viernes, marzo 27, 2020

Imperial LeBaron 1960 de Kess Model












El año 1960 vio la aparición de una nueva gama de coches de la Imperial División of Chrysler Corporation con un diseño renovado con respecto a los modelos 1957-1959, pero con un estilo continuista pues al frente del departamento de diseño del grupo seguía el gurú Virgil Exner, que seguía aplicando la filosofía 'Forward Look' en todos los modelos de la Chrysler.

Tanto el exterior como el interior de los nuevos coches seguía siendo de lo más extravagante y barroco, inspirado en la moda de la 'Era Espacial', destacando su gran parrilla delantera con mucha similitud a una sonrisa de las que enseñan muchos dientes, unos parachoques de generoso tamaño y una enormes aletas traseras coronadas por unos grupos ópticos que reproducían la forma de la mira de un fusil.

Para 1960, tres niveles de equipamiento se ofrecían en el Imperial: Custom, Crown y LeBaron. Igualmente, Las carrocerías disponibles de serie eran: Sedan de dos y cuatro puertas, Southampton con techo bajo y sin pilar B de dos y cuatro puertas, y el Convertible. La limpousine Ghia ensamblada en Turín sólo estaba disponible bajo encargo. 

Bajo el capó se encontraba el motor V8 Wedgehead de 6.7 -413 ci- y 350 CV de potencia, aparejada a la caja de cambios Torqueflite accionada por botones justo al lado del volante, por supuesto este elemento era ovalado, no redondo. 

Los Imperial contaban con un compuestísimo equipamiento de serie, que incluía control de velocidad de crucero, asientos eléctricos, sistema de desempeñante de los dos parabrisas y aire acondicionado, elementos con los que no concebimos los coches actuales pero que hace 60 años no eran tan comunes. 

Vendido con una publicidad que venía a decir "Imperial: el coche americano mejor construido", no sólo era un duro contendiente para los Lincoln y Cadillac, pues para los habituales compradores de un Mercedes 300, un Rolls Royce Silver Cloud o un Bentley S-Type, el Imperial de 1960 era igualmente una alternativa menos conservadora que proporcionaba un punto extra de distinción.

Presentamos en esta entrada la segunda miniatura de Kess de un automóvil de los EEUU que añadimos a la colección. Se trata de un Imperial LeBaron Sedán de cuatro puertas del año 60, y no un Southampton tal y como lo vende el fabricante y reza en la base de la urna en que llega presentado a manos del coleccionista. Bueno, este fallo lo podemos pasar. La miniatura está realizada en resina, que es el material con el que Kess construye sus modelos a escala. La terminación es muy buena, un acabado de primera clase muy cuidado y lleno de buenos detalles. Las formas y proporciones en general parecen correctas viendo imágenes del coche real, las cuales las hemos adjuntados y nos fueron en su día remitidas por nuestro buen amigo Jaime Barrigá. El único fallo que se le percibe a esta miniatura es el frontal, han situado el parachoques un poco hacia detrás y hacia abajo, lo que provoca que la calandra se vea más alargada de lo que debería. No es el fin del mundo, pero debe reseñarse. ¿Es un modelo que merece la pena su compra? Sí, sobre todo para los coleccionistas de clásicos de los EEUU, porque a día de hoy es el único Imperial Lebaron de 1960 que se puede encontrar a escala 1/43 en el mercado, aunque pronto estará disponible la versión descapotable de manos de GLM, aunque esa es otra historia ya.

viernes, marzo 20, 2020

Ferrari 330 GTC Pininfarina Speciale 'Princesa Lilian de Rethy' de Matrix Scale Models















En la década de los 50, los Ferrari cuyos compradores destinaban a su uso como coches de calle solían recibir carrocerías especiales personalizadas. Estos coches tenían precios realmente astronómicos pues a la compra del chasis había que añadir la de la carrocería, por lo que pocos eran los afortunados que podían acceder a uno de estos automóviles. Entre ellos figuraba Leopoldo III, el Rey de los Belgas.

Llegada de la década de los 60, el paradigma de los Ferrari de calle cambió, puesto que ya la marca del Cavallino Rampante ofrecía de forma regular automóviles específicamente para este cometido. Con todo, seguía habiendo clientes que demandaban algo más y sus saneadas economías se lo permitían.

El Rey Leopoldo III de Bélgica fue un gran apasionado de los coches y esta pasión se la transmitió a la que fue segunda esposa, la Princesa Lilian de Rethy, la cual tuvo tres Ferraris personalizados: un 250 Europa con carrocería Vignale, un 250 GT Coupé Pininfarina y el modelo que nos ocupa, el 330 GTC Speciale también carrozado por Pininfarina.

El tercer Cavallino de la consorte del soberano de los belgas era una versión especial de un modelo específico de calle, en contraposición a los dos anteriores. El chasis S/N 09439 fue enviado a Pininfarina junto con otro más a finales de 1966 para que recibieran sus carrocerías. El segundo ejemplar sería para el íntimo amigo de la pareja real belga, el médico Michel de Bakey.

El 330 GTC Speciale es un ejemplo perfecto del estilo que caracterizaba el trabajo de Pininfarina en la década de los 60. El morro prominente terminado de forma muy aerodinámica en punta en contraposición de una trasera de estilo 'Kim' o truncada le confieren al coche una apariencia de flecha. Este diseño influiría notablemente en otro Ferrari que estaba próximo a aparecer, el 365 GT 2+2. En el caso concreto de la unidad para la princesa Lilian, era el único en incluir un juego extra de luces delanteras que se ocultaban, un recurso que incorporaría poco después el 365 California Spider. No se puede dejar de hacer mención a la impresionante luna trasera en forma curva que le confieren al interior una gran luminosidad y buena visibilidad. El coche de la princesa se entregó en un elegante color azul claro metalizado, al igual que el del doctor De Backey. Hubo otros dos ejemplares más, un tercero en el mismo color y el cuarto pintado en negro para María Magdalena da Lisca, esposa del magnate de la industria alimentaria Pietro Barilla.

El Ferrari 330 GTC y GTS debutó de forma oficial en el Salón de Ginebra de 1966 concebido como un modelo intermedio entre el deportivo 275 GTB y el 330 GT 2+2. Se fabricaron en torno a las 600 unidades hasta 1968.

Mary Lilian Henriette Lucie Josephine Ghislaine Baels, de soltera Lilian Baels, era la hija del político conservador belga Henri Louis Baels. Nació en Highbury, Londres, y vivió en Gran Bretaña durante la I Guerra Mundial. Su familia mantenía una relación de gran amistad con la familia real belga. Fue esa cercanía la que propició que el Rey Leolpoldo III, viudo desde 1935 tras un accidente de coche de la Reina Astrid, se casara con ella en 1941, aunque Lilian nunca pudo ostentar el título de Reina de los Belgas. Tras la contienda, Leopoldo, Lilian y su familia se vieron obligados a vivir en Suiza en el exilio debido a que fue acusado de colaboracionismo con los Nazis tras la capitulación de Bélgica. Pero la comisión investigadora terminó exonerando al soberano, que abdicó en 1950 en su hijo mayor, el príncipe Balduino. Liberado de sus cargos institucionales, Leopoldo dedicó su vida a sus aficiones, entre ellas los coches de alta gama. Lilian falleció en Waterloo en 2002.

Matrix Scale Models, fabricante holandés de miniaturas de alta calidad en resina, prosigue ampliando su catálogo de modelos a escala del Cavallino Rampante. En esta ocasión se trata de una reproducción del Ferrari 330 GTC Pininfarina Speciale de la Princesa Lilian de Rethy, otro automóvil de la firma de Maranello de los fabricados ex profeso para personas de la realeza y la aristocracia tras el 500 Superfast del Príncipe Bernard de Holanda mostrado en este blog hace ya unos meses. En lo que respecta al 330 GTC, la miniatura parece correcta en lo que a formas y proporciones se refiere y el acabado es excelente, habitual de todos los productos de Matrix, con multitud de detalles que le confieren un gran realismo y que hacen que una réplica así destaque en cualquier vitrina que se exponga. Concluyo mi análisis diciendo que este modelo ha sido un regalo de un buen amigo.

sábado, marzo 14, 2020

Ferrari 250 GT SWB Lusso Bertone de Matrix Scale Models














A lo largo de su trayectoria, Ferrari trabajó y se relacionó con muchos de los grandes carroceros italianos, pero el caso de Bertone es toda una excepción. Apenas se pueden contar con los dedos de una mano los proyectos conjuntos de Ferrari y Bertone: los Dino 308 GT4 o el prototipo Rainbow, quizás su estrecha relación con Alfa Romeo, o con Lamborghini a posteriori marcó esta situación, pero lo cierto es que el propio Nuncio Bertone en más de una ocasión manifestó que le habría gustado haber realizado más trabajos con Ferrari.

Se dice que para Nuccio Bertone, poseer un Ferrari con una carrocería de un competidor era algo impensable, pero el empresario no podía resistirse al encanto de conducir un modelo de Cavallino. Por este mismo motivo decidió adquirir un chasis desnudo de un 250 GT en su versión de batalla corta. Dado que Bertone no era diseñador, dicho trabajo recayó en Giorgetto Giugiaro, bajo la coordinación de Giacinto Capogna. 

Con número de chasis #3269GT, el coche fue concebido teniendo como inspiración los Ferrari de F1 de la época, concretamente el 156 con el que Phil Hill logró en 1961 el Campeonato del Mundo, un coche denominado popularmente 'squalo' -tiburón- en relación al diseño de su frontal, un recurso estético plasmado en el coche de Bertone, al que se le termina apodando 'sharknose'. El resto de sus formas guardan un aire con otros interesantes coches coetáneos también obra de Bertone y Giugiaro, el Aston Martin DB7 Jet, el Alfa Romeo 2600 Sprint y el Iso Rivolta GT.

El coche sería el transporte personal de Nuncio Bertone, de hecho, fue el mismo quien lo adquirió personalmente. En el momento de su recogida, el propio Enzo Ferrari le hizo entrega de un mensaje que decía algo como "sus pensamientos y palabras son el signo inequívoco de un hombre acreedor de la misma pasión que me llevó a mi a estar donde estoy".

El 250 GT Bertone debutaría en el Salón de Turín de 1962. En un principio lucía un color gris plata, hasta el año 1996 donde fue objeto de una profunda restauración, incluyendo el repintado en un elegante color azul oscuro que es el que luce a día de hoy. En la sétima foto de esta entrada pueden ver el coche original, fotografiado por mi en el Circuito de Fiorano, Maranello, en el Real del 60 Aniversario de Ferrari del año 2007.

La firma holandesa Matrix Scale Models parece haberse puesto las pilas a base de bien con los Ferrari clásicos y ya son unas pocas referencias en su catálogo, de hecho, hace unos meses mostramos aquí su bonito 500 Superfast en versión del Príncipe Bernard de Holanda. El 250 GT Bertone, considerado uno de los Ferrari más bonitos, es una de las últimas referencias en unirse al catálogo de Matrix y lo cierto es que desde la casa neerlandesa de modelos a escala ha realizado un trabajo de matrícula de honor. La miniatura es muy correcta en formas y proporciones y cuenta con el habitual acabado de Matrix, con gran atención al detalle preciso y esmerado. Sin duda se trata de una buena oportunidad de conseguir la miniatura de un coche que hasta hace poco sólo estaba disponible en fabricantes de miniaturas muy costosas, aún sabiendo que los Matrix no son baratos. En definitiva, un auténtico imprescindible ya se coleccionen Ferraris o clásicos.

sábado, marzo 07, 2020

Cadillac Eldorado Brougham 1957 de Kess Model














Sería difícil imaginar hoy día a GM fabricando un automóvil que costase el doble que un Rolls Royce o un Ferrari. Pero lo cierto es que ese automóvil existió y para conocerlo hay que hacer un viaje en el tiempo a 1957, a una época donde cuanto más grande y extravagante era un coche, mucho mejor.

El Cadillac Eldorado Brougham de 1957 nació para ocupar el escalafón más alto entre todos los productos ofrecidos por General Motors. Más o menos toda la gama Cadillac de ese año compartía un diseño concreto y según cada modelo se producían pequeñas variaciones estilísticas. Pero el Eldorado Brougham tenía su propio estilo, con un recurso especialmente diferenciador e inconfundible, una pequeña puerta trasera de con apertura en contra del sentido de la marcha en claro homenaje a los grandes Cadillac V16 de antes de la II Guerra Mundial.

Por supuesto, no podían faltar las típicas aletas traseras, muy similares a las del Eldorado "estándar". Otros elementos característicos de este peculiar automóvil era su techo en color plata, a juego con los bajos de los cuartos traseros, así como los faros delanteros dobles, prohibidos en varios estados de la Unión, pero que curiosamente un año después serían la tendencia estética predominante.

El Eldorado Brougham fue concebido como una suerte de 'showcar', un automóvil dotado de toda la técnica y vanguardia que GM era capaz de ofrecer, y se convirtió en el automóvil que todo ciudadano de los EEUU quería tener, de hecho fue el reclamo perfecto para que Cadillac pudiera vender a esos nuevos entusiastas modelos más asequibles. Y pese a que se pretendía que fuera expuesto en grandes ferias y eventos del motor, el coche captó la atención de los ricos y famosos, entre ellos muchas estrellas de Hollywood para los que se convirtió en un símbolo de status.

Sólo 400 Eldorado Brougham fueron fabricados en 1957 y 304 en 1958, cifra que contrastaba con las de su gran rival, el Continental MK II de Lincoln con 1.769 unidades construidas entre 1956 y 1957. Con un precio de más de 13.000 dólares de la época era uno de los automóviles más caros de su tiempo teniendo en cuenta que un Cadillac sedán estándar costaba 4.781 dólares y un Chevrolet, 2.048.

Quizás el aspecto mecánico era el que menos llamaba la atención, pues el Eldorado Brougham equipaba el mismo motor que el resto de la gama, el V8 de 6.0 litros -367 ci- de 325 CV de potencia, aparejado a una caja de cambios GM-Hydramatic de cuatro velocidades. De entre sus múltiples apariciones en la cultura popular, podemos destacar la película 'Paseando a Miss Daisy' donde se ve al actor Dan Ayckroyd al volante de uno de color azul oscuro llegando a casa de la señora Daisy justo que antes de que ésta, Jessica Tandy, y su chofer, Morgan Freeman, partieran de viaje.

Suele pasarme a menudo que tardo mucho en añadir a mi colección un modelo de un coche real que siempre me gustó mucho, y este Cadillac es el perfecto ejemplo de ello. Hasta ahora me ha costado encontrar un modelo a escala que estuviese a la altura de las expectativas, pese a que tampoco es una miniatura que cuente con muchas réplicas en la escala 1/43. La primera opción que barajé fue el Brooklin, miniatura en metal blanco cuyo acabado no me convencía en comparación con el precio que por él pedían, además de ser un modelo descatalogado complicado de encontrar. Una segunda opción fue el lanzado hace unos años por Neo, pero las formas erróneas de su molde, sobre todo en la parte delantera, me frenaron. La opción final fue el anunciado por Kess, que ha tardado dos años en llegar al mercado desde que fuese anunciado. 

La miniatura del fabricante italiano Kess Model está hecha en resina tal y como es norma en esa casa. Es correcto en formas y proporciones y goza de un muy buen acabado, el habitual en las creaciones de este fabricante, que en una miniatura de un clásico americano de los años 50 destaca especialmente al emplear muchas piezas independientes y fotograbados. Igualmente me gustaría destacar el precio de los Kess, sensiblemente más bajo que otros fabricantes del mismo segmento. Siempre es una alegría encontrar al fin el modelo a escala de un automóvil que siempre te ha gustado y más aún si se trata de una excelente miniatura, como es el caso del Cadillac que nos ocupa.