jueves, enero 15, 2015

Ferrari 166 MM de Elite






 El primer automóvil que el Commendatore Enzo Ferrari construyó bajo su nombre, o sea, el primer Ferrari de la historia, vio la luz en el año 1947 en la villa de Maranello, lugar donde el señor Ferrari se estableció finalmente tras abandonar Alfa Romeo y una serie de avatares, incluida la II Guerra Mundial. El modelo se denominó 125 y se construyeron dos ejemplares. Sí es cierto que estos dos autos sufrieron tantas modificaciones que en realidad en los archivos de la marca acabaron constando como cuatro autos. El objetivo de Ferrari era la fabricación de coches de competición pero para ello había que apoyarse en las ventas de autos de calle. El problema era la enorme dificultad para saber si uno de estos Ferrari era un auto para el circuito o para la carretera. La solución llegó un año más tarde, en 1948, revelándose en el Salón del Automóvil de Turín.

Continuando con la costumbre iniciada con el 125 y que luego se convirtió en tradición, el nuevo modelo se denominó 166, como referencia a la cilindrada unitaria de uno de los 12 cilindros de su motor, lo que viene a revelar que su cilindrada total son 2.000 cc. Por su puesto, dicha mecánica estaba desarrollada por Gioachiano Colombo. A ello se unieron las siglas MM, por la prestigiosa carrera de la Mille Miglia italiana, la misma que meses antes ese mismo auto -un 166 S casi en fase de prototipo- había logrado ganar con Clemente Biondetti al volante. Pero si algo llamó la atención de la nueva criatura de Ferrari era su formidable carrocería biplaza descubierta, realizada por el gran Carlo Felice Bianchi Anderloni en sus talleres de Carrozeria Touring de Milán, construida bajo el método 'Superleggera'. Una carrocería que el periodista Giovanni Canestrini bautizó como 'Barchetta' (barquita), término hoy bastante popular en la jerga automovilística. Era la segunda vez que Enzo Ferrari y Carlo Felice Bianchi Anderloni trabajaban juntos, siendo la primera en el 815 Auto Avio Construzione, el primer automóvil que Ferrari construyó y al que no pudo darle su nombre por problemas legales con Alfa Romeo.

El 166 MM se concibió como un coche dirigido enteramente al cliente, concepto que debe matizarse: si más arriba se dice que era difícil saber si un Ferrari era un auto de calle o de competición, el nuevo modelo venía a dar la solución a semejante dilema, ya que desde Maranello se vendió como un automóvil polivalente, tanto para rodar por carretera y como para competir el fin de semana y, tras la carrera, volver a casa en el mismo. De hecho, meses después, un piloto e íntimo amigo de Enzo Ferrari, Luigi Chinetti (que se convertiría con el tiempo en el representante para Norteamérica de Ferrari y fundador del prestigioso equipo North American Racing Team) venció en las 24 Horas de Le Mans con una barchetta 166 MM, triunfo que se repitió también en las 24 Horas de Spa-Francorchamps.

Y nuevamente en referencia al concepto 'barchetta', bien vale esta reflexión: Ferrari como constructor de automóviles, sobre todo en el plano deportivo, tuvo poco de pionero. Lo suyo siempre fue la mejora de conceptos existentes. Es por eso que vale la pena señalar una excepción al respecto, y es que el diseño de la 'barchetta' 166 MM de Touring Superleggera sirvió como inspiración a muchos constructores que imitaron su estilo. Quizás el caso más llamativo y que más se influenció de la 'Barchetta' del Cavallino Rampante fue el AC Ace diseñado por el anglo portugués John Tojeiro y, por ende, su primo norteamericano, el AC Shelby Cobra de Carroll Shelby.


Hoy toca presentar otro bonito integrante del excelente catálogo de la serie Elite de Hotwheels en 1/43, ni más ni menos que el mítico 166 MM en un precioso y elegante tono azul metalizado que le siento tan bien o incluso mejor que el clásico rojo. Tal y como puede observarse, se trata de una miniatura de una alta calidad, con un molde formas muy acertadas y gran profusión de detalles, logrando un conjunto de lo más atractivo y que además cuenta con una inmejorable relación calidad-precio. Destaco especialmente el bonito interior, aunque la palanca de cambios esté un poco desproporcionada, así como muchos elementos realizados en metal fotograbado, como las llantas de radio tipo Borran, la calandra del radiador, los pequeños parabrisas o el simpático tercer faro frontal. Una miniatura muy a tener en cuenta para cualquier colección que se precie.

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