Mostrando entradas con la etiqueta Voisin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Voisin. Mostrar todas las entradas

sábado, marzo 12, 2016

Biscúter Voisin Autonacional de Altaya






La simpática estampa del microcoche Biscúter puede parecer en principio todo un ejercicio de tierna nostalgia, pero encierra mucho más en sí. En ella quedan simbolizados la dura situación que por entonces se vivía en España en general y los múltiples problemas que vivían muchos españoles, que aún teniendo la posibilidad de tener un automóvil, la escasez de materiales en las fábricas, la falta de oferta real y las duras condiciones que el Gobierno del General Franco imponía para controlar la economía española, veían como era del todo casi imposible tener acceso a un vehículo a motor.

El fenómeno de los microcoches surgió a principios de la década de los años 1950 del siglo pasado para paliar la necesidad de medios de transporte una vez quedaron atrás los años más duros de la posguerra. Con una industria automotriz prácticamente inexistente y con un régimen económico aislado del exterior, acceder a un automóvil era muy complicado por lo que comenzaron a surgir una serie de pequeños fabricantes que ofrecían autos de tamaño muy reducido, con tecnología muy precaria y movidos por pequeños motores procedentes de motocicletas, en su mayoría de 125 y 250 cc. Clúa, PTV, Orix, Kapi o David eran algunos ejemplos de ello.

Sin embargo, aunque el Biscúter ha pasado a la historia como el microcoche más popular de España, su historia difiere levemente del resto de sus principales competidores y rivales. El Biscúter -o Bi scooter- fue concebido por el brillante ingeniero francés Gabriel Voisin, pionero de la aviación y constructores de avanzados automóviles de lujo. Voisin proyectó un vehículo económico, para el gran público, que podía conducirse con la licencia más básica y que apenas se veía afectado por las agresivas políticas fiscales que el Gobierno francés tradicionalmente ha aplicado al automóvil. Sin embargo el proyecto no generó mucho interés, salvo la empresa española Autonacional SA, que compró la licencia para fabricarlo en su recién construida fábrica de Sant Adrià de Besòs, Barcelona.

La presentación del Biscúter Voisin de Autonacional en la Feria de Muestras de Barcelona de 1953 fue toda una sensación, puesto que el mercado español no ofrecía entonces ningún vehículo a excepción de algunas motos de baja cilindrada, aparte de algunos coches de importación expuestos por pura imagen. El stand de Autonacional recibió en el mismo evento un altísimo número de pedidos para su Biscúter Voisin, que iniciaría su producción a principios de 1954.

Equipado con un motor Hispano-Villiers de dos tiempos y 197 cc que erogaba 9 cv de potencia, se trataba de un pequeño descapotable biplaza de carrocería de aluminio que gracias a su reducido peso podía transportar a dos personas a una velocidad máxima de 60 Km/H. Montaba una transmisión de tres velocidades sin marcha atrás, maniobra que normalmente se hacía empujando el vehículo o cogiéndolo en peso. Autonacional contaba con un pequeño circuito de pruebas en su fábrica donde probaba los coches antes de ser entregados a los concesionarios. Pese a ser un auto muy sencillo, se ofrecían una serie de extras, en su mayoría accesorios ornamentales como un kit de puertas de plástico, tapacubos, parachoques, cromados e incluso un volante "de lujo".

El Biscúter vivió sus años más exitosos entre 1954 y 1956. Sus mejores embajadores comerciales eran sus entusiastas propietarios que se encargaban de publicitar sus hazañas viajando con ellos por las carreteras de toda España e incluso por otros países de Europa. Sin embargo el lanzamiento del Seat 600 en 1957 fue un duro golpe para Autonacional, cuya competencia intentó paliar lanzando al mercado nuevas variantes del pequeño "Zapatilla" -como se le conocía popularmente, como una versión de cuatro plazas con una carrocería de paneles de madera al estilo de los woody wagon americanos, la camioneta 200-I o el simpático coupé 200-F, cuya carrocería de fibra de vidrio más pesada que la de aluminio lo hacía más pesado que al modelo básico y con peores prestaciones. 

La salida de la empresa del ingeniero Damián Casanova, desarrollador principal del Biscúter desde las patentes de Voisin, debido a los desacuerdos con la dirección a la hora de fabricar los coches precipitó la quiebra de la misma, que tampoco podía competir contra la alta demanda que generaba el 600 de Seat.

El Biscúter fue uno de los grandes iconos de la cultura popular española y raro era muy común su aparición en las películas de la época, destacando especialmente la entrañable comedia 'Manolo, guardia urbano'. El Biscútet dio lugar también a una expresión un tanto vulgar -hoy estaría considerada muy machista e improcedente por la corrección política imperante- para referirse a la situación del trasero de una mujer: "tienes el culo más bajo que la matrícula de un Biscúter".

La miniatura que hoy presento en 'El Kekomóvil' se corresponde con un Biscúter Voisin que se comercializó como parte de un coleccionable editado por Altaya hace más de una década bajo el título 'Nuestros Queridos Coches', concretamente la entrega número 29 del mismo. La miniatura está fabricada por Ixo en diecast. Pese a la sencillez del modelo real, ésta condición queda muy minuciosamente representada en esta simpática miniatura, sin duda una de las más interesantes de la colección y hasta entonces inédita en la escala 1/43, que llama la atención por su reducido tamaño y su delicado aspecto.

domingo, junio 05, 2011

Voisin C27 Aerosport de Spark






Usamos el término renacentista como característica de una persona cuando ésta cultiva disciplinas propias de este periodo de la historia, pero también suele usarse este término para definir a personas que de una u otra forma siempre estaban a la vanguardia de la técnica y del conocimiento de su tiempo. Es por eso que podemos considerar a Gabriel Voisin como un hombre renacentista. 

Con formación de arquitecto, Gabriel Voisin derivó su actividad a principios del siglo XX hacia la incipiente industria aeronáutica, uniéndose a su hermano para formar la sociedad Avions Voisin. Los beneficios obtenidos a base de vender aviones en la I Guerra Mundial lo llevaron a la creación de una nueva empresa, Automobiles Voisin. 

Los coches de Gabriel Voisin pronto captaron la atención del gran público ya que en ellos parecía que se fusionaban sus anteriores ocupaciones, la arquitectura y la aviación, plasmados en características tales como el uso de materiales ligeros para la construcción de los mismos, los diseños exóticos y el empleo de soluciones técincas especialmente novedosas, como es el caso del motor con manga de válvulas en diseño tipo Knight, especialmente silencioso pero con notables defectos como su excesivo consumo de aceite. 

El periodo de mayor éxito de la Automobiles Voisin fueron los años 20, cuando la compañía se especializó en la fabricación de coches pequeños y construidos completamente (carrocería incluida) en casa. No obstante, los éxitos de ventas provocaron que Voisin comenzara a trabajar en coches más grandes para competir con gente como Rolls Royce, Bugatti o Hispano Suiza. 

En esta nueva maniobra empresarial Gabriel Voisin firmó su sentencia de muerte, al hacerlo justo en plena Gran Depresión. Ante una estrepitosa caida de las ventas, Voisin se encontró ante una encrucijada, debería optar o bien por dedicarse a los coches económicos, o a los coches de lujo. Con gran perserverancia decidió decantarse por la segunda de las opciones. 

El Salón de París de 1933 fue el escenario donde se dio a conocer el primer gran modelo de la marca, el C24 Aerodyne. A este le siguieron los C25, C26 y C27. Del modelo que nos ocupa, el C27, sólo se fabricaron dos unidades. El primero incorporó una carrocería de Figoni & Falaschi. El segundo fue un elegante sportcoupé con una carrocería de la casa obra del diseñador jefe Andre Noël-Noël Telmont, un arquitecto con el que Gabriel Voisin había trabajado en sus inicios. Este coche equipaba un motor de seis cilindros en línea de tres litros y 105 cv de potencia. 

Entre los elementos más llamativos del C27 figuraba un original sistema mediante el cual el techo del coche se deslizaba hacia atrás de forma automática gracias a un motorcito. Igualmente, el interior estaba plagado de gadgets muy poco usuales para la época. De entrada, la tapicería de cuadros tipo Art Decó se complementaba muy bien con el pecualiar diseño del coche. El cuadro de mandos estaba repleto de diales y controles de muchas de las funciones del coches, como el overdrive electromagnético o los parachoques ajustables. 

Además de ser una obra de arte, el C27 era muy funcional. Tras ser mostrado en el Motor Show de Ginebra de 1935, el coche estuvo en manos de Nöel-Nöel diez años hasta que éste lo vendió a un amigo suyo pintor. Luego éste lo vendió a uno de los fundadores de Renault Sport hasta acabar con el especialista en la marca Saliot Garage. Actualmente el C27 Aerosport lo tiene un entusiasta de la marca francés y su última gran aparición pública fue en el Concurso de Elegancia de Peeble Beach de 2006. 

 Al igual que nos ha sido muy grato presentar el Cadillac Eldorado de Spark, también nos alegra que haya llegado a nuestras manos este precioso y peculiar Voisin C27 Aerosport, el tercer modelo de la colección Golden Age (Edad de Oro) de Spark, de la que ya hemos mostrado el Bugatti 57S Gangloff y el Delage D8-120 Pourtout. Este modelo cuenta con un nivel de acabado y calidad muy similar, o sea, que destaca por ser una miniatura ejecutada con gran finura. Destacamos sobre todo el interior, así como la mascota sobre el capó. Ya de por sí consideramos muy acertada la elección de reproducir a escala un coche tan raro y exótico.