viernes, octubre 09, 2009

Dodge Monaco 1974 de Minichamps









Los años 70 del siglo pasado marcaron un antes y un después en el diseño de automóviles en Estados Unidos. Por un lado, las crisis del petróleo motivadas por los conflictos entre occidente con los países de oriente medio, provocaron grandes momentos de escasez de combustible. Por el otro, la conciencia medioambiental iba despertándose en todo el mundo, así que los grandes paquebotes que hasta ahora habían venido ofreciendo General Motors, Ford Motor Company y Chrysler Corporation, con grandes y potentes motores V8 devoradores incansables de gasolina y productores de primer orden de emisiones contaminantes no eran los coches más adecuados para un era en la que el ahorro de combustible y ser respetuoso con el planeta eran las prioridades del mercado. 

Fue así como empezó la racionalización del mercado automovilístico estadounidense, produciéndose coches de tamaño más contenido y con motores de menor rendimiento. Los rasgos estilísticos simples y rectos que marcaron el estilo de los automóviles a partir de la segunda mitad de los sesenta se mantuvieron e incluso se simplificaron. Así pues, con estos datos introducimos el contexto en el que se movía nuestro invitado de hoy, el Dodge Monaco.

La versión que nos ocupa, el modelo 1974-1977 fue el último Monaco de gran tamaño, montado sobre la denominada Plataforma C. Un coche así llegaba en muy mal momento, pues tras la crisis del petróleo de 1973 vender un coche propulsado por un V8 de 7.2 litros de cilindrada y casi seis metros de largo no era lo más juicioso. No obstante, el Monaco encontró su nicho de mercado, pues fue el coche predilecto de todos los cuerpos de Policía de los Estados Unidos, ya que gracias a su potente motor permitía dar caza muy bien a todos los delincuentes de las carreteras. La versión Custom incluía un equipamiento más lujoso para clientes que querían un coche más personalizado. La siguiente generación de Monacos se construyó sobre la Plataforma B, de menor tamaño y en 1979 dejó de producirse hasta que en 1990 se recuperó la nomenclatura para un nuevo coche.

Como ya he dicho, el Monaco fue usado muy habitualmente como coche patrulla y fue un protagonista habitual de las películas americanas policíacas de los años 70, aunque el Monaco´74 más famoso es el que conducían Dan Aykroyd y John Belushi, los Blues Brothers, en la película 'Granujas a todo ritmo'. Cabe reseñar también la anécdota de que a finales de los 70 muchos Monacos que quedaron como excedentes de las pobres ventas de Chrysler fueron vendidos a productoras cinematográficas como coches de Policía, siendo sometidos a los golpes y accidentes más brutales, valga como ejemplo la popular serie americana 'The Dukes of Hazzard'.

Como casi todos las reproducciones de coches americanos que hace Minichamps, el Monaco es una excelente pieza, tiene unas proporciones muy acertadas y un acabado de gran calidad, además de que la combinación de colores elegida resulta sumamente atractiva, no obstante, más de un coleccionista se preguntará cómo es que Minichamps ha optado por presentar un modelo así cuando cada vez que hace coches americanos suele decantarse por deportivos y modelos lujosos. Sea como sea, está muy bien que todo un clásico de la gran pantalla (sería muy difícil adivinar el número de películas donde ha salido el Monaco del 74) tenga una reproducción de la calidad de un Minichamps.

sábado, octubre 03, 2009

Vauxhall Lotus Carlton de Spark







El éxito que supuso un coche como el BMW M5 contagió a mediados de los 80 a un buen número de fabricantes la fiebre por los sedanes de prestaciones deportivas. Así pues Mercedes respondió con dos versiones de altas prestaciones de su clase E W124, el 300 E AMG de seis cilindros y el 500 E equipado con un V8, y la división británica de General Motors, Vauxhall, preparaba otro órdago. El coche que se tomó como base fue el Lotus Carlton GSI, conocido en el resto de Europa como Opel Omega. GM había adquirido recientemente la firma constructora de F1 y consultora de competición Lotus, fundada por el mítico genio Colin Chapman a finales de los años 50. Así pues el nuevo anti-BMW de GM sería desarrollado por la misma casa responsable de coches tan legendarios como el Elan, el Europa, el Esprit y el Super Seven, y con cuyos coches los nombres de pilotos como Jim Clark, Graham Hill, Jochen Rindt y Emerson Fittipaldi fueron escritos con letras doradas en el olimpo de la Fórmula 1.

En el apartado mecánico, el punto de partida fue el seis cilindros en línea de tres litros del Carlton GSI, la gente de Lotus aumentó su cilindrada hasta los 3.6 litros y le acoplaron dos turbocompresores Garrett. La potencia pasó de los 180 CV de serie hasta los 377 CV. Para transmitir esa potencia a las ruedas traseras se recurrió a una caja de cambios ZF del Chevrolet Corvette ZR1. Igualmente recibió un equipo de frenos más acorde.

Exteriormente, pocos son los rasgos que diferencian al Lotus de sus hermanos Vauxhall, como el gran spoiler delantero, las aletas ensanchadas, las branquias de aireación sobre el capó, el estratégico alerón trasero y las llantas de aleación Ronal, además de los pequeños emblemas de Lotus en las aletas delanteras. Su interior gozaba de una terminación muy lujosa, con asientos de cuero Connolly de reglajes eléctricos con memoria y guarnecidos en madera.

Las pruebas realizadas en el circuito de Nardó, Italia, demostraron que era capaz de alcanzar casi 290 Km/H y aceleraba de 0 a 100 en 5,2 segundos. En apenas dos años a la venta unas 950 unidades fueron producidas, 320 fueron del Lotus Carlton, mientras que las 630 destinadas a los mercados de exportación se denominaron Lotus Omega, al estar basado en el hermano alemán del Vauxhall Carlton, el Opel Omega. Sólo era posible adquirirlo en color verde oscuro, como buen automóvil inglés que se precie.

Muchos son los coleccionistas que aguardaban esta réplica del Lotus Carlton de Spark. Su acabado sólo puede definirse con una palabra, ejemplar, formas correctas y proporcionadas y un detallado general que quita el hipo. En el exterior abundan los detalles en fotograbado y el interior también tiene representados todos los elementos, en diferentes colores, resaltando los guarnecidos en madera. En definitiva, una miniatura que no defraudará a nadie.

Bentley 8 Litres HJ Mulliner Saloon de Lansdowne Models







El 8 Litres fue para Walter Owen Bentley su triunfo más personal sobre Rolls Royce antes de que esta compañía se hiciera con el control de su empresa. El objetivo que Bentley se propuso fue crear un coche que hiciera enrojecer al mismísimo Phantom. WO partió de la base de su motor de 6.5 litros y seis cilindros, un bloque de hierro que fue modificado hasta que cada cilindro cubicase más de 1.300 cc. Cada uno tenía cuatro válvulas y doble bujía para el encendido. 

Tras el desembolso del dinero por parte del cliente, un precio de 1.850 libras cuando el salario medio de un trabajador en Gran Bretaña era de 200 libras, sólo se obtenía el motor y el poderoso chasis de escalera con ejes rígidos, por lo que lo siguiente era enviarlo a un carrocero, como Park Ward, Vanden Plas, Trupp & Maberly, Gurney Nutting o HJ Mulliner, que por el módico precio de 2.000 o 3.000 libras terminaba el coche según las indicaciones del dueño. Por tanto, estamos hablando de un coche no apto para el común de los mortales.

El nuevo buque insignia de Bentley tenía una ventaja que algunos de sus competidores no tenían, y es que era capaz de circular pacíficamente a 32 Km/H en un apacible paseo por una carretera rural o bien superar los 200 Km/H, según la necesidad de su dueño. Esto le valió el apelativo de "el coche deportivo más silencioso del mundo".

El modelo que nos ocupa es la réplica en escala 1/43 de uno de los dos ejemplares carrozados por HJ Mulliner. El primero de ellos era de color burdeos y negro y fue adquirido por el actor Jack Buchanan. El segundo, era completamente negro y fue usado por el mismísimo Walter Owen Bentley como su coche particular.

En 1931 y después de que se vendieran las 100 unidades del 8 Litres, Bentley entró en bancarrota. El 8 Litres se había revelado como un coche muy superior al Phantom II, más suave, más rápido y con un motor de mejor calidad, cosa que a los directivos de Rolls Royce les incomodó bastante. La noticia de que la firma Napier estaba detrás de Bentley hizo a Rolls Royce ir a la subasta y ofrecer una puja más alta, pasando Bentley Motors a propiedad de Rolls Royce. En 1933 la producción de automóviles Bentley cambió por completo.

Poco a poco y desde la separación de Rolls Royce y Bentley van apareciendo más modelos a escala de sus coches. Ambas casas suelen ser muy exigentes con los fabricantes de miniaturas que les piden alguna licencia, no sólo ya en la calidad de las réplicas, sino en sus embalajes y presentaciones. Uno de los últimos Bentleys en hacer aparición es este 8 Litres, concretamente se trata del tercero que reproduce el fabricante británico Lansdowne. Los dos anteriores son dos variantes del sedán MK VI. Igual que dijimos del Britstol 400 de esta marca de miniaturas, en este Bentley se nota especialmente cómo poco a poco los Lansdowne están perdiendo la sencillez que siempre les caracterizó y van incorporando más detalles en sus carrocerías e interiores. Es destacable en este modelo la inclusión de los tiradores de las puertas y los adornos de la maleta trasera. La pintura negra cambia de matiz, de metalizado a mate para reproducir el techo de vinilo y el cuero de la maleta. El trabajo del detallado de los radios de las ruedas ha provocado que estas no giren, cosa que avisa el fabricante en un prospecto. El coche viene presentado en un atractivo cofre verde inglés con el emblema de Bentley en dorado.

Bristol 400 de Lansdowne Models









La Bristol Airplane Company se hizo famosa durante la II Guerra Mundial por sus aviones, destacando especialmente el bombardero Blenheim. Al final de la contienda y para asegurar los puestos de trabajo de su factoría, el Gobierno británico recomendó que estudiara la posibilidad de construir automóviles, ya que eran tiempos de paz que no requerían la misma carga de trabajo para fabricar aviones. Los primeros ensayos con un prototipo propio realizados en un aeródromo de la compañía revelaron un coche que acabó destrozado debido a su mala calidad.

Por tanto, la marca reorientó su trabajo y gracias a un directivo de la BMW, empresa alemana que fue sancionada por su activa colaboración con las potencias del eje duranta la guerra, Bristol recibió muchas piezas excedentes de modelos de la casa bávara de los años 30, incluido el excelente motor de seis cilindros en línea del deportivo 328, mecánica que Bristol calcó y construyó bajo licencia en Gran Bretaña.

En 1947 nace el primer coche de Bristol, el 400. Sólo basta con echar una mirada a sus rasgos estilísticos para ver el evidente parecido con los BMW de una década anterior, destacando ante todo la clásica parrilla de doble riñón, el símbolo más característico de los coches BMW. El chasis del Bristol 400 era el del BMW 326, la carrocería se basaba en la del 327 Coupé, aunque modificada, y el motor, como ya hemos dicho antes, era el seis cilindros en línea de 2.0 litros y 80 CV del 328.

Según se recoge en la literatura especializada y en la prensa de la época, los Bristol se ganaron pronto fama de coches de excelente manufactura, y es que su fabricación se regía por los mismos cánones que la de los aviones. Las primeras unidades del 400 se vendieron con un carburador y baja compresión para hacer frente a la escasez de gasolina, más tarde incorporaron tres. No obstante, los Bristol no se consideraron nunca coches deportivos, sino turismos de lujo para viajar muchos kilómetros cómodamente.

Ciertamente la marca británica Bristol no goza de una buena representación de miniaturas en escala 1/43. De hecho, salvo ésta de Lansdowne, disponible en dos variantes de color, sólo la marca hermana de Spark, Bizarre, tiene en su catálogo algunos modelos de competición. Por tanto estamos ante la única miniatura actual de un modelo de calle de Bristol. Como ya he dicho en más de una ocasión, la marca Lansdowne pertence al grupo Brooklin Models y es la división de dicha compañía especializada en autos clásicos británicos, al igual que Rob Eddie se dedica a los clásicos suecos (Volvo y Saab, más que nada). Si bien todos los coleccionistas sabemos que los Brooklin, y por ende los Lansdowne, son miniaturas sencillas pero de líneas y formas de gran perfección, no obstante, en este Bristol, una de sus últimas creaciones, sí se ve una evolución en cuanto al detallado de la carrocería se refiere, además del interior. Así pues vemos que han sido reproducidos en piezas independientes los tiradores de las puertas, la tapa del depósito del combustible o el buge central de la rueda de respuesto. Llama la atención el salpicadero del coche imitando los colores de la madera, muy propio de todo clásico británico, y la tapicería en gris claro para hacer contraste con el color negro de la carrocería. Muy bien realizadas están igualmente las llantas típicas de este coche, que eran las de los BMW pero con el emblema de Bristol sobre el tapacubo en sustitución de la hélice blanquiazul de la marca bávara. En definitiva, se trata de una de las pocas miniaturas de coches Bristol que hay en la actualidad, por lo que todo aquel coleccionista muy interesado en este coche, no tiene otra opción.

domingo, agosto 30, 2009

Cadillac Eldorado 1976 de Premium X







1976 fue el año en que Cadillac presentó "el último gran convertible americano". El nombre Eldorado está ligado a la marca de Detroit desde 1952, cuando se presentó un 'showcar' especial para conmemorar las Bodas de Oro de Cadillac. 

El primer Eldorado se incorporó a la gama en 1953. Eldorado es una palabra del castellano y quiere decir varias cosas. Según cuenta la leyenda Eldorado fue un jefe indígena de Sudamérica que cubría su cuerpo de polvo de oro en ocasiones ceremoniales aunque también se denominó así a una supuesta ciudad fantástica situada en la selva del Orinoco que suscitó numerosas expediciones de exploradores europeos, como la de Sir Walter Raleigh. 

Sobre la utilización de este nombre para un coche de Cadillac, dos son las teorías al respecto. Una dice que fue elegido tras ser propuesto por Mary Ann Marini en una tormenta de ideas dentro del departamento de Marketing. La otra, que fue una especie de homenaje a un resort de vacaciones de Indian Wells donde los ejecutivos de GM solían pasar sus vacaciones, aunque como el mencionado club de campo se fundó en 1957, pues ésta última teoría pierde bastante peso.

Desde su primera versión de 1953, el Cadillac Eldorado se situaba en el segmento alto de la marca y sólo por encima suya estaban las enormes limousinas Brougham de la serie 75. Era lo que en Norteamérica se denomina un 'coche personal', en la misma línea que los Lincoln Mark Series, el Buick Riviera o el Oldsmobile Toronado, un automóvil de grandes dimensiones, muy lujoso, de dos puertas y con carrocería coupé o cabriolet. 

Un eslogan de venta de los primeros tiempos rezaba que el Cadillac Eldorado "tenía un capó tan grande como Texas y un motor tan grande como California", dados estos parámetros, cabe contextualizar que el modelo que nos ocupa sé ponía a la venta en plena crisis del petróleo, justo cuando los fabricantes de automóviles ya se empezaban plantear una reducción en el tamaño de los coches y, por supuesto, de sus motores.

A decir verdad, el Eldorado del 76 seguía albergando bajo su capó un enorme motor V8, concretamente de 8.2 litros de cilindrada (500 pulgadas cúbicas), aunque precisamente no era el colmo de potencia, pues tan sólo ofrecía 190 CV, algo escasos para mover las cerca de 2,5 toneladas que pesaba. Su carrocería era el fiel reflejo de las tendencias de diseño que se llevaban en la América de los 70, líneas simples y rectas sin ninguna estridencia estilítica, aunque ya de por sí el colosal tamaño que tenía ya era lo bastante estridente. Tras su retirada del mercado, nunca volvió a fabricarse en los Estados Unidos un descapotable de esas dimensiones. Las versiones posteriores del Eldorado menguaron de tamaño y eran de carrocería coupé.

Hoy les presento un nuevo modelo de la firma Premium X, división de productos de gama alta de Ixo. En esta ovasión estamos ante un producto de una calidad muy alta, con una terminación digna de los buenos fabricantes de resina. Las formas de la carrocería representan muy bien las líneas de este coche. Es más que destacable la profusión de piezas en fotograbado, tanto en el exterior como en el interior (por ejemplo, las rejillas de salida del aire acondicionado). Destacar también un interior excelente, donde destaca el contraste de colores entre la tapicería y el salpicadero. Sí se vuelve a repetir un detalle que ya critiqué en el modelo Fleetwood, los pomos de las puertas modelados y pintados en vez de ser piezas independientes. En definitiva, más puntos positivos para Premium X por reproducir otro de esos coches americanos que siempre se les olvidan a los fabricantes de miniaturas.

sábado, agosto 29, 2009

Alvis TE 21 Saloon & Drophead Coupé de Neo Scale Models











La marca Alvis era en Gran Bretaña la alternativa del automovilista pudiente a Bentley y a Daimler. La nueva generación de modelos que empezó con el TD 21 tuvo su evolución natural en el TE 21. Básicamente las líneas de las elegantes carrocerías diseñadas por el suizo Hermann Grabber y construidas por Park Ward se mantuvieron inalteradas, así pues la marca de Convetry continuaba con un estilo tan conservador como el estilo de vida de los propietarios de sus coches.

El cambio más significativo se intuía en el frontal del coche. Los grupos ópticos simples del TE 21 fueron sustituídos por un nuevos juegos de doble óptica en disposición vertical. Mientras, los faros supletorios, que en el TE se ubicaban junto a la parrilla del radiador, ahora estaban sobre el parachoques. 

Igualmente, el motor seguía siendo el mismo seis cilindros de tres litros que se usó en el TA 21 de 1950, pero que en el TE 21 erogaba 130 CV de potencia suficientes para superar los 170 Km/H. Podía ir equipado con una caja de cambios manual o automática, ambas fabricadas por ZF. Estuvo disponible desde 1963 a 1966, tanto en carrocería cerrada -Saloon- como descapotable -Drophead Coupé-, hasta que fue sustituído por el TF 21, el cual puso fin a la serie y del que hablaremos en un próximo capítulo. 

Fuera de Gran Bretaña, Alvis no es una marca muy popular, sobre todo porque su actividad en la automoción cesó hace ya muchos años, no obstante, están muy valorados en el mercado del automóvil clásico. El TE 21 más famoso que se conoce era el que conducía el actor Stephen Fry en la serie británica 'Kingdom'.

Básicamente los TE 21 tienen el mismo buen acabado que el TD 21 que mostramos en otro artículo anterior, aunque aquí los elementos independientes del frontal destacan un poco más. En el caso del Saloon, Neo ha optado por un color burdeos muy elegante y propiamente británico cuya sobriedad se ve respaldada al llevar llantas sólidas, muy similares a las de los Rolls Royce y Bentley de la época. El volante está en la derecha. En cambio, el cabrio o Drophead Coupé luce un color muy llamativo, una especie de bronce metalizado, acompañado de unas deportivas llantas de radios estilo Dunlop. Al llevar el volante a la izquierda y con una combinación de colores más atrevida podría tratarse de un ejemplar para el mercado estadounidense. Ambos modelos están muy bien rematados y sus formas expresan perfectamente las líneas proyectadas en su día por Grabber. Destaca la profusión de elementos independientes ornamentales. El interior igualmente está muy conseguido, destacando las calcas de imitación de la madera en el panel del salpicadero y en los paneles de las puertas. En definitiva, dos miniaturas tan bien realizadas que pueden pasar por coches reales.

miércoles, agosto 26, 2009

Cadillac Fleetwood Sixty Special Brougham 1967 de Premium X








La dimensión automovilística del concepto 'sueño americano' tiene nombre propio y se llama Cadillac. Todo americano de clase media con ansias de triunfar en la vida tiene contemplado adquirir un Cadillac...Bueno, quizás este concepto del que les hablo esté algo desfasado, pues ya los Cadillac no son lo que eran y su casa madre, la todopoderosa General Motors, atraviesa uno de los momentos más difíciles de su historia. Pero bueno, a lo que vamos, Cadillac, que toma su nombre del explorador francés Antoine Laumet de la Mothe, Señor de Cadillac, que fundó la ciudad de Detroit en 1701, fue la joya de la corona de la General Motors desde su fundación.

El modelo Fleetwood Sixty Special Brougham representaba el tope de gama, lo más refinado que GM podía ofrecer a un acaudalado cliente ansioso de adquirir la berlina americana más lujosa del momento. Sus líneas son una perfecta muestra del estilo americano que entró en boga en la década de los 60, eliminando por completo las formas redondeadas y bulbosas de la primera mitad de los 50 y racionalizando las aletas picudas de la segunda mitad de dicha década. Fue el tiempo de los grandes paquebotes de gran capó, techo bajo, muchas líneas rectas y formas achaparradas.

El rasgo estilístico más novedoso era su frontal, donde una gran parrilla horizontal dejaba a cada lado dos grupos ópticos dobles en disposición vertical, una solución ya vista en coches como Facel Vega, Alvis, Mercedes y en el Pontiac GTO, que apareció ese mismo año conviertiéndose según muchos entendidos en el primer muscle car de la historia. El interior del coche era todo lujo asiático, enormes y mullidos asientos de cuero con capitoné, inserciones en madera noble y un sinfín de extras eléctricos pensados para propiciar a sus ocupantes el mayor confort posible, y es que la firma de Detroit pretendía ofrecer un producto no sólo vendible en los Estados Unidos, sino que captase la atención de los ricos europeos usuales compradores de coches como Rolls Royce o Mercedes. En el apartado mecánico, el Fleetwood montaba un V8 de 7.0 litros de cilindrada capaz de ofrecer 340 CV de potencia, suficientes para mover holgadamente las dos toneladas que pesaba.

Como siempre, y para terminar la reseña antes de pasar al análisis de la miniatura, cabe aportar algunos datos más sociales de este coche. Concretamente hay que destacar que el propio General Franco, jefe del Estado Español durante la dictadura, tuvo varios Fleetwood en su flota de coches, que eran usados por él mismo y por algunos de sus ministros como coches oficiales. Por supuesto no iba a faltar la referencia cinéfila, sobre todo para que haga contraste con el dato histórico antes aportado. En la película 'Paseando a Miss Daisy', en la que Morgan Freeman interpreta el papel de chófer de una tierna pero mandona señora judía de clase alta, papel que recayó en Jessica Tandy, puede verse como uno de los coches que aparece es un Cadillac Fleetwood Sixty Special Brougham de color celeste.

Premium X es una marca recientemente creada por Ixo Models y cuyo objetivo es ofrecer a los coleccionistas un producto más lujosos que su habitual línea de modelos. Están fabricados en resina. He aquí el primer Premium X que analizo en el blog y en líneas generales podemos decir que estamos ante una miniatura de notable. Las formas parecen muy correctas y el acabado es el habitual de las miniaturas en resina. No obstante, hay algunos peros que se podrían haber evitado y seguramente la miniatura hubiese ganado mucho más, como el excesivo ancho de los marcos de las ventanillas que le dan efecto "top-chop", los pomos de las puertas simplemente modelados sobre la carrocería y pintados, en vez de ser una pieza independiente, así como las piezas de cromadas del frontal y la trasera, demasiado plasticosas. Por todo lo demás el coche está bien. El techo beige parece una pieza independiente y los anagramas y emblemas están hechos en fotograbado. Al ser la primera miniatura de Premium X no conviene ensañarse y lo mejor es confiar es que el producto de esta marca vaya ganando calidad con el tiempo. Igualmente, hay que felicitarles por ser atrevidos al reproducir una serie de coches americanos que si bien no son los más bonitos y populares, no tenían réplica en escala 1/43 y había coleccionistas faltos de los mismos.

Reliant Scimitar GTE SE6 de Neo Scale Models







La marca británica Reliant demostró, con mayor o menor éxito, que la idea de conjugar un vehículo deportivo con la practicidad de un coche familiar era posible de llevarse a cabo. No obstante, unos años antes, Aston Martin había experimentado ya con este concepto aunque esos modelos, llamados Shooting Break (break de caza), no pasaron de ser encargos especiales de propietarios acaudaladamente caprichosos. 

Si tapásemos con una lona la mitad de un Scimitar GTE y sólo mostrásemos su delantera, todos los que lo mirasen verían un coupé deportivo. En cambio, si sólo se mostrara la trasera, se vería un coche familiar o como mucho, un hatchback. Así pues el conjunto muestra un coche de aspecto deportivo aunque con la trasera de un coche familiar.

Como muchos de los deportivos británicos artesanales, el Scimitar GTE tomaba la mayoría de sus órganos mecánicos de otras marcas. Concretamente para el motor se recurrió a un V6 Ford, primero un 3.0 y más tarde un 2.8 de inyección para las últimas versiones hasta 1986. Se reveló como un coche rápido, manejable y divertido de conducir, gracias a su carrocería construida en fibra de vidrio. 

Otro dato interesante que añadir es que este coche tuvo una madrina de auténtico lujo, la propia princesa Ana de Inglaterra, que llegó a tener más 10 Scimitars. La producción de este coche finalizó en 1986, aunque en 1988 un fabricante independiente llamado Middlebridge volvió a fabricar 80 ejemplares más. El concepto de break deportivo fue utilizado también por Volvo tan sólo tres años después de la presentación del Scimitar, ya que en 1971 la marca sueca desveló el P1800 ES, basado en el coupé P1800.

Neo presenta un Reliant Scimitar GTE SE6, y por sus rasgos, como la falta del logotipo Scimitar sobre el morro, se trata de una de las últimas versiones, un SE6b. Como todos los Neo, el acabado de la miniatura es muy bueno y cargado de detalles, como por ejemplo la perfección con la que se ha tallado la forma de cimitarra en sus logos. Destacan también la precisión a la hora de representar las características llantas Wolfrace. El interior, pese a ser negro entero, está perfectamente modelado y cuenta con las correspondientes calcas que detallan sus elementos. El techo abierto, otro elemento muy común de los Scimitar, permite admirar muy bien el interior para así percibir mejor los detalles.