lunes, abril 02, 2007

Citroen DS 23 Pallas de Norev








Corría el año 1973 y el Citroen DS llegaba a su mayoría de edad en la mejor de las formas posibles. Si bien es cierto que el coche ya presentaba una notable diferencia técnica respecto a aquel DS 19 de 1955, lo cierto es que las líneas de su carrocería eran prácticamente las mismas, y casi dos décadas después seguía percibiéndose el carácter innovador del diseño de Flaminio Bertoni. Quizás la evolución estilística más importante del Citroen DS llegó cuando en 1965 su frontal cambió para albergar sus famosos grupos ópticos carenados que giraban junto con la dirección, recurso estilístico implementado por el nuevo jefe de diseño de la casa, Robert Opron.

En el capítulo mecánico, el motor de cuatro cilindros llegó a su máxima evolución alcanzando los 2,3 litros de cilindrada desde los inmediatamente anteriores 2,1 y los originales 1,9. La potencia había crecido hasta los 130 cv, lo que unido a su ligereza y extraordinaria aerodinámica le conferían unas excelentes prestaciones, rondando los 200 Km/H de velocidad punta. La adopción de inyección electrónica en sus motores dieron al DS un plus de potencia, llegando a los 140 cv, además de una mayor suavidad de funcionamiento más propia de autos de categoría superior. Si a esto se le añade el lujoso acabado Pallas, con su interior de cuero y sus adornos cromados en el exterior, el DS 23 saltaba directamente a competir en una liga superior junto a lo más granado de marcas como Jaguar o Mercedes.

La crítica especializada dejó muy claro que al DS 23 Pallas, como buque insignia de Citroen en los primeros 70 -El SM era considerado un automóvil excepcional y de mucho menor difusión- lo que verdaderamente le hacía falta era un motor de seis cilindros, pero Citroen no lo quiso así. Con todo, era uno de los automóviles más demandados de su segmento pues ejercía una poderosa atracción sobre todos los automovilistas, especialmente entre los profesionales liberales de la clase media-alta de la época, por no hablar de las flotas de coches de empresa o las instituciones políticas. Sólo bastaba echar un vistazo los días del Consejo de Ministros en el Palacio del Elíseo. De entre sus muchos apariciones en la cultura popular, quizás la más destacable sea en la película 'Le Samurai' ('El silencio de un hombre' en España), donde Alain Delon interpreta a un gangster que para todos sus golpes sólo necesita "su pistola y un Tiburón".

En 1975, tras 20 años en producción y un éxito comercial y social sin precedentes, el DS dejaba de fabricarse pese que su imagen y técnica aún aplastaban a su competencia. Peugeot había adquirido Citroen, que atravesaba una difícil situación financiera, y la marca del león quería emprender una nueva andadura con Citroen en su poder. El DS fue sustituido finalmente por el CX, aunque ésa es ya otra historia.

Norev, la mítica marca francesa de miniaturas presentó en 2005, año en que el DS cumplía los 50 años, esta soberbia miniatura. Ciertamente supuso un importante cambio de calidad de la marca francesa, que últimamente estaba en una situación inmovilista aprovechando viejos moldes ya obsoletos. Fue el DS 23 la miniatura que marcó un cambio en la marca, que la acercaba más al nivel de calidad de otras como Ixo o incluso Minichamps. El modelo representa a la versión lujosa Pallas. Destaca un gran nivel exterior de detalles, como los ornamentos, retrovisores, tapacubos, faros y ópticas. En el interior destacan la terminación bicolor, en negro el salpicadero, volante y cuadro de instrumentos, y en marrón los asientos. Pero quizás lo más elaborado es el molde, de una gran calidad, lo que lo sitúa como la mejor opción a la hora de hacerse con una miniatura del mítico "Tiburón". Por último, decir que esta miniatura ha sido un regalo de mi querida madrina Charo Gómez Rivas, recién traído de la mismísima París.

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