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domingo, marzo 29, 2026

Bentley MK VI Rippon Estate 1949 #B91FU de Avenue 43








Los automóviles de lujo con carrocería de madera encontraron un especial acomodo entre la alta sociedad británica como coches para ir de cacería, recibiendo la denominación 'Shooting Break' -break de caza-. No fueron pocos los nobles de la Pérfida Albión que decidieron coger sus suntuosos Rolls o Bentley y que un especialista los transformase en el vehículo ideal para transporte de las armas, la munición e incluso las rehalas de perros.

Entre esos casos nos detenemos en el del capitán George H Ackroyd, propietario de la empresa de alfombras TF Firth & Sons en West Yorkshire, quien en 1949 adquirió un Bentley MK VI en formato chasis desnudo y lo envió al taller de los hermanos Joseph y John Rippon, de Huddersfield. Esta compañía fundada en 1870 comenzó como constructor de carruajes teniendo un papel muy activo en los años de la transición del coche de caballos al automóvil hasta que en 1905 lograron un trato especial con Rolls Royce para el suministro de carrocerías. 

En el aspecto estético, el coche del capitán Ackroyd respetó en un porcentaje muy alto el diseño de los Bentley MK VI estándar y difería especialmente en la parte trasera, donde se perdía el clásico dos volúmenes precisamente para favorecer una mayor capacidad de carga. Tenía dos características inusuales para un coche de su tiempo y tipo, una sola rueda de repuesto y techo corredizo panorámico. 

Mecánicamente era como cualquier otro MK VI, equipando el motor Rolls Royce de seis cilindros en línea con 4.257 cc y 132 CV de potencia aparejado a una caja de cambios manual de cuatro velocidades. Rippon solo construyó dos Bentley MK VI en especificaciones 'Shooting Break'. 

En 1961, el coche es adquirido por RH Acheson Crow, de Bristol, último propietario del que Rolls Royce tiene registro. En 1980, el Rippon Estate cruza el océano Atlántico para pasar a manos de Michael Clark, miembro del Rolls Royce Owners Club. Éste lo vende a otro gran entusiasta de la marca de la costa oeste norteamericana, Warren French. Su siguiente propietario sería el reconocido colecciónista Henry Petronis, de Maryland, que envió el coche al especialista en Bentley clásicos DL George Coachworks de Pennsylvania, que a su vez encarga la restauración de la partes de madera de la carrocería a Steve Hopkins, restaurador de embarcaciones de Easton y reconocido especialista en trabajos con la madera, también en Maryland. El señor Petronis puso su colección de clásicos en venta en el año 2010 y el Bentley fue adquirido por el señor McCaw.

Mi gran pasión por los coches con carrocería de madera me lleva a incluir en la colección esta miniatura del Bentley MK VI Rippon Estate realizada por Avenue 43, una de las marcas con las que suele vender sus modelos el fabricante alemán Autocult, especialista en reproducciones de vehículos, únicos, exóticos y peculiares. Como es habitual en este productor, la miniatura está realizada en resina y cuenta con una terminación altamente detallada con muchos elementos independientes y piezas realizadas en metal fotograbado. Resaltar en este caso en concreto el realismo en las piezas de imitación de madera y el bonito trabajo de pintura. Como información complementaria, recordar que el fabricante chino GLM también incluyó en su día en su catálogo un Bentley MK VI con carrocería 'Shooting Break', en ese caso el realizado por Harold Radford. 

sábado, noviembre 20, 2021

Monteverdi Sierra Cabriolet de Avenue 43








La Crisis del Petróleo de 1973 trajo consigo un importante cambio de paradigma en la industria del automóvil. De buenas a primeras, los coches grandes y potentes y dieron paso a automóviles más racionales y, sobre todo, más económicos en el gasto de un combustible que por primera vez se tuvo conciencia de que era escaso. La mayoría de fabricantes tuvo que reinventarse, incluido Monteverdi, el pequeño constructor suizo de automóviles GT y deportivos.

Peter Monteverdi había situado su empresa a principios de los 70 junto a la élite de fabricantes de automóviles de lujo y deportivos. Sus elegantes y exóticos GT con carrocerías de estilo italiano y potentes motores Chrysler V8, la serie 375 y sus derivados, eran muy atractivos para quienes querían un coche diferente con el que ser el centro de las miradas, pero la Crisis del Petróleo eliminó el interés por este tipo de automóvil incluso entre el público al que iban dirigidos. 

Tras un cambio en la política de la marca, Peter Monteverdi apostó entonces por productos muy distintos, pero a la postre, dirigidos al mismo acaudalado público. Por un lado debutarían los Sahara y Safari, dos lujosos 4x4 basados en el International Harvester Scout. Por el otro, el Sierra, una berlina de lujo. 

El Sierra se presentó en 1977 y no era la primera berlina que fabricaba Peter Monteverdi, aunque poco o nada tenía que ver con el efímero 375/4, derivado de los deportivos 375 L High Speed. El Sierra tenía un aspecto con ciertas similitudes al Fiat 130 o al Alfa Romeo 6 y era un competidor directo para los Mercedes Clase S y Jaguar XJ, o por lo menos, era el segmento en que aspiraba moverse. Estaba basado en los Dodge Aspen y Plymouth Volare, de los que tomaba varios paneles de la carrocería, aunque la empresa Carrozzeria Fissore de Turín se encargó de su diseño final. Se fabricaron unas 15 unidades del Sierra berlina, además de cinco con carrocería station wagon familiar.

En el Salón de Ginebra de 1978, Peter Monteverdi presentó la versión Cabriolet del Sierra. La empresa lo vendía como un competidor directo del Rolls Royce Corniche y sobre el papel así lo era, pues lo cierto es que eran las únicas berlinas de cuatro plazas y carrocería descapotable del mercado entonces, toda vez que el Jaguar XJS y el Mercedes SL tenían una vocación más deportiva. El Sierra Cabriolet se basaba en el Dodge Diplomat Convertible y, al igual que en la berlina, la carrocería fue obra de Fissore. Peter Monteverdi solía recurrir al empleo de muchas piezas de la gran serie para sus coches, de modo que en el Monteverdi Sierra Cabriolet pueden encontrarse los faros delanteros del Fiat 125, los traseros del Renault 12, asientos, volante y otras piezas de BMW en el interior, o llantas deportivas Wolfrace, además de los paneles de la carrocería de Dodge modificados por Fissore. Bajo el capó, Monteverdi seguía recurriendo a los motores suministrados por Chrysler, aunque en esta ocasión se trataba de un V8 de 5.2 litros y 175 CV, nada que ver con viejos y potentes Magnum usados en la serie 375. El cambio era automático Torqueflite A903 de tres velocidades. 

Con un precio muy alto, aunque "inferior al del Rolls Royce Corniche", el Sierra Cabriolet no captó la atención deseada y sólo se construyeron dos unidades, una de color plata, que el propio Peter Monteverdi se quedó y hoy día encuentra expuesta en la colección de coches del museo de la marca en Binningen, y una segunda unidad de color rojo que primero perteneció a una empresa editorial helvética y que a día de hoy se encuentra a la venta por 198.000 francos suizos.

El fabricante alemán Autocult cuenta en su catálogo con varias líneas de producto y una de ellas recibe la denominación Avenue 43. Para este sello, Autocult sólo realiza miniaturas de automóviles únicos o casi, como se trata del modelo que protagoniza esta entrada del blog, el raro Monteverdi Sierra Cabriolet del que se sólo se fabricaron dos ejemplares. Autocult sorprende cada vez más y mejor con sus creaciones y en lo que a la calidad de las mismas se refiere y en esta ocasión llama la atención como estamos antes una soberbia miniatura del que probablemente sea uno de los coches con menos encanto y más anodinos de Monteverdi, aunque no por ello deje de ser un automóvil realmente interesante. El molde parece correcto en formas y proporciones en atención a las fotos que encontramos del coche real por internet, y el trabajo de pintura así como del interior en el moldeado y el detallado es también muy bueno. No parece una miniatura que vaya a ser de interés de muchos coleccionistas, pero sin duda, los incondicionales de la marca Monteverdi seguro que ya tienen un hueco para ella en la vitrina. 

sábado, julio 20, 2019

Monteverdi 375 S 'High Speed' Fissore Series 2 de Avenue 43








El mundo del automovilismo quedó sorprendido cuando en 1967 el empresario suizo Peter Monteverdi, importador oficial de las marcas BMW y Ferrari para el país helvético, anunció que produciría el único coche suizo hasta la fecha, pues pese a su cercanía y estrecha relación con sus países vecinos: Alemania, Francia e Italia, principales productores de automóviles de Europa, Suiza nunca había destacado por tener industria del motor. Peter Monteverdi quería producir un coche de alta gama, concretamente ser la alternativa a Ferrari, Maserati o Aston Martin, pero no contaba con los medios de estos, por lo que optó por una solución muy común en aquellos años.

Monteverdi ideó y proyectó el automóvil de sus sueños. Como otros fabricantes de filosofía similar, recurrió a un especialista italiano para el diseño y construcción de la carrocería mientras que para el capítulo mecánico la solución vendría del otro lado del Atlántico, en su caso concreto, de la Chrysler.

El primer coche de Monteverdi fue el 375 S High Speed, un elegante GT con una atractiva carrocería de Pietro Frua y los potentes y fiables motores Chrysler Hemi V8. Un año después, Peter Monteverdi introdujo un nuevo chasis algo más largo para su nuevo modelo 375 L de cuatro plazas, pero la relación con Pietro Frua terminó mal. Los hermanos Fissore de Savigliano, que se encargaban de construir las carrocerías para Frua, tomaron el testigo y asumieron la producción del GT de cuatro plazas de Monteverdi.

Igualmente en 1969, Fissore presenta un nuevo diseño para el 375 S de dos plazas. Este tomaba las formas generales del 375 L pero con un nuevo y rediseñado frontal fácilmente identificable por sus luces frontales tipo 'sugar scoop'. Con su batalla más corta y su cambio manual, el 375 S tenía una orientación más deportiva que el 375 L.

En esta entrada vamos a centrarnos en el modelo con número de chasis 1014. Se trata de un 375 S de la segunda serie con carrocería Fissore, fabricada en 1969 en color gris metalizado e interior beige claro. Este automóvil montaba el motor Chrysler V8 en su especificación de 7.2 litros. Su primer propietario fue el señor Mollergren de Benoni, Sudáfrica. Entre 1984 y 1986 vende el coche a Norman T Jarret que lo importa a Estados Unidos. En 1988 es vendido a John Ling, propietario de un concesionario en Wisconsin, que lo vendería a Alexander Fyshe. En ese momento el coche permanecía en estado original, sin ningún accidente y con 23.175 millas en su marcador. Entre sus opciones figuran el aire acondicionado Behr y el radiocasete Becker.

El 23 de abril de 1991 es registrado en Reino Unido. Desde entonces ha participado en importantes eventos de autos clásicos, como el del Hurlingham Club, Parc de Bagatele y el Schloss Schwetzingen, donde ganó el premio al mejor automóvil sin restaurar. También participó en el Concorso Italiano celebrado en Monterey, Estados Unidos.

El número de coches fabricados por Monteverdi es algo difuso y el 375 S Fissore de la segunda serie es uno de los más raros y se especula con que el número de ejemplares fabricados es muy bajo. Uno de ellos es propiedad del humorista y showman estadounidense Jay Leno, famoso por su enorme colección de clásicos y deportivos.

Tal y como reza en su página web, Avenue 43 es un nuevo fabricantes de coches en miniatura dependiente de Autocult y como su nombre indica, reproduce coches únicos con gran valor e historia "dignos de estar aparcados en el futuro en la Avenida 43". Por tanto, es una especie de división dentro de la firma Autocult que dirige Thomas Roschmann y por tanto son réplicas en resina. En este caso concreto, el Monteverdi es una reproducción de muy alta calidad, con formas y proporciones correctas, según podemos compararlo con fotos del coche real y el habitual nivel de terminado de las reproducciones de Autocult, donde destaca el uso de piezas independientes de metal fotograbado que le dan un gran realismo. Es el segundo Monteverdi realizado por este fabricante de miniaturas alemán tras el Palm Beach que presentamos en el blog hace unos meses. Una miniatura que no puede faltar en la colección de ese sibarita que busca los automóviles más exóticos. Y aprovecho para felicitar a Thomas Rotschmann y la gente de Autocult por la tan atinada elección de modelos a reproducir y, por supuesto, la calidad de los mismos y el buen trabajo que realizan.