jueves, marzo 06, 2008

Mercedes C111/II de Minichamps









Se desveló por primera vez en el Motor Show de Frankfurt de 1969 y fue objeto de todas las miradas. La reacción de los aficionados fue que Mercedes volvía a la carga con un nuevo superdeportivo décadas después del mítico 300 SLR, pero desde el principio se dejó muy claro que el C111 era un prototipo experimental con el único objetivo de probar soluciones técnicas aplicables después a los modelos de serie. No obstante hay que resaltar que su línea baja, sus puertas estilo 'full wings' -alas dre gaviota- y su llamativo color anaranjado (que Mercedes denominó inexplicablemente 'Rosé') lo hacían muy atractivo. 

Pero la verdadera razón de la existencia del C111 estaba en sus entrañas, ya que en su vano motor latía una mecánica rotativa tipo Wankel de tres rotores que rendía 280 CV. En el Motor Show de Ginebra se presentó el modelo que nos ocupa, el C111/II, más evolucionado que el anterior y con cuatro rotores que le daban 350 CV. No obstante, el proyecto quedó clausurado por lo pronto ante la inminente amenaza de la crisis del petróleo.

En 1976, cual Ave Fénix, Mercedes redespierta el al C111, esta vez con el C111/III, que en vez de motor Wankel montaba un diésel sobrealimentado de cinco cilindros del 300 SD con el que la marca batió en el circuito italiano de Nardó un récord de velocidad. El C111/IV, el último de la saga, montó una versión potenciada del V8 de 4,5 litros del 450 SE. No obstante, esta es básicamente la vida de este automóvil de excepción, que jamás pisó las calles y pasó su existencia entre los stands de los motor shows del mundo y las pistas de velocidad, pese a que el mismísimo Paul Newman estuvo altamente interesado en adquirir uno, de hecho, insistió a Mercedes en ello, pero no logró el éxito esperado.

Esta reproducción del C111/II está firmada por Minichamps y pertenece a su gama alta de productos 1/43, que cuentan con partes operantes. Tanto interior como exterior están bien modelados y detallados. Lo mejor sin duda del coche es la posibilidad de poder observar su mecánica, aunque sea muy pequeña.

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