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martes, diciembre 01, 2015

Vauxhall Cresta E de Lansdowne Models








La industria británica del automóvil afrontaba la década de los 50 como el gran baluarte de referencia de este sector productivo en Europa. Marcas legendarias como Austin, Morris o MG se unieron bajo el gran paraguas de la British Motor Corporation que junto a la Standard Triumph o el Rootes Group constituirían el grueso de la manufactura de autos de gran serie en la Pérfida Albión. A ellos hay que añadir a Ford UK y a Vauxhall, las filiales de los grandes colosos norteamericanos Ford y General Motors, cuyos productos marcaban la cuota de mercado de ambos gigantes tanto en el Reino Unido como en los países de su área de influencia, incluso con una presencia razonablemente importante en la Europa continental.

Vauxhall había sido adquirida por General Motors en 1925 y desde entonces la influencia americana en su producción era más que evidente. En 1951 lanza al mercado su nueva línea de productos bajo el código E-Series. Cinco años habían pasado ya desde el final de la II Guerra Mundial y Europa comenzaba a contagiarse del optimismo y la alegría que llegaba desde el otro lado del Atlántico, siendo una inestimable ayuda los millones procedentes del Plan Marshall para reactivar la economía europea. La nueva gama de automóviles Vauxhall estaba conformada por turismos de mayor tamaño que sus antecesores y con un aspecto muy similar a los Chevrolet Styline, el turismo de mayor difusión del momento en los Estados Unidos, con diseño de tres volúmenes y construcción monocasco. Y es que el diseño automotriz norteamericano marcó la pauta del estilo de los automóviles durante la década de los 50

La gama Vauxhall E-Series comenzaba con el Wyvern de cuatro cilindros y en su parte intermedia se situaba el Velox, con motor seis cilindros en línea de 2,2 litros y entre 55 y 65 cv de potencia. En 1954 Vauxhall lanza el Cresta E, modelo que se colocaría como el tope de gama de la E-Series. Una franja longitudinal situada en cada flanco y pintada en un color de contraste respecto al del resto de la carrocería sería su seña de identificación, así como algunos detalles ornamentales cromados extra o unos faros supletorios en su calandra, que era la misma de forma horizontal que montaba el Velox. El Cresta además ofrecía tapicería de cuero y más ornamentación interior.

Al igual que con sus antecesores, los Vauxhall E-Series se fabricaron en las plantas de Luton, Bedfordshire y en la Peton en North Wellington, Nueva Zelanda. General Motors Holden, la división australiana del gigante americano también fabricó los Vauxhall en sus plantas, incluso desarrollando versiones específicas para ese país, como es el caso de un Velox furgón comercial o un descapotable denominado Holden Vagabound. En 1957 cesa la producción de la E-Series de Vauxhall en favor de la nueva gama PA, aunque ya se trata de otra historia.

Un Vauxhall Velox E con matrícula CA-9325 fue el segundo coche que poseyó mi abuelo José María Sanchez Vega. Era un modelo de bicolor, rojo burdeos con el techo en blanco, una combinación muy popular en estos coches. La última fotografía que ilustra esta entrada es del auto en cuestión, que aparece estacionado en El Colorao, Conil de Frontera, Cádiz, durante una jornada familiar de campo.

La miniatura que hoy presento es la réplica de un Vauxhall Cresta E realizada por Lansdowne Models en metal blanco. Lansdowne Models es una submarca de la firma Brooklin Models y que está especializada en clásicos británicos. Esta miniatura lleva conmigo más de una década y tiene un acabado sencillo aunque de formas y molde es sobresaliente, tal y como suele ser habitual en las miniaturas de metal blanco. Su compra se debió a la intención de poseer los coches que han formado parte de mi familia, siendo la único réplica de la E-Series de Vauxhall que existe en escala 1/43.

viernes, marzo 16, 2012

Bentley 4.25 Litres Park Ward Sport Saloon de Lansdowne Models






Desde que en 1933 la firma Bentley pasara a integrarse en la Rolls Royce Motor Company y hasta que ambas marcas separaron sus caminos en 1999, la inmensa mayoría de sus modelos compartían chasis, motores e incluso desde finales de la década de los 40, carrocerías. El 4,25 o 4 1/4 fue el segundo modelo que fabricó Bentley bajo los auspicios de Rolls Royce. El coche seguía montando el mismo chasis de su antecesor, el 3,5 o 3 1/2 y las carrocerías se encargaban al gusto del cliente.

El motor era el seis cilindros Rolls Royce de 4.257 cc que montaba el modelo 25/30, sólo que montaba doble carburación SU en vez de la simple del modelo del 'Espíritu del Éxtasis'. Y es que cuando Rolls Royce adquirió Bentley fue su intención de convertirla en su división de coches de carácter más deportivo. Todos los coches montaban una caja de cambios manual de cuatro velocidades con la palanca en el piso situada a la derecha del conductor.

Tal y como hemos dicho antes, el coche se compraba como conjunto chasis-motor-transmisión y el cliente lo carrozaba a su gusto. Especialistas como Barker, Gurney Nutting, HJ Mulliner, Arthur Mulliner, Franay, Pourtout o Park Ward realizaron carrocerías para el 4,25. Concretamente el modelo que nos ocupa monta una elegante, sencilla y deportiva carrocería de la firma Park Ward denominada Sport Saloon (sedán deportivo) donde destacan sus cuatro puertas de apertura contra marcha o "suicida", como popularmente se le conoce a este método. El carrocero británico Park Ward es una empresa muy antigua que comenzó su actividad con carruajes a caballo. Desde la década de los 50 se integró en la Rolls Royce Motor Company junto a HJ Mulliner.

La marca Lansdowne Models, que es la que emplea Brooklin Models para sus miniaturas de coches británicos, está logrando una muy buena evolución en la construcción de modelos a escaa en metal blanco, siendo cada vez más finos y detallados. Se trata ya de quinto Bentley que fabrica (los cuatro anteriores ya los he mostrado en este blog). El modelo cuenta con un molde muy bueno, de líneas precisas y totalmente fidedigno, algo muy usual en los modelos de metal blanco. El color es un muy apropiado verde esmeralda, con un interior muy contrastado en beige claro. Destaco los elementos en imitación de madera en salpicadero y adornos en las puertas. Las llantas de radio no llegan a la finura de las de metal fotograbado, pero están bien hechas. Entre los detalles de la carrocería destaco algunos elementos de la trasera, como la fina rueda de repuesto o los dos portamatrículas. El emblema viene aparte y hay que pegarlo a la parte superior de la parrilla. En definitiva, me parece un modelo precioso y con un cierto sabor a las miniaturas clásicas del Reino Unido.

domingo, octubre 03, 2010

Bristol 411 SII de Lansdowne Models






Bristol es una de esas marcas que representa a la perfección la quintaesencia del automóvil británico de lujo. Sus modelos nunca han destacado por estar a la última en cuanto a estilo y tecnología, es más el rasgo que más ha definido a la marca siempre ha sido su conservadurismo. Hoy día la marca aún sobrevive y puede presumir de ser, junto con otras como Morgan, cien por cien británica. Tal es el conservadurismo de Bristol que el modelo principal de su gama actual, el Blenheim, sigue usando la misma carrocería que se introdujo en 1982 con el modelo Britannia aunque con ligeros cambios estéticos (faros, llantas, interiores) y un motor V10 similar al del deportivo americano Dodge Viper. 

El modelo que aquí tratamos es el 411, quizás uno de los más exitosos de la firma y que mejor valoración tiene en el mercado del automóvil clásico. El 411 fue presentado en 1969 en el London Motor Show. Siguiendo la máxima que la empresa se aplicaba de cara a su productos, "evolución, no revolución", el 411 era una puesta al día del 408, primer Bristol cuya carrocería apostaba más por las formas clásicas y rectas en detrimento del estilo más deportivo (sólamente estético) que había caracterizado a los 406 y 407. El 411 era la quinta generación Bristol equipada con motor V8 Chrysler. 

La decisión de sustituir el viejo BMW de seis cilindros por la gran mecánica norteamericana vino motivada a raíz de que cada vez los Bristol eran más grandes y necesitaban un motor acorde. A esto hay que añadir que esta fórmula de usar motores americanos en coches europeos estaba dando muy buenos resultados en marcas como Jensen o Facel Vega. Las series 407-410 equipaban una variante de 5,2 litros del V8 Chrysler, pero el 411 incorporó una nueva potente mecánica de 6,3 litros que rendía en torno a 340 cv (Bristol, al igual que Rolls Royce y Bentley nunca revelaba la potencia de sus coches). La caja de cambios automática se manejaba con un selector tradicional colocado en el piso ya que el sistema de botones visto por primera vez en el 408 causaba una gran confusión entre los usuarios europeos. La velocidad máxima del 411 era de 220 Km/H. Los 411 SI y SII tenían como rasgo diferenciador su elegante frontal presidido por dos grandes faros y una gran parrilla rectangular de lamas horizontales con el anagrama de Bristol y dos faros auxiliares encastrados. 

Con una elegante carrocería sedán de dos puertas, un silencioso y gran motor V8 bajo el capó y un interior donde predominaban los materiales nobles, el 411 más que un deportivo era un gran turismo con el que viajar cómodo y rápido por grandes autovías y una alternativa al Bentley Continental T y al Rolls Royce Silver Shadow MPW. 

La representación de modelos Bristol en el mercado actual de las miniaturas ha sido y sigue siendo muy limitada. Por un lado Bizarre recreó algunos de los modelos de competición de la firma mientras que en lo que a coches de calle se refiere ha sido Lansdowne, la división de Brooklin Models dedicada a los autos británicos, quien se está encargando de cubrir ese nicho del mercado. Ya presentamos hace casi un año en el blog el Bristol 400 de Lansdowne y ahora mostramos esta miniatura del 411. Al igual que dije en el post dedicado al Bentley 4,25, hay que destacar ante todo cómo Brooklin Models está evolucionando favorablemente en el detallado de las miniaturas, que como fabricante en metal blanco había sido su gran talón de Aquiles. En este Bristol observamos gran cantidad de detalles realizados con piezas independientes, como las líneas cromadas de los flancos, faros, intermitentes, antena de radio o tiradores de las puertas. También notamos la favorable evolución de la marca en cuanto a detallado en el interior, donde se distingue perfectamente volante, salpicadero en imitación de madera, tapicería burdeos y selector del cambio en cromado. Las llantas se componen de dos piezas, la llanta propiamente dicha y el tapacubos. A todo esto añadimos la gran exactitud de los moldes de la marca, como viene siendo habitual.

viernes, octubre 01, 2010

Bentley 4.25 Litres Concealed DHC de Lansdowne Models







En 1933 Bentley comenzaba una nueva andadura sin su fundador, Walter Owen Bentley, y bajo el control de Rolls Royce, que salvó a la firma de Derby de la quiebra. El primer modelo bajo la influencia del Espíritu del Éxtasis fue el 3,5 Litros, que montaba el mismo motor de seis cilindros que el 20-25 de la Rolls Royce. Este modelo fue sustituido por el 4,25 Litres, que llegó al mercado en 1936.  3,5 y 4,25 llegaron a convivir un año. Como era norma entonces, los coches se servían a su propietario en conjunto chasis-caja de cambios-motor, además de la parrilla y los faros. Cada usuario tenía por tanto la oportunidad de elegir el modelo de carrocería que desease. 

El modelo que hoy les presento es un 4,25 Litres Concealed Drophead Coupé construido por HJ Mulliner para Woolf Barnato, piloto y ejecutivo de la Bentley. En un principio, Barnato encargó la elegante carrocería a HJ Mulliner para un chasis 3,5 litres, pero en 1936 se adaptó para un 4,25 debido a lo satisfecho que estaba con su coche el financiero británico. 

El término Concealed siginifica "oculto" y hace referencia al ingenioso sistema que escondía la capota de lona tras un panel de metal detras de los asientos traseros, un sistema al que hoy día ya estamos acostumbrados pero que entonces tuvo una extraordinaria acogida debido a que mantenía mucho mejor la pureza de las líneas del coche. 

 Este modelo es el tercer Bentley que realiza la marca Lansdowne, división especializada en clásicos británicos de Brooklin Models. Se trata de una miniatura excelente, pues no sólo se reproducen a la perfección las lineas y formas del coche original, sino que viene muy bien detallado, factor que siempre había sido un talón de Aquiles en los Brooklin-Lansdowne. Poco a poco esta firma de miniaturas va recurriendo cada vez más a las piezas independientes para los diferentes detalles. Excelente el interior, con un salpicadero detallado y los paneles imitando la madera, amén del color de los asientos en contraste con la carrocería. Las llantas de radios son de muy buena manufactura también. La mascota de Bentley viene aparte en una bolsita y es el coleccionista quien tiene que fijarla a la parte superior de la parrilla. Quizás el punto más negativo siguen siendo los garos cromados, aunque teniendo en cuenta el hermoso conjunto, se puede dejar pasar, aunque no convendría mal ir buscándoles una solución de cara a futuros modelos. A esto se añade que no podemos olvidar que es un Bentley en 1/43 y a un precio que sin ser altísimo, es medianamente asequible. El mismo hecho de ser Bentley hace que tenga que venir en un envoltorio especial y que cuesta algo más caro que una miniatura del mismo fabricante.

viernes, enero 29, 2010

Armstrong-Siddeley Sapphire 234 de Lansdowne Models






La Armstrong-Siddeley Motor Limited se creó en 1919 a raiz de la unión de la empresa de Sir W. G. Armstrong Whitworth con la Siddeley Deasy Motor Company del coronel J. D. Siddeley, en la ciudad británica de Coventry, también conocida como la Detroit británica. Desde un principio la compañía fabricaba sus vehículos en pequeñas series y su gama de productos incluía tanto utilitarios como coches de lujo. La marca se hizo famosa en 1928 por la introducción de una caja de cambios semiautomática.

Tras la II Guerra Mundial, aparecieron los modelos LancasterTyphoon y Hurricane, que tomaban los nombres de los aviones que la empresa, bajo la marca Hawker-Siddeley, había fabricado para la contienda.

En 1953 la marca introduce el primer automóvil denominado Sapphire, una berlina con motor de seis cilindros que por tamaño, estilo, prestaciones y precio podía equipararse a un Daimler o un Bentley.

El sello estilístico más distinguible de los Armstrong-Siddeley era su parrilla frontal en forma de V coronada por el emblema de la esfinge. Se dice que fue el coronel Siddeley el que encargó a un artista el emblema, inspirado por la estatua de la esfinge de Cleopatra que hay a las orillas del Támesis, en Londres. Y es que un periodista especializado describió en una ocasión a los coches de la marca como "silenciosos e inescrutables, iguales que una esfinge".

Contagiados por el éxito del Jaguar MK VII, en 1953 Armstrong-Siddeley introduce en el mercado un nuevo Sapphire, con una línea radicalmente diferente a su antecesor, que es el modelo que nos ocupa. La marca pretendía ofrecer a sus clientes una berlina de corte más deportivo. Estaba disponible en dos versiones, el 234, con un nuevo motor de cuatro cilindros y 2,3 litros muy brioso de 120 cv, y el 236, equipado con el seis cilindros Whitley de toda la vida, con un rendimiento más tranquilo y burgués. pese a las buenas intenciones los nuevos sedanes de corte deportivo no convencieron al habitual y conservador cliente de Armstrong-Siddeley, sobre todo por sus líneas. Además, eran bastante más caros que su competidor directo, el MK VII de Jaguar. La producción se interrumpió en 1958 y entonces se presentó el Star Sapphire, que recuperaba el estilo del Sapphire original y un motor de seis cilindros más grande, siendo también el último modelo de la marca, que cerró sus puertas en 1960.

Fabricado por Lansdowne Models, la división dedicada a los coches ingleses de Brooklin Models, este Armstrong-Siddeley puede ser hoy día una de las pocas miniaturas de esta mítica marca británica que pueden encontrarse en el mercado en escala 1/43. Igualmente corresponde a los Lansdowne de la última hornada, donde se trabaja más el detalle que anteriormente, cosa que queda corroborada al estar resueltos con piezas independientes los tiradores de las puertas, el tapón del depósito de combustible o las visagras del maletero. Como es habitual en los modelos de metal blanco, las proporciones del molde están muy conseguidas. El interior es de color azul oscuro y tiene el salpicadero en imitación de madera. Sólo cabe esperar que haya marcas valientes que sigan ofreciendo más modelos de Armstrong-Siddeley.

sábado, octubre 03, 2009

Bentley 8 Litres HJ Mulliner Saloon de Lansdowne Models







El 8 Litres fue para Walter Owen Bentley su triunfo más personal sobre Rolls Royce antes de que esta compañía se hiciera con el control de su empresa. El objetivo que Bentley se propuso fue crear un coche que hiciera enrojecer al mismísimo Phantom. WO partió de la base de su motor de 6.5 litros y seis cilindros, un bloque de hierro que fue modificado hasta que cada cilindro cubicase más de 1.300 cc. Cada uno tenía cuatro válvulas y doble bujía para el encendido. 

Tras el desembolso del dinero por parte del cliente, un precio de 1.850 libras cuando el salario medio de un trabajador en Gran Bretaña era de 200 libras, sólo se obtenía el motor y el poderoso chasis de escalera con ejes rígidos, por lo que lo siguiente era enviarlo a un carrocero, como Park Ward, Vanden Plas, Trupp & Maberly, Gurney Nutting o HJ Mulliner, que por el módico precio de 2.000 o 3.000 libras terminaba el coche según las indicaciones del dueño. Por tanto, estamos hablando de un coche no apto para el común de los mortales.

El nuevo buque insignia de Bentley tenía una ventaja que algunos de sus competidores no tenían, y es que era capaz de circular pacíficamente a 32 Km/H en un apacible paseo por una carretera rural o bien superar los 200 Km/H, según la necesidad de su dueño. Esto le valió el apelativo de "el coche deportivo más silencioso del mundo".

El modelo que nos ocupa es la réplica en escala 1/43 de uno de los dos ejemplares carrozados por HJ Mulliner. El primero de ellos era de color burdeos y negro y fue adquirido por el actor Jack Buchanan. El segundo, era completamente negro y fue usado por el mismísimo Walter Owen Bentley como su coche particular.

En 1931 y después de que se vendieran las 100 unidades del 8 Litres, Bentley entró en bancarrota. El 8 Litres se había revelado como un coche muy superior al Phantom II, más suave, más rápido y con un motor de mejor calidad, cosa que a los directivos de Rolls Royce les incomodó bastante. La noticia de que la firma Napier estaba detrás de Bentley hizo a Rolls Royce ir a la subasta y ofrecer una puja más alta, pasando Bentley Motors a propiedad de Rolls Royce. En 1933 la producción de automóviles Bentley cambió por completo.

Poco a poco y desde la separación de Rolls Royce y Bentley van apareciendo más modelos a escala de sus coches. Ambas casas suelen ser muy exigentes con los fabricantes de miniaturas que les piden alguna licencia, no sólo ya en la calidad de las réplicas, sino en sus embalajes y presentaciones. Uno de los últimos Bentleys en hacer aparición es este 8 Litres, concretamente se trata del tercero que reproduce el fabricante británico Lansdowne. Los dos anteriores son dos variantes del sedán MK VI. Igual que dijimos del Britstol 400 de esta marca de miniaturas, en este Bentley se nota especialmente cómo poco a poco los Lansdowne están perdiendo la sencillez que siempre les caracterizó y van incorporando más detalles en sus carrocerías e interiores. Es destacable en este modelo la inclusión de los tiradores de las puertas y los adornos de la maleta trasera. La pintura negra cambia de matiz, de metalizado a mate para reproducir el techo de vinilo y el cuero de la maleta. El trabajo del detallado de los radios de las ruedas ha provocado que estas no giren, cosa que avisa el fabricante en un prospecto. El coche viene presentado en un atractivo cofre verde inglés con el emblema de Bentley en dorado.

Bristol 400 de Lansdowne Models









La Bristol Airplane Company se hizo famosa durante la II Guerra Mundial por sus aviones, destacando especialmente el bombardero Blenheim. Al final de la contienda y para asegurar los puestos de trabajo de su factoría, el Gobierno británico recomendó que estudiara la posibilidad de construir automóviles, ya que eran tiempos de paz que no requerían la misma carga de trabajo para fabricar aviones. Los primeros ensayos con un prototipo propio realizados en un aeródromo de la compañía revelaron un coche que acabó destrozado debido a su mala calidad.

Por tanto, la marca reorientó su trabajo y gracias a un directivo de la BMW, empresa alemana que fue sancionada por su activa colaboración con las potencias del eje duranta la guerra, Bristol recibió muchas piezas excedentes de modelos de la casa bávara de los años 30, incluido el excelente motor de seis cilindros en línea del deportivo 328, mecánica que Bristol calcó y construyó bajo licencia en Gran Bretaña.

En 1947 nace el primer coche de Bristol, el 400. Sólo basta con echar una mirada a sus rasgos estilísticos para ver el evidente parecido con los BMW de una década anterior, destacando ante todo la clásica parrilla de doble riñón, el símbolo más característico de los coches BMW. El chasis del Bristol 400 era el del BMW 326, la carrocería se basaba en la del 327 Coupé, aunque modificada, y el motor, como ya hemos dicho antes, era el seis cilindros en línea de 2.0 litros y 80 CV del 328.

Según se recoge en la literatura especializada y en la prensa de la época, los Bristol se ganaron pronto fama de coches de excelente manufactura, y es que su fabricación se regía por los mismos cánones que la de los aviones. Las primeras unidades del 400 se vendieron con un carburador y baja compresión para hacer frente a la escasez de gasolina, más tarde incorporaron tres. No obstante, los Bristol no se consideraron nunca coches deportivos, sino turismos de lujo para viajar muchos kilómetros cómodamente.

Ciertamente la marca británica Bristol no goza de una buena representación de miniaturas en escala 1/43. De hecho, salvo ésta de Lansdowne, disponible en dos variantes de color, sólo la marca hermana de Spark, Bizarre, tiene en su catálogo algunos modelos de competición. Por tanto estamos ante la única miniatura actual de un modelo de calle de Bristol. Como ya he dicho en más de una ocasión, la marca Lansdowne pertence al grupo Brooklin Models y es la división de dicha compañía especializada en autos clásicos británicos, al igual que Rob Eddie se dedica a los clásicos suecos (Volvo y Saab, más que nada). Si bien todos los coleccionistas sabemos que los Brooklin, y por ende los Lansdowne, son miniaturas sencillas pero de líneas y formas de gran perfección, no obstante, en este Bristol, una de sus últimas creaciones, sí se ve una evolución en cuanto al detallado de la carrocería se refiere, además del interior. Así pues vemos que han sido reproducidos en piezas independientes los tiradores de las puertas, la tapa del depósito del combustible o el buge central de la rueda de respuesto. Llama la atención el salpicadero del coche imitando los colores de la madera, muy propio de todo clásico británico, y la tapicería en gris claro para hacer contraste con el color negro de la carrocería. Muy bien realizadas están igualmente las llantas típicas de este coche, que eran las de los BMW pero con el emblema de Bristol sobre el tapacubo en sustitución de la hélice blanquiazul de la marca bávara. En definitiva, se trata de una de las pocas miniaturas de coches Bristol que hay en la actualidad, por lo que todo aquel coleccionista muy interesado en este coche, no tiene otra opción.

domingo, diciembre 28, 2008

Bentley MK VI de Lansdowne Models







El primer Bentley de la posguerra vio la luz en 1946, una década después de que Rolls Royce absorviera a la firma. La berlina recibió el nombre de MK VI y tanto el chasis como el motor eran Rolls Royce. En este caso la mecánica de seis cilindros en línea, 4.257 cc y una cifra estimativa de potencia de 137 cv. En 1951 el motor incrementó su tamaño hasta los 4.566 cc.

Además de servofreno, una nueva caja de cambios de cuatro velocidades y suspensión delantera independiente, la principal novedad de este coche es que se trataba del primer Bentley fabricado con una carrocería estándar, aunque sí es cierto que los clientes más tradicionalistas y exclusivos optaban por encargar una realizada a su gusto a gente como HJ Mulliner o James Young.

Pero este factor permitió que el MK VI fuera el primer Bentley concebido para la exportación al exterior. La prensa especializada de la época recoge que se trataba de un vehículo muy bien realizado y que pese a su aspecto burgués, en sus genes tenía el encanto y la deportividad de los Bentley de los años 30, ya que era capaz de circular por carretera a más de 150 Km/H. Tres años después de su lanzamiento y debido a la buena aceptación del vehículo, Rolls Royce presentó el Silver Dawn,  construido sobre un chasis alargado  del MK VI y también con carrocería de serie, siendo el primer Rolls Royce en equiparla. Y en 1952, la versión Bentley del Silver Dawn, a la postre un MK VI con batalla larga, se denominó R-Type.

La carrocería de los MK VI fue un diseño de Gurney Nutting Blatchley y se fabricaba en la factoría de Cowley de la empresa Pressed Steel, que las enviaba para su ensamblaje a Crewe. La revista especializada 'The Motor' probó un MK VI con motor 4.6 litros alcanzando 160 Km/H y acelerado de 0 a 100 en 15 segundos.

Lansdowne Models, la división de coches clásicos del Reino Unido de Brooklin Models, presentó hace unos meses su primer Bentley, en este caso la clásica berlina MK VI. Hay que recalcar que es un modelo que ha tenido mucho éxito pues cada vez que se localizaba en alguna tienda de internet, pronto desaparecía. Como el resto de miniaturas del grupo Brooklin, estamos ante un modelo artesanal hecho a mano en UK en metal blanco. Poco a poco vemos en el detallado de los Brooklin que van subiendo de nivel y perdiendo la sencillez de los primeros modelos, cosa que es de agradecer, ya que no son precisamente baratos. En este caso vemos como ya se ha cromado el marco del parabrisas y se han colocado los tiradores de las puertas y del capó con piezas independientes. Los faros delanteros siguen siendo el punto más flaco de esta marca, pues no se realizan con plástico transparente a modo de cristal, sino con metal dorado. Los interiores también han sido otro de los puntos flacos y en esta miniatura se aprecia otra mejoría, pues vemos como asientos, salpicadero, volante y palanca de cambios se han moldeado de forma independiente y en diferentes colores. Siguen faltando las calcas para decorar el cuadro de instrumentos. En definitiva, vemos que cada año los Brooklin y derivados van mejorando.