en la red federal de concesionarios De Soto un escueto telegrama de 81 palabras que comenzaba con la siguiente frase: "Chrysler Corporation discontinúa la producción del De Soto 1961. El consejo de distribuidores de su fabricante ha sido informado de ello". Este documento no era más que la confirmación oficial de los rumores que comenzaron a correr sobre la intención de Chrysler de liquidar su división De Soto tras la recesión de 1958. Doce días después de que los concesionarios recibieran el escrito, el último De Soto, un coupé hardtop blanco y turquesa, abandonaba la línea de producción poniendo así fin a una trayectoria de 32 años.

La gama De Soto para 1960 presentó un diseño completamente renovado, la segunda generación del 'Forward Look' obra del jefe de diseño de Chrysler, Virgil Exner, y al igual que el resto de coches del grupo introducidos ese año a excepción de los Imperial, era de construcción unitaria. Una serie de características de los nuevos De Soto 1960 hacían presagiar el negro destino que se cernía sobre la marca. 

Su tamaño había menguado con respecto a los modelos de los 50 y su diseño se asemejaba mucho al de los Chrysler. Los modelos Firedome y Firesweep dejaron también de fabricarse al igual que las carrocerías descapotable y familiar. Para 1960 De Soto sólo ofreció dos modelos, el Fireflite básico y el Adventurer, y dos carrocerías, hardtop sedan y hardtop coupé. El traslado en 1958 de la producción de De Soto desde su propia planta en la avenida Warren de Detroit a la de la avenida Jefferson, que era donde se fabricaban los Chrysler, no fue más que otra sintomatología de dicha crónica de una muerte anunciada.

La principal novedad en la gama Adventurer de 1960 fue la introducción de la carrocería hardtop de cuatro puertas. Hasta ese año y desde 1956, el Adventurer sólo se había vendido como coupé y descapotable exaltando su vocación más deportiva, de hecho, el primer Adventurer de 1956 era realmente el hermano gemelo del Chrysler 300 B.

En lo que al diseño exterior se refiere, Virgil Exner unificó el estilo de los Mopar de la gama senior 1960 siendo sus señas identificativas las aletas traseras hacia afuera con luces en forma de boomerang  y una calandra de boca ancha con los faros delanteros y los intermitentes en la misma inclinación. En los De Soto, el aspecto era más llamativo que en los Chrysler. 

En el capítulo mecánico, el Adventurer equipaba el motor V8 Chrysler B-Series 383 ci de 6.3 litros y 325 CV de potencia aparejado a la caja de cambios automática Torqueflite de tres velocidades y con accionamiento por botones colocados sobre el cuadro de mandos a ambos lados del volante. Con un precio de 3.727 dólares de la época, el Adventurer Hardtop Sedan constituía el modelo tope de la gama DeSoto 1960. 

Un total de 11.597 unidades del De Soto Adventurer se fabricaron ese mismo año y las ventas totales de la marca fueron de 26.081 coches, alcanzando el puesto 14º del ranking nacional, algo inaceptable para la Chrysler Corporation, pues las ventas de De Soto fueron comparables a las de Lincoln e Imperial, dos marcas de vehículos muy exclusivos y de producción limitada, de la muy minoritaria Checker y de la languideciente Edsel de la Ford Motor Company. Tras 3.034 unidades producidas del fugaz modelo del 61, la efigie del mítico conquistador extremeño Hernando de Soto desapareció del mercado automovilístico americano.

El fabricante de miniaturas italiano Kess Model tiene también sitio en su catálogo para los clásicos americanos. Hace ya tiempo mostramos dos realizaciones suyas en este blog, el Cadillac Eldorado Brougham de 1958 y el Imperial LeBaron de 1960. En esta nueva entrada toca el turno a una miniaturas que fue lanzada al mercado junto con las dos mencionadas anteriormente, se trata de una bonita réplica en escala 1/43 de un De Soto Adventurer Hardtop Sedan de 1960. Como es habitual en Kess, el modelo está realizado en resina. Es correcto en formas y proporciones y cuenta con un acabado de primer nivel en línea con el resto de realizaciones de Kess, destacando su rico detallado con pierzas independientes realizadas en metal fotograbado y plástico que otorgan a la miniatura un gran realismo. Al ser una miniatura que fue novedad en el mercado hace unos dos años, es cada vez más difícil de encontrar, pero aún quedan algunos en tiendas de internet si se busca bien. 

sábado, octubre 16, 2021

Oldsmobile 98 Holiday 'Bubble Top' Coupé 1960 de Goldvarg Collection











Dentro de la jerarquía de marcas de General Motors, Oldsmobile siempre interpretó el papel de lo discreto. Situada entre la aspiracional Buick y las destinadas a mayor difusión, Chevrolet y Pontiac, el Oldsmobile era el automóvil destinado a ese conductor que busca un producto de alta calidad pero sin llamar la atención, de los que sólo su propietario sabe lo que tiene entre manos mientras pasa desapercibido para el resto. Ya para alardear y mostrar el status estaban Buick y, por supuesto, Cadillac.

En el catálogo de Oldsmobile de 1960 se podía leer el eslogan "Every view is refreshingly new", en castellano algo así como "cada vista es refrescante y nueva". Y es que la generación Oldsmobile de 1960 cambiaba por completo su aspecto con respecto a su antecesora. El nuevo diseño de Oldsmobile era una muy renovada continuación de su denominado 'Linear Look', pero más moderado que esos yates de ensueño a los que sustituía. 

Pese a contar con medias similares, la nueva generación 1960 daba la sensación de ser un coche más ancho y largo que su predecesora, al igual que el resto de coches fabricados en EEUU ese mismo año, salvo algunas excepciones. El estilo barroco del cromo y las aletas se quedaba detrás. En el frontal, las luces delanteras redondas se encontraban separadas entre sí por el emblema de la marca, mientras que la calandra era de nuevo cuño con un diseño en cuadrícula de tres niveles. En cada flanco destacaban los pronunciados pliegues que otorgaban suavidad y fluidez a la carrocería. Dicho pliegue terminaba en las luces traseras con forma de punta de flecha situadas en ambos extremos superiores de la zaga. Las luces de marcha a atrás se integraban en la defensa trasera. El parabrisas panorámico aún se mantenía.

Entre los factores que más elogiaron los propietarios de los Oldsmobile 1960 estaba su confort de marcha y rodadura, algo que se logró gracias al sistema 'Vibra-Tuned' de montaje de la carrocería sobre puntos de mínima vibración. La lista de equipamiento era muy completa y contemplaba opciones como el sistema 'Guide-Matic' para atenuar automáticamente la intensidad de los faros y no deslumbrar a nadie, asientos de regulación eléctrica con cuatro y seis posiciones y los elevalunas eléctricos incluyendo el cristal del portón trasero de los familiares Fiesta. 

La gama 1960 Oldsmobile se componía de cinco carrocerías: convertible, familiar, sedán cuatro puertas, hardtop cuatro puertas y el hardtop coupé, una carrocería también llamada 'SceniCoupé' o 'Bubble Top' por la forma de su techo con dos parabrisas panorámicos delante y detrás, precisamente el modelo concreto que nos ocupa en esta entrada. 

En el capítulo mecánico, dos eran las opciones disponibles, ambas V8. El escalón de acceso lo conformaba el motor 5.2 litros 371 Ci de 240 CV dotado de carburación 'Econ-O-Way', mientras que las gamas media y alta, incluyendo los modelos 98, recurrían al Premium Rocket 394 Ci de 6.5 litros y 315 CV. En ambos casos se empleaba la misma caja de cambios Jet Hydra-Matic.

Los coupé 98 destacaron por tener un interior muy lujoso y con espacio para seis personas, con guarnecidos de cuero y una guantera con la misma forma que el panel de instrumentos. Su precio era de 4.362 dólares de la época.  Pese al buen aspecto y mejor rendimiento, la gama Oldsmobile 1960 no resultó tan exitosa como se esperaba y con un total de 347.141 unidades vendidas frente a las 383.000 del año anterior, Oldsmobile pasó del cuarto puesto al séptimo del ranking nacional siendo superada por Dodge.

Hacía ya tiempo que le tenía echado el ojo al precioso Oldsmobile 1960 realizado por el modelista argentino afincado en EEUU Sergio Goldvarg. Como suele ocurrir habitualmente con sus miniaturas al ser tiradas limitadas, desaparecen rápidos del mercado, pero en esta ocasión tuve la suerte de encontrarlo en una reposición de uno de los comercios electrónicos donde habitualmente compro mis modelos a escala, y además en el color que me gustaba, pues también hay una versión en verde, pero este rosa palo metalizado -Copper Mist- me resulta mucho más atractivo. La miniatura no defrauda y está en línea con el resto de reproducciones realizadas por el amigo Sergio. Realizado en resina, parece correcto en formas y proporciones y tiene un acabado de muy alto nivel, con mucha precisión en sus detalles. Sin duda, Goldvarg es ya una de las grandes referencias en lo que a miniaturas 1/43 de clásicos americanos se refiere y de eso tiene buena culpa su artífice, pues Sergio es muy activo en su política de comunicación y mantiene contacto fluido con los coleccionistas a través de las redes sociales y los foros de aficionados. Siempre escucha y cuando un ejemplar de preproducción muestra algún fallo o errata, siempre lo termina subsanando. Pese a que ya cada vez son más los fabricantes de miniaturas que estén en contacto estrecho con sus clientes, Sergio siempre ha ido por delante, y eso se nota.

sábado, septiembre 25, 2021

Cadillac Eldorado Biarritz 1957 de Stamp Models










Cadillac introdujo por vez primera el modelo Eldorado en 1953 como una versión más lujosa y exclusiva de su ya por si elitista Series 61 Convertible. El Eldorado venía a conmemorar las Bodas de Oro de la marca de Detroit, celebradas un año antes, en 1952. En un primer momento, no existía diferencia estética entre el Series 61 y el Eldorado más allá de algunos elementos distintivos de cada coche, pero a partir de la segunda generación, la vendida entre 1954 y 1956, empezaron a diferenciarse.

En 1957 llega una renovada gama Cadillac donde se incluiría la tercera generación del Eldorado. Para muchos expertos de la historia del automovilismo, el Eldorado del 57 luce el el aspecto más barroco y atrevido realizado por el diseñador jefe de GM, Harley Earl. De mitad hacia delante, los Eldorado eran similares al resto de la gama Cadillac y era en la trasera donde radicaba su diferencia, con dos protuberantes y afiladas aletas de tiburón que coronaban una zaga en caída al estilo de la popa de una lancha motora. Las luces traseras de freno y posición estaban bajo las aletas mientras que las de marcha atrás se integraban en la defensa, de dos piezas. El frontal era también muy llamativo, con un parachoques de tres piezas que se colocaban a los lados y por debajo de la gran calandra. 

Sobre la elección de la denominación Eldorado existen dos teorías, una que se debe al mítico jefe indígena de América del Sur así como a la idílica ciudad, todo relacionado con la cultura precolombina; y otra, por el club de campo de Coachella County en Palm Springs. Del modelo 1957 se vendieron tres versiones, el Biarritz convertible, el Seville con hardtop y el Brougham, una suerte de coupé cerrado con cuatro puertas, dos de ellas de apertura suicida.

Del Eldorado Biarritz se fabricaron un total de 1.800 unidades a un precio de 7.286 dólares de la época, el doble del salario medio anual de EEUU en aquel año. El equipamiento de serie era bien completo e incluía aire acondicionado, dirección asistida, servo freno asistidos, asientos regulables eléctrico, elevalunas eléctricos, capota de accionamiento manual y oculta tras un panel, atenuador de la intensidad de los faros delanteros automático, tapa de maletero con apertura remota, radio AM WonderBar o llantas tipo Sabre con neumáticos 255 de banda blanca. La única opción mecánica era el motor V8 365 CI de 6.0 litros y 325 CV de potencia, aparejado a una caja de cambios automática de tres velocidades GM Turbo Hydramatic.

Los Eldorado siempre han sido un símbolo de status entre los automovilistas de EEUU, pero sin ningún lugar a dudas, los Eldorado de 1957 estaban diseñados para llamar la atención allá por donde pasaban.

El fabricante de miniaturas chino GLM lanzó hace unos meses la serie Stamp Models desde la cual vender miniaturas exclusivamente de Cadillac y en esta nueva entrada presento el primer Stamp Model de la colección, una exquisita reproducción de un automóvil tan icónico como es el Cadillac Eldorado Biarritz de 1957, mi Eldorado favorito. La miniatura cuenta básicamente con la misma realización que el resto de creaciones de GLM, está realizada en resina y cuenta con un acabado muy detallado, con piezas independientes y de metal fotograbado, aunque como ya he comentado en otras entradas dedicadas a las últimas creaciones de GLM, el uso de este tipo de piezas se ha racionalizado con soluciones para impedir los desprendimientos de las mismas. Las formas y proporciones del modelo a escala son igualmente correctas. Un modelo perfecto para cualquier colección de vehículos americanos clásicos.