sábado, septiembre 18, 2021

Imperial Crown Convertible 1961 de GLM









A principios de la década de los 60, elementos estéticos de los automóviles estadounidenses como las aletas empezaron a desaparecer y el uso del cromo se hizo algo más racional... salvo en la división Imperial de la Chrysler Corporation donde el aún jefe de diseño, el popular Virgil Exner, seguía aferrado al viejo estilo, y, de hecho, mantuvo esta tendencia hasta el año 1963, más que ningún otro fabricante americano. 

La gama Imperial de 1960 había destacado por el barroquismo de su diseño, desde la agresiva parrilla frontal hasta la trasera con dos grandes aletas coronadas por unos faros de estilo "mira de fusil". El nuevo modelo de 1961 también destacaría por su estilo radical y recargado, pero sensiblemente diferente a su antecesor. Destacaba por encima de todo su frontal, con una nueva parrilla cromada de lamas horizontales más pequeña, y unos curiosos faros de un estilo denominado "pata de gato", todo un homenaje de Exner a los coches de los años 30. Un llamativo adorno cromado nace casi en la parte superior de la calandra y se expande hacia atrás por los flancos del coche, ensanchándose y terminando casi en las aletas traseras, también de gran tamaño, más afiladas y coronadas por unas luces estilo reactor.

La gama Imperial 1961 estaba compuesta por tres modelos: Custom, Crown y LeBaron; y cinco tipos de carrocería: sedán cuatro puertas, sedán hardtop con dos y cuatro puertas, convertible y Limousine Ghia. Todos los Imperial de 1961 iban equipados con el mismo motor V8 413 ci de 6.8 litros y 350 CV de potencia, aparejado a una caja de cambios automática Torqueflite accionada mediante botones colocadas a los lados del cuadro de instrumentos, el cual parecía digno de una nave espacial, incluyendo el célebre volante de forma ovalada.

La producción de Imperial en 1961 fue de solo 12.259 coches y, con sólo 429 unidades producidas, el Crown Convertible fue el modelo menos fabricado de toda la gama. El Imperial de 1961 sería el último modelo con grandes aletas traseras.

El fabricante chino GLM añade un nuevo Imperial a su catálogo siendo el productor de modelos a escala que más atención dedica a la vieja marca premium de Chrysler, algunos de los cuales ya los hemos mostrado en el blog y forman parte de la colección. Realizado en resina, se trata de una miniatura de excelente factura a la que no le falta un detalle. El molde es correcto en formas y proporciones y la terminación es de primer nivel, con muchas piezas independientes y de metal fotograbado, con excepción del adorno cromado de los flancos, que es pintado y en su caso es un punto a su favor, pues ya hemos visto como piezas así en otros fabricantes terminan desprendiéndose. El interior del coche está tan bien reproducido como el exterior. También me gustaría destacar el atractivo color empleado por GLM, un rosa metalizado que le va como anillo al dedo a los coches de esta época y le hace destacar especialmente cuando se le coloca en la vitrina. Y, como siempre, esperando más miniaturas de Imperial de GLM.

sábado, septiembre 11, 2021

Chrysler 300 C 1957 de GLM










Todos los fabricantes de automóviles tienen un modelo especialmente representativo. En el caso de la Chrysler Corporation, sin ninguna duda se trata del modelo 300, también conocido como las 'Letter Series', pues cada modelo iba identificado anualmente con una letra diferente. Chrysler fabricó el modelo 300 de forma ininterrumpida entre los años 1955 y 1966. En 1970 la denominación resucitó momentáneamente con el Muscle Car Hurst 300 y ya no fue hasta 1999 cuando volvió a rescatarse, primero para el 300 M, vendido hasta 2004, y luego con el 300 C de 2005, automóvil que aún se vende en EEUU y que en Europa dejó de venderse en 2011 como Chrysler y pasó a denominarse Lancia Thema hasta el año 2014 en que cesó su producción. El Chrysler 300 -los 'Letter Series' originales hasta 1966- no sólo representó a la perfección la filosofía de su empresa, si no también ejemplificó muy bien el tipo de automóvil al que aspiraba todo ciudadano de los EEUU, de gran tamaño, muy equipado y con un motor potente.

De toda la estirpe Chrysler 300, el 300 C resulta uno de los modelos más legendarios. Presentado en noviembre de 1956 bajo el eslogan comercial "America's highest performance automobile", el nuevo 300 C presentaba un diseño completamente renovado respecto a su antecesor, el 300 B. Más bajo, ancho y con aletas traseras más prominentes, el 300 C estrenaba la primera evolución del diseño 'Forward Look' introducido por el diseñador jefe de la empresa, Virgil Exner, en el C300 de 1955. Llamaba la atención la gran calandra delantera que daba la impresión de un gran animal abriendo sus fauces, de hecho fue apodad 'yawning grill' -bostezo-.

Aparte de su aspecto completamente renovado, la principal novedad del 300 C estaba bajo el capó, pues el tercer miembro de la familia de las 'Letter Series' estrenaba una nueva versión del célebre motor V8 Hemi, con 6.4 litros -392 ci- y dos niveles de potencia, 375 y 390 CV. El motor se aparejaba a un caja de cambios automática Chrysler Torqueflite A488 de tres velocidades. Por primera vez se ofreció también con carrocería descapotable. Dos bandas cromadas recorrían los flancos del coche desde la mitad hacia atrás y sobre ellos se colocaron por primera vez los medallones tricolor rojo, blanco y azul con la leyenda 300 inscrita.

Pese a su gran tamaño, el 300 C gozaba de muy buena manejabilidad, al igual que sus dos antecesores, y al igual que estos, los pilotos del Campeonato Nacional de Stock Cars, la Nascar, se fijaron en él como no podía ser de otro modo. Un 300 C batió el récord de velocidad en la Chelsea Proving Ground alcanzado 234,4 Km/H -145,7 MPH-. Poco después ganó la Flying Mile en Daytona alcanzando 215,6 Km/H. Del total de Chrysler 300 C fabricados, 1.918 eran hardtop, mientras que 484 eran convertible. Para 1958 fue sustituido por el 300 D, estéticamente casi idéntico, pero esa ya es otra historia.

El fabricante de miniaturas con base en Hong-Kong, Great Lightning Models, conocido entre los coleccionistas como GLM, incrementa su catálogo de clásicos americanos con esta preciosa miniatura de un auténtico mito sobre ruedas como es el Chrysler 300 C de 1957. Como todas las miniaturas de GLM, está realizada en resina y cuenta con un finísimo y cuidado nivel de acabado. El molde cuenta con formas correctas y proporcionadas y la terminación incluye muchas piezas independientes realizadas en metal fotograbado. No es la primera miniatura que se realiza del Chrysler 300 C, ni mucho menos, pero sí una opción muy recomendable para el coleccionista que no tiene aún el 300 C y desea añadirlo a su colección. No se arrepentirá, además se puede elegir color entre esta versión en ocre-dorado metalizado, negro y uno blanco en exclusiva para los coleccionistas de EEUU.

jueves, septiembre 02, 2021

Barreiros 82/35 D 'Puleva' de Salvat






A finales de la década de los 60, Barreiros trabajaba en una alternativa para solucionar los problemas  de sobrecostes derivados de emplear las cabinas de diseño Berliet en sus camiones. El fabricante había incrementado su capacidad industrial y estaba listo para poder producir sus propias cabinas a gran escala. El nuevo diseño se denominó CP67 -Cabina Panorámica 67- y en un principio se pensó en presentarla en sociedad para 1967, pero finalmente se retrasó dos años, a 1969, y su diseño fue obra de Mario Gamarra. Esta nueva cabina debutaría con el nuevo camión 42/20 y destacó por ser moderna e innovadora, y en línea con lo que el mercado del vehículo pesado ofrecía en Europa.

En 1974 Barreiros pone al día la Serie 42 presentando la nueva Serie 200. La empresa ya se encontraba bajo el control de Chrysler y Eduardo Barreiros se había desligado de la misma, no obstante, el nombre Barreiros siguió estando muy presente en los camiones junto al logotipo de Chrysler. La nueva Serie 200 mantenía el mismo diseño de cabina y su seña de identidad era el cambio de posición de los faros delanteros, que pasaban a estar sobre la defensa, una solución estética que también empleaban otros fabricantes en sus camiones coetáneos, como Mercedes, Renault o Fiat. Con la Serie 200 Barreiros introduce también la nueva cabina versión CP73, pensada para los camiones de larga distancia, con espacio para colocar la litera. 

Otra de las novedades importantes de la Serie 200 de Barreiros fue la introducción del motor BS-36 Turbo, de seis cilindros en línea y 12.0 litros de cilindrada que erogaba 275 CV, aparejado a una caja de cambios Barreiros 815 con ocho velocidades -4+4-. Esta mecánica gracias a la sobrealimentación ofrecía una potencia muy superior a los 216 CV de la versión original atmosférica. 

Dentro de la Serie 200, nos vamos a detener en el modelo concreto 82/35 D, de cuatro ejes con doble dirección y configuración 8x2, un vehículo desarrollado para cargar hasta 36,2 toneladas, más que ningún otro camión español en su momento. El aumento de la distancia entre el segundo eje y el motriz en 300 centímetros con respecto a los doble dirección de la generación precedente permitió igualmente el aumento de la superficie carrozable. Con la tracción en el tercer eje, el cuarto era autogiratorio y ello proporcionaba una longitud total de bastidor de 10 metros, permitiendo albergar una caja de hasta 8,25 metros. Dada la alta exigencia a la que estos camiones eran sometidos, el bastidor estaba especialmente reforzado y contaba con frenos neumático y eléctrico. El gran rival del Barreiros 82/35 D fueron los Pegaso 1186 y 1187, ambos de cuatro ejes y con potencias de 260 y 306 CV.

Tras el éxito obtenido con los coleccionables 'Camiones Pegaso' y 'Vehículos de Reparto y Servicio', la editorial Salvat acaba de poner a la venta una nueva colección de miniaturas, en esta ocasión bajo el título 'Camiones y Autobuses Españoles', la cual hace unos meses se lanzó a modo de pruebas en algunas ciudades españolas. El primer número de este nuevo coleccionable es la miniatura que protagoniza esta nueva entrada del blog, el Barreiros 82/35 D con la decoración de la empresa andaluza de productos lácteos Puleva. Ya nos hemos referido a la excelente calidad de los productos de las anteriormente citadas colecciones de Salvat con respecto a los de otras editoriales como Altaya-Planeta Deagostini, y en esta primera miniatura del nuevo coleccionable la tendencia se mantiene. Y es que esta miniatura, realizada por Ixo, como viene siendo habitual en los coleccionables vendidos en España, es de muy buena manufactura y tiene un acabado bastante similar a camiones Minichamps vendidos hace unos años. En formas y proporciones parece correcta. Como suele pasar en todos los primeros números de estos coleccionables, su precio es irrisorio, en este caso no llegó a siete euros. Una miniatura que merece la pena tener pese a que no se tenga la intención, como es mi caso, de completar el coleccionable al completo. Sin duda, un gran acierto de mi amigo Luca Parretti y su equipo a la hora de diseñar y desarrollar para Salvat esta nueva colección que viene cargada de piezas de gran interés para los coleccionistas de clásicos del transporte español.

viernes, agosto 20, 2021

Daimler Double Six Vanden Plas SI 1972 de Matrix Scale Models







Una breve cronología para empezar. En 1960 Jaguar Cars compra al BSA Group la venerable firma Daimler, todo un clásico de la automoción británica y que hasta 1950 fue el suministrador oficial de coches para la Casa Real. El motivo de dicha adquisición era sencillo. El entonces presidente de Jaguar, William Lyons, necesitaba ampliar la capacidad de producción de su empresa y dado que Daimler era un fabricante de manufactura a pequeña escala, la firma de Conventry podía obtener un mayor aprovechamiento de la factoría de Daimler añadiendo a la línea de producción algunos modelos Jaguar. En un principio, Jaguar garantizó la independencia de Daimler y mantuvo los modelos entonces en catálogo, no obstante, no tardaron en llegar productos fruto de la sinergia entre ambas compañías. El primero sería el V8 250 Automatic, un Jaguar MK 2 con motor V8 Daimler, que tuvo muy buena acogida en EEUU. En 1966 Jaguar Cars pasa a formar parte del consorcio British Motor Corporation y ese mismo año se presenta el segundo coche fruto de la sinergia Jaguar-Daimler, el Sovereign, un Jaguar 420 con los distintivos estéticos de Daimler. En 1968 la BMC pasa a convertirse en la British Leyland y ese mismo año tiene lugar el lanzamiento de uno de los coches más populares y legendarios de la marca del felino, el XJ.

Jaguar también vendió la berlina XJ bajo la denominación Daimler Sovereign con sus correspondientes distintivos estéticos y, al igual que su hermano, en dos versiones mecánicas de seis cilindros, de 2.8 y 4.2 litros. En 1971, Jaguar dota a la tercera generación del deportivo E-Type del nuevo motor V12 de 5.3 litros y 272 CV. En 1972, William Lyons se retira de la presidencia de Jaguar y su cargo pasa a ostentarlo Frank Raymond Wilton 'Lofty' England. Lofty England, ingeniero de profesión, inició su trayectoria en el mundo del automóvil precisamente en la vieja Daimler entre 1927 y 1932, y también había logrado el segundo puesto en el Rally RAC a los mandos de un Daimler 30/40 HP Double Six. Dado que a partir de ese año el nuevo motor V12 de Jaguar se ofrecía también en las berlinas XJ, Lofty England estimó que la versión más lujosa del Jaguar XJ con motor V12 se denominaría Daimler Double Six como tributo y recuerdo del viejo automóvil fabricado entre 1926 y 1938

Exteriormente, el Daimler Double Six, así como su hermano menor Sovereign, se diferenciaban del Jaguar XJ por la adopción de la clásica parrilla de borde estriado, similar a la que años atrás emplearon los Daimler V8 250 y Sovereign 1966-1969. El Double Six adoptaría el acabado Vanden Plas, un nuevo guiño a los viejos tiempos de la Daimler clásica. La veterana firma carrocera fundada en Bélgica y con sede en Reino Unido desde 1913, y tras la II Guerra Mundial se integraría en el consorcio BMC. Ya dentro de este conglomerado de empresas, Vanden Plas se encargaría de realizar las versiones más lujosas de los coches del grupo, a los que se añadieron desde 1966 los de Jaguar y Daimler. El acabado Vanden Plas se distinguía por el empleo de un techo de vinilo, amén de un interior más completo y lujoso que en el resto de la gama XJ. Dicha terminación sólo se ofrecía en la versión con carrocería de batalla larga.

Con su motor V12 de 5.3 litros y 272 CV aparejado a una caja de cambios automática de tres velocidades firmada por Borg-Warner, el Daimler Double Six alcanzaba una velocidad punta de 225 Km/H. No sólo era más rápido que el Rolls Royce Silver Shadow, su principal competidor, también era más atractivo estéticamente y tenía un precio más contenido, lo que lo hacía un coche mucho más interesante. En 1973 se presenta la segunda generación del Jaguar XJ, por lo que el Daimler Double Six SI apenas estuvo un año en el mercado. En total se fabricaron 534 unidades de la versión con carrocería estándar y 351 LWB con acabado Vanden Plas.

Si bien, como gran apasionado de la marca Jaguar y del modelo XJ en particular, tengo en la colección una buena representación de los mismos, aunque sólo una unidad de la versión Daimler, concretamente el SIII de Neo Scale Models. Perdí la oportunidad de hacerme con la primera referencia del Daimler Double Six Vanden Plas SI del fabricante de miniaturas Matrix Scale Models, un modelo tremendamente interesante en un raro color rosa metalizado. Luego llegó otra referencia del mismo en dorado, que no me llamó la atención y, finalmente, a falta del rosa, he optado por la tercera variante, lanzada recientemente al mercado, en un clásico color verde oscuro, ideal para un automóvil británico. He quedado gratamente sorprendido con la miniatura y puedo afirmar sin equivocarme que se trata del mejor representante de la estirpe Jaguar XJ de mi colección a día de hoy, ya sea por las formas correctas y proporcionadas del molde, así como del magnífico acabado que imprime Matrix a todas sus creaciones. ¿Nos sorprenderá la empresa de mi buen amigo Mark Asbreuk con un Daimler Sovereign SII con carrocería coupé. No estaría nada mal. 

Nota final: el reportaje fotográfico ha sido realizado en los jardines de mi casa de campo 'El Romeral' en Chiclana de la Frontera, Cádiz, pese a que a los lectores les parezca una campiña de los Costwolds. 

domingo, agosto 15, 2021

Lincoln Continental MK III 1971 de GiM









Sin ningún lugar a dudas, el Continental es el modelo más representativo y popular de la firma estadounidense Lincoln, la división de automóviles de lujo de la Ford Motor Company. La primera generación del Continental vio la luz en 1941 pero su trayectoria se vio discontinuada al igual que la mayoría de los coches americanos de su tiempo debido a la entrada de los EEUU en la II Guerra Mundial. La segunda generación es posiblemente el modelo más ambicioso de la estirpe, tanto que incluso se prescindió de la denominación Lincoln para llamarse simplemente Continental MK II con el objetivo de competir con más fuerza con Cadillac e Imperial. Sin embargo, este automóvil no obtuvo el éxito esperado y el concepto primigenio del Continental, el del vehículo personal coupé de lujo, independiente y diferenciado del resto de la gama, fue abandonando por Lincoln, empleándose la denominación para las versiones más lujosas de la gama 1958, y a partir de 1961 para la nueva generación berlinas de la marca. A mitad de la década de los 60, con Lee Iacocca como vicepresidente de Ford, se decidió dar una nueva oportunidad al concepto Continental primigenio.

En septiembre de 1965, Iacocca sugirió al entonces vicepresidente de diseño de Ford, Gene Bordinant, colocar una calandra tipo Rolls Royce sobre el Thunderbird vigente. Justo unos meses más tarde, en marzo de 1966, Rolls Royce lanzaba al mercado su Corniche Coupé adelantándose a la idea de coche que rondaba en los planes de Ford. El nuevo Continental Mark III, denominado así para dejar bien claro que se trataba del sucesor espiritual de los MK I y II -pese a que en 1958 ya se vendió un Continental MK III- basado en la misma plataforma que los Continental berlina de 1961-1969 y de los Thunderbird de cuatro puertas de la quinta generación, todo ello para abaratar al máximo posible los costes de producción. Su principal competidor fue el Cadillac Eldorado con tracción delantera, que compartía a su vez plataforma con los Oldsmobile Toronado y Buick Riviera.

Las primeras unidades llegarían al mercado en abril de 1968 y de hecho son las más raras y menos comunes, pues todavía el techo de vinilo era una opción. Los MK III sin techo de vinilo se cuentan entre los más raros. Las ventas del Thunderbird se estaban resintiendo, pero el MK III fue un éxito comercial inmediato, pues pese a que se vendía como un vehículo de alta gama, sus costes de desarrollo eran muy contenidos al compartir muchos componentes con otros vehículos de la Ford, y ello se tradujo en muy buenos resultados económicos. Sólo estaba disponible con una opción mecánica, el V8 385 de 7.5 litros -460 pulgadas cúbicas- y 300 CV de potencia, aparejado a una caja de cambios automática C6 de tres velocidades. 

Los MK III incluían un equipamiento de lo más completo: dirección asistida, elevalunas eléctrico, faros delanteros ocultos y asientos delanteros ajustables eléctricamente de modo independiente pese a ser de banco única. El salpicadero, cuadro de instrumentos y paneles de las puertas lucían inserciones de imitación de madera, bien roble inglés o palisandro de las Indias Orientales. El reloj era de la marca Cartier y la tapicería de serie de vinilo con inserciones en textil, siendo opcional la de cuero. Como se ha dicho más arriba, el techo de vinilo de sarga de caballería era opcional al principio, pero fue de serie desde 1969. Los ejemplares sin techo de vinilo son raros, pues era una opción muy demandada debido a que el techo del MK III era una pieza independiente de la carrocería, con lo que el techo de vinilo disimulaba muy bien la soldadura de unión. Eran opcionales también el diferencial antideslizamiento Sure Track, el ABS y el control de velocidad de crucero. Los faros contaban con un sistema regulado automáticamente para bajar la intensidad y no molestar a los otros conductores. 

En 1970 se introducen unos nuevos neumáticos radiales Michelin en exclusiva para el MK III, la primera vez que el fabricante francés suministraba a un vehículo americano. Ese mismo año, la revista Motor Trend puso al MK III cara a cara con el Eldorado de Cadillac en una prueba comparativa y el modelo de Ford venció al de GM por la mínimo. A partir de este año dicha publicación instauró una suerte de competición por ver quién era 'The King of the Hill' entre ambos vehículos. 

1971 fue el último año del MK III, coincidiendo con el Golden Anniversary de Lincoln. La potencia del motor subió hasta los 365 CV. En 1972 el MK III fue sustituido por el nuevo MK IV, más grande, más barroco y más ostentoso aún, aunque esa, es otra historia que podéis leer pinchando AQUÍ. El Continental MK III más famoso de la cultura popular es el que conducía el gran actor español Fernando Rey interpretando el papel del gángster Alain Charnier en el thriller de 1971 'French Connection' dirigido por William Friedkin, curiosamente del mismo color exactamente que la miniatura protagonista de esta entrada.

Tras muchos años finaliza mi búsqueda de un Continental MK III para la colección. El ejemplar elegido es el realizado recientemente por el fabricante Great Iconic Models -GiM-, la nueva división de miniaturas de clásicos americanos de Matrix Scale Models, por lo que el modelo en cuestión tiene la misma calidad que los productos de la mencionada firma. Está realizado en resina y cuenta con una terminación de gran calidad, en línea con el resto de productos que Matrix suele ofrecer. Destaca la profusión de piezas independientes y fotograbados. El trabajo de pintura es sobresaliente. Las formas del molde parecen correctas y proporcionadas. Hasta hace bien poco el MK III más fácil de encontrar era el fabricado por la casa americana Automodello, superior en precio. Ahora se suma el de GiM.

viernes, julio 30, 2021

Imperial Crown Convertible 1958 de GLM















1958 fue el último año de la filosofía de 'Contra más grande, mejor' en los coches americanos. Una imprevista recesión económica en el segundo Gobierno de Eisenhower hizo por primera vez al automovilista americano fijarse en coches más pequeños y económicos, todo ello el año en que los adornos cromados y los diseños barrocos alcanzaron las cotas más altas. 

Ese mismo año de 1958 fue el segundo de la nueva plataforma introducida por Chrysler en exclusiva para su división Imperial. Contrariamente al resto de marcas, la gama Imperial de 1958 simplificó y redujo al mínimo los adornos cromados de su carrocería, que básicamente era el mismo diseño del año anterior, a su vez la segunda generación del denominado 'Forward Look' de Virgil Exner, coches más anchos, bajos de cintura, con dobles grupos ópticos delanteros y pronunciadas aletas traseras coronadas por luces circulares.

También 1958 fue el último año en que Chrysler emplease en sus coches el exitosos, potente y venerable motor Hemi, una mecánica espléndida pero que resultaba muy costosa de fabricar dada su complejidad y en un momento en que las previsiones de ventas no eran buenas. Con todo, la gente de Imperial se las ingenió para que en el canto de cisne del motor Hemi, ese legendario V8 de 6.4 litros -392 ci- terminase erogando 345 CV de potencia, 20 más que en el año precedente. El propulsor seguía aparejado a una transmisión automática Torqueflite de tres velocidades accionada por botones situados en la parte izquierda del cuadro de instrumentos. 

El motor Hemi se destinaría a los modelos de la serie Crown, mientras que los Custom y LeBaron ya montarían el nuevo V8 Wegdehead de 350 CV. Entre las novedades técnicas introducidas por Imperial en 1958 destacaba el nuevo control de velocidad de crucero 'Auto Pilot', de serie en todos los Imperial, así como en los Chrysler New Yorker, 300, Windsor y Saratoga. La gama Imperial 1958 estaba disponible con carrocería sedán cuatro puertas, hardtop Southampton cuatro puertas, hardtop dos puertas, convertible y la exclusiva limousine realizada por Ghia en Turín, con un precio de 15.075 dólares. El modelo más económico costaba 4.736 dólares y 5.598 dólares el convertible.

Un total de 16.133 coches fueron fabricados por la división Imperial de Chrysler en 1958, año de recesión económica, de los que apenas 675 lucían la elegante y distinguida carrocería descapotable, uno de los automóviles más exclusivos de su tiempo, rival directo de leyendas como el Cadillac Eldorado Biarritz y el Lincoln Continental MK III. Dado que contrariamente a Cadillac y a Lincoln, que tenían sus propios concesionarios, los Imperial seguían vendiéndose en los mismos espacios que los Chrysler, lo que provocó que popularmente el público los siguiese identificando como "Chrysler Imperial" y no como Imperial tal y como se pretendía. Ello fue una queja muy común entre los vendedores. La generación de 1958 fueron los últimos Imperial en fabricarse en la planta Chrysler de la avenida Jefferson en Detroit, pues a partir del año siguiente la producción se trasladó a la de avenida Warren.

Great Lightning Models, o GLM, es uno de los fabricantes de miniaturas en escala 1/43 que más reproducciones de vehículos de la marca Imperial realiza actualmente en el mercado. Su última referencia es el modelo que protagoniza esta entrada, un Imperial Crown Convertible de 1958, disponible en cuatro referencias, dos en color rojo, dos en negro, dos con la capota de lona puesta, dos con la capota bajada. Realizado en resina, que es el material con el que GLM realiza todas sus creaciones, es una excelente miniatura tanto por el molde, correcto y proporcionado, como por su terminación. Si se nota últimamente cómo GLM está reduciendo la presencia de elementos de metal fotograbado en beneficio de otras soluciones, piezas cromadas también de resina, que producen un efecto similar y se elimina el riesgo de muchas miniaturas de resina de que estas partes se desprendan. Goldvarg Collection también emplea estas soluciones y lo cierto es que los resultados son positivos. En definitiva, una magnífica miniatura muy recomendable para los coleccionistas de clásicos de los Estados Unidos a escala y confiamos en que GLM nos sorprenda con nuevas reproducciones de Imperial.