sábado, febrero 26, 2011

Pontiac Grand Prix 1972 de American Excellence


Pontiac introdujo el modelo Grand Prix en su gama en 1962 y lo mantuvo hasta 2008, fecha en que General Motor anunció la liquidación de la marca debido a la crisis y los malos resultados que venía teniendo de unos años para atrás. Desde su llegada, el Grand Prix se encuadró en la categoría de los llamados coches personales, sedanes de dos puertas y aspecto deportivo y juvenil pero equipados con lo máximo en lujo y refinamiento.


El modelo que hoy nos ocupa, el de 1972, es la última variante de la carrocería de la segunda generación. Éste se distinguía más que nada por su frontal, con una parrilla vertical con el habitual diseño convexo y ópticas delanteras simples de mayor tamaño. Este diseño tiene cierto parecido razonable con el frontal de algunos Mercedes y Rolls Royce de la época, lo que le dan al Grand Prix cierto aire europeo. Por su parte, la trasera era especialmente llamativa por su distribución de tres picos.

El interior también recibió algunos cambios, concretamente nuevos vinilos, tapicerías y acabados. Entre las nuevas opciones de equipamiento figuraban unos nuevos neumáticos radiales con llantas de 15 pulgadas, a elegir entre los dos suministradores oficiales, BF Goodrich y Firestone. También debido a la nueva normativa federal de seguridad, se incluía un testigo luminoso en el velocímetro que avisaba a qué velocidad era obligatorio abrocharse el cinturón de seguridad.

La oferta de motores seguía siendo la misma que en 1971, sólo que la potencia cambió debido al nuevo sistema de caballaje, de este modo el motor básico de 6,5 litros (400 ci) erogaba 250 cv y el 7,4 litros (455 ci) rendía 300 cv.

Para los más entusiastas, Pontiac ofrecía la versión Hurst SSJ, sólo disponible en dos combinaciones de color específicas (negro-oro; blanco-oro) y un equipamiento exclusivo de carácter deportivo ofrecido por el especialista en recambios Hurst.

Neo/American Excellence presente su tercer modelo Pontiac, en este caso el Grand Prix de 1972 y la marca holandesa de miniaturas prosigue con su política de ofrecer al coleccionistas modelos del otro lado del Atlántico inéditos en escala 1/43. Si bien tenemos que decir que esta miniatura ha dejado un pelín fríos a los coleccionistas americanos, mucho más exigentes que los europeos en lo referente a sus coches patrios, pues reprochan que Neo no ha logrado captar la forma picuda de su parrilla todo lo pronunciada que debía ser. No obstante, el resto del coche es bastante correcto y este pequeño fallo que encontramos es en realidad pecata minuta. La elección de la combinación de colores, pese a no ser de las más comunes, es acertada por ser muy elegante el contraste que causa el negro-verdoso metalizado de la carrocería con el blanco de la tapicería y el techo de vinilo.

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