martes, febrero 28, 2017

Pegaso III Z203 "Mofletes" 'Bomberos de Avilés' de Autocult






En 1946 se crea en España bajo el amparo del Instituto Nacional de Industria -INI- del Gobierno el Centro de Estudios Técnicos de Automoción -CETA-, una unidad de diseño y experimentación que debería marcas las directrices y líneas maestras a seguir por la industria automotriz nacional en el complicado contexto que se hallaba España.

Al frente de dicho organismo se puso a Wifredo Ricart, el innovador ingeniero con prestigio internacional y pionero del automovilismo en España. Ricart había regresado a su país tras un fructífero periplo en las filas de Alfa Romeo en Italia. El país transalpino había quedado en una situación muy maltrecha tras la II Guerra Mundial, con la práctica totalidad de su industria devastada y una complicada situación política y social fruto de su condición de pertenencia a las Potencias del Eje.

La situación de España no era mucho mejor, pero lo cierto es que los oscuros tiempos de la posguerra se iban aclarando poco a poco. En ese contexto, y con una situación de aislacionismo exterior, el Gobierno surgido con el general Franco a la cabeza tras la ominosa Guerra Civil, tomó el control pleno de la economía y la prioridad principal fue dotar al país de medios para que sus ciudadanos pudieran comenzar a trabajar.

El CETA se encarga de diseñar una estrategia que culmina con un plan para la fabricación en suelo español de vehículos industriales y para ello se crea la sociedad estatal Empresa Nacional de Autocamiones SA -Enasa-, cimentada sobre la base de la extinta Hispano Suiza, sociedad que el estado logró adquirir a su presidente, Damián Mateu, que permanecería reteniendo un paquete accionarial. 

Enasa se instalaría en la antigua planta de Hispano Suiza, denominada La Sagrera. El primer camión producido se denominó Pegaso I o Z201, una puesta al día del extinto Hispano Suiza 66G, a su vez también muy inspirado en el Alfa Romeo 88 italiano. Enasa optó por denominar a sus vehículos como Pegaso, el caballo de la mitología griega "símbolo de ligereza y velocidad", tal y como dijo Ricart en su día.

Las peculiares formas convexas del frontal del nuevo camión español le valió el sobrenombre de "Mofletes" y así será recordado por los aficionados en la posteridad. En 1949 el Pegaso I evoluciona hacia el Pegaso II o Z202, con un nuevo motor diésel de seis cilindros, 8.5 litros y 125 CV de potencia. Éste era fácilmente distinguible por las 13 lamas horizontales de su calandra frente a las nueve del Z201, además de la inscripción "Diésel" en su moflete.

A posteriori llegaría la versión definitiva, el Pegaso III o Z203, con una versión notablemente mejorada del motor diésel, en este caso con 9.3 litros y 140 CV de potencia. Completarían el plantel de versiones del "Mofletes" del prototipo eléctrico Z601 y el Z701, un tractocamión Pegaso II para el arrastre de semirremolques. Como nota curiosa, los Pegaso "Mofletes" tenían el puesto de conducción a la derecha, como si de un vehículo para el mercado inglés se tratase, pero lo cierto es que ello respondía a la filosofía italiana, donde se instalaba en dicho lugar el puesto de conducción puesto que los camiones no tenían necesidad de adelantar.

Los "Mofletes" fueron empleados para propósitos muy diversos, uno de ellos la lucha contra incendios como vehículo de Bomberos. En este caso destaca los ejemplares que carrozó la empresa madrileña Defensa Contra el Fuego o DCI, que lo dotó de una carrocería tipo furgón monovolumen que integraba en una sola pieza el habitáculo, con espacio para el chófer, el capataz y una dotación de ocho bomberos, y, tras el mismo, el espacio para la bomba de agua.

Sólo dos de estas autobombas han sobrevivido, la de los Bomberos de Ferrol, que para ser restaurada perdió su frontal original en favor de uno procedente de otro camión Nazar, y el de los Bomberos de Avilés, que sí preserva su aspecto original y que protagonizó hace 15 años una historia de lo más peculiar.

El camión llegó a Avilés el 15 de mayo de 1956 y prestó servicio para el Ayuntamiento de la localidad asturiana hasta que mis servicios de extinción de incendios fueron transferidos al 112. El Consistorio guardó este peculiar vehículo como la reliquia que era. Tras unos años abandonado a su suerte, una iniciativa popular de los vecinos de Avilés a través del blog del alcalde pidió la recuperación de este camión tan señero y popular. El regidor se mostró muy sensible a la petición de sus vecinos y encomendó la restauración del Pegaso al Centro de Formación Profesional de Valliniello, donde un grupo de profesores y de 70 alumnos con documentación precisa llevaron  cabo de forma magistral este trabajo y hoy día, el "Mofletes" descansa en un sótano bajo el polideportivo municipal como una pieza de museo, que como cada año, aprovecha la Cabalgata de los Reyes Magos para lucirse ante sus vecinos y los curiosos aficionados que acuden a contemplarlo y deleitarse con su impresionante estampa.

De la mano del fabricante alemán de miniaturas Autocult, del que ya presentamos unas entradas antes su excepcional Bizzarrini 1900 GT Europa, llega a las páginas del blog una creación que ha contado con una excelente acogida por parte de los coleccionistas españoles, una réplica del Pegaso III Z203 de los Bomberos de Avilés. La miniatura representa al Pegaso con el aspecto que tiene en la actualidad tras su restauración. El fabricante asturiano Modeltrans ya realizó una réplica igual aunque con el camión en su estado original, la cual está descatalogada. El modelo de Autocult cuenta con un impresionante acabado propio de los fabricantes más refinados del mercado. El modelo está realizado en resina con los detalles realizados en metal fotograbado. Como es habitual en Autocult, se trata de una serie limitada a 333 unidades. Una miniatura de gran interés para los coleccionistas de clásicos nacionales así como de vehículos anti incendios.

5 comentarios:

A.Sivianes dijo...

Una pasada, con un frontal magnífico y que es el suyo. Sin desmerecer al Salvat, que por lo que cuesta también da mucho.
Me imagino que debe salir bastante caro, pero a la larga debe compensar.
Mención aparte para la bomba trasera, muy realista y convincente.

Enhorabuena por esta joya, Keko!

SEAT PC dijo...

Una obra de arte la que ha realizado Autocult con este Mofletes, si Pegaso lo hizo grande Autocult lo ha echo mejor


Enhorabuena por él Keko


Saludos

Mar iano dijo...

Una belleza este camion de bomberos realmente!

Saludos!

Keko dijo...

Es una pasada de miniatura. Realmente Autocult está teniendo una entrada muy buena y apenas llevan un año en el mercado. En relación al comentario de Antonio, bueno, cada coleccionista se pone sus límites y sabe hasta dónde puede llegar económicamente hablando, pero lo cierto es que pienso que los 100 euros que cuesta este camión no son nada caros teniendo en cuenta el tipo de miniatura que es. Yo había pensado pillar el de Salvat pero finalmente con este me voy a conformar, aunque seguro que los dos puestos juntos en la vitrina tienen que quedar impresionantes.

Gracias Mariano, Antonio y Pau por vuestra visita

Jose Castro dijo...

agradecido por su historia..