sábado, septiembre 30, 2006

British Leyland Princess 1800 HL de Vanguards






El British Leyland Princess tiene sus detractores y sus seguidores, pero nunca deja indiferente a nadie. Vio la luz en el año 1975 y venía a sustituir a los Austin y Morris 1800-2200, los popularmente conocidos como 'Landcrab' -cangrejo-. Su diseño en forma de cuña, obra de Harris Mann, el autor del Allegro, le confirió un aspecto moderno y vanguardista, algo similar aunque no tan llamativo como ocurrió con el Lagonda de William Towns.

Bajo la denominación interna ADO17 o Series 18-22, British Leyland rescató la denominación Princess como marca con entidad propia a modo de guiño a los viejos Vanden Plas Princess de la BMC, motorizados por Rolls Royce. Este nuevo Princess disponía de dos opciones mecánicas, en realidad los mismos motores cuatro cilindros del modelo que sustituía, un 1.800 cc y un 2.200 cc, de 4 y 6 cilindros respectivamente. La versión de cuatro cilindros ofrecía 82 CV de potencia.

Contaban con un interior confortable, espacioso y de diseño innovador, con elementos como el volante ovalado, además de la suspensión Hydragas procedente de los Allegro. Pese a las formas de su carrocería, no se trataba de una berlina de cinco puertas con portón trasero, sino con maletero convencional, al estilo de los primeros Fiat 127. 

Pese a la publicidad que British Leyland empleaba en sus campañas de venta de este automóvil, bajo el lema 'Not a car for Mr Average' -No un coche para el señor medio-, que incidía en su carácter exclusivo y personal, el nuevo Princess no tuvo suerte en el mercado, y a parte de su diseño tan peculiar y que no gustaba a todo el mundo, los principales problemas de este coche eran los mismos que en el resto de productos de entonces en la British Leyland, la conflictividad laboral derivada de las huelgas por las políticas de ajustes del Gobierno británico se dejó notar en una notable falta de control de calidad que se tradujo en fallo mecánicos y de terminación en el producto final. 

Incluso se puso a la venta empleando las marcas Morris y Wolseley para diversificar el mercado, pero tampoco funcionó. En 1978 se pone a la venta una segunda serie de los Princess HL con nuevo motor Serie O y en 1981 se reformó en profundidad y se le redenominó Austin Ambassador, rescatándose la marca Austin para un coche de gama media-alta, pero tampoco funcionó, es más todas estas operaciones de marketing sólo evidenciaron en fracaso de resucitar el nombre Princess.

Vanguards sigue apostando por los modelos británicos y esta vez nos sorprende con esta bonita realización, con un molde correcto y proporcionado y una terminación exterior muy buena, pero como siempre, el interior sin detallar. 

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