jueves, marzo 22, 2012

Austin 850 Riviera Beach Buggy de Spark





Los coches denominados populares, aquellos pensados para llegar al gran público, han destacado entre otras cosas por ofrecerse en muchas versiones, tanto de mecánica, equipamiento y carrocerías. Un claro ejemplo de ello es el Mini, el cual se fabricó, tanto de serie como en transformaciones especiales, como furgón, familiar, descapotable, sedán de tres volúmenes, caravana de camping o incluso como coupé deportivo. De hecho, algunas de estas variantes han sido mostradas por mi en este blog, pues como gran apasionado del Mini que soy me gusta tener por lo menos las versiones más curiosas que se hayan fabricado.

El modelo que hoy nos ocupa es lo que los anglosajones denominan un 'Beach Car' (coche playero). Todos los que vivimos en zonas costeras con muchas playas hemos visto alguna vez en nuestra vida un Mini Moke, ese intento de la BMC de construir una especie de vehículo militar basado en el Mini y que finalmente quedó como coche de recreo. Pues bien, unos años antes del Moke existió un pequeño número de Minis playeros, de los que contaremos un poco de su historia.

A principios de la década de los años 60 del siglo pasado, la British Motor Corporation produjo una pequeña serie de coches playeros basados en el Mini. Los Minis playeros, que por cierto no usaron el nombre Mini hasta mediados de 1961, fueron diseñados por el diseñador Dick Burzi, de ascendencia italiana. Unos partían de la base del Mini berlina original mientras que otros se hicieron tomando como punto de partida la carrocería de tres volúmenes de los Riley Elf y Wolseley Hornet. Todos montaron el motor BMC de 850 cc.

Básicamente, la transformación consistía en la eliminación de las puertas y la dotación de asientos de mimbre con agarraderas. Se tiene documentardo que 16 de estos coches fueron a parar a coches de cortesía de hoteles lujosos de países con climas cálidos, como pueden ser Italia, Grecia e incluso alguno a Estados Unidos. Uno de los últimos ejemplares fue hallado por un coleccionista en un desguace de Atenas y según contó tuvo series problemas para hacerse con él, pues no tenía documentación.

Ya se ha convertido en una tónica muy habitual que la marca Spark venga a ofrecernos las versiones más exóticas de los autos clásicos y no hay mejor prueba que esta miniatura. Es reseñable que ya Spark realizó también la versión playera del Fiat 500, el Jolly, que mostramos aquí. La miniatura está muy bien hecha, con unos detalles muy finos y el conjunto entero resulta agradable. Es un modelo que luce mucho en cualquier vitrina.

1 comentario:

A.Sivianes dijo...

Es como el antepasado del Mini Moke. No conocía este modelo, que me ha encantado (como me suele pasar habitualmente con los demás modelos de tu colección).
Un saludo.