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domingo, abril 30, 2017

Chrysler Windsor Town & Country Sedan 1947 de Brooklin Models







La autoría de la denominación 'Town & Country' para un automóvil corresponde a un señor llamado Paul Hafer, de la empresa de carrocerías Boyertown Body Works. Chrysler la empleó para sus coches cuyas carrocerías de acero incluían paneles de madera: 'Town', ciudad, se refiere a las partes de acero, y 'Country', campo, a las de madera.

El primer Town & Country de Chrysler data de 1941 y fue el entonces director de la compañía, David Wallace, quien propuso la construcción de este automóvil con carrocería familiar de paneles de madera. La empresa Pekín Wood Products, con sede en Helena, Arkansas, y subsidiaria de Chrysler, se encargaría de la construcción y ensamblaje de los paneles de caoba de Honduras. Sólo un año estuvo este atractivo y exclusivo modelo en el mercado, dado que en 1942 Estados Unidos entró en la II Guerra Mundial.

Terminada la Contienda, la industria del automóvil retomó su actividad dado que los soldados americanos regresaban del frente ávidos de gastar sus pagas en un nuevo coche que estrenar. En 1946, Chrysler volvió a ofrecer las exclusivas versiones Town & Country en su nuevo modelo, aunque en esta ocasión las carrocerías con paneles de caoba quedarían reservadas sólo a las versiones sedán y convertible, y no para los wagon familiares.

Tanto el sedán como el descapotable, lucían los paneles de madera en sus puertas y en la trasera. Resultaba especialmente atractiva la del modelo de cuatro puertas al ser más pronunciada, y su peculiar forma le valió el apelativo de 'Barrell Back' -trasera de barril-. Pekín Wood Products había desarrollado un muy efectivo sistema de fijación de las partes de madera a la carrocería.

El sedán Windsor de cuatro puertas con acabado Town & Country se situaba en el tope de la gama de Chrysler entre 1946 y 1948. Entre sus accesorios, destacaba la preciosa baca portaequipajes realizada con la misma caoba que los paneles de la carrocería. Los modelos Town & Country fabricados entre 1946 y 1948 podían elegirse con dos opciones mecánicas, seis cilindros 251ci de 115 CV de potencia, o el colosal ocho cilindros en línea 323ci de 135 CV. Entre 1946 y 1948 se fabricaron un total de 4.156 Windsor Town & Country Sedan, por los 8.373 convertibles.

Con motivo de su 40º Aniversario, el fabricante de miniaturas Brooklin Models celebra esta especial efeméride con el lanzamiento de algunos modelos especiales conmemorativos, entre ellos esta impresionante miniatura de un Chrysler Windsor Town & Country Sedan de 1947 en edición limitada bajo la referencia BML 14, que parece que también rinda homenaje a la exclusiva miniatura que hace años realizase Motor City Classics. Nos quedamos de este Brooklin con su impresionante acabado con respecto a otros modelos de la marca, la precisión y la calidad con la que se han reproducido los paneles de madera de la carrocería y la baca portaequipajes. Igualmente, el molde es correcto y proporcionado y reproduce perfectamente las formas del sedán Town & Country. En resumen, una pieza excepcional tanto por su calidad como por su valor añadido de coleccionismo que bien merece hacer el esfuerzo de su compra.

sábado, abril 29, 2017

Tucker Torpedo 1948 de Brooklin Models






La vida de Preston Tucker siempre estuvo ligada al automovilismo de una u otra manera. Había trabajado para Ford, labor que incluyó el desarrollo de diez unidades del célebre V8 para la Indy 500 de 1935. También fue distribuidor de marcas como Dodge, Packard y Studebacker. Pero en 1943, al igual que otros muchos industriales americanos, le fue consignada la fabricación de material de guerra. En principio propuso un torre pivotante para los vehículos de reconocimiento, un proyecto que la autoridad militar rechazó, pero las cúpulas de cristal reforzadas que fabricó en su planta de Ypsilanti, Michigan, sí tuvieron mucho éxito para albergar las ametralladoras de los bombarderos 'Fortalezas Volantes'.

Pasado el conflicto, los soldados americanos regresaron a casa ávidos de gastar sus pagas en la ropa de última moda y en un flamante coche nuevo. Las plantas de producción de los tres grandes no daban abasto, puesto que los coches estaban vendidos antes de empezar a ser fabricados. En este contexto, Preston Tucker decidió que era la hora de poner en marcha su gran proyecto, la fabricación de su propio automóvil, un coche muy, pero que muy especial.

Tucker adquirió un antiguo complejo industrial donde Dodge había ensamblado los motores de los aviones B29. Con una idea radical en su cabeza, Tucker sólo necesitaba ya un diseñador capaz de llevarlo a cabo. En principio, el encomendado fue George Lawson, proveniente de General Motors, que esbozó las líneas maestras del coche de Tucker, incluida la idea de poner el motor sobre el eje trasero, pero un día después de la Navidad de 1946, Tucker tuvo un encuentro fortuito con el greco-americano Alex Tremulis, famoso por su trabajo para Duesenberg así como por ser el artífice del impresionante prototipo Thunderbolt de Chrysler. Tres meses después, Tremulis presentaría un concept car denominado 'Tin Goose', ganso de lata.

El 'Tin Goose' no se parecía a ningún coche de su tiempo. Tanto su aspecto como sus soluciones técnicas lo hicieron rompedor frente a sus competidores. Era muy ancho y bajo. Su frontal estaba presidido por un faro central que giraba en las curvas con el volante. Las puertas cerraban en la parte central y llegaban del techo al suelo del coche y su habitáculo era amplio y espacioso, gracias a un original puesto de conducción donde todo se centraba en un módulo muy compacto. La seguridad estaba muy bien estudiada, gracias a las pruebas que hiciese en el óvalo de Indianápolis el piloto de la casa, Eddie Offut.

Bautizado finalmente como Tucker Torpedo, era un fiel reflejo del espíritu emprendedor y hasta un poco megalómano y provocador de su creador. Sin duda su aspecto más revolucionario fue su motor, colocado en la parte trasera y con seis cilindros opuestos, la misma solución que años después emplearía Porsche. Carl Dorman fue el responsable de su diseño y fue fabricado por la empresa Aircooled Motors de Syracuse, Nueva York. Era una mecánica muy moderna y ligera pensada para la industria aeronáutica, concretamente para los helicópteros Bell, pero Tucker lo adoptó para su excéntrico coche, sustituyendo la refrigeración por aire por una más convención por líquido, propia del sector del automóvil.

Con un cubicaje de 5.5 litros y hasta 166 CV de potencia, demostró también ser muy robusto y versátil. Para redondear el conjunto, se le acopló la caja de cambios Bendix tipo eletromagnética empleada en los Cord 810-810, con su peculiar sistema de preselección de marchas con un pequeño mando situado tras el volante. Se intentó ofrecer también un cambio automático llamado Tuckermatic, pero fue desechado dado el tiempo de desarrollo que necesitaba.

El 9 de marzo de 1948 salió de la cadena de montaje el primer Tucker Torpedo. Tenía un precio de venta de 2.450 dólares, equiparable a un Cadillac Serie 61 Coupé, un Buick Roadmaster o un Lincoln V12. Fred Rokelman, jefe de ventas de Tucker, prometió una producción de 1.000 unidades diarias. Los compromisos adquiridos por Tucker alertaron a la Stock Exchange Comission, una agencia gubernamental que comenzó a mirar con lupa las cuentas de la Tucker Corporation.

Preston Tucker fue acusado de fraudes y artimañas contables, pero fue finalmente absuelto tras un interminable juicio, incluyendo librarse de un pago de 160.000 dólares de multa y de 150 años de cárcel. La Tucker Corporation no pudo aguantar esta presión, se dice que orquestada por los "tres grandes de Detroit" y con la complacencia del senador Homer Ferguson. Sólo 50 coches fueron fabricados, 37 ensamblados en la fábrica y los 13 restantes, de forma artesanal y altruistamente por el piloto de la casa Eddie Offut.

El llamado a ser el automóvil más radical, moderno y revolucionario fabricado en Estados Unidos se quedó en una mera anécdota. Tras su absolución, Tucker abandonó su país y se trasladó a Brasil, donde pensó en desarrollar otro proyecto automovilístico, el deportivo Carioca, que no vio la luz dado que el 26 de diciembre de 1956 un cáncer de laringe segó la vida de Preston Tucker. Tenía 53 años.

Maravillado por la historia de este hombre apasionado y visionario, y enamorado del coche que poseía su padre Carmine, el director de cine Francis Ford Coppola decidió llevar a la gran pantalla la saga de Tucker y su Torpedo. La película se estrenó en 1989 y contaba con Jeff Bridges como protagonista, además de Joan Allen, Christian Slater y Martin Landau. También participaron 22 de los Tucker Torpedo fabricados amablemente cedidos por el Tucker Automobile Club of America. Ford Coppola es hoy día propietario de dos Tucker Torpedo -los chasis 1014 y 1037-, uno, el de su padre Carmine, y el otro, adquirido por él a posteriori.

El capítulo número 28 de la segunda temporada de la serie de animación 'The Simpsons', titulado 'Oh brother where art thou?', narra como el abuelo Abe Simpson comunica a Homer que tiene un hermano. Éste contacta con él y junto con su familia se desplaza hasta la ciudad donde vive para conocerlo en persona. El hermano de Homer, Herb, es un rico industrial propietario de una firma de automóviles y propone a su recién conocido hermano que lidere el proyecto de fabricación de un nuevo y revolucionario coche. La desastrosa gestión del proyecto por parte de Homer Simpson culmina con un sonado fracaso y el hundimiento de la empresa de su hermano. En este capítulo, la serie de Matt Groening viene a inspirarse en algunos de los grandes fracasos de la historia de la automoción, como es el caso del Edsel de Ford, el Delorean o incluso el del propio Tucker.

Todos los Tucker fabricados sobreviven a día de hoy en manos de coleccionistas privados y de museos, como el AACA o el Museo Henry Ford de Detroit. 

Con referencia BRK 222a, tengo el gusto en presentar en 'El Kekomóvil' la preciosa réplica del Tucker Torpedo de Brooklin Models, la última edición de su señero molde, que llegó al mercado tras las tres referencias BRK 222x realizadas para el Museo AACA. Como viene siendo habitual en Brooklin Models, histórico y señero fabricante con sede en Bath en el Reino Unido, la miniatura está realizada en metal blanco y cuenta con un molde realmente excelente en formas y proporciones, el gran fuerte de este fabricante. Si bien ya sabemos que las miniaturas de metal blanco no cuentan el detallado entre sus virtudes, el hecho de que el Tucker es un coche sencillo en exorno y donde su verdadero encanto está en su peculiar aspecto, el modelo no acusa ese acabado con halo de juguete antiguo tan propio de Brooklin y que con tantísimos seguidores cuenta, pues ciertamente las miniaturas de este fabricante cuentan con un curioso equilibrio entre un exclusivo modelo de colección y un encantador juguete antiguo. Llevaba mucho tiempo queriendo añadir un Tucker a mi colección, pero lo cierto es que me costaba encontrar el adecuado, pues lo cierto es que las miniaturas que hay no son de muy buena calidad, hablamos del viejo Solido y un muy endeble Yat Ming. Finalmente opté por la versión más actual de Brooklin y lo cierto es que estoy realmente encantado con él. Una miniatura muy recomendable.

lunes, septiembre 14, 2015

De Soto Adventurer Hardtop Coupé 1959 de Brooklin Models






Los últimos años de la década de los 50 vieron cómo en el seno de uno de los principales grupos automovilísticos americanos se producía una situación más que sorprendente: dos de sus marcas establecieron una fuerte competencia entre sí. GM jamás osó que uno de sus Buick pudiese eclipsar a un Cadillac al igual que Ford no permitió que un Mercury superase a un Lincoln. Sin embargo, entre 1956 y 1960 De Soto, la división para autos de clase media de la Chrysler Corporation, constituyó con su Adventurer el principal rival para el todopoderoso Chrysler 300, el auto que debía simbolizar el principal baluarte de la compañía de Detroit. Por supuesto, esta situación tuvo sus consecuencias y en 1960 la marca De Soto fue liquidada.

La tercera generación del Adventurer vio la luz en 1959 como una puesta al día del modelo presentado un año antes, cuando Chrysler introdujo el nuevo diseño 'Cab Forward' en sus coches. Al igual que sus antecesores, el Adventurer era el tope de gama de De Soto y sólo estaba disponible con carrocería de dos puertas bien abierta o cerrada (Hardtop Coupé). El diseño era más racional y suave que la generación precedente aunque sí encontramos las típicas aletas traseras en su fase más pronunciada. El estilo del coche reflejaba a la perfección la impronta del gran Virgil Exner, el jefe de diseño de la Chrysler Corporation.

Llamado popularmente como el 'Golden Adventurer', la lista de extras era extensa -dobles tubos de escape, dobles antenas de radio retráctiles, selector del cambio por botones, elevalunas eléctricos y asiento del conductor giratorio para permitir una mejor maniobra de salida-entrada al conductor- lo que lo convirtieron en un auto más extravagante que el mismísimo Chrysler 300 E. De Soto introdujo por primera vez en su gama este año el nuevo motor V8 Wedgehead que venía a sustituir al Hemi, concretamente el Adventurer equipó una versión de 6,3 litros (383 ci) y 350 cv. Si bien el Chrysler 300 E alcanzaba con su mayor motor los 380 cv lo cierto es que el De Soto ofrecía casi lo mismo por 1.000 dólares menos. Como venía siendo habitual, el Adventurer sólo estaba disponible en dos colores, negro o blanco, con los tapacubos y ornamentos en dorado.

1959 no fue un buen año para Chrysler y ello se tradujo entre otras medidas en la clausura de la planta y los cuarteles generales de De Soto, cuya producción se dividió entre las plantas de Chrysler y Dodge. Los De Soto de 1960 perdieron toda su esencia al ser el mismo modelo de Chrysler pero con la insignia del explorador español, siendo ya el último año de producción de la marca que comenzó su actividad en 1928.

Esta miniatura que hoy presento fue un regalo que me hizo mi padre hace 11 años, siendo el primer Brooklin que entró en mi colección. Por lo tanto es un coche al que guardo especial cariño no sólo por ser uno de mis autos americanos preferidos, sino por su valor sentimental. Como todos los Brooklin, está realizado en metal blanco y en este caso el techo es plástico. Pese a los acabados habitualmente sencillos de estas miniaturas, este De Soto sí cuenta con muy buenos detalles además del encanto especial que tienen todos los modelos en metal blanco.

jueves, septiembre 10, 2015

Chrysler 300 E Convertible 1959 de Brooklin Models







El Chrysler 300 E fue el quinto modelo de la conocida popularmente como la 'Letter Series' del tercer gran fabricante americano, la Chrysler Corporation. Hizo su aparición en 1959 y realmente era el mismo coche que su antecesor, el 300 D de 1958 con el que compartía el diseño. 

Una nueva parrilla de lamas horizontales para sustituir a la de diseño de huevera era su principal rasgo estético distintivo, aunque el principal cambio estaba bajo el capó, un nuevo motor V8 'Wedgehead' denominado 'Golden Lion' con 6,8 litros de cilindrada (413 ci) y 380 cv de potencia, que venían a sustituir al legendario Hemi.

El 300 E se reveló como un coche más rápido que el D tanto en aceleración como en velocidad máxima. Sin embargo 1959 no fue un buen año de ventas, produciéndose sólo 647 unidades, 522 con carrocería coupé y 127 convertibles. Fue también el último modelo de Chrysler en lucir unas aletas traseras tan altas.

Esta miniatura de un Chrysler 300 E Convertible de 1959 lleva conmigo ya más de una década y es del fabricante británico Brooklyn Models, especialista en miniaturas hechas con metal blanco. Destacamos como el mejor factor de este modelo su afinado y preciso molde así como sus buenas proporciones y formas. En el lado negativo tenemos el acabo algo rudimentario de las miniaturas en metal blanco. No obstante, las miniaturas de metal blanco tienen la ventaja de ser tiradas muy limitadas por lo que suelen alcanzar un importante valor, cosa a la que precisamente no suelo dar mucha importancia. Sea como sea, me gusta mezclar en mi colección modelos diecast, de resina y metal blanco para hacerla más rica y variada y siempre hay alguna miniatura que te interesa tener, pero no la hay ni en diecast ni en resina, por lo que hay que recurrir al metal blanco. 

viernes, diciembre 31, 2010

Studebaker Commander Land Cruiser de Brooklin Models






1950 fue un año especialmente bueno para Studebaker, que vio como sus ventas alcanzaron un pico histórico. Este hecho se debió principalmente a la buena acogida por parte del público de la gama 1950, coches de calidad y bien construidos, con un hermoso y futurista diseño y con carrocerías y motores para todos los gustos. 

En una época en la que las grandes marcas norteamericanas pusieron a auténticos gurús en sus departamentos de diseño, léase Harley Earl (GM) o Virgil Exner (Chrysler), Studebaker confió en el talento del franco-norteamericano Raymond Loewy, y lo cierto es que la jugada no salió mal. Las futuristas y estilizadas líneas de los Studebaker de 1950 se vieron coronadas por el frontal tipo 'Bullet-Nose' (nariz de proyectil), quizás uno de los elementos del diseño norteamericano más recordado popularmente, como las grandes aletas traseras de los Cadillac de 1959, los orificios laterales de los Buick o el frontal 'Horse Collar' del Edsel. 

El Commander de 1950 se vendía como un Coupé, un Cabriolet y un sedán de cuatro puertas en tres niveles de acabado, De Luxe, Regal De Luxe y Land Cruiser. Este último se situaba en el tope de la gama y sólo podía adquirirse con carrocería sedán de cuatro puertas y batalla larga. Mecánicamente, todos los Commander iban animados por un V8 de 102 cv, mientras que los Champion, más modestos, usaban un 6 en línea de 85 cv. 

La miniatura que hoy presentamos, y que supone la última que voy a mostrar en este año, corresponde al fabricante inglés de miniaturas en metal blanco Brooklin Models. Se trata de un modelo que salió al mercado hace ya unos cuatro años y corresponde con un Commander Land Cruiser de 1950 con carrocería de batalla larga. Lo mejor de este modelo y de los Brooklin de su época es sin sin duda las perfección de su molde. Todavía el detallado era poco espléndido y apenas encontramos como piezas independientes los faros, parachoques, tiradores de las puertas, el 'Bullet-Nose', la matrícula y los adornos del capó. Con todo, no deja de ser un coche muy llamativo. La versión coupé podemos encontrarla hecha por el fabricante Yat Ming, con mejores detalles y a un precio mucho más bajo, aunque obviamente, sin ese especial encanto de las miniaturas de metal blanco.

jueves, enero 28, 2010

Studebaker Commander Regal Starlight de Brooklin Models






1953 fue el año en que Studebaker presentó una carrocería completamente nueva desde 1947. Los nuevos modelos tenían el sello del prestigioso diseñador Raymond Loewy, uno de los gurús americanos del diseño junto con gente como Harley Earl (GM) o Virgil Exner (Chrysler Corp). En un principio los nuevos coches de la firma de Southbend estaban disponibles como sedán de cuatro puertas o coupé de dos. Los primeros no tuvieron mucha aceptación pero los segundos sí, y la proporción de ventas de coupés sobre sedandes fue de cuatro a uno.

El nuevo estilo de los llamados Loewy´s coupés fue muy bien acogido y la prensa especializada de la época no dudó en calificarlos como los coches americanos más bellos del momento. En un periodo donde los coches destacaban por su enorme tamaño y el uso abusivo del cromo y las aletas, Studebaker apostaba por las líneas bajas, el tamaño contenido (ojo, para los Estados Unidos) y la sencillez en el ornamento. Su perfil bajo y afilado y el uso de una doble parrilla horizontal en el frontal le conferían un estilo muy deportivo, cosa que no quedaba contrastada mecánicamente, pues el Commander Regal Starlight nunca contó con un motor especialmente potente pese a disponer de dos opciones, un seis cilindros y un V8. Éste último, de 3,8 litros y 120 cv, apenas lograba una velocidad máxima de 150 Km/H. La siguiente generación de coupés Studebaker, la serie Hawk, heredó las líneas básicas del diseño del Commander a las que se les fue recargando de elementos estilísticos de la época.

Este Commander Regal Starlight es una de las últimas referencias de la marca Brooklin Models y, al igual que hemos comentado con el Buick Roadmaster 75, se aprecia muy bien la evolución de esta marca hacia acabados más detallados y más cercanos al diecast. Realmente, Brooklin ya disponía de este molde y lo que ha hecho ha sido añadirle detalles nuevos en calidad de piezas independientes, como la doble parrilla frontal, el ornamento de las aletas, los emblemas y los limpiaparabrisas. Muy acertada es también la elección del color, en un elegante verde oscuro para la carrocería con verde agua para el techo. El interior es verde claro, creando así un bonito contraste. La ausencia del logo "V8" sobre la carrocería hace pensar que se trate de la versión seis cilindros, aunque nunca entró en la política de Brooklin detallar mucho las miniaturas con adornos. Sea como sea, esperemos que este Studebaker muestre el camino que seguirá Brooklin en lo sucesivo y que sus modelos sean cada vez más atractivos, tanto en la elección del coche en sí como en la terminación de las miniaturas.

miércoles, enero 27, 2010

Buick Roadmaster Serie 75 1958 de Brooklin Models






La serie 75 de Buick se presentó en 1957, tras tres años en que la marca venía experimentando unas ventas extraordinarias. Esta nueva generación de vehículos destacaba por una nueva estética, muy barroca y recargada, donde destaca especialmente el abusivo uso de los elementos cromados y las aletas. No obstante, la nueva generación de modelos Buick no tuvo tanta aceptación como sus antecesores. 

Como venía siendo habitual, la gama Buick se componía de cuatro carrocerías, sedán, coupé, descapotable y familiar. Igualmente el nombre de cada modelos hacía referencia a su nivel de terminación, de este modo se empezaba con el Special, para seguir con los Century, Super, Roadmaster y Riviera. La terminación Roadmaster, un término que Buick venía usando desde el año 1939, sólo estaba disponible en la serie 75 con carrocería sedán, mientras que la Riviera se reservaba para el coupé y para el cabrio. Entre las novedades técnicas destacan los frenos delanteros de tambor en aluminio, los cuales permitían una mejor evacuación del calor y, por consiguiente, más efectividad. 

También se introdujo proviniente de Cadillac la suspensión Air Poise, pero pocos fueron los clientes que optaron por ella. También fue el último año de la caja de cambios Dynaflow que tanta buena fama había dado a la marca. 1958 no fue un buen año para la automoción americana en lo que a las ventas se refiere, pero Buick fue una de las compañías que se resintió especialmente, ocupando el octavo puesto del ránking justo por detrás de Oldsmobile. Los Buick de la serie 75 iban equipados con un motor V8 de 6.000 cc de cilindrada, y en su versión Roadmaster rendía 330 cv. 

El Roadmaster 75 de 1958 ha sido una de las novedades fuertes de Brooklin Models del año 2009, muy esperado por los coleccionistas americanos. En líneas generales la miniatura muestra la buena evolución de esta marca que fabrica en metal blanco donde se ve que poco a poco van prestando más atención a los detalles. Llama la atención el precioso color elegido, que en el catálogo de la época se denominaba "Laurel Mist Metallic". El interior es de color gris oscuro. Los cromados causan un contraste muy agradable a la vista. Los ornamentos de las aletas delanteras vienen aparte y hay que pegarlos. En fin, confiemos en que la marca Brooklin no sólo siga ampliando su catálogo de modelos americanos, sino que que vaya mejorando en detalles.

jueves, septiembre 04, 2008

Cadillac Serie 62 Sedan 1952 de Brooklin Models






En una época de boom automovilístico en los Estados Unidos, donde la pomposidad campaba a sus anchas, los fabricantes introducían todos los años pequeñas variantes en sus modelos para diferenciarlos. La prestigiosa Serie 62 de Cadillac del año 1952 supuso para la firma de Detroit el modelo de sus bodas de oro desde la fundación de la casa en 1902. 

Unos de sus rasgos distintivos más visibles con respecto al modelo del 51 eran los emblemas en oro. También incorporó las luces traseras integradas en la cola y una nueva línea cromada que iba desde los faros delanteros hasta la mitad del coche. En el capítulo mecánico la marca recurrió al gran V8 de 331 Pulagadas Cúbicas y 190 cv con carburador Rochester de cuatro cuerpos.

Año tras año, los modelos de Brooklin van mejorando en detallado y perdiendo sencillez, dando así mucha más vistosidad a los coches a los que representan. En este Cadillac se ven añadidos nuevos como los limpiaparabrisas independientes las líneas cromadas de adorno lateral o los emblemas dorados. No obstante siguen fallando el interior y los marcos de las puertas y de los parabrisas, que en vez de ser cromados los han dejado pintados del color de la carrocería. Pese a todo, se trata de una buena reproducción del Sedan 62.

sábado, mayo 24, 2008

Cunningham C3 Continental Vignale de Brooklin Models









Antes de centrarnos en el Cunningham C3, es inevitable la referencia a su creador, Briggs Cunningham. Este inquieto norteamericano destacó como piloto de carreras, ganador de regatas de veleros y como constructor y coleccionista de coches de lujo. En los años 50 Cunningham producía más que nada coches de competición. 

Como piloto había conducido previamente con marcas europeas como Jaguar y Maserati. Los coches de Cunningham nunca gozaron de un gran éxito en el circuito Europeo, pero en America eran muy queridos y sí ganaron numerosas competencias en la categoría Sport. 

El modelo C3 fue único Cunningham producido para la carretera, de hecho se vio en la obligación de hacerlo para homologar la versión de competición. Para ello, debería fabricar 25 unidades, aunque numerosas fuentes de información citan un total de 27. El chasis del coche era el mismo que el del anterior modelo, el C2. 

Para la carrocería, Briggs Cunningham quiso que su coche fuese muy distinguido, un auténtico vehículo de lujo, por lo que encargó su diseño y construcción a Vignale, de Italia. El resultado final fue un soberbio Gran Turismo de dos asientos con toda la elegancia de los deportivos europeos más refinados pero con el corazón de todo un 'Hot Rod', ya que bajo su capó Cunningham instaló un enorme Chrysler Firepower V8 y 5.7 litros que erogaba 235 cv de potencia. El C3 Continental fue un coche muy caro y exclusivo y su mercado era el mismo que el de vehículos como Ferrari, Maserati o Aston Martin.

Como es norma habitual de la casa Brooklin Models, el Cunningham C3 está hecho en metal blanco, de ahí el elevado peso de la miniatura. Se trata de la segunda variante que presenta este fabricante, esta vez en acabado bicolor y con llantas del tipo competición en vez de las de radios. El conjunto general de la miniatura puede calificarse como bueno a secas. Lo mejor sin duda es el modelado general, pero ya los defectos vienen cuando se habla del detalle. Es cierto que una marca como Brooklin se esta quedando un poco atrás si se la compara con los modelos que vienen desde China en diecast, más detallados y más asequibles de precio. Como decía antes, el conjunto general es bueno y se aprecia el detallado del coche, pero hay detalles feos, como los faros en metal cromado, en vez de plástico translucido, la ausencia de cromados en los marcos de las ventanillas y un interior solamente modelado. En fin, se puede pensar que gastar los 90 euros que cuesta un Brooklin es algo abusivo, sobre todo cuando hay fabricantes más baratos y con réplicas más detalladas, pero sólo un fabricante especializado en autos americanos puede ofrecer un coche como el Cunningham C3 y con un nivel bastante aceptable, además de ser una marca muy apreciada por su valor de coleccionista.