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viernes, agosto 05, 2022

Pegaso Z102 Cabriolet Saoutchik Serie 2 de Matrix Scale Models












Los grandes maestros carroceros del cinturón industrial de París vivieron su periodo de máximo apogeo en la década de los años 30 del siglo XX, sin embargo, la situación cambió drásticamente tras la II Guerra Mundial. Los fabricantes galos de automóviles de lujo se vieron muy afectados por la contienda y entre que unos se vieron abocados al cierre de su actividad y otros sobrevivieron a duras penas, el negocio de la carrocería personalizada a medida se vio afectado. A todo ello se añade que el nuevo Gobierno francés del Frente Popular impuso severos impuestos a la producción de automóviles de alta gama.

Jacques Saoutchik, el carrocero de origen bielorruso que se hiciera famoso por sus diseños para coches de Hispano Suiza, Mercedes, Talbot Lago o Bugatti, logró un acuerdo con el presidente de Enasa, Wifredo Ricart que no sólo se limitaba a la construcción de carrocerías para sus deportivos Pegaso Z102, sino que la firma de Neuilly sur Seine lograba también la distribución para Francia y su zona de influencia de los coches producidos por Enasa. Sobre el papel, la situación suponía beneficio para ambas partes. Ricart lograba ligar a sus coches Pegaso el nombre de un carrocero con prestigio internacional y Saoutchik obtenía nuevas líneas de negocio a priori beneficiosas para su empresa, entonces en horas bajas.

Entre 1952 y 1954, Saoutchik construyó un total de 18 carrocerías para Pegaso, de las que cuatro correspondían a modelos descapotables. El número de chasis 153-0136, o referencia #36, fue el cuarto y último cabriolet diseñado y fabricado por Saoutchik para Pegaso, y el único con la carrocería de la segunda serie, de hecho, se trata del primer ejemplar en estrenar este diseño que luego se plasmaría también en las versiones coupé. 

El Pegaso Z102 Cabriolet Saoutchik Serie 2 #36 debuta en sociedad en el año 1954 en el Concurso de Elegancia de San Remo, siendo presentado al citado evento por el hijo del señor Saoutchik, Pierre, que ya estaba al cargo de la empresa familiar. Los diseños Pegaso Z102 de la Serie 2 de Saoutchik se distinguían de los de la Serie 1 por ser menos recargados y dramáticos, pese a mantener ese estilo 'art decó' que tanto caracterizó el trabajo del carrocero de Neuilly. Los pasos de ruedas lucían una curvatura menos pronunciada aunque en la trasera lucían unas aletas más puntiagudas. El frontal se distingue por unos faros con visera de inspiración muy americana que acompañaban la clásica calandra con su diseño en cruz. Mientras que Saoutchik dotó a los 'Coach' de unos parachoques verticales de diseño tubular, los del Cabriolet eran del tipo pasamanos. El parabrisas bajo sin montante superior daba al coche un aspecto muy agresivo y más propio de una barchetta de competición. 

En 1955, nuestro protagonista llega a España y, acorde con la documentación de Roberto López Alcolea, es adquirido en Madrid por Ignacio Llamas Pastor. Tras pasar por las manos de dos propietarios, el coche sufre cambios drásticos en su diseño y es recarrozado como coupé al que se le añaden dos grandes aletas traseras, además de pintarlo en color azul oscuro. El motivo de dicha modificación era al parecer que el chasis flexaba y las puertas se abrían. 

A principios de los años 90 y tras haber pasado casi toda su vida en Italia, es adquirido por el coleccionista Patricio Chadwick, que lo somete a una exhaustiva restauración para devolverlo a su estado original como Cabriolet, aunque es pintado en un color azul metalizado diferente al azul claro original. En 2004 fue vendido a otro propietario y fue expuesto en el Museo Petersen, amén de participar en diferentes eventos. En el año 2013 fue subastado por RM Sothebys en su evento de Amelia Island, pero no se vendió. 

Equipado con una versión de 2.8 litros del motor Pegaso Z102 V8, eroga 165 CV de potencia. Actualmente, el Z102 Cabriolet Saoutchik Serie 2 #36 es propiedad de la Kaiser Collection y una de sus grandes apariciones públicas fue en 2018 en la multitudinaria exposición de automóviles Grand Basel celebrada en Basilea, Suiza. 

En diciembre de 2015 Matrix Scale Models lanzaba al mercado su primera miniatura de Pegaso, el Z102 Coach Saoutchik Serie 2 referencia #48, y siempre nos preguntamos cuándo llegaría la versión Cabriolet entendiendo toda vez que disponiendo de aquel molde, la realización de esta versión sería fácil. Pues bueno, en primavera de 2022, la firma holandesa de miniaturas anunciaba al fin el ansiado Cabriolet Saoutchik Serie 2, disponible en dos versiones, el color original azul claro y el azul metalizado de la restauración de Patricio Chadwick. Como en la inmensa mayoría de creaciones de Matrix, estamos ante una miniatura fantástica, correcta en formas y proporciones, y con una terminación de primer nivel, con muchos detalles de fotograbado que otorgan un gran realismo, incluso de verdad en el interior. Con otras referencias de Pegaso en su catálogo como las dos versiones de la Berlinetta Cúpula o la Berlinetta Touring Thrill, confiamos en que nuestros queridos Pegasines sigan llegando al portofolio de Matrix, pues no sólo los demandamos los coleccionistas españoles, lo hacen coleccionistas de todo el mundo, pues nuestros queridos Pegaso, son ya universales.

sábado, febrero 20, 2021

Pegaso Z102 Cabriolet Saoutchik Serie 1 1953 de Esdo Modele
















La industria francesa de la carrocería vivió una suerte de edad de oro durante el periodo de entreguerras. En unos años de auténtico esplendor para el automóvil de lujo en los que se construyeron vehículos realmente únicos, excepcionales y cuya evolución técnica truncó el estallido de la II Guerra Mundial, los artesanos galos afincados en el cinturón industrial de la Ciudad de La Luz se encargaron de proporcionar a esos excepcionales automóviles, de marcas como Bugatti, Hispano Suiza, Delahaye, Delage, Talbot-Lago, Mercedes, Isotta Fraschini, Rolls Royce o Duesenberg, los "vestidos" más adecuados. Hablamos de empresas como Chapron, Fernández & Darrin, Letorneur & Marchand, Binder, Franay, Labourdette, Kellner, Figoni & Falaschi o una compañía fundada a principios de siglo por un emigrante judío proveniente del Imperio Ruso, Iakov Savtchuk, que al afrancesar su nombre sería conocido como Carroserie Jaques Saoutchik.

Jaques Saoutchik, ebanista de profesión, adquirió una gran popularidad en las décadas de 1920 y 1930 con sus diseños para automóviles. Rolls Royce, Cadillac o Mercedes fueron sus clientes, aunque sus grandes éxitos sin duda fueron el extravagante Bucciali TAV 8-32 'Fleche D'Or' o el futurista Hispano Suiza H6C 'Xenia Dubbonet', construido para el empresario y aviador francés André Dubonnet. Pasada la II Guerra Mundial las cosas no fueron bien ni para Saoutchik ni para ningún otro carrocero independiente francés. A las consecuencia lógicas de la dura situación de crisis económica derivada de la devastación causada en la contienda, se suma una medida puesta en marcha por el nuevo Gobierno francés del Frente Popular, integrado por partidos de extrema izquierda, que desencadenaron toda una cruenta contienda contra la iniciativa privada y entre las medidas destacó un salvaje gravamen a los automóviles de lujo. 

Por tanto, el hecho de que Wifredo Ricart, entonces al frente de Enasa, recurriera al empresario galo para el diseño y construcción de las carrocerías de sus deportivos Pegaso supondría un soplo de aire fresco para una compañía que sobrevivía a duras penas. Sobre el papel, el acuerdo de Ricart con Saoutchik resultaba muy beneficioso para ambas partes. El ingeniero español no sólo lograba para sus coches el prestigio que otorgaba un nombre propio en el diseño de automóviles, en horas bajas, pero con mucho predicamento. Además Saoutchik lograba la distribución de los automóviles Pegaso para el territorio francés y su zona de influencia. A su vez, este nuevo proyecto para la firma de Neuilly sur Seine suponía una oportunidad de relanzar su negocio con un producto con, a priori, mucho potencial. Ricart había quedado muy impresionado con algunos diseños de Saoutchik, entre ellos el Talbot Lago T26 Sport. Las expectativas sobre las posibilidades de los diseños de Saoutchik sobre los Pegaso Z102 eran muy alentadoras.

Carroserie Saoutchik realizó un total de 18 carrocerías para deportivos Pegaso: 14 fueron tipo 'Coach' -coupé con volumen trasero- y el resto, cuatro, descapotables. Los diseños Saoutchik se clasifican según la nomenclatura empleada para los coches Pegaso: Serie 1, Serie 2 e Interserie, estos últimos mezclan elementos de los dos primeros. El diseño de Saoutchik se distingue por sus formas redondeadas y fluidas salpicadas de elementos cromados, muy al estilo art decó propio de los coches franceses de antes de la II Guerra Mundial. La primera serie destaca por sus pronunciados pasos de rueda que dan la sensación de ser independientes a la carrocería. En el caso de los 'Coach', el techo tenía una forma muy redonda por lo que el estilo 'demoré' quedaba aún más patente. Esta primera serie de Pegasos Saoutchik no tuvo la acogida esperada y para la segunda serie, Saoutchik apostó por unas líneas más rectas y afiladas, con algunos guiños a los coches de los EEUU de la época, como los faros delanteros con visera o las aletas traseras. La colaboración entre Enasa-Pegaso y Saoutchik no terminó de forma satisfactoria, pues el 'carrosier' terminó en bancarrota, quedando algunos coches a medio terminar teniendo que hacerlo la propia Enasa.

La unidad en la que nos vamos a parar en esta entrada es la referencia número 34, el Cabriolet Saoutchik Serie 1 número de chasis 153-0134. Saoutchik sólo construyó dos unidades con este tipo de carrocería, además del prototipo, que luce un frontal diferente. Esta unidad fue expuesta en el Salón de París de 1954 en el stand de Saoutchik y mostraba el aspecto definitivo de dicho diseño un año después de haber expuesto el prototipo en el mismo escenario, qué básicamente conservaba el mismo aspecto con la salvedad de la parrilla frontal, donde al modelo definitivo se le colocó la clásica calandra con forma de cruz propia de los Pegaso. Pese a que los Pegaso con el prefijo 3 en la numeración del chasis indican que llevan el volante a la derecha, este lo lleva a la izquierda de origen. Originalmente era de color azul claro con el interior tapizado en azul más oscuro. Fue vendido en 1955 y su primera propietaria, según consta en la web Pieldetoro.net, fue María Francisca Carbonell. Esta unidad sólo ha tenido cuatro propietarios, de hecho, su actual dueño, el señor Walter Ankli, lo adquirió en 1976 y lo sometió a una profunda restauración. Su color exterior actual y con el que ya lleva bastantes años es blanco, el interior sigue siendo de piel azul con ribetes y costuras blancas. 

Dado que se trata de un Z102 B, su motor es el V8 de 2.8 litros y caja de cambios de cinco relaciones sin sincronizar. Entre su equipamiento destaca un juego de maletas a juego con la tapicería, una caja de herramientas y radio. En lo que a su diseño se refiere, luce un aspecto más propio de un automóvil de dos décadas atrás, con sus pronunciados pasos de rueda o las puertas de apertura suicida. En un artículo que le dedicaron en la revista Autopista se refieren a su estilo como "elegancia decadente", no obstante, no es el único automóvil de los años 50 con un diseño de estilo "obsoleto", de hecho, en esos años la industria británica del motor, especialmente sus marcas de lujo, están llenas de este tipo de automóviles, léase Rolls Royce, Bentley, Jaguar, Daimler o Armstrong-Siddeley. El CS 1, acorde a la nomenclatura que Coma-Cros y Mosquera otorgan a Pegaso, se encuentra en perfecto estado de revista. En 1994 participó en el Concurso de Elegancia de Peeble Beach. También se le ha visto en la exposición 'Memoria de un Espejismo', celebrada en Barcelona en el año 2001, o recientemente en la muestra dedicada a Pegaso en el Museo Autoworld de Bruselas, entre otros eventos. Es el único superviviente de los dos Cabriolet Saoutchik de la Serie 1, pues la referencia 32 fue desguazada, por tanto, es un automóvil único.

Esdo Modele es un pequeño fabricante francés de miniaturas artesanales. En 2017 lanzó cuatro referencias del Pegaso Z102, todas con carrocería Saoutchik de la Serie 1, el Cabriolet prototipo, el Cabriolet Serie 1 y un Coach Serie 1 en dos colores, todos con posibilidad de ser adquiridos bien montados o bien en kit para ensamblar. No son miniaturas baratas, pues los kits cuestan unos 75 euros y las versiones montadas oscilan sobre los 150. Para mi gran alegría, he recibido como regalo de mi 40 cumpleaños por parte de mis padres, Miguel Ángel y Concha, la miniatura del Cabriolet Serie 1 de Esdo, una enorme alegría que un nuevo Pegaso Z102 entre en mi colección, máxime cuando se trata de un modelo tan exclusivo como éste. La miniatura está realizada en resina y es correcta en formas, proporciones y ornamentación. Incluye partes realizadas en metal fotograbado que le otorgan mucho realismo. El detallado de la misma es bueno y esmerado tanto en el exterior como en el interior. Un pequeño pero que se le podría poner a Esdo es la no inclusión de la matrícula original, M-109179, pues en su lugar han colocado una placa con el nombre Saoutchik similar a la que llevaba cuando se expuso en el Salón de París de 1954. Es algo que algún coleccionista echará de menos pero que, no obstante, tiene relativamente fácil solución. Sin duda una miniatura que merece mucho la pena tener.

sábado, noviembre 14, 2020

Pegaso 1065 L Europa 'El Juanito' de Salvat

















La década de los 60 supuso la consolidación definitiva de la Empresa Nacional de Autocamiones Enasa como el fabricante y suministrador de vehículos industriales de referencia en España. La compañía estatal no sólo ofrecía un producto de calidad contrastada, sino que había conformado una sólida red comercial y de posventa que otorgaba seguridad a sus clientes, lo que a su vez redundaba en beneficio de los mismos a la hora de garantizar su trabajo.

Igualmente, España se adhería a las nuevas normas internacionales de transporte por carretera en relación a las cargas máximas por eje. En aquellos tiempos, la gran referencia entre los industriales pesados era el Pegaso 1060 'Cabezón', el cual respondía a la perfección a las necesidades de los transportistas españoles pero que comenzaba a plantear inconvenientes. La fabricación del 1060 implicaba unos costes especialmente altos en relación a las nuevas limitaciones que se le imponía desde el Código de Circulación, concretamente una reducción de su capacidad de carga que terminaría por afectar a su demanda. 

Enasa trabaja entonces con un nuevo camión en fase de experiencia, el 1065, para el cual ya se había contemplado la adaptación a los nuevos cambios legislativos. El nuevo camión de Enasa fue denominado finalmente Europa en clara alusión a su vocación de adaptación internacionalista y supuso una suerte de comodín para Enasa, dado que si finalmente la normativa perjudicaba a las ventas del 1060, el Europa sería la nueva alternativa.

De cara a la producción del 1065, Pegaso aplicó criterios económicos mucho más severos de cara a aprovechar al máximo todas las sinergias posibles con el resto de gamas. El nuevo motor 9100 de seis cilindros en línea, con 10.170 cc, era más sencillo al emplear una culata de dos válvulas por cilindro, pero al final ofrecía la misma potencia de 170 CV que la versión del 1060. La caja de cambios era de seis velocidades y marcha atrás

La cabina era muy similar al de su hermano pequeño, el Comet, con un diseño que incorporaba los rasgos estéticos característicos de Pegaso, la chapa corrugada y la calandra en forma de cruz. Era de mayor tamaño y más alta que la del Comet para poder albergar una litera, pues el Europa estaba pensado para los transportes de largas distancias. Sin embargo, la manera más fácil de distinguir a un Europa del Comet son las llantas de tipo araña o artillería de éste último, indicativas de ser un modelo para grandes tonelajes.

La producción del Europa dio comienzo en 1964 y se llevó a cabo en la Fábrica de Barajas en Madrid. Se fabricaron varias longitudes de chasis adaptados a necesidades diversas sobre el 1065, completándose la gama con el 2020 tipo tractora. Algunas de las últimas unidades del Europa montaron el motor 9105 con 200 CV.

En 2019, un Pegaso Europa y su propietario adquirieron un especial protagonismo en los medios de comunicación de España. Juan Pérez Luque, camionero de Iznájar, Córdoba, restauró junto a su padre, Andrés, un viejo 1065 que terminó en un estado de absoluto concurso, de hecho ganó un premio económico en una concentración de vehículos clásicos de Iznájar que Juan donó a su vez a la Asociación Española Contra el Cáncer. Pero este transportista cordobés fue más allá y decidió dedicar su camión clásico a una acción solidaria, que bautizó como 'Camioner@s Contra el Cáncer'. Juan y su esposa recorrieron en el precioso Europa azul y blanco toda la geografía española, apoyado por más de 100 empresas que pudieron lucir sus nombres en la lona del Pegaso. En su itinerario, Juan y su camión visitaron Cádiz y tuve el placer y el honor de conocerle, subirme en su camión y entrevistarle, tal y como atestiguan las últimas imágenes que ilustran la entrada.

Sin duda alguna, podemos decir sin temor a equivocarnos que el coleccionable 'Camiones Pegaso' de la editorial Salvat ha dejado tras de sí excelentes miniaturas en todos los sentidos, y la que protagoniza esta entrada es ya todo un colofón. Se trata de la réplica del Pegaso Europa de Juan Pérez Luque, un detalle genial por parte del equipo que ha diseñado este coleccionable con Luca Parretti a la cabeza. El modelo cuenta con un acabado muy bueno, al igual que el resto de miniaturas de este coleccionable, por encima de la calidad que hasta ahora se nos ha ofrecido con este tipo de productos. Todos los detalles curiosos y representativos del camión de Juan Pérez está reproducidos. La miniatura, como viene siendo habitual en este coleccionable, está realizada por Ixo Models y es correcta en formas y proporciones. En mi opinión personal, es el modelo que más me ha gustado de los que he comprado del coleccionable, y no sólo por ser un vehículo que he conocido en la realidad.

martes, septiembre 15, 2020

Pegaso 140 DCI "Mofletes" 'Enpetrol Puertollano' de Autocult


















Enasa -Empresa Nacional de Autocamiones Sociedad Anónima- ostentó durante varias décadas una muy dominante posición de pseudomonopolio -apenas Barreiros supuso una competencia notable- en el mercado español de los vehículos industriales. Los camiones Pegaso eran utilizados para un sinfín de propósitos ya fuesen con su configuración original o modificados por empresas especialistas para un propósito específico, como es el caso de los vehículos antiincendio que realizaron compañías como Fimesa o el caso que nos ocupa, la madrileña DCI, siglas de Defensa Contra Incendios.

Quizás, la creación más famosa y popular de esta empresa fueron sus célebres autobombas construidas sobre la base del Pegaso III o Z203, los populares 'Mofletes'. Estas lucían una carrocería monovolumen integral tipo furgón, precisamente a uno de los más famosos supervivientes de esta serie de camiones, la autobomba de los Bomberos de Avilés, dedicamos una entrada en este blog, precisamente una miniatura también de Autocult como es el caso de las que hoy nos ocupa.

No menos famosa que las autobombas antes mencionadas, aunque sí mucho más raro y exótico por su carácter único, figura otra creación del especialista DCI sobre la base de un Pegaso Mofletes: se trata del modelo conocido como 140 DCI, un peculiar camión de bomberos realizado específicamente para la refinería Enpetrol de la Empresa Nacional Calvo Sotelo en la localidad de Puertollano, Provincia de Ciudad de Real.

Este vehículo antiicendios es especial y único en todos los sentidos de ambos adjetivos. Lo primero que llama la atención del mismo es su estética, ya que luce un aspecto totalmente diferente del camión del que deriva, destacando especialmente su cabina, descubierta y que excede el ancho reglamentario. Al ser un vehículo cuyo cometido era prestar servicio de forma exclusiva dentro de las instalaciones de la empresa que lo encargó y sin tener que abandonar para nada las mismas, podía obviar la normativa y su concepción obedecía a ofrecer la máxima utilidad y practicada para operar en dentro de la refinería Enpetrol. El hecho de contar con una cabina descubierta, permite a los operarios un acceso y salida más rápido de la misma, para actuar con más celeridad cada vez que se originase un fuego o problema en algunas de las calderas. El aspecto del 140 DCI recuerda al de los camiones de bomberos americanos especialmente por la apariencia de su frontal, con elementos ornamentales cromados y un gran parabrisas panorámico. Sin duda, el personal de DCI, al saber que estaban ante un vehículo único y especial, echaron el resto en lo que al diseño se refiere, algo no muy común en los vehículos industriales. 

La excelencia técnica en todos los productos que salieron de las líneas de montaje de La Sagrera era un factor común y el 140 DCI no es ninguna excepción. Equipaba el motor de seis cilindros de 9.3 litros y 140 CV introducido en 1954 que permitía una velocidad máxima de 80 Km/H. El puesto de conducción incluía el cuadro de instrumentos Gran Lujo tipo Ómnibus y el volante de tres radios de de tres varillas cada uno, con el mando de la desmultiplicación de las marchas debajo. La fontanería del vehículo corrió a cargo de Rouvi. El depósito de agua está colocado en el centro y en la parte trasera hay espacio bien diáfano para que los bomberos puedan trabajar, incluyendo dos bobinas y cinco bocas para mangueras de gran caudal. Dos potentes focos traseros situados sobre los pasamanos laterales pueden iluminar la zona de trabajo y un cuadro de instrumentos traseros permite controlar la bomba del agua. Entre los asientos delanteros se encuentra la tapa para poder acceder al motor y justo detrás de esta y en color negro se ven los característicos filtros de aire Pegaso. Este camión es a día de propiedad de los Hermanos Savall de Alicante, que tras una exhaustiva restauración y puesta en servicio, lo hicieron debutar en la Concentración de Camiones de Santa Marta de Torres, Salamanca, organizada por el foro de internet 'camionesclasicos.com' en septiembre de 2015.

El fabricante alemán Autocult, especialista en miniaturas de vehículos exóticos, extraños y únicos, nos presenta su segundo Pegaso, también en esta ocasión un vehículo de Bomberos. Y la elección por parte de la empresa de Thomas Rotchmann no podía haber sido más adecuada, pues es muy acorde a su filosofía pues el modelo reproducido es uno de los Pegaso más especiales construidos, un modelo estrictamente único. Como es habitual en Autocult, la reproducción a escala 1/43 está realizada en resina, el material con el que trabaja habitualmente y que permite siempre un acabado más detallado. Destaca ante todo la precisión con que se reproducen los muchísimos pequeños detalles con que cuenta esta miniatura, tuberías, grifos, abrazaderas, mangueras, llantas, emblemas, cuadro de instrumentos y de mano de la autobombo, entre otros muchos elementos. Las formas y proporciones son correctas y fidedignas. Sin duda, es una gran noticia que un fabricante de miniaturas extranjero se interese por reproducir vehículos españoles, algo muy de agradecer y recordar que no es el único modelo de nuestra nacionalidad que puebla el catálogo de Autocult, pues ya son varios, como el Pegaso de Avilés, el Triver Rana o el Porsche Hispano Alemán.

Como curiosidad, casi de forma simultánea a la puesta a la venta por parte de Autocult de su Pegaso 140 DCI, el coleccionable de la editorial Salvat dedicado a los Camiones Pegaso también puso a la venta su versión, en su caso, una miniatura en diecast y plástico realizada por Ixo.