lunes, julio 20, 2026

Saab 9000 Turbo 16 CC 1985 de Neo Scale Models










La condición de pequeño fabricante de la Svenska Aeroplan Actiebolaget -Saab- pareció nunca influir negativamente en su evolución, más bien todo lo contrario. Saab supo conjugar una serie de factores a su favor para casi desde sus primeros tiempos hacerse un hueco en el corazón de los usuarios. La baza de jugar con el prestigio de un coche producido por un fabricante de aviones no era nada nuevo, pero a los suecos les sirvió para terminar de confirmar que ofrecían un producto de muy buena calidad y fiable. A ello unieron un diseño muy vanguardista y peculiar, por supuesto inspirado en la aeronáutica, pero con un sello muy personal que venía expresar algo así como que sí, somos nórdicos, pero en absoluto somos aburridos. Y como colofón, Saab fue pionera en el empleo de un motor sobrealimentado en un turismo familiar. Sí, es cierto que BMW y Porsche unos años antes ya hicieron debutar automóviles de calle con mecánica turboalimentada, pero en ambos casos eran vehículos deportivos y minoritarios.

Por todos estos motivos, Saab obtuvo un notable éxito con sus modelos 99 y 90, y tras el lanzamiento del 900 en 1978, en Saab se permitieron soñar a lo grande y pensar en introducirse en el segmento E o de los coches ejecutivos. Un proyecto de esta índole conllevaba un importante esfuerzo económico, más aún para un fabricante modesto, porque Saab pese a contar con el apoyo del Gobierno sueco así como de la familia Wallenberg, no estaba -aun- respaldada por un gran grupo. La respuesta para Saab llegó de manos del Grupo Fiat. Los Wallenberg y la familia Agnelli habían desarrollado proyectos de colaboración conjuntos desde el año 1970, como la introducción del Autobianchi A112 en el mercado escandinavo cuando cesa la producción de los Saab 95-96 y se hizo necesario un modelo de segmento inferior al nuevo 99; o del mismo modo, cuando se vendió el Lancia Delta como Saab 600 con el objetivo de cubrir el segmento inferior al 900.

En esta nueva ocasión, la implicación de Saab fue mayor y se une al Grupo Fiat en una 'Joint Venture' para crear un proyecto común que desembocaría en un automóvil del segmento E, siendo el resultado la denominada plataforma Type Four o Tipo Quattro de la que se beneficiarían la propia Saab, Fiat, Lancia -propiedad de los Agnelli desde 1969- y Alfa Romeo, entonces recientemente  adquirida por el conglomerado empresarial de Turín. Cuatro automóviles del segmento E surgieron de la plataforma Tipo Quattro: el Fiat Chroma, el Lancia Thema, el Alfa Romeo 164 y el Saab 9000. Cuatro coches con muchas similitudes y a la vez con muchas diferencias entre ellos y de personalidades muy diversas.

Nos centraremos en el modelo que nos ocupa esta entrada, el sueco. Saab presenta en 1984 el prototipo del coche que se convertiría en su buque insignia. La denominación 9000 viene a seguir el imaginario de la marca, que desde sus inicios venía empleando cifras derivadas del 9 en todos sus modelos. La versión definitiva vez la luz un año después, en 1985, como berlina de cinco puertas y diseño hatchback -con portón trasero de cristal de inspiración coupé-. En el apartado estético, el Saab 9000 es al igual que sus hermanos Lancia Thema y Fiat Chroma obra de Giogetto Giugiaro, aunque en el caso del escandinavo, el diseñador de la casa, Björn Envall también participó en la estética del coche introduciéndole su impronta diferenciadora. 

El Saab 9000 empleaba muchas piezas comunes de su carrocería con sus hermanos de Fiat y Lancia. Fue precisamente uno de los primeros problemas que encaró, pues esos componentes producidos en Italia se mostraron de una calidad por debajo de lo exigido por Saab, que los modificó y reforzó. Eso sí yb muy importante, el Saab 9000 siempre fue independiente en el capítulo mecánico y nunca empleó motores Fiat. En su primer año de vida, el Saab 9000 se ofreció en la versión de lanzamiento Turbo 16, equipada con un motor cuatro cilindros 2.0 litros y 175 CV de potencia. En 1986 Saab ofrece una versión más modesta con la mecánica 2.0 litros en versión atmosférica con 130 CV.

A lo largo de su trayectoria el Saab 9000 se podía adquirir con tres tipos de carrocería. Desde 1985 a 1992 el grueso de ventas lo coparía la versión denominada CC o Combi Coupé, una nomenclatura que ya Saab empleó en sus 99 y 900 y que correspondía a una berlina de cinco puertas, con portón trasero de cristal tipo hatchback. En 1988 se introduce el Saab 9000 CD o Corp Diplomatique, berlina de cuatro puertas con diseño tradicional con tercer volumen y maletero en voladizo. En 1990 la gama de motores se complementa con un 2.3 litros turbo de 200 CV. Dos años después Saab rediseña el modelo con carrocería cinco puertas y le cambia su nomenclatura a CS, por Coupé Sport. Un año más tarde aterriza el que quizás es el modelo más carismático de la gama 9000, el CS Aero con el motor de 2.3 litros y 225 CV, que se convertiría en el Saab más rápido hasta la aparición del 9-3 Viggen de 1999. 

En 1989, General Motors había adquirido el 50 por ciento de Saab, y su reflejo en la gama 9000 se tradujo en la incorporación en 1995 de nuevos motores, los EcoPower, un 2.0 litros Turbo de 150 CV así como su primera mecánia atmosférica, un 3.0 litros V6 de 210 CV, algo que no sentó muy bien a los puristas de la marca, muy fuertemente identificada con los motores turbo. Por norma general los Saab 9000 iban equipados con cambio manual de cinco velocidades y en las versiones más lujosas, llamadas Griffin, se ofrecía una transmisión automática. Hubo igualmente ediciones especiales sobre la carrocería CS con motor 225 CV, los Talladega y Carlsson, de vocación deportiva.

En su llegada al mercado, el Saab 9000 Turbo 16 no solo se mostró un automóvil de buena calidad y construcción sólida, también muy brillante en el capítulo de prestaciones. Pese a sus 2.0 litros de cilindrada, su condición de vehículo con motor sobrealimentado lo situaba más en la órbita de los coches atmosféricos de entre 2.2 y 2.5 litros. Así pues el Saab 9000 Turbo 16 con su motor 2.0 litros se movía con similar brío a modelos como el Audi 200 de cinco cilindros y 2.3 litros; o los BMW 525i y Mercedes 260 E de seis cilindros, superando a otros competidores de marcas generalistas como el Citroen CX, el Opel Commodore, el Peugeot 505 o el Renault 25.

El Saab 9000 dejó de fabricarse en 1998 y cerró el capítulo de los Saab de la vieja escuela. En 1994 debutó un nuevo Saab 900 ya compartiendo plataforma y órganos mecánicos con el Opel Vectra, que en 1998 se rebautizó como Saab 9-3. Ese mismo año el Saab 9000 se sustituyó igualmente por un coche completamente nuevo, fabricado ya bajo el paraguas de General Motors, con mecánicas Opel y denominado 9-5, pero esa es ya otra historia.

Las primeras miniaturas del extinto fabricante Neo Scale Models que llegaron al mercado hace unas dos décadas fueron reproducciones de modelos Saab clásicos. Adquirí un buen número de ellas en su días, tal y como se puede comprobar el índice de etiquetas del blog, aunque como siempre se quedan cosas en el tintero, en mi caso fue el Saab 9000. Un coche que conocí bien cuando tuve la oportunidad de ponerme al volante del CS de 225 CV en color plata de mi amigo Antonio Arjona senior, y que por motivos que ya no recuerdo, olvidé adquirir en su días, con el consiguiente arrepentimiento posterior. Hace unas semanas se me colocó a tiro este modelo que presento, un 9000 Turbo 16 de 1985, que si bien no es el CS Aero como el de Antonio, me entró por los ojos y se adaptaba a la perfección a la filosofía coleccionista de 'El Kekomóvil', además de contar con un precio irresistible, pues ya se sabe, los Neo Scale Models han subido como la espuma. Esta miniatura es un Neo de la primera hornada y es un espectáculo para los ojos con una terminación similar a modelos de hoy día con precios que superan los 100 euros. Proporciones correctas y un nivel de acabado excelente incluyendo sus piezas de fotograbado hacen de este Saab 9000 de Neo una de las mayores alegrías desde el punto de vista del coleccionismo que me he llevado este año. 

sábado, julio 11, 2026

Mercedes 500 E W124 1991 de Maxichamps









La llegada del primer BMW M5 en 1984 marca un antes y un después. Realmente el concepto de 'berlina deportiva' per se existía ya, pero la firma de Munich logró una importante sublimación del mismo: nadie había logrado un resultado tan redondo, pues no se trató solo de colocar el motor de altas prestaciones y derivado de la competición en un sedán del segmento "ejecutivo", sino también la acertadísima puesta a punto general del vehículo. El resultado provocó que otros fabricantes se lanzaran a replicarlo... pero no fue el caso de Mercedes.

Mercedes dominaba desde después de la II Guerra Mundial con mano de hierro el segmento de vehículos premium, pero a finales de la década de los 70 BMW ya mostraba resultados capaces de competir con Stuttgart. Y llegados los 80, los bávaros ya se permitieron algún que otro adelantamiento a sus competidores de Waden-Würtemberg, como es el caso del M5. Con todo, Mercedes tardó en responder a este desafío.

Hay que precisar que AMG aun no formaba parte de Mercedes, sino que era un preparador independiente con el que los de la estrella habían realizado colaboraciones puntuales, especialmente en competición. Paradójicamente, AMG sí construyó por su cuenta versiones de altas prestaciones de los Clase E -tanto W123 como W124- con ánimo de competir contra el BMW M5, pero ello nunca se revistió de oficialidad.

La Clase E W124 de Mercedes debuta en 1984 e inmediatamente no solo se revela como un vehículo de una construcción excelsa, sino técnicamente mucho más avanzado que su antecesor en todos los sentidos. El tope de gama era la versión 300 E con motor gasolina de seis cilindros en línea, 3.0 litros de cilindrada y entre 190 y 210 CV de potencia, lejos de los 286 que ofrecía el BMW M5, y, por supuesto, con un comportamiento cien por cien burgués aunque de lo más efectivo. 

En 1989 debuta el nuevo roadster W129 para sustituir a los ya vetustos R107. Inicialmente son dos las versiones del nuevo descapotable de Mercedes, el 300SL y el 500SL, este último equipado con el nuevo motor V8 M116 de 5.0 litros y 326 CV de potencia. Es entonces cuando al parecer en Mercedes deciden que al Clase E W124 le hace falta un nuevo modelo tope de gama, y el motor elegido sería el citado M116.

El Salón del Automóvil de París de 1990 es el lugar elegido por Mercedes para presentar al nuevo buque insignia de su Clase E W124, justo cuando se acomete el primer rediseño estético de su carrocería. Denominado 500 E, en un primer vistazo se atisba un automóvil tan sobrio y discreto como el resto de sus hermanos menores, aunque si se le mira bien, un faldón delantero de nuevo diseño y un mayor ancho de vías lo delatan, aunque sin estridencias, porque las llantas siguen siendo las de diseño de 'tapa de alcantarilla', pero con mayor diámetro. 

A la hora de fabricar el nuevo 500 E, Mercedes se encuentra con un problema: la nueva carrocería de aletas ensanchadas es incompatible con la línea de producción de la Clase E en la planta de Sindelfingen. Para ser exactos, la carrocería del 500 E es 56mm más ancha y 23mm más baja que la estándar. Mercedes no tenía la capacidad de producir dicho vehículo y había que buscar un socio externo para tal propósito. No hubo que irse muy lejos para ello, pues la solución estuvo en un vecino: Porsche. 

La disminución de ingresos por la bajada en las exportaciones con la consiguiente caída en la producción sumió a Porsche en una de sus muchas crisis financieras. Así pues, Daimler AG contrató a Porsche como proveedor de servicios, concretamente la división conocida como Porsche Engineering. El proceso de fabricación quedó de la siguiente forma: las carrocerías y componentes mecánicos eran recibidos por Porsche en Weissach procedentes de Sindelfingen y el montaje, ensamblaje y ajuste de los coches se realizaba en el edificio Reutter. Una vez terminados, eran devueltos a Sindelfingen para el pintado y regresaban a Zuffenhausen para un último examen final por parte de Porsche de nuevo previamente a ser devueltos a Sindelfingen y enviarlos a los concesionarios. 

El nuevo motor M116 de 5.0 litros V8 erogaba 326 CV de potencia que proporcionaban una aceleración de 0 a 100 Km/H de 6,1 segundos. La velocidad estaba limitada a 250 Km/H, pero en unidades sin limitación aumentaba hasta los 280 Km/H. Hubo 45 unidades fabricadas como E 500 Limited con motor 6.0 y 376 CV. Porsche ofreció igualmente una preparación con 399 CV. Las unidades fabricadas a partir de 1993 ya lucían la nueva nomenclatura de Mercedes pasando a llamarse E500. Sobre la base de los 500 E/E 500, AMG desarrolló una versión llamada E60 con 381 CV. Fueron un total de 10.479 unidades fabricadas por Porsche entre el 500 E, el E 500 y el E60 AMG. La colaboración Mercedes-Porsche volvió a tener un nuevo capítulo con el nuevo Clase E W210, asumiendo los segundos la producción del nuevo buque insignia, el E50 AMG, aunque esa es ya otra historia.

El valor de coleccionismo de los 500E /E 500 se ha visto incrementado en la actualidad siendo uno de los youngtimers más buscados. La prensa especializada de la época no reparó en elogios calificándolo como "lobo con piel de cordero", aunque más bien recordaba al típico ejecutivo con excelente forma física.

Minichamps a través de su línea económica Maxichamps reedita su excelente miniatura del Mercedes 500 E de hace unos años casi con los mismos estándares de calidad del modelo de entonces. Y digo casi, porque exteriormente es igual, pero donde difiere es en el interior, donde la única decoración está en el cuadro de instrumentos, el resto es todo negro. Son cuatro las versiones reeditadas por Minichamps bajo el sello Maxichamps, dos en negro, gris plata y burdeos, todas con interior negro. Eso sí, cuentan a favor con un precio muy competitivo.