miércoles, marzo 16, 2016

Rolls Royce Silver Cloud II Sedan & Cabriolet de Minichamps










La década de los 60 no sólo vino cargada de importantes avances y logros sociales, también fue especialmente innovadora en lo que al mundo del automovilismo se refiere. En sus albores nacieron algunos de los modelos más legendarios como el popular Mini de la BMC que revolucionó el concepto de automóvil utilitario que se tenía hasta entonces; o el bello deportivo E-Type de Jaguar, que vino a marcar un antes y un después en lo que a diseño de automóviles se refiere. Es en este contexto cuando Rolls Royce introduce su nuevo motor V8 sustituyendo a su venerable motor de seis cilindros en línea, que venía empleando en sus coches desde 1907, todo un hito en la trayectoria de la firma británica.

El modelo elegido para hacer debutar la nueva mecánica fue el Silver Cloud, que pasó a denominarse desde 1959 -cuatro años después de su debut- Silver Cloud II. Tanto el nuevo motor como el nuevo coche fueron los protagonistas indiscutibles del Motor Show de Londres. Haciendo gala de la política que siempre había caracterizado a la marca y siempre debiéndose a su tradicional y conservadora clientela, el Silver Cloud II mantuvo el mismo aspecto de su antecesor el Silver Cloud I de seis cilindros, la bonita carrocería obra de JP Blatchley se mantuvo prácticamente inalterada y para distinguir un Silver Cloud I de un II ambos coches deben estar juntos para reparar en la mayor anchura del segundo sobre el primero, motivada para albergar el nuevo motor en V.

El nuevo motor V8 venía desarrollándose desde el año 1947. Destacaba su avanzada construcción en aleación ligera y su diseño 'supercuadrado'. Cubicaba 6.230 cc y la potencia, que como era norma en la casa no se revelaba, se estimaba en unos 225 cv. Ello significaba en torno a un 30 por ciento más de potencia respecto al viejo seis en línea. Pese a ello, las prestaciones no eran muy diferentes, aunque con el V8 el Silver Cloud ganaba en par motor y manejabilidad.

Con un total de 2.716 unidades producidas entre 1959 y 1962, era la primera vez que un modelo de Rolls Royce superaba la producción de su Bentley equivalente, en este caso el S2. Pese a que la mayoría de coches se vendieron con la carrocería sedán Standard Steel, diversas compañías carroceras tales como Hooper, Park Ward o James Young realizaron diseños personalizados sobre el chasis del Silver Cloud II. Pero sin duda la variante más exquisita y delicada de todas fue la preciosa carrocería cabriolet realizada por HJ Mulliner basada en las líneas de la berlina estándar, lo que reforzaba su aire de familia.

La prensa especializada alabó de forma literal el resultado del nuevo motor V8 en el Silver Cloud. Así pues 'The Motor' subtitulaba su información así: "velocidad sin esfuerzo y máxima tranquilidad con un nuevo V8". Por su parte, 'Road & Track' informó: "es un placer informar que todavía hay una compañía con el cometido de producir el mejor automóvil del mundo, sea cual sea su precio".

Por fin tengo el gusto de presentar en mi blog mis primeros Rolls Royce realizados por la marca alemana Minichamps, si bien precisemos que este fabricante ya tenía en su catálogo diversas versiones del moderno New Phantom, pero sí se trata de sus primeros modelos clásicos. Igualmente la adquisición de estas miniaturas me ha permitido también completar la serie Silver Cloud en mi colección, puesto que tal y como pueden comprobar en el blog, hasta ahora sólo tenía miniaturas de los Silver Cloud I y III. Centrándome ya en el modelo objeto de análisis, Minichamps ofrece dos variantes del Silver Cloud II de Rolls Royce, el sedán 'Standard Steel' y el Cabriolet de HJ Mulliner, en dos combinaciones de color muy características de este coche. Precisar por otro lado que los moldes de estas miniaturas no me eran desconocidos ya que son los mismos empleados en los Bentley S2 de la misma marca, que también presenté en su día en el blog. Los moldes son de formas y proporciones muy correctas. Los acabados son los habituales de Minichamps, de muy buena calidad, con la pintura muy bien aplicada y muchos detalles realizados con piezas independientes. Sólo criticaré una vez más que Minichamps siga sin usar el fotograbado para las calandras, logos o limpiaparabrisas de forma más general, cuando hay fabricantes más económicos que los utilizan a destajo. También me llamó la atención que la miniatura del cabriolet venga con 4 espejos retrovisores laterales, dos en las puertas y dos en las aletas delanteras, detalle que aunque no choca ni desentona, resulta un poco raro. Con todo, son dos excelentes miniaturas, fundamentales para una buena colección de modelos a escala 1/43 Rolls Royce y que si se busca bien pueden encontrarse a un muy buen precio.

domingo, marzo 13, 2016

Fiat 1100/103 TV Trasformabile de Starline Models






El primer modelo con carrocería descubierta construido por Fiat tras la II Guerra Mundial debutó en el Salón de Ginebra de 1955. Estaba basado en la última generación del turismo 1100, presentado dos años antes bajo la denominación interna 103. Se trataba de un turismo de dos plazas y carrocería descubierta con un estilo de clara inspiración americana. Dicha carrocería fue concebida en el departamento Carrozerie Speciali bajo la dirección del jefe de estilo de la casa, Fabio Luigi Rapi.

El auto se equipó con el mismo motor del nuevo 1100 TV, un bloque de cuatro cilindros en línea de 1.100 cc y 50 cv de potencia. El Turismo Veloce Trasformabile se mantuvo apenas sin cambios durante su vida comercial evolucionando solamente la potencia de su motor, que en 1956 alcanzó los 53 cv. En 1958 recibió un nuevo motor de 1,2 litros y 55 cv, cambiando su nomenclatura por la de Fiat 1200 TV Spider, registrando un leve rediseño en su frontal, trasera y luces.

La miniatura objeto de esta entrada es obra del fabricante alemán Starline Models, especialista en clásicos populares italianos, especialmente de las marcas Fiat, Lancia y Alfa Romeo. Está realizada en metal. De ella destacamos sobre todo su excelente relación calidad precio ya que se trata de un modelo a escala de manufactura impecable que puede adquirirse por una cuantía muy competitiva. Cuenta con un molde preciso y proporcionado y si bien su acabado no es el de las marcas consideradas premium en el mundo del coleccionismo de diecast tiene todos sus elementos bien reproducidos y en su correspondiente lugar. Como viene siendo norma habitual en las miniaturas de Starline, existe la posibilidad de adquirirlo en una completa gama de colores bien con la capota puesta o recogida. En mi caso opté por una versión de capota puesta dado el bonito contraste de colores que crea con su carrocería. Una miniatura espléndida cuya compra queda totalmente recomendada a todo aquel coleccionista que lo esté planeando.

sábado, marzo 12, 2016

Iso Isetta de Altaya






El Iso Isetta español junto a los BMW Isetta y 600.


El industrial italiano Renzo Rivolta, que inició su actividad empresarial con la construcción de sistemas de refrigeración y calefacción -de ahí el nombre Iso, por 'Isothermos & Renzo'-, diversificó su negocio tras la II Guerra Mundial orientándolo hacia la fabricación de motos y triciclos para el trabajo, el popular Isocarro, entre ellos. A principios de la década de los 50 se produjo una caída en la venta de sus motocicletas debido a la competencia que supuso la aparición de las nuevas Vespa y Lambretta. Rivolta decidió entonces contraatacar a sus rivales produciendo un microcoche, vehículos muy en auge en la Europa de posguerra dada la delicada situación económica que aún se vivía.

Para el desarrollo de este nuevo y ambicioso proyecto, Renzo Rivolta se hizo con los servicios del joven ingeniero aeronáutico Ermenegildo Petri, al que dio prácticamente carta blanca para su ejecución, siendo la única premisa innegociable el uso del motor de dos tiempos que empleaban las motos Iso, basado en la mecánica austríaca Puch. Petri se inspiró en las formas de la cabina de un helicóptero para el diseño del nuevo coche, destacando especialmente su gran superficie acristalada y su acceso mediante una puerta de apertura frontal. El bastidor trapezoidal fue dotado en un principio con tres ruedas, pero finalmente fueron cuatro para mejorar la estabilidad. El motor iba colocado en posición central ligeramente hacia la derecha, mecánica de de dos cilindros y dos tiempos de 236 cc idéntica a la del Isocarro que erogaba 9,5 cv de potencia. Además de ser robusto y fiable permitía alcanzar los 80 Km/H con un consumo de apenas cuatro litros a los 100 Km.

El Iso Isetta se presentó en el Salón de Turín de 1953 y para nada pasó desapercibido, sobre todo porque dio pie a todo tipo de comentarios jocosos, además de ganarse un apodo con el que se le identificaría siempre, 'Egg Car' o 'Coche Huevo'. Concebido con vocación de coche urbano y alternativa a las motos, comercialmente no alcanzó los objetivos que el señor Rivolta se planteó, puesto que un turismo un poco más grande y con cuatro asientos como el Fiat Topolino costaba sólo un 15 por ciento más. 

Rivolta ideó una serie estrategias para tratar de relanzar sus ventas: una de ellas fue que tomara parte en la prestigiosa carrera de la Mille Miglia, pero sin duda el acierto pleno fue la venta de licencias para su fabricación en otros mercados, sobre todo la concedida a la firma alemana BMW, que fabricó el Isetta dotándolo del motor de dos cilindros bóxer de 250 cc de sus motos. La firma de Munich logró un importante éxito con la venta del Isetta, nada más y nada menos que su salvación de la bancarrota, de hecho, desarrollaron su propia versión, el Isetta 300 con la carrocería rediseñada, además de un derivado de cuatro plazas, el BMW 600. Rivolta también concedió la licencia de fabricación a la empresa francesa Velam para el mercado galo así como a la brasileña Romi para su venta en Sudamérica.

Es en este contexto en el que el empresario español Sinforiano Echeverría firma un acuerdo en 1951con Iso Autoveicoli SPA para la fabricación en España de los vehículos ligeros Isocarro e Isoscooter. La empresa Iso Motor Italia SA , de capital mixto italiano y español y con sede en Carabanchel (Madrid), solicitó en 1954 al Ministerio de Industria la producción en suelo español bajo licencia del microcoche Isetta. Los Iso Isetta madrileños se fabricaban con componentes nacionales a excepción del cilindro, que era importado debido al revestimiento interior de cromo duro que demandaba, un proceso que aún no se realizaba en España. Con un precio de 45.000 pesetas y largos plazos de espera para su entrega -las primeras unidades se entregaron en 1957, un año después de los planes iniciales-, en comparación con las 20.000 pesetas que costaba el nuevo Seat 600 N introducido el mismo año condenaron al Isetta al fracaso, optando Iso Motor Italia por dejarlo de producir en 1962 y centrándose en los Isocarro.

La colección 'Nuestros Queridos Coches' de la editada hace más de una década por Altaya ofreció a los coleccionistas españoles un considerable número de miniaturas inéditas, muy interesantes y con una calidad razonable. Si bien es cierto que muchas de ellas tenían fallos, errores de concepto e incorrecciones, otras fueron excelentes. Y la que protagoniza la entrada de hoy en 'El Kekomóvil' es una de ellas. Se trata de la reproducción del Iso Isetta, entrega número 32 de la citada colección. Es una miniatura que puede definirse como "perfecta" siendo lo más objetivo que se puede ser: representa fielmente al coche en cuestión, cuenta con un molde y un acabado sin fallo -formas correctas, detallado abundante, pintura bien aplicada-, y todo a un precio más que razonable de 10 euros por el que no sería ético pedir más en este caso. Y además es el Isetta español. Nada más que añadir.

Biscúter Voisin Autonacional de Altaya





La simpática estampa del microcoche Biscúter puede parecer en principio todo un ejercicio de tierna nostalgia, pero encierra mucho más en sí. En ella quedan simbolizados la dura situación que por entonces se vivía en España en general y los múltiples problemas que vivían muchos españoles, que aún teniendo la posibilidad de tener un automóvil, la escasez de materiales en las fábricas, la falta de oferta real y las duras condiciones que el Gobierno del General Franco imponía para controlar la economía española, veían como era del todo casi imposible tener acceso a un vehículo a motor.

El fenómeno de los microcoches surgió a principios de la década de los años 1950 del siglo pasado para paliar la necesidad de medios de transporte una vez quedaron atrás los años más duros de la posguerra. Con una industria automotriz prácticamente inexistente y con un régimen económico aislado del exterior, acceder a un automóvil era muy complicado por lo que comenzaron a surgir una serie de pequeños fabricantes que ofrecían autos de tamaño muy reducido, con tecnología muy precaria y movidos por pequeños motores procedentes de motocicletas, en su mayoría de 125 y 250 cc. Clúa, PTV, Orix, Kapi o David eran algunos ejemplos de ello.

Sin embargo, aunque el Biscúter ha pasado a la historia como el microcoche más popular de España, su historia difiere levemente del resto de sus principales competidores y rivales. El Biscúter -o Bi scooter- fue concebido por el brillante ingeniero francés Gabriel Voisin, pionero de la aviación y constructores de avanzados automóviles de lujo. Voisin proyectó un vehículo económico, para el gran público, que podía conducirse con la licencia más básica y que apenas se veía afectado por las agresivas políticas fiscales que el Gobierno francés tradicionalmente ha aplicado al automóvil. Sin embargo el proyecto no generó mucho interés, salvo la empresa española Autonacional SA, que compró la licencia para fabricarlo en su recién construida fábrica de Sant Adrià de Besòs, Barcelona.

La presentación del Biscúter Voisin de Autonacional en la Feria de Muestras de Barcelona de 1953 fue toda una sensación, puesto que el mercado español no ofrecía entonces ningún vehículo a excepción de algunas motos de baja cilindrada, aparte de algunos coches de importación expuestos por pura imagen. El stand de Autonacional recibió en el mismo evento un altísimo número de pedidos para su Biscúter Voisin, que iniciaría su producción a principios de 1954.

Equipado con un motor Hispano-Villiers de dos tiempos y 197 cc que erogaba 9 cv de potencia, se trataba de un pequeño descapotable biplaza de carrocería de aluminio que gracias a su reducido peso podía transportar a dos personas a una velocidad máxima de 60 Km/H. Montaba una transmisión de tres velocidades sin marcha atrás, maniobra que normalmente se hacía empujando el vehículo o cogiéndolo en peso. Autonacional contaba con un pequeño circuito de pruebas en su fábrica donde probaba los coches antes de ser entregados a los concesionarios. Pese a ser un auto muy sencillo, se ofrecían una serie de extras, en su mayoría accesorios ornamentales como un kit de puertas de plástico, tapacubos, parachoques, cromados e incluso un volante "de lujo".

El Biscúter vivió sus años más exitosos entre 1954 y 1956. Sus mejores embajadores comerciales eran sus entusiastas propietarios que se encargaban de publicitar sus hazañas viajando con ellos por las carreteras de toda España e incluso por otros países de Europa. Sin embargo el lanzamiento del Seat 600 en 1957 fue un duro golpe para Autonacional, cuya competencia intentó paliar lanzando al mercado nuevas variantes del pequeño "Zapatilla" -como se le conocía popularmente, como una versión de cuatro plazas con una carrocería de paneles de madera al estilo de los woody wagon americanos, la camioneta 200-I o el simpático coupé 200-F, cuya carrocería de fibra de vidrio más pesada que la de aluminio lo hacía más pesado que al modelo básico y con peores prestaciones. 

La salida de la empresa del ingeniero Damián Casanova, desarrollador principal del Biscúter desde las patentes de Voisin, debido a los desacuerdos con la dirección a la hora de fabricar los coches precipitó la quiebra de la misma, que tampoco podía competir contra la alta demanda que generaba el 600 de Seat.

El Biscúter fue uno de los grandes iconos de la cultura popular española y raro era muy común su aparición en las películas de la época, destacando especialmente la entrañable comedia 'Manolo, guardia urbano'. El Biscútet dio lugar también a una expresión un tanto vulgar -hoy estaría considerada muy machista e improcedente por la corrección política imperante- para referirse a la situación del trasero de una mujer: "tienes el culo más bajo que la matrícula de un Biscúter".

La miniatura que hoy presento en 'El Kekomóvil' se corresponde con un Biscúter Voisin que se comercializó como parte de un coleccionable editado por Altaya hace más de una década bajo el título 'Nuestros Queridos Coches', concretamente la entrega número 29 del mismo. La miniatura está fabricada por Ixo en diecast. Pese a la sencillez del modelo real, ésta condición queda muy minuciosamente representada en esta simpática miniatura, sin duda una de las más interesantes de la colección y hasta entonces inédita en la escala 1/43, que llama la atención por su reducido tamaño y su delicado aspecto.

viernes, marzo 11, 2016

Fiat 1100 S Berlinetta 1947 de Starline Models






El 1100 fue el primer turismo fabricado por Fiat tras la II Guerra Mundial. Era una berlina de tamaño compacto, robusta, sencilla y fiable, justamente lo que necesitaban los automovilistas de un país devastado por los efectos de la contienda. No obstante, conscientes desde la firma de Turín de la gran afición al automovilismo del pueblo italiano, el cual anhelaba dejar atrás los oscuros días del conflicto y mirar hacia un futuro de paz y progreso, optan por ofrecer una versión deportiva del utilitario 'Milecento'.

El proyecto fue encomendado al departamento Carrozeria Speciale en la Oficine Lingotto, bajo la coordinación del ingeniero Giuseppe Cogno. Sobre el chasis del modelo 1100 B se instaló una carrocería especial de aluminio de diseño aerodinámico, que recordaba a la del Balilla 508 CMM de antes de la Guerra. El motor de serie de cuatro cilindros y 1.100 cc fue modificado con una nueva bomba de agua, un nuevo radiador y carburadores, erogando una potencia de 50 cv, que para un coche tan pequeño y ligero lograba una velocidad máxima de 150 Km/H.

La crítica elogió el trabajo llevado a cabo por Fiat destacando cómo desde un coche sencillo y familiar habían desarrollado un deportivo muy agradable y divertido de conducir. Los 1100 S debutaron en la prestigiosa carrera de la Mille Miglia, siendo los únicos coches realmente nuevos que tomaron la salida en la edición de dicha prueba de ese año 1947. Se estima que Fiat construyó unas 401 unidades del 1100 S, aunque puede que el número sea mayor si se tiene en cuenta ejemplares construidos por otros carroceros.

Dentro del nutrido catálogo de clásicos Fiat con que cuenta la firma italiana Starline Models protagoniza su entrada en 'El Kekomóvil' esta bonita y simpática miniatura del 1100 S Berlinetta en un típico y llamativo color rojo, como buen deportivo italiano que es. El modelo a escala está realizado en diecast. Cuenta con un molde de formas correctas y bien proporcionado. Su acabado es el adecuado aunque como viene siendo habitual en los Starline, es una miniatura sencilla y sin grandes florituras ni detalles especiales, pero que cuenta con una excelente relación calidad/precio, sobre todo ahora que podemos encontrar en las tiendas de miniaturas de referencia una gran parte del catálogo de Starline a precio de saldo.

lunes, marzo 07, 2016

Monteverdi 375 S 'High Speed' Frua de Matrix Scale Models







Suiza siempre ha sido un país especialmente restrictivo con todo lo que tiene que ver con los coches y el automovilismo. Ni siquiera el compartir sus fronteras con tres de los principales productores de automóviles del mundo como son Francia, Alemania e Italia, ha posibilitado que la Confederación Helvética haya desarrollado una industria propia del automóvil. Quizás el mayor intento por situar al país alpino en el panorama mundial del motor fue el que protagonizó Peter Monteverdi entre el final de los 60 y mediados de los 80.

Peter Monteverdi, hijo del propietario de un taller de reparaciones en Binningen, sur de Basilea, era un gran apasionado del mundo del motor. A principios de la década de los 60 construyó y vendió un monoplaza de competición con motor Porsche llamado MBM (Monteverdi Basel Motors) con el que intentó participar en el Campeonato de F1, concretamente en el Gran Premio de Alemania celebrado en Hockenheim, no logrando clasificarse para el mismo. Tras esta fallida aventura heredó el negocio de su padre que amplió convirtiéndolo en concesionario de las marcas BMW, Fiat Abarth, Lancia y Ferrari, lo que vino a demostrar su espíritu emprendedor y su buen ojo para los negocios. Pero la idea de fabricar sus propios coches seguía en su cabeza y una vez que sus finanzas habían mejorado de forma ostensible volvió a la carga aunque en esta ocasión no era un auto de carreras lo que quería construir, sino automóviles deportivos de lujo, de hecho, fue el propio Peter Monteverdi el que popularizó entonces el mantra de "si no encuentra un coche a su medida, fabríqueselo usted mismo".

Como pequeño fabricante que era, Monteverdi emprendió el camino más económico que había entonces para la construcción de un deportivo: recurrir a un diseñador italiano para la carrocería y equiparlo con un potente motor americano. El primero de los trabajos sería encomendado a Pietro Frua de Turín. Y para la parte mecánica Monteverdi importó desde Detroit los potentes y robustos motores Chrysler Magnum V8 de 6,9 y 7,2 litros, preparados para erogar 375 cv de potencia, de ahí el nombre del vehículo. Todo el conjunto se montaba sobre un robusto chasis de armazón de acero construido por Stahlbau Muttenz GMBH.

Presentado en el Salón de Ginebra de 1967, el 375 S 'High Speed' Frua era un elegante biplaza de silueta estilizada muy al gusto de la época, con el morro muy largo y la zaga compacta. Tenía un razonable parecido con otras creaciones Pietro Frua, como el Maserati Mistral o el AC 428, éste último, un auto de filosofía muy similar. Estaba disponible con cambio manual de cinco velocidades o automático de tres. Su interior estaba construido acorde con los más altos y exclusivos estándares de calidad y no faltaban la tapicería y revestimientos en cuero y los ornamentos en madera, además de un sinfín de extras.

Algo más de una decena de modelos del Coupé 375 S se construyeron entre 1967 y 1969. El siguiente paso sería la construcción de un modelo de 4 plazas, el 375 L, pero con apenas un par de ejemplares en la calle, la relación entre Peter Monteverdi y Pietro Frua terminó de forma abrupta. A partir de entonces el empresario suizo canceló la producción del biplaza 375 S manteniendo sólo la del 375 L, que fue encomendada a la empresa Fissore de Savigliano, que ya se encargaba de construir las carrocerías de Frua. La gente de Fissore rediseñó el coche construido por Frua sustituyendo su frontal de faros carenados por uno muy similar al del 375 S con grupos ópticos gemelos, aunque esa es ya otra historia.

La firma holandesa de miniaturas a escala 1/43 Matrix Scale Models presenta por fin su reproducción del Monteverdi 375 S Frua, un modelo muy esperado por los coleccionistas ansiosos de añadirlo a sus vitrinas junto a los otros Monteverdi de Neo Scale Models. Una vez más Matrix acierta de pleno con una miniatura que ante todo y como viene siendo habitual en este fabricante destaca por su fina y minuciosa manufactura que la convierten en una pequeña joya de la escala 1/43. El molde de formas y proporciones precisas recibe la cantidad oportuna de pintura y un rico ornamentado en piezas independientes (faros, frontal, retrovisores, tirados de las puertas, matrículas y parachoques) a lo que se añaden los logotipos, molduras de los cristales, llantas y anagramas en metal fotograbado. Si bien las miniaturas de Matrix no son precisamente baratas, este Monteverdi es el claro ejemplo de que el desembolso que piden no sólo está justificado, sino que merece muy mucho la pena.