jueves, octubre 18, 2007

Volvo 240 GL Sedan & Break de Minichamps













Reza una expresión muy popular que "el libro de los gustos está en blanco". La percepción de la belleza es algo muy subjetivo, pero existen casos en los que hay, ha habido y habrá un cierto consenso. La historia del automóvil está llena de modelos que han destacado por su belleza y otros, en el caso contrario, por la casi total ausencia de la misma. Posiblemente entre los del segundo grupo se encuentre el auto que protagoniza esta entrada, la Serie 200 de Volvo. Pero pese a su aspecto destartalado y poco armónico, obra del diseñador Jan Wilsgaard, puede presumir no sólo de ser un éxito de ventas de 2.800.000 unidades, sino un automóvil especialmente longevo, pues estuvo 19 años en el mercado. Su robustez, fiabilidad y practicidad han compensado con creces su falta de belleza. Y con todo, cuenta con legiones de seguidores a lo largo y ancho del mundo.

La serie 200 llegó al mercado para sustituir a los 140-164. Incluso en un principio, en 1982, iba a ser sustituido por la serie 700, pero la buena fama de vehículo robusto, fiable y seguro que se ganó entre los consumidores hizo a los ejecutivos suecos cambiar de idea y finalmente su existencia se prorrogó hasta 1993. Curiosamente estuvo a la venta un año más que el 700, ese modelo que en su día pretendió ser sustituto. Hoy día es bastante normal ver todavía ejemplares en uso cotidiano cuyos cuentakilómetros han dado varias vueltas. 


El prototipo VESC -Volvo Experimental Safety Car- de 1972 supuso el punto de partida para la nueva Serie 200 de la marca sueca, del que heredó la inmensa mayoría de sus soluciones en materia de seguridad activa y pasiva, la obsesión y seña de identidad de Volvo en sus coches. Como vino siendo habitual desde la anterior Serie 100, las denominaciones de tres dígitos usadas por Volvo hacen referencia, a la serie, a la arquitectura del motor y al tipo de carrocería. 

Una buena oferta de motores de gasolina y diésel combinada con tres posibilidades de carrocería, sedán de cuatro puertas, sedán de dos puertas y Break familiar, hacían de la Serie 200 un automóvil extraordinariamente atractivo para las personas de clase media pudieron siempre combinar estos elementos de la forma más acorde posible a su situación económica y familiar.

El escalafón básico lo conformaba el motor gasolina B21 de cuatro cilindros disponible en dos niveles de cilindrada, 2.0 y 2.3 litros, con potencias de hasta 140 CV. En lo alto de la gama se encontraba la mecánica V6 B27, también conocida como PRV, pues había sido desarrollada dentro de una 'Joint Venture' entre Volvo, Peugeot y Renault, con 2.7 litros de cubicaje y 160 CV de potencia. Los más ahorrativos podían recurrir a las dos opciones en diésel, bien de cinco cilindros y 2.0 litros, o bien de seis cilindros y 2.4 litros. En ambos casos se trataba de motores Volkswagen-Audi. Los amantes de las altas prestaciones podían equipar su Volvo 200 con un motor B21T sobrealimentado de 2.1 litros. Igualmente, y pensando en los países con alta presión fiscal como Italia o Grecia, Volvo ofrecía motores de pequeño cubicaje de 1.7 y 1.8 litros.

He de reconocer que nunca fue santo de ni devoción, incluso siempre me pareció un coche feo, em lo sigue pareciendo y jamás lo he ocultado, pero lo cierto es que dos fueron los motivos que me impulsaron a incluirlo en mi colección, el primero, que es un coche tremendamente popular, todo un clásico, y segundo, que se trata de una realización soberbia. La miniatura tiene un acabado sobresaliente, buen molde, interior detallado y un exterior con todos sus elementos, ya que no se puede decir que el Volvo fuera un coche recargado. Los faros, la típica parrilla del radiador, el junquillo lateral negro, los típicos tiradores de las puertas o el característico tubo de escape son elementos que se reproducen a la perfección, así como sus típicos y mastodónticos parachoques. En el interior, es de agradecer que hayan optado por asientos grises en contraste con el salpicadero negro, al que salvan los detalles del cuadro y de la consola central. Por último, resaltar la inclusión de la bola para el remoque.

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