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martes, diciembre 01, 2015

Vauxhall Cresta E de Lansdowne Models








La industria británica del automóvil afrontaba la década de los 50 como el gran baluarte de referencia de este sector productivo en Europa. Marcas legendarias como Austin, Morris o MG se unieron bajo el gran paraguas de la British Motor Corporation que junto a la Standard Triumph o el Rootes Group constituirían el grueso de la manufactura de autos de gran serie en la Pérfida Albión. A ellos hay que añadir a Ford UK y a Vauxhall, las filiales de los grandes colosos norteamericanos Ford y General Motors, cuyos productos marcaban la cuota de mercado de ambos gigantes tanto en el Reino Unido como en los países de su área de influencia, incluso con una presencia razonablemente importante en la Europa continental.

Vauxhall había sido adquirida por General Motors en 1925 y desde entonces la influencia americana en su producción era más que evidente. En 1951 lanza al mercado su nueva línea de productos bajo el código E-Series. Cinco años habían pasado ya desde el final de la II Guerra Mundial y Europa comenzaba a contagiarse del optimismo y la alegría que llegaba desde el otro lado del Atlántico, siendo una inestimable ayuda los millones procedentes del Plan Marshall para reactivar la economía europea. La nueva gama de automóviles Vauxhall estaba conformada por turismos de mayor tamaño que sus antecesores y con un aspecto muy similar a los Chevrolet Styline, el turismo de mayor difusión del momento en los Estados Unidos, con diseño de tres volúmenes y construcción monocasco. Y es que el diseño automotriz norteamericano marcó la pauta del estilo de los automóviles durante la década de los 50

La gama Vauxhall E-Series comenzaba con el Wyvern de cuatro cilindros y en su parte intermedia se situaba el Velox, con motor seis cilindros en línea de 2,2 litros y entre 55 y 65 cv de potencia. En 1954 Vauxhall lanza el Cresta E, modelo que se colocaría como el tope de gama de la E-Series. Una franja longitudinal situada en cada flanco y pintada en un color de contraste respecto al del resto de la carrocería sería su seña de identificación, así como algunos detalles ornamentales cromados extra o unos faros supletorios en su calandra, que era la misma de forma horizontal que montaba el Velox. El Cresta además ofrecía tapicería de cuero y más ornamentación interior.

Al igual que con sus antecesores, los Vauxhall E-Series se fabricaron en las plantas de Luton, Bedfordshire y en la Peton en North Wellington, Nueva Zelanda. General Motors Holden, la división australiana del gigante americano también fabricó los Vauxhall en sus plantas, incluso desarrollando versiones específicas para ese país, como es el caso de un Velox furgón comercial o un descapotable denominado Holden Vagabound. En 1957 cesa la producción de la E-Series de Vauxhall en favor de la nueva gama PA, aunque ya se trata de otra historia.

Un Vauxhall Velox E con matrícula CA-9325 fue el segundo coche que poseyó mi abuelo José María Sanchez Vega. Era un modelo de bicolor, rojo burdeos con el techo en blanco, una combinación muy popular en estos coches. La última fotografía que ilustra esta entrada es del auto en cuestión, que aparece estacionado en El Colorao, Conil de Frontera, Cádiz, durante una jornada familiar de campo.

La miniatura que hoy presento es la réplica de un Vauxhall Cresta E realizada por Lansdowne Models en metal blanco. Lansdowne Models es una submarca de la firma Brooklin Models y que está especializada en clásicos británicos. Esta miniatura lleva conmigo más de una década y tiene un acabado sencillo aunque de formas y molde es sobresaliente, tal y como suele ser habitual en las miniaturas de metal blanco. Su compra se debió a la intención de poseer los coches que han formado parte de mi familia, siendo la único réplica de la E-Series de Vauxhall que existe en escala 1/43.

sábado, octubre 03, 2009

Vauxhall Lotus Carlton de Spark







El éxito que supuso un coche como el BMW M5 contagió a mediados de los 80 a un buen número de fabricantes la fiebre por los sedanes de prestaciones deportivas. Así pues Mercedes respondió con dos versiones de altas prestaciones de su clase E W124, el 300 E AMG de seis cilindros y el 500 E equipado con un V8, y la división británica de General Motors, Vauxhall, preparaba otro órdago. El coche que se tomó como base fue el Lotus Carlton GSI, conocido en el resto de Europa como Opel Omega. GM había adquirido recientemente la firma constructora de F1 y consultora de competición Lotus, fundada por el mítico genio Colin Chapman a finales de los años 50. Así pues el nuevo anti-BMW de GM sería desarrollado por la misma casa responsable de coches tan legendarios como el Elan, el Europa, el Esprit y el Super Seven, y con cuyos coches los nombres de pilotos como Jim Clark, Graham Hill, Jochen Rindt y Emerson Fittipaldi fueron escritos con letras doradas en el olimpo de la Fórmula 1.

En el apartado mecánico, el punto de partida fue el seis cilindros en línea de tres litros del Carlton GSI, la gente de Lotus aumentó su cilindrada hasta los 3.6 litros y le acoplaron dos turbocompresores Garrett. La potencia pasó de los 180 CV de serie hasta los 377 CV. Para transmitir esa potencia a las ruedas traseras se recurrió a una caja de cambios ZF del Chevrolet Corvette ZR1. Igualmente recibió un equipo de frenos más acorde.

Exteriormente, pocos son los rasgos que diferencian al Lotus de sus hermanos Vauxhall, como el gran spoiler delantero, las aletas ensanchadas, las branquias de aireación sobre el capó, el estratégico alerón trasero y las llantas de aleación Ronal, además de los pequeños emblemas de Lotus en las aletas delanteras. Su interior gozaba de una terminación muy lujosa, con asientos de cuero Connolly de reglajes eléctricos con memoria y guarnecidos en madera.

Las pruebas realizadas en el circuito de Nardó, Italia, demostraron que era capaz de alcanzar casi 290 Km/H y aceleraba de 0 a 100 en 5,2 segundos. En apenas dos años a la venta unas 950 unidades fueron producidas, 320 fueron del Lotus Carlton, mientras que las 630 destinadas a los mercados de exportación se denominaron Lotus Omega, al estar basado en el hermano alemán del Vauxhall Carlton, el Opel Omega. Sólo era posible adquirirlo en color verde oscuro, como buen automóvil inglés que se precie.

Muchos son los coleccionistas que aguardaban esta réplica del Lotus Carlton de Spark. Su acabado sólo puede definirse con una palabra, ejemplar, formas correctas y proporcionadas y un detallado general que quita el hipo. En el exterior abundan los detalles en fotograbado y el interior también tiene representados todos los elementos, en diferentes colores, resaltando los guarnecidos en madera. En definitiva, una miniatura que no defraudará a nadie.