lunes, marzo 03, 2014

Volkswagen T2A Westfalia de Schuco






El mercado es un ente muy caprichoso, tanto, que resulta mucho más dificultoso revalidar el éxito obtenido con un producto bien acogido por el público que con otro que propició un fracaso. En la historia del automóvil tenemos ejemplos de los dos tipos, puesto que la renovación de un producto es un proyecto complejo y delicado.

Los ingenieros de Volkswagen ya trabajaban desde principios de la década de los 60 en la renovación de su exitosa furgoneta Transporter. La primera tentativa, una propuesta cargada de innovaciones, fue abortada por los altos costes que supondría. Finalmente la segunda generación Transporter vio la luz en el año 1967, siendo bautizada como Volkswagen T2.

Estéticamente se mantenía la esencia original aunque adaptada a los nuevos tiempos, pues habían pasado 17 años desde que se presentó la T1, siendo la desaparición del parabrisas partido lo primero que llamaba la atención. La modificación del chasis le hizo ganar robustez, seguridad, espacio de carga y confortabilidad, mejorándose también los ejes y los frenos. También se introduce un nuevo motor de 1,6 litros y 45 cv de potencia. El anclaje de las puertas y una caña de dirección que se hunde hacia delante protegen al conductor en caso de choque frontal.

A partir de 1971 se producen cambios estéticos en la colocación de los intermitentes y de las defensas, pasándose a denominar T2B, T2A serían todos los modelos fabricados entre 1967 y 1971. El motor gana unos cv de potencia extra gracias a la incorporación de culatas de doble admisión, llegando ya a los 50 cv. Un año más tarde se introducen los motores Volkswagen Tipo 4 de 1,7 y dos litros, de 60 y 70 cv. Ambas mecánicas incorporaron la opción de un cambio automático ZF de tres velocidades para los mercados estadounidense y de Canadá.

Al igual que su antecesora, la T2 fue ofrecida en diferentes versiones de carrocería, y es que los técnicos de Volkswagen tenían muy claro qué querían hacer, vamos, mejor dicho, qué querían seguir haciendo, pues a las cualidades que al principio mencionamos se le añade la versatilidad de poder elegir el tipo de vehículo que más convenga a las necesidades del cliente, y es que transportistas de mercancías, de personas, cuerpos y fuerzas se seguridad, servicios públicos e incluso padres de familia numerosas y personas que buscaban un vehículo para viajar -incluidos aquí hippies, surfistas o aficionados al camping- optaron por un modelo que no sólo revalidó el éxito de su antecesora, sino que la superó, siendo hoy día la furgoneta más popular de la historia del automóvil.

La empresa Westfalia está especializada en la transformación de furgonetas en vehículos-vivienda. En el caso de la Volkswagen T2, Westfalia la dotaba de un confortable habitáculo estancia con cocina y nevera, además de una original tienda de campaña con dos camas ubicada en el techo y que se abre al bascular  una pieza sobre expuesta, siendo uno de los vehículos más populares entre los campistas de todo el mundo.

La marca alemana Schuco destaca por su nutrido catálogo de clásicos populares del país tudesco y por reproducirlos con un excelente nivel de calidad. En este caso se trata de una simpática y bonita versión Westfalia de la popular Volkswagen T2. Llevaba mucho tiempo detrás de esta versión de la T2 y aproveché el reciente lanzamiento de esta miniatura, que se ha presentado como novedad en el último salón de Nuremberg. El modelo está fabricado en diecast y cuenta con un altísimo nivel de calidad y realización, con multitud de detalles realizados con gran esmero, dejando patente el nivel que siempre ha ofrecido Schuco a los coleccionistas y que viene logrando un altísimo grado de fidelidad hacia una empresa juguetera de gran solera.