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domingo, junio 22, 2008

Cunningham C2 'Road Car' de Bizarre







El multimillonario Briggs Cunningham estableció en Palm Beach, California, su factoría para construir sus propios coches deportivos. Su primer modelo fue el C2, un roadster de dos asientos de aspecto muy agradable y similar a otros coches de su tiempo concebidos principalmente para la competición. Fue ideada por los ingenieros Bill Frick y Phil Waters

El objetivo del C2 era participar en las 24 Horas de Le Mans. Mecánicamente montaba un motor  Chevrolet V8 Small Block de 180 CV, aunque a posteriori se ofreció también con el Chrysler Hemi V8 de 5.4 litros de 220 CV.

Puesto que las autoridades del motor demandaban para la homologación del coche un número concreto de fabricación, Cunningham también vendió algunos C2 para uso diario, cosa que se podía hacer perfectamente aunque el coche era un deportivo puro y duro sin licencias a la comodidad. Como virtud tenía su gran rapidez, pero no era tan manejable como la competencia que tendría en el popular circuito galo, valgan los ejemplos de Ferrari o Jaguar.

Al igual que su marca hermana Spark, Bizarre es un fabricante de miniaturas en resina especializado en vehículos exóticos y poco usuales. Pese a ser una miniatura de resina, cuenta con un precio asequible. Exterior e interiomente está muy bien realizado, pese a la simpleza del modelo. No obstante cuenta con buenos detalles como un parrilla delantera muy realista y radios de verdad en las llantas.

sábado, mayo 24, 2008

Cunningham C3 Continental Vignale de Brooklin Models









Antes de centrarnos en el Cunningham C3, es inevitable la referencia a su creador, Briggs Cunningham. Este inquieto norteamericano destacó como piloto de carreras, ganador de regatas de veleros y como constructor y coleccionista de coches de lujo. En los años 50 Cunningham producía más que nada coches de competición. 

Como piloto había conducido previamente con marcas europeas como Jaguar y Maserati. Los coches de Cunningham nunca gozaron de un gran éxito en el circuito Europeo, pero en America eran muy queridos y sí ganaron numerosas competencias en la categoría Sport. 

El modelo C3 fue único Cunningham producido para la carretera, de hecho se vio en la obligación de hacerlo para homologar la versión de competición. Para ello, debería fabricar 25 unidades, aunque numerosas fuentes de información citan un total de 27. El chasis del coche era el mismo que el del anterior modelo, el C2. 

Para la carrocería, Briggs Cunningham quiso que su coche fuese muy distinguido, un auténtico vehículo de lujo, por lo que encargó su diseño y construcción a Vignale, de Italia. El resultado final fue un soberbio Gran Turismo de dos asientos con toda la elegancia de los deportivos europeos más refinados pero con el corazón de todo un 'Hot Rod', ya que bajo su capó Cunningham instaló un enorme Chrysler Firepower V8 y 5.7 litros que erogaba 235 cv de potencia. El C3 Continental fue un coche muy caro y exclusivo y su mercado era el mismo que el de vehículos como Ferrari, Maserati o Aston Martin.

Como es norma habitual de la casa Brooklin Models, el Cunningham C3 está hecho en metal blanco, de ahí el elevado peso de la miniatura. Se trata de la segunda variante que presenta este fabricante, esta vez en acabado bicolor y con llantas del tipo competición en vez de las de radios. El conjunto general de la miniatura puede calificarse como bueno a secas. Lo mejor sin duda es el modelado general, pero ya los defectos vienen cuando se habla del detalle. Es cierto que una marca como Brooklin se esta quedando un poco atrás si se la compara con los modelos que vienen desde China en diecast, más detallados y más asequibles de precio. Como decía antes, el conjunto general es bueno y se aprecia el detallado del coche, pero hay detalles feos, como los faros en metal cromado, en vez de plástico translucido, la ausencia de cromados en los marcos de las ventanillas y un interior solamente modelado. En fin, se puede pensar que gastar los 90 euros que cuesta un Brooklin es algo abusivo, sobre todo cuando hay fabricantes más baratos y con réplicas más detalladas, pero sólo un fabricante especializado en autos americanos puede ofrecer un coche como el Cunningham C3 y con un nivel bastante aceptable, además de ser una marca muy apreciada por su valor de coleccionista.