domingo, enero 25, 2015

Pegaso Z102 Berlinetta Touring Serie 1 1953 de Neo Scale Models











Pegaso, ese ser maravilloso, el caballo alado de la mitología griega que surgió, según las leyendas, de la sangre que brotó del cuello de la górgona Medusa cuando Perseo cercenó su cabeza, que quería usar para acabar con el monstruo Kraken y salvar la vida de su amada, Andromeda. Ese mismo ser que ayudó al no menos legendario Belerofonte a acabar con la monstruosa Quimera. Ese mismo ser que en la década de los 50 dio nombre al único automóvil deportivo que se ha construido en España, casi tan divino, mitológico y extraterrenal como el propio caballo alado, pues lo cierto es que su vida fue tan efímera, que lo hace aún más leyenda que realidad.

Wifredo Ricart regresó a su España natal desde Italia tras la II Guerra Mundial, sus fábricas y empresas estaban destruidas y sin dinero, no siendo el mejor sitio donde trabajar. Si bien es cierto que la España del Franquismo y la autarquía no era el mejor destino para uno de los ingenieros más legendarios del automovilismo deportivo después de haber sido la gran estrella de la todopoderosa Alfa Romeo y el 'alter ego' de un tal Enzo Ferrari, menos daba una piedra y Ricart se incorporó a la recién creada Empresa Nacional de Autocamiones Enasa, erigida sobre las cenizas de la tristemente difunta Hispano Suiza.

Como era lógico, el autor de autos tan legendarios como el Alfa Romeo 512, no tardó mucho en vislumbrar un proyecto de su campo y de este modo, a principios de los 50 Ricart concibe el proyecto del primer automóvil deportivo cien por cien español, el Pegaso Z102. Ahora llega la pregunta del millón: ¿Qué encaje tenía en una empresa pública dedicada a los vehículos industriales un costoso automóvil deportivo destinado a clientes adinerados? Hay que introducir también el factor geográfico y socio económico. Todo ello en la España de la posguerra, con una economía en régimen autárquico fruto de una fuerte crisis económica. Ricart era una persona extremadamente inteligente y con una gran visión, un hombre muy adelantado a su tiempo -había trabajado para Alfa Romeo en sus mejores años-, por tanto, el Proyecto Z102 fue presentado a la cúpula de Enasa como una operación de promoción de la compañía. Sería el escaparate de todo lo mejor que la Empresa Nacional de Autocamiones podía ofrecer, representaría a la compañía en los mercados internacionales con un objetivo muy claro, lograr divisas extranjeras. Así pues, el ingeniero recibe luz verde y el popularmente conocido como 'Pegasín' -para diferenciarlo de sus hermanos mayores, los camiones-, vio la luz en el Salón de París de 1951.

El Z102 se adquiría como chasis, al más puro estilo años 30, mientras que la carrocería era el cliente quien la encargaba al artesano que más le satisfacía. Sin duda alguna, las más famosas fueron las realizadas por la empresa Touring de Milán, propiedad de Carlos Felice Bianchi Anderloni, amigo de Ricart, y realizadas por el método 'Superleggera'. Es el caso del modelo que hoy nos ocupa, concretamente la Berlinetta Touring de primera serie fabricada en 1953 con el chasis número 01021500143 y matrícula B-88959, automóvil que aún hoy día sigue perteneciendo a su propietario original, Juan Coma-Cros de Barcelona, que se le ha podido ver en concursos y eventos como el Peeble Beach 2010. El auto se encuentra en estado original salvo los intermitentes. El motor es  la versión de 2,8 litros del V8 Pegaso, cuya potencia se estimaba en unos 200 cv.

Hace ya más de un año que Neo Scale Models presentaba en el Salón de Nuremberg un modelo de muestra de lo que iba a ser su miniatura del Pegaso Z102 y los foros especializados se incendiaron ante la euforia entre coleccionistas españoles por la futura llegada de una nueva miniatura de un Pegaso. Dicha euforia se generalizó a todo el universo de coleccionistas a escala. El modelo apareció en el mes de abril de 2014 finalmente y lo hizo con la apariencia de la Berlinetta Touring 01021500143 de Coma-Cros en una perfecta y esmerada reproducción como viene siendo habitual en Neo. Eso sí, no reprodujo la matrícula original y le colocó la habitual con el número de referencia de la miniatura. Es un detalle que se les perdona. Posiblemente se trate de una de las mejores réplicas realizadas de un Pegaso Z102. La tienda Modelcarworld realizó una variante de color azul claro con interior rojo, un claro guiño al ejemplar 01021500170 aunque sin los antiniebla rectangulares, hecho particular que me hizo decantarme por el beige a la hora de adquirirlo. Bajo mi punto de vista se trata de una miniatura que roza la perfección, en las formas del molde, sus proporciones y su acabado, que con todo el ornamento en metal fotograbado logran un conjunto inmejorable. Otra de esas joyas que hacen lucir aún más cualquier colección.

Hispano Suiza 45 CR Type Alfonso XIII 1911 de Minichamps










El éxito de Hispano Suiza como fabricante de automóviles no sólo debe personarse en la visión empresarial de Damián Mateu o en el talento técnico de Marc Birkigt, sino también la inmensa labor desarrollada por su agente comercial de ventas, Francisco Abadal, que contribuyó de una manera decisiva al prestigio, éxito y buena reputación de la marca. De hecho, un momento decisivo para esta compañía fue en el año 1905 cuando Abadal presenta nada más y nada menos que al propio Rey de España, Alfonso XIII, un modelo 20 CV. El Borbón era un gran entusiasta del automovilismo y cuando en 1907 le fue entregado su primer Hispano Suiza quedó prendado del mismo, llegando a decir sobre su manejo que eran los "únicos autos deportivos que no se conducían como un camión".

Desde entonces Alfonso XIII añadía con regularidad a su flota modelos Hispano Suiza, convirtiéndose de forma oficiosa en el mejor embajador de la marca, llegando a comprar 250 acciones de la empresa en 1910 y participando en sus ampliaciones de capital de 1915 y 1916. Alfonso XIII era un personaje al que se le consideraba una autoridad en materia de automovilismo, por lo que para Hispano Suiza su figura era una garantía de promoción gratuita entre la alta sociedad.

En una ocasión, el Rey se dirigió directamente a Marc Birkigt y le recomendó la producción en serie de un vehículo basado en los modelos de competición de la firma pero apto también para su manejo en carretera y ciudad. El suizo valoró la idea y vio la luz el que muchos consideran el primer automóvil deportivo de calle, el Hispano Suiza 45 CR Type 'Alfonso XIII', así denominado como homenaje a uno de los mejores clientes de la marca, el Rey de España.

El 45 CR era un automóvil ligero, de construcción muy sólida y con unas excelentes prestaciones gracias a su excelente motor de cuatro cilindros 3,6 litros y 65 cv que le hacían superar los 120 Km/H. El modelo que nos ocupa es el número de chasis 814, el segundo construido de la segunda serie de este modelo, construido ya en la factoría de París de Hispano Suiza. Fue adquirido por el deportista Albert Roulinat en 1911 y usado en diferentes pruebas deportivas hasta que tuvo que deshacerse de él por motivos económicos. La siguiente información que hay data de 1960, cuando fue adquirido por Francisco de la Rocha, propietario de un antiguo concesionario de Hispano Suiza en Galicia. De la Rocha vendió éste y su colección al famoso historiador del automóvil y coleccionista Emilio Polo, que a su vez lo vendió a Patricio Chadwick, de Barcelona. En 2001 se hizo con él un coleccionista llamado Jorge Fernández, que encargó su restauración a los talleres de Chadwick. Finalmente, Peter Mullin lo agregó a su Museo en julio de 2004.

La miniatura del Hispano Suiza 45 CR Type 'Alfonso XIII' realizada por Minichamps para la colección 'Mullin Museum' puede ser la más interesante sin duda para los coleccionista españoles y, quizás la más pintoresca, dado su peculiar acabado. Como todas las miniaturas de esta serie, está realizado en resina y cuenta con un nivel de ejecución impresionante, donde se reproduce hasta el más mínimo detalle, todo con el acabado de 'pátina vieja', que lo hace especialmente atractivo. En este caso me veo obligado a decir que se trata de una miniatura que no debería faltar en las vitrinas de ningún coleccionista español, pues nunca antes nos vimos en una igual, la de poseer un 'Alfonso XIII' con este nivel y calidad de terminación en escala 1/43.

sábado, enero 24, 2015

DKW F89L de Altaya









DKW, siglas en alemán de Dampf Kraft Wagen -coche propulsado a vapor- nace de la mano del ingeniero danés Jorgen Skafte Rasmussen en 1916 establecida en Zschoppau como productora de repuestos para máquinas de vapor. Ese mismo año fabricó su propio automóvil, propulsado a vapor, como no podía ser de otro modo. En 1919 Rasmussen construye un motor de combustión de dos cilindros y dos tiempos de juguete llamado Des Knabe Wunsch -literalmente, el deseo de un niño-. A raíz de instalar una versión modificada de dicho motor en una moto, denominada Das Kleine Wunder -una pequeña maravilla- se produce el despegue definitivo de esta compañía alemana, el mayor productor de motos en los años 30, que en 1932 pasaría a integrarse en el Consorcio Auto Unión junto a Audi, Horch y Wanderer.

Es obvio el dato de que la II Guerra Mundial devastó la industria alemana tanto en el aspecto físico como en el económico, y DKW-Auto Unión no fue una excepción. No obstante, fue una de esas compañías alemanas que supo sobreponerse a la adversidad con el lanzamiento de un producto más que adecuado lanzado en el momento oportuno. 

La nueva furgoneta DKW F89L nace en 1949 bajo la denominación 'Schnellaster' -transporte rápido- y fue un vehículo pionero en el concepto de diseño 'Monovolumen', una sola unidad integrada con piso bajo y capó aerodinámico y pensada para optimizar el mayor espacio para la carga y sus ocupantes. El motor va colocado de forma transversal, las ruedas lo más pegadas a las cuatro esquinas y la tracción es delantera, concepto mecánico que el Mini de la BMC extrapolaría al automóvil de turismo. Las primeras unidades iban equipadas con el motor de dos cilindros y dos tiempos, de 700 y 800 cc, mientras que a partir de 1955 llegó un tricilíndrico de 900 cc. La F89L estuvo en el mercado hasta 1962.

Cabe destacar que en 1954, la empresa Imosa, radicada en Vitoria, inició la producción bajo licencia de la DKW F89L, siendo quizás durante décadas el vehículo de transporte y trabajo más popular de España, de hecho, el término 'DKW' -decauve- era utilizado coloquialmente por los españoles para referirse a las furgonetas en general, incluso hoy día aún se escucha.

Estas simpáticas miniaturas llevan conmigo ya cerca de una década y aún no habían aparecido en el blog, por lo que ya les tocaba. La de color marrón -metalizado- se corresponde con un modelo de carrocería minibús o kombi, como se dice en Alemania. Pertenece al coleccionable editado por Altaya 'Nuestros Queridos Coches'. El otro modelo tiene configuración de carga y luce la librea de la popular empresa 'Danone', radicada en Barcelona y productora de referencia de yogures y productos lácteos. En ambos casos se trata de miniaturas realizadas por Ixo, aunque en línea económica. De ellas podemos decir que cuentan con un molde correcto y proporcionado y con un acabado más que decente aún tratándose de miniaturas económicas. Con todo, bajo mi punto de vista creo que se trata de dos modelos que ante todo tienen un especial valor para un coleccionista español.

jueves, enero 15, 2015

Ferrari 166 MM de Hotwheels Elite







El primer automóvil que el Commendatore Enzo Ferrari construyó bajo su nombre, o sea, el primer Ferrari de la historia, vio la luz en el año 1947 en la villa de Maranello, lugar donde el señor Ferrari se estableció finalmente tras abandonar Alfa Romeo y una serie de avatares, incluida la II Guerra Mundial. El modelo se denominó 125 y se construyeron dos ejemplares. Sí es cierto que estos dos autos sufrieron tantas modificaciones que en realidad en los archivos de la marca acabaron constando como cuatro autos. El objetivo de Ferrari era la fabricación de coches de competición pero para ello había que apoyarse en las ventas de autos de calle. El problema era la enorme dificultad para saber si uno de estos Ferrari era un auto para el circuito o para la carretera. La solución llegó un año más tarde, en 1948, revelándose en el Salón del Automóvil de Turín. 

Continuando con la costumbre iniciada con el 125 y que luego se convirtió en tradición, el nuevo modelo se denominó 166, como referencia a la cilindrada unitaria de uno de los 12 cilindros de su motor, lo que viene a revelar que su cilindrada total son 2.000 cc. Por su puesto, dicha mecánica estaba desarrollada por Gioachiano Colombo. A ello se unieron las siglas MM, por la prestigiosa carrera de la Mille Miglia italiana, la misma que meses antes ese mismo auto -un 166 S casi en fase de prototipo- había logrado ganar con Clemente Biondetti al volante. Pero si algo llamó la atención de la nueva criatura de Ferrari era su formidable carrocería biplaza descubierta, realizada por el gran Carlo Felice Bianchi Anderloni en sus talleres de Carrozeria Touring de Milán, construida bajo el método 'Superleggera'. Una carrocería que el periodista Giovanni Canestrini bautizó como 'Barchetta' (barquita), término hoy bastante popular en la jerga automovilística. Era la segunda vez que Enzo Ferrari y Carlo Felice Bianchi Anderloni trabajaban juntos, siendo la primera en el 815 Auto Avio Construzione, el primer automóvil que Ferrari construyó y al que no pudo darle su nombre por problemas legales con Alfa Romeo. 

El 166 MM se concibió como un coche dirigido enteramente al cliente, concepto que debe matizarse: si más arriba se dice que era difícil saber si un Ferrari era un auto de calle o de competición, el nuevo modelo venía a dar la solución a semejante dilema, ya que desde Maranello se vendió como un automóvil polivalente, tanto para rodar por carretera y como para competir el fin de semana y, tras la carrera, volver a casa en el mismo. De hecho, meses después, un piloto e íntimo amigo de Enzo Ferrari, Luigi Chinetti (que se convertiría con el tiempo en el representante para Norteamérica de Ferrari y fundador del prestigioso equipo North American Racing Team) venció en las 24 Horas de Le Mans con una barchetta 166 MM, triunfo que se repitió también en las 24 Horas de Spa-Francorchamps. 


Y nuevamente en referencia al concepto 'barchetta', bien vale esta reflexión: Ferrari como constructor de automóviles, sobre todo en el plano deportivo, tuvo poco de pionero. Lo suyo siempre fue la mejora de conceptos existentes. Es por eso que vale la pena señalar una excepción al respecto, y es que el diseño de la 'barchetta' 166 MM de Touring Superleggera sirvió como inspiración a muchos constructores que imitaron su estilo. Quizás el caso más llamativo y que más se influenció de la 'Barchetta' del Cavallino Rampante fue el AC Ace diseñado por el anglo portugués John Tojeiro y, por ende, su primo norteamericano, el AC Shelby Cobra de Carroll Shelby. 

Hoy toca presentar otro bonito integrante del excelente catálogo de la serie Elite de Hotwheels en 1/43, ni más ni menos que el mítico 166 MM en un precioso y elegante tono azul metalizado que le siento tan bien o incluso mejor que el clásico rojo. Tal y como puede observarse, se trata de una miniatura de una alta calidad, con un molde formas muy acertadas y gran profusión de detalles, logrando un conjunto de lo más atractivo y que además cuenta con una inmejorable relación calidad-precio. Destaco especialmente el bonito interior, aunque la palanca de cambios esté un poco desproporcionada, así como muchos elementos realizados en metal fotograbado, como las llantas de radio tipo Borran, la calandra del radiador, los pequeños parabrisas o el simpático tercer faro frontal. Una miniatura muy a tener en cuenta para cualquier colección que se precie.

sábado, enero 10, 2015

Opel Kadett C GTE 1978 de Minichamps






Opel presentó en 1973 la tercera generación (C) de su popular modelo Kadett en el Salón del Automóvil de Frankfurt. Con más de 2,65 millones de unidades vendidas del anterior modelo -3,3 en total de las dos primeras generaciones Kadett-, el objetivo de la casa del rayo no era otro que hacer de su automóvil otro 'world car' y poder venderlo a todo el mundo, de hecho, el Kadett C fue concebido en ese concepto de universalidad, un auto que pudiera hacer el mismo buen papel en Islandia y a la vez en Hawaii. Y la clave de todo estuvo en su amplísima oferta de motores y carrocerías -hasta 18 variantes diferentes, fabricadas en Argentina, Alemania, Sudáfrica, Reino Unido, Brasil, Estados Unidos y Japón-, para todos los gustos y necesidades, destacando en todas ellas su buen manejo y versatilidad. En definitiva, el nuevo Kadett aunaba a la perfección todo lo bueno de un utilitario pero sin renunciar al puro placer de conducir, siendo un muy serio competidor del gran campeón de la clase media automovilística, el todopoderoso Volkswagen Golf.

En 1975 ve la luz el Volkswagen Golf GTI, versión de altas prestaciones del utilitario de Wolfsburg y la respuesta de su competidor de Russelsheim no se hizo esperar, haciendo aparición un año más tarde el Kadett GTE. El Salón de Frankfurt fue nuevamente el escenario elegido para la presentación del Kadett más deportivo hasta ese momento. El GTE sólo estaba disponible con la carrocería coupé tipo 'fastback' y montaba un motor cuatro cilindros de 1,9 litros y 115 cv de inyección del Opel Manta. Esta versión fue mejorada dos años después al ser equipado con el motor dos litros del Rekord, con la misma potencia pero con mejores prestaciones. La marca aprovechó para sustituir al Ascona SR por el nuevo modelo deportivo en el Mundial de Rallyes, de hecho, los GTE se vendían en dos combinaciones de color, bien blanco sobre amarillo o amarillo sobre negro, la misma de los coches de dicho certamen. En 1979 Opel introduce un nuevo Kadett, la cuarta generación o D, con tracción delantera y carrocería tipo hatchback, lo que deja al Kadett C GTE como el último Kadett puramente deportivo tanto en lo estético como en lo mecánico, puesto que las siguientes versiones GTE/GSI de tracción delantera nunca dejaron al conductor las sensaciones de la tracción trasera.

El catálogo de automóviles alemanes de Minichamps no sólo lo podemos calificar como "interminable", sino también excelente y creo que esta miniatura del Opel Kadett C GTE lo deja todo muy claro sin abusar de las palabras. Una miniatura sobresaliente y encantadora, con un magnífico molde y con un acabado en la misma línea, que deja muy patente cómo este fabricante, pese a su buen hacer, lo borda con sus modelos patrios.

viernes, enero 09, 2015

Ferrari 250 Testa Rossa 'Stradale' de Hotwheels Elite






'Testa Rossa', literalmente del italiano: 'cabeza roja'. Puede parecer un nombre bastante simple, sobre todo cuando se traduce, pero lo cierto es que se trata de una de las denominaciones más míticas de la historia del automóvil, denominación que viene a recordar una serie de modelos realmente fantásticos que marcaron en letras de oro uno de los mejores periodos del que quizás es el fabricante de automóviles más legendario de todos los tiempos, que estando el término 'rojo' de por medio no podría ser otro que Ferrari.

Los técnicos de Maranello iniciaron el proyecto 'Testa Rossa' en el año 1956 con las miras puestas en el Mundial de Sport. Las piezas ornamentales de color rojo colocadas para cubrir las válvulas sobre las culatas del motor fueron la responsable del nombre de la saga de modelos. Los primeros TR, diseñados por Pininfarina y construidos por Scaglietti, equipaban el motor de cuatro cilindros de 190 cv del Mondial y fueron construidos según la normativa prevista en el Apéndice C del Reglamento del Mundial de Sport. Todos fueron adquiridos por clientes privados.

En 1957, Carlo Chiti, uno de los nombres más legendarios del universo Ferrari y de la competición automovilística, se pone al frente del proyecto TR, naciendo el Ferrari 250 Testa Rossa, el más representativo de esta serie. Todo el proceso de concepción y desarrollo del nuevo auto se hizo apostando no sólo por lo mejor que había en Maranello, sino trabajando con el Reglamento para Coches Sport que entraría en vigor en 1958, todo un alarde de previsión de Chiti. Así pues el 250 TR fue elaborado uniendo el chasis del 290 Mille Miglia, el motor V12 de tres litros tipo Colombo del 250 GT y la carrocería de los TR de Pininfarina y Scaglietti. Dos prototipos inscritos en los 1.000 Km de Nurburgring y en las 24 Horas de Le Mans mostraron en seguida el potencial del automóvil, que rendía más de 300 cv de potencia, 100 cv por litro. 

El 22 de noviembre de ese mismo año tuvo lugar la presentación del modelo de calle o 'stradale' por parte del mismísimo Enzo Ferrari, que fue a parar al concesionario del importador oficial de Ferrari en los Estados Unidos, John von Neumann de California. 13 victorias consecutivas en el Mundial de Sport, incluidas las 24 Horas de Le Mans de 1958, 1960 y 1961 -Aston Martin se llevó el gato el agua gracias al enorme talento de Stirling Moss y a Dios- y los tres correspondientes campeonatos mundiales avalan el palmarés de este auto, que hace poco en subasta, uno de los ejemplares construidos batió también un récord económico bajando el martillo en una última puja de 39,8 millones de dólares. Casi nada.

La miniatura que hoy presento aquí está fabricada por Hotwheels para su prestigiosa serie Elite, de la que ya han aparecido otros modelos en el blog. Es una réplica exacta del 250 Testa Rossa de 1957 de producción o de calle, que tras su presentación en Maranello fue enviado a John von Neumann. El modelo cuenta con unas formas muy acertadas y un acabado muy esmerado, logrando ambos factores un conjunto muy bien equilibrado y que además cuenta con una excelente relación calidad/precio -20 euros-. Bajo mi punto de vista es una miniatura redonda a la que no podemos pedirle más, ya que no es muy común, por ejemplo, que un modelo de este precio venga con llantas de radio realizadas en metal fotograbado. Creo que un vistazo a las fotos es más productivo que mis palabras.

N de la R: Los lectores habituales notarán un gran salto temporal entre esta entrada y la última. Motivos diversos me han llevado a abandonar un poco el blog, pero entre los nuevos propósitos para el año que acaba de entrar figura estar más pendiente del mismo y actualizarlo lo más que me sea posible. Por eso, mis disculpas.

miércoles, abril 02, 2014

Bugatti Type 57 SC Atlantic de Minichamps











La palabra 'arte' está tan ligada como 'automóvil' al apellido Bugatti. Carlo, el patriarca de la familia fue un afamado diseñador de mobiliario e interiorista. Rembrandt, uno de sus hijos, fue uno de los escultores mas populares de su tiempo, especialista en el modelado de estatuas de animales. Ettore, el otro hijo, pese a contar con la misma formación artística que su padre y su hermano en la Academia de Brera, encaminó su talento hacia el automóvil, aquel nuevo ideal de belleza que exaltó Marinetti en su 'Manifiesto Futurista', el automóvil. 

Y llegados a este punto el siguiente en la lista es Jean, el hijo de Ettore. Jean Bugatti viene a ser como una especie de conclusión. En su persona se fusionan el artista y el ingeniero del modo más perfecto que ello pudiese ocurrir. Y el mejor ejemplo de todo es el Bugatti 57 SC Atlantic, el culmen de su trabajo, un prodigio de la ingeniería más moderna de la época mezclado con la quintaesencia art decó.

El Atlantic es puro art decó, un automóvil hecho arte, del mismo modo que se hicieron obras de arte de objetos cotidianos como juegos de té y café, radios o relojes. Basado en el prototipo 'Coupé Aerolithe', que el propio Jean llevó como estudio de diseño al Salón de París de 1935, el Atlantic viene a ser el cénit de una exitosa serie de automóviles, los Type 57, en los que el joven Bugatti supo otorgar una impronta muy diferente a los autos que diseñaba y producía su padre, más proclive a los autos de gran tamaño. Con todo, tanto los Bugatti de Ettore como los de Jean están revestidos de un halo común que los hace a todos excepcionales y portadores de una misma filosofía, la de la exclusividad, la de lo mejor.

El diseño de Jean Bugatti en el Atlantic viene a expresar la fascinación que el hombre sintió por las máquinas en el periodo art decó. Este aspecto lo podemos apreciar en detalles como la parrilla frontal dividida o las coberturas de la ruedas traseras. Otro de los detalles más fascinantes del coche es la unión entre las dos piezas principales que componen la carrocería y que la recorre de forma longitudinal, muy pronunciada y a la vista, suponiendo ello un homenaje a otra de las grandes pasiones de los Bugatti y otro de los grandes avances del hombre, la aviación. El resultado final es la unión del arte y la ciencia en aras de la funcionalidad. La carrocería se fabricó en una aleación denominada Duralumin o Elektron, compleja de trabajar y moldear, de este modo es posible entender que las uniones del techo o de los guardabarros fueran tan pronunciadas.

Equipado con el motor de ocho cilindros en línea de 3,3 litros dotado de sobrealimentación y con 210 cv de potencia, el Atlantic era un automóvil deportivo en toda regla, dada también su ligereza. Sólo dos Atlantic sobreviven hoy día, el azul de la colección del Museo Mullin y el negro propiedad del diseñador textil Ralph Lauren.

El modelo que nos ocupa fue entregado el 2 de septiembre de 1936 a Nathaniel Mayer Victor Rothschild, tercer Barón de Rothschild, en Inglaterra. Tres años más tarde , Lord Rothschild llevó el coche a la factoría de Molsheim, donde se le instaló el sobrealimentador Roots procedente de un Type 55. En 1941 fue vendido a Tunnard Moore y éste lo vendió a su compañero del High Speed Motors of London, Robert Arbuthnot, que a su vez lo vendió a Rodney Clarke, propietario del concesionario Continental Motors. Clarke lo vendió a Robert Oliver, un rico norteamericano que servía en el Ejército en Europa. Cuando regresó a Estados Unidos lo condujo por todo el país y regresó a Francia, a Molsheim donde el motor fue completamente reconstruido y le instalaron frenos hidráulicos. A principios de los 70 el Atlantic fue vendido al doctor Peter Williamson que lo tuvo hasta 2010, fecha en que fue vendido al Mullin Automotive Museum, donde hoy día se conserva en perfecto estado. Tanto este Atlantic como el de Ralph Lauren han sido ganadores máximos del Concurso de Belleza de Peeble Beach.

Perteneciente a la colección que Minichamps ha dedicado al Museo Mullin, se trata de una miniatura soberbia en todos los sentidos. Como el resto de modelos que componen la colección, está realizado en resina. El nivel de terminación está a la par que fabricantes de miniaturas mucho más exclusivos que Minichamps. Si alguien está pensando en añadir un Atlantic a su colección, le aconsejo darse prisa y buscar uno como éste, pues será la inversión que mejor relación calidad-precio ofrece.