viernes, marzo 25, 2022

Cadillac Eldorado Biarritz 1955 de Stamp Models











Hacia la mitad de la década de los 50, la II Guerra Mundial comenzaba a alejarse poco a poco del sentir de la sociedad estadounidense y el Gobierno del presidente Einsenhower iniciaba con la Unión Soviética la competición por ser el primer país de la Tierra en poner un hombre en el espacio: la Carrera Espacial había comenzado e impregnaba todos los aspectos de la vida de los habitantes de EEUU, y su influencia se dejó sentir especialmente en los coches, de modo que en los diferentes eventos y ferias del motor comenzaron a verse prototipos cuyas formas eran un guiño a la aeronáutica donde las aletas de todas las formas y tamaños eran el rasgo estilístico preponderante de aquellos proyectos, unas aletas que poco tardaron en llegar a los coches de producción. Este periodo fue conocido popularmente en el mundo del diseño del automóvil como la Era Jet o la Era Espacial.

Cadillac introdujo en 1953 su primer Eldorado. En un principio se trataba de un modelo especial, una derivación custom sobre el modelo estándar, construido en unidades limitadas y con un precio bastante superior. Un año después, el Eldorado era un modelo con entidad propia, producido en tiradas mayores y con un precio más competitivo. La gama Cadillac de 1955 no revistió un profundo cambio estético con respecto a la de 1954 salvo en el caso del Eldorado, que sería el primer Cadillac de producción regular de la historia en incorporar las aletas con luces de tipo reactor en su trasera, otorgando dicho recurso al Eldorado un aspecto muy llamativo con cierta semejanza a los prototipos La Espada y El Camino vistos en el evento Motorama Show de General Motors.

Así pues, las grandes aletas trapezoides traseras coronadas por los faros tipo 'Rocket' fueron la gran seña identificativa del Cadillac Eldorado de 1955, que en el resto de sus formas era prácticamente idéntico al del año precedente. Otra novedad importante se encontraba bajo el capó, el nuevo motor V8 331 High Performance ci de 5.4 litros y 270 CV de potencia, exclusivamente desarrollado para este coche, con dos carburadores de cuatro cuerpos y un sorprendente filtro de aire con forma de alas de murciélago y pintado en color oro. Las llantas Sabre Spoke también eran novedad, por tal motivo que las ruedas traseras quedaron al descubierto y no tapadas por un faldón. 

Pese a su alto precio, en torno a los 5.800 dólares sin contar las opciones, y la intención de mantener el Eldorado como un producto exclusivo de producción limitada, Cadillac estableció un récord de ventas de 140.777 unidades, de las que 3.950 ejemplares correspondieron al lujoso Eldorado Biarritz con carrocería descapotable, y es el que la versión de cuatro ruedas del Sueño Americano ya tenía nombres y apellidos, Cadillac Eldorado. 

Protagoniza la presenta entrada de 'El Kekomóvil' la segunda miniatura firmada por Stamp Models que llega a la colección, un Cadillac Eldorado Biarritz de 1955 en color 'Bahama Blue'. Como ya dejamos constancia en su día, la marca Stamp Models es la empleada desde hace poco por el fabricante GLM para vender miniaturas de Cadillac esencialmente, por lo que en la práctica estamos ante un GLM con todo lo que ello conlleva. Son varios los fabricantes de miniaturas que últimamente han adquirido una posición de fuerza a la hora de reproducir clásicos americanos de los años 50 en escala 1/43, en resina y en la horquilla de precios en torno a los 100 euros y GLM es uno de los más destacados y que mejores resultados está ofreciendo, junto con Goldvarg, Kess, Esval o GiM -Matrix-. La miniatura que en esta entrada se somete a análisis y examen parece correcta en formas y proporciones según fotos del modelo real al que replica, y cuenta con una terminación muy cuidada, con piezas de adorno en metal fotograbado que le otorgan mucho realismo, y especialmente una pintura soberbia. Stamp ofrece este modelo en tres colores diferentes así como capota puesta y quitada, así que el coleccionista que tenga intención de adquirirlo podrá elegir la opción que más le guste. 'El Kekomóvil' le otorga su puntuación máxima y recomienda su adquisición.

jueves, marzo 17, 2022

Chrysler New Yorker Town & Country Convertible 1949 de Matrix Scale Models










Chrysler celebró por todo lo alto su 50º Aniversario con la introducción en marzo de 1949 de su primera serie de coches completamente nuevos desde la II Guerra Mundial. Los nuevos Chrysler se caracterizaban por un diseño completamente integrado al estilo pontón abandonando los grandes guardabarros característicos de los periodos anteriores. El nuevo aspecto les confería un aspecto sobrio, elegante y muy avanzado para su tiempo. En lo más alto de la gama, junto a la gran berlina New Yorker se encontraban las versiones Town & Country con sus característicos paneles de madera sobre la carrocería.

Introducidos por primera vez en 1941, la gama Chrysler Town & Country de 1949 correspondía a la segunda serie del modelo, puesto que los vendidos entre 1946 y 1948 son en realidad una continuación de los modelos 1941-1942 discontinuados tras la entrada de EEUU en la II Guerra Mundial, una suerte de serie 1B o similar. En sus primeros años, 1941-42, Chrysler sólo ofreció el Town & Country con la carrocería station wagon. En el modelo 46-48 el acabado pasó a las versiones sedan y convertible mientras que para la nueva generación de 1949 se limitó a los modelos con carrocería de dos puertas, hardtop coupé y convertible.

Otro de los cambios más visibles se reflejaban en los paneles de madera de las puertas, donde en algunos modelos se eliminó la parte interior de caoba permaneciendo solamente los marcos de fresno blanco, que ya no formaban parte de la estructura de la carrocería. Al igual que en su antecesores, los listones de madera de la carrocería provenían de la empresa Pekín Wood Products, de Helena, Arkansas. 

Si el diseño exterior de los Chrysler de 1949 resultó moderno e innovador, el interior no se quedaba detrás, con un salpicadero acolchado y todos los controles agrupados en torno al cuadro de instrumentos y la columna de la dirección en una disposición muy ergonómica. El arranque del coche se efectuaba simplemente girando la llave y el equipamiento de serie era especialmente abundante en el New Yorker, incluyendo sistema de encendido estanco, limpiaparabrisas de dos velocidades, encendedor de cigarros, reloj eléctrico y frenos hidráulicos. En el apartado mecánico, los Town & Country basados en el New Yorker equipaban el motor ocho cilindros en línea Spirtfire L-Head de 5.3 litros -323 ci- y 135 CV acoplado a la caja de cambios automática Prestomatic Fluid Drive.

Solamente se construyeron 993 unidades del Chrysler Town & Country Convertible de 1949, pues en 1950 ya no se ofreció esta carrocería permaneciendo nada más que el hardtop coupé. El precio de la versión Town & Country era de 3.970 dólares más sobre el New Yorker Convertible estándar, un incremento del 20 por ciento, lo que ponía de manifiesto su exclusividad. Salvo algunos cambios cosméticos, para 1950 el Chrysler Town & Country mantuvo el mismo aspecto que en 1949. Con la llegada del modelo de 1951, los Town & Country perderían los paneles de madera sobre la carrocería, pero esa es ya otra historia.

Mi colección de coches con carrocería de madera suma un nuevo miembro, nada más y nada menos que el Chrysler New Yorker Town & Country de 1949 realizado por Matrix Scale Models. Si ya de por sí cualquier creación del fabricante neerlandés resulta bien vistosa por su excelente acabado, en el caso de una miniatura tan llamativa, el efecto se multiplica. El modelo parece correcto en formas y proporciones y cuenta con un acabado muy cuidado que replica hasta el más mínimo detalle, empleando muchas piezas independientes y de metal fotograbado para los ornamentos. Los paneles de madera son de una manufactura magistral y destaca especialmente también el tapizado interior al estilo tartán escocés. Eso sí, es una miniatura que no conviene manipular en exceso pues transmite mucha fragilidad al disponer de tantos ornamentos. Además de esta versión en un elegante color negro, Matrix lo ofrece en beige metalizado con el interior en verde. Al ser referencias antiguas, son cada vez más difíciles de encontrar. 

En las tres últimas fotos puede verse al Town & Country 1949 de Matrix con otros de la colección, entre ellos el Newport 1950 de Franklin Mint, con el que comparte carrocería. Es interesante ver también en dicha imagen cómo han evolucionado las miniaturas 1/43 los últimos 30 años.

viernes, marzo 11, 2022

Ford Bronco 1970 de BoS Models








Todoterreno, 4x4 o vehículo multipropósito son diferentes formas de denominar a un mismo tipo de automóvil. Los primeros coches de esta clase fueron concebidos para tareas muy concretas, el Land Rover básicamente era empleado para tareas rurales y el Jeep Willys se fabricó para el desempeño castrense. A principios de la década de los 60, con la aparición de los nuevos International Harvester Scout y Jeep Gladiator, se abrió una ventana a un nuevo uso para los todoterreno, el de vehículo lúdico. Este nuevo concepto no se le escapó al entonces indiscutible rey del marketing automovilístico, Lee Iacocca, que se acababa de apuntar un enorme éxito con el Ford Mustang. Apoyado por sus inestimables colaboradores, el mismo equipo con el que ideó el Mustang, Iacocca junto al ingeniero Paul Axelrod y Donald Frey, product manager de Ford, alumbraron otro proyecto automovilístico rompedor cuya denominación también se revestía de inspiración equina: el Bronco.

Bronco es una palabra castellana que la Real Academia Española de la Lengua define como "tosco, áspero" y aplicado en clave ecuestre significa "sin domar". En EEUU se emplea para referirse a uno de los tipos de caballo salvaje de las grandes praderas americanas al igual que los Mustang, Maverick o Cimarrón. Cuando Lee Iacocca descubrió a través de revistas como algunos propietarios de viejos Jeep e incluso de Scout o Toyota Land Cruiser japoneses les hacían modificaciones para convertirlos en vehículos recreo, tuvo claro que su empresa debía ocupar también ese nuevo nicho emergente de mercado y ofrecer a este tipo de consumidor el producto que buscaba de forma directa.

Concebido como un vehículo 4x4 compacto y recreativo, el nuevo Ford Bronco se presentó en sociedad en 1965 y llegó al mercado para el ejercicio de 1966. En contraposición a sus competidores directos, el International Harvester Scout, Jeep CJ5, Toyota Land Cruiser e incluso el más rústico y modesto Land Rover, el Bronco compaginaba unas sobresalientes cualidades todoterreno con buenas capacidades para circular por carretera. Igualmente, era un automóvil cómodo y confortable, en resumen, todo un precursor del concepto SUV.

El Bronco empleaba un chasis y arquitectura propios, pero la mayoría de piezas y componentes provenían del Falcon, un aspecto que redundó en el abaratamiento de su producción y desarrollo. Se ofreció en principio con tres tipos de carrocería, el wagon, roadster y pick up. Del mismo modo que el Mustang, una larguísima lista de opciones permitía personalizar cada modelo de forma que nunca hubiera dos exactamente iguales. Y es que como se ha reflejado unas líneas más arriba, Bronco y Mustang eran hijos de los mismos padres. 

En el momento de su lanzamiento, el Bronco equipaba un motor de seis cilindros en línea 170 ci de 2.8 litros y 105 CV de potencia. En marzo de 1966 y ante la demanda del público, Ford introduce en el catálogo de opciones del Bronco de un V8 289 ci de 200 CV. Para 1969, la mecánica de ocho cilindros creció hasta los 4.9 litros -302 ci- y en 1973 el seis cilindros aumentó su cilindrada hasta los 3.3 litros -200 ci-. En principio sólo se ofreció con caja de cambios manual de tres velocidades accionada desde la caña de la dirección, mientras que la caja transfer que operaba el sistema de tracción 4x4 estaba colocado en el piso. A partir de 1973 era posible la opción de solicitarlo con cambio automático de tres velocidades, también accionado desde la columna de la dirección. 

La participación del Bronco en competición resultó un importante reclamo para mejorar sus ventas, todo bajo la campaña 'Total Performance'. A finales de los 60, los Bronco de Bill Stroppe para la Baja fueron muy populares, así como el 'Bronco Buster' de Doug Nash. La primera generación del Bronco estuvo en el mercado desde 1966 hasta 1977, cuando fue sustituido por el Bronco II, más grande, más civilizado, más SUV, pero esa es ya otra historia.

Continúa la llegada de miniaturas de SUV y 4x4 americanos a 'El Kekomóvil'. En esta ocasión es el turno de una bonita réplica del Ford Bronco I con carrocería wagon realizada por el fabricante alemán Best of Show, también conocido popularmente entre los coleccionistas como BoS Models. Este modelo fue realizado hace ya unos años pues BoS, fabricante englobado dentro del Modelcar Group, hace tiempo que no presenta novedades en escala 1/43. Está realizado en resina, aunque no cuenta con el acabado habitual de las miniaturas de esta clase, es algo más sencillo, no obstante es un modelo que suele estar sobre los 50 euros. Las formas y proporciones de la miniatura parece correctas y el acabado es bueno aunque sin grandes florituras, el uso de piezas de fotograbados es mínimo, sólo los limpiaparabrisas, pero en líneas generales hablamos de una miniatura muy interesante y que merece la pena su adquisición, máxima porque cada vez es más complicado de encontrar. El Modelcar Group, a través de otra de sus marcas, Neo Scale Models, ofrece esta misma miniatura con la carrocería roadster, a priori con un acabado superior. No obstante, me parece más interesante este modelo de BoS, el cual es absolutamente recomendable.

lunes, febrero 28, 2022

Chevrolet Blazer K5 Cheyenne 1978 de Matrix Scale Models









La llegada al mercado en los primeros años de la década de los 60 del International Harvester Scout y del Jeep Gladiator supuso una suerte de pistoletazo de salida a la popularización de los vehículos todoterreno más allá de su uso para el trabajo. Los dos gigantes estadounidenses de la automoción no tardaron en reaccionar para unirse a la fiesta, y en 1966 Ford presentaría su contendiente, el Bronco. Sin embargo General Motors, parecía que llegaba la última a esta contendienda cuando en 1969 veía la luz la primera generación del Chevrolet Blazer, no obstante parece que fueron los que más acertados estuvieron, pues el Blazer resultó un éxito inmediato.

En General Motors no eran ni mucho menos unos principiantes en lo que a construcción de vehículos multipropósito se refiere, pues desde 1934 venían ofreciendo en su catálogo el Suburban, uno de los pioneros de lo que hoy conocemos como SUV. Y precisamente, cuando tuvieron que construir un vehículo para competir con los Scout, Gladiator y Bronco, fue el Suburban el mejor espejo en quien mirarse y siguieron la misma filosofía, tomar una de sus exitosas camionetas pick up y dotarlas de una carrocería tipo station wagon, aunque en este caso se recurrió a una de carrocería de batalla corta, pues realmente el Blazer no era más que una versión acortada del Suburban. La primera generación del Blazer, vendida entre 1969 y 1973 tuvo muchas ventajas respecto a su competencia: lo primero, al derivar de otros vehículos de su matriz, compartía la inmensa mayoría de piezas y componentes, por lo que sus costes de fabricación fueron muy contenidos. Y en segundo lugar, a sus buenas capacidades todoterreno sumaba muchos elementos de confort propios de un sedán de lujo. Una vez más, GM llevaba la voz cantante en el segmento SUV y todos le copiarían.

En 1973 llega la segunda generación del Chevrolet Blazer incluida dentro de la gama de camionetas C/K de GM junto con las pick up Silverado y Kodiak, y el Suburban, así como las variantes vendidas bajo la marca hermana GMC. De hecho, el Blazer era una versión acortada del Suburban con sólo dos puertas. Esta nueva generación de camionetas se las conocería con el apodo popular de 'Rounded Line' por su diseño más redondeado que sus antecesores, aunque crecieron de tamaño y seguían mostrando un aspecto muy robusto.

Según el tipo de tracción, los Blazer lucían el apellido C5 -tracción trasera- o K5 -4x4-. Hasta 1975, el Blazer se ofrecía con la parte trasera del techo desmontable y a partir de 1976 se implementó el nuevo diseño de media cabina el cual otorgaba mayor rigidez. Del mismo modo que sus hermanos de gama, la alta capacidad de personalización fue una de las claves de su éxito, y es que los Blazer y Suburban podían incluir el mismo equipamiento que el más lujoso de los Cadillac. En cuanto a motores, la oferta mecánica se iniciaba con dos bloques de seis cilindros en línea de 4.1 litros -250 ci- y 4.8 litros -292 ci-. Sin duda las más interesantes eran las versiones V8 de gasolina, de 5.0 -306 y 307 ci-; 5.7 -350 ci- y 6.6 litros -400 ci-, con potencias que iban desde los 100 hasta los 210 CV. Para las versiones más orientadas al trabajo la opción más razonable era el motor V8 de gasóleo firmado por Detroit Diesel, con 6.2 litros y 102 CV. Cada cual podía asociarse a transmisiones manuales o automáticas de tres y cuatro velocidades. 

La segunda generación del Chevrolet Blazer se vendió desde 1973 hasta 1991, siendo sin duda la más longeva. Cabe destacar igualmente las versiones bajo la denominación M1009 que fueron destinadas al Ejército, la Guardia Nacional y distintos cuerpos policiales y de Sheriff. 

Casi a modo de dos por el precio de uno, tras la reciente presentación del Chevrolet Suburban de 1978 de Matrix Scale Models, llega el turno de su hermano pequeño el Blazer. Como ya comenté en dicha entrada, el segmento SUV lo tengo un poco rezagado en mi colección, pero gracias a estas últimas creaciones de Matrix Scale Models, procedemos a dar solución al problema. La firma neerlandesa de modelos a escala de alta calidad reproducidos en resina nos sorprende en esta ocasión con su tercera referencia del Blazer de segunda generación, en este caso con un bonito acabado Cheyenne bicolor en negro con el techo blanco. El modelo parece correcto en formas y proporciones y su terminación es la habitual de los modelos de Matrix, es decir, muy cuidado y reproduciendo hasta el más mínimo detalle, tanto en el exterior como en el interior. De esta miniatura en concreto me han sorprendido las llantas cromadas que con los neumáticos todoterreno Goodyear redondean un conjunto realmente atractivo. Esta miniatura junto con el Suburban que presenté antes suponen una auténtica pareja cuando se les coloca juntos en la vitrina. Altamente recomendable para cualquier coleccionistas, especialmente para los que nos encantan los clásicos americanos.

viernes, febrero 25, 2022

Chevrolet Suburban K10 1978 de Matrix Scale Models










El SUV es el tipo de automóvil más vendido de la actualidad en términos globales y el preferido por el ciudadano medio a nivel mundial. Si hay una certeza bien clara sobre sus orígenes es que éste se sitúa en los Estados Unidos, y dos fabricantes se disputan el ser los pioneros del concepto. Y en ambos casos tienen su parte de razón. Por una parte está Jeep, pionero a su vez en la construcción de vehículos 4x4, y que en 1963 introdujo el Wagoneer, un coche considerado unánimemente como el SUV original. Pero por otra parte está General Motors, que unos años antes, en 1934, dotó a sus camioneras pick up de una carrocería tipo station wagon otorgándoles espacio para pasajeros y su equipaje, naciendo así el Suburban, sin duda alguna, vehículo precursor y cuya evolución pivotó sobre un concepto muy similar al que se entiende por SUV. Y es precisamente cuando el Chevrolet Suburban llega a su séptima generación, en 1973, cuando el concepto SUV se refleja con más precisión en este automóvil.

En 1973 debuta una nueva generación de camionetas de GM con un diseño más redondeado que incluía los modelos C/R de tracción trasera y los K/V 4x4. La principal novedad del nuevo Suburban era que por primera vez presentaba cuatro puertas, dos a cada lado de la carrocería, en contraposición al modelo antecesor, que en el lado del conductor tenía una y en el de los pasajeros, dos, aparte del portón trasero. Igualmente, esta carrocería del Suburban se mantendría sin apenas cambios por 19 años siendo el Suburban más longevo de la historia, uno de los más populares y queridos por los aficionados.

En muchas ocasiones, al Chevrolet Suburban se le ha definido en su país de origen como "una navaja suiza sobre ruedas" en clara loa a su practicidad. Y realmente, como pasa con la mayoría de los automóviles más exitosos en el mercado estadounidense y de su influencia, una de las claves de su éxito es su alta capacidad de personalización gracias a un catálogo de opciones casi infinito. El Suburban de séptima generación estaba disponible con tracción trasera o 4x4, así como con dos longitudes de chasis, de 10 y 20 pulgadas. Asimismo existían varios niveles de equipamiento, los más básicos Custom de Luxe y Scottsdale, y los más lujosos Cheyenne Super y Silverado.

La oferta mecánica era uno de sus puntos fuertes, con mecánicas de seis cilindros y V8 gasolina y diésel. El modelo básico equipaba un motor hexacilíndrico de 4.1 litros y seguidamente venían las versiones V8 de 5.0 -305 y 307 ci-; 5.7 -350 ci-; 6.6 -400 ci-; y 7.5 litros -454 ci-. Los motores a gasóleo, también en arquitectura V8, eran el 5.7 LF9 -350 ci- y el Detroit Diesel de 6.2 litros -379 ci-. Las potencias iban desde los 105 hasta los 187 y 210 CV. En Brasil se vendió una versión con motor diésel de cuatro cilindros. La caja de cambios podía ser manual o automática, de tres o cuatro velocidades en ambos casos. 

La séptima generación Suburban dio un notable paso adelante, en el plano del diseño, hacia un estilo menos rural y más refinado, no obstante, era un vehículo que se encontraba tan a gusto si circulaba por una autovía o por una pradera llena de barro y vadeando ríos. ya fuera su propietario un profesional liberal urbanita o un cowboy ranchero, el Suburban cumplía con creces el cometido que se le encomendaba gracias a su robustez, sus potentes mecánicas y su generoso espacio interior. Sin duda, un icono de la automoción estadounidense.

Siempre he tenido un poco abandonado en mi colección de coches en miniatura el capítulo dedicado a los 4x4 y SUV, no obstante siempre hay buenas y tentadoras soluciones para ello, como esta preciosidad que firma el fabricante holandés Matrix Scale Models, una excelente reproducción de un Suburban de séptima generación, modelo específico de 1978 en su versión Cheyenne Super. Es la tercera referencia de este coche realizada por Matrix, en esta ocasión en una bonita y elegante combinación de colores beige. El modelo a escala parece correcto en formas y proporciones y cuenta con el habitual acabado de gran calidad de Matrix, incluyendo muchas piezas independientes y de metal fotograbado. El hecho de que sea una miniatura relativamente nueva y que ya apenas pueda encontrarse en las tiendas dice mucho de la alta demanda que ha generado. Un modelo que ya sea por su tamaño o por su aspecto, llama bien la atención cuando se le coloca en la vitrina.

viernes, febrero 18, 2022

Zündapp Janus de Bizarre








El empleo de denominaciones relacionadas con la mitología grecorromana en el mundo del automóvil se ha llevado a cabo en numerosas ocasiones -Mercury, Pegaso, Minerva, Apollo, Saturn, etc...- con más o menos tino. En el caso del fabricante alemán de motocicletas Zündapp, bautizar a su microcoche como Janus, al igual que el dios de dos caras, no pudo estar más acertado desde el punto de vista estilístico, aunque quizás fue el único acierto de producir ese automóvil.

La década posterior a la posguerra resultó muy propicia para la aparición de los denominados microcoches, una solución de movilidad a medio camino entre una motocicleta y un coche que en teoría suponía la alternativa ideal en unos tiempos donde acceder a un automóvil resultaba muy costoso. Corría el año 1954 cuando Zündapp barajó la posibilidad de producir un vehículo de este tipo. Tras la búsqueda de un socio que se hiciera cargo del diseño, la firma de Nuremberg optó por llevar a la producción la patente Delta de la empresa aeronáutica Dornier, desechando las de Kroboth, Brütsch y Fuldamobil. Realmente parecía que el destino buscó ese encuentro entre Dornier y Zündapp, pues la mercantil aeroespacial se encontraba en una operación de diversificación de su actividad.

Zündapp y Dornier llegaron finalmente a un acuerdo comercial mediante el cual la primera produciría y vendería el coche diseñado por la segunda. No obstante, Zündapp mejoró el concepto original de Dornier con notables aportes de su ingeniería, con lo que se terminó por concebir "un automóvil burbuja de calidad". Sin duda lo más llamativo del diseño del primer coche de Zündapp eran sus dos puertas de acceso, una en la parte delantera y otra en la trasera. El conductor y el pasajero se sentaban espalda con espalda separados precisamente por el motor, que iba colocado en la parte central. Se mirase por donde se mirase, el coche era casi simétrico y parecía igual por delante y por detrás, dando la impresión de tener dos caras, por tal motivo fue bautizado con el nombre de Janus, la deidad romana representada habitualmente con dos caras, una que mira al frente y otra que lo hace hacia atrás. 

En el capítulo mecánico, Zündapp creo un motor específico para el Janus, un monocilíndrico de 250 cc montado entre las dos bancas de asientos que desarrollaba 14 CV de potencia y permitía al pequeño automóvil alcanzar 80 Km/H. La producción del Janus arrancó en 1957 y tras 6.902 coches producidos en año y medio, su fabricación cesó ante una más que limitada aceptación del producto por parte del público. Por una parte, si bien sobre plano la colocación central del motor garantizaba a priori una buena manejabilidad, no fue así. Por otro lado, no se trataba de un coche barato, que es lo que cualquiera se esperaba de un producto similar. Al final salía más a cuenta hacerse con un pequeño turismo tipo Volkswagen Beetle, Renault 4/4 CV o Fiat 600. Zündapp clausuró su fábrica y la vendió a Bosch.

Como curiosidad, el Zündapp Janus es un habitual de esas listas de "los coches más feos" que hacen de cuando en cuando las revista del automóvil. En el año 2011, el director John Lasseter encarnó a uno de los villanos de su película de animación 'Cars 2' en un Zündapp Janus.

Bizarre es una marca de miniaturas creada por Fernando Pinto en Macau y englobada hoy día en el Minimax Group, donde se incluye también Spark, de hecho Bizarre y Spark son marcas hermanas y sus productos tienen idéntica manufactura y calidad, si bien Bizarre, como su propio nombre indica, se especializa en modelos raros y exóticos de competición, calle, así como una muy completa selección de cazarrecords. Están realizados en resina. La referencia Zündapp Janus fue lanzada al mercado aproximadamente entre los años 2005 y 2007. La miniatura es de muy buena calidad, con una excelente terminación empleando piezas independientes de plástico y metal fotograbado, y parece correcta en formas y proporciones. Es un modelo que en su día barajé la opción de añadirlo a la colección, pero las miniaturas Spark-Bizarre suelen durar poco en el mercado y desapareció, pues estas marcas trabajan con ediciones limitadas. Unos años después Premium Classixxs lanzó su miniatura del Janus. Finalmente, de manos de mi amigo Diogo Stüve, de Oporto, he logrado quitarme el pequeño capricho del Zündapp adquiriéndoselo a su padre, Miguel, que se encuentra remodelando su colección. Lo cierto es que me alegro mucho de haberme hecho con este modelo y así agrandar un poco la sección de mi colección dedicada a los microcoches. Desde aquí un fuerte abrazo a mis amigos Diogo y Miguel, a quienes dedico esta entrada de 'El Kekomóvil'.