domingo, febrero 18, 2018

Pegaso Z102 Cabriolet Serra 1959 de Esval Models








La década de los años 50 del siglo pasado supuso un auténtico auge de los autos rápidos y deportivos. Ello estuvo motivado por la alta demanda que de este tipo de coches se generó en los Estados Unidos después de que los soldados americanos que se licenciaron en Europa tras la II Guerra Mundial volvieran a casa acompañados de un rápido deportivo europeo, bien un MG de la Serie T o un novedoso Jaguar XK120. Gran Bretaña se convertiría en el mayor productor y exportador de este tipo de coches encabezando la ofensiva con los Jaguar XK 140, Aston Martin DB4, Austin Healey o los Triumph de la serie TR, pero lo cierto es que los principales fabricantes de la industria se pusieron las pilas. Así pues, desde Alemania haría su aparición el legendario Mercedes 300 SL con sus llamativas puertas de alas de gaviota, que vendría acompañado de su hermano con carrocería abierta, el 300 SL Roadster, así como un pariente algo más tranquilo y burgués: el 190 SL. A ellos desde el país tudesco se unirían otras dos estrellas: el BMW 507 y el Porsche 356. Italia jugaría fuerte sus cartas en este campo con 'prima donas' como el Lancia Aurelia Spider América, los Alfa Romeo Giulietta Sprint y Spider, el distinguido Maserati 3500 GT o los Ferrari de la serie 250, auténticos bólidos de competición para circular por la calle. Con más vocación de GT, nacía en Francia el Facel Vega, y los principales fabricantes americanos no quisieron perder su parte del pastel aportando al cóctel dos auténticos mitos: el Chevrolet Corvette de la General Motors y el Thunderbird de Ford. 

Mientras tanto en España, un pequeño y aislado -económicamente hablando- país del Sur de Europa, un brillante ex ingeniero de Alfa Romeo puesto al frente de una empresa pública para fabricar camiones y autobuses, Wifredo Pelayo Ricart, decidió que sería capaz de ofrecer el mejor automóvil deportivo de su tiempo. Una gesta que a priori se antojaba complicada teniendo en cuenta el contexto expuesto más arriba y la situación económica e industrial de la España de entonces. 

La Empresa Nacional de Autocamiones SA -Enasa- fabricó sus coches deportivos Pegaso entre 1951 y 1958. Se sabe que en total fueron 86 las unidades construidas si bien, lo cierto es que nunca hubo dos Pegaso exactamente iguales. Quizás la forma más fácil de diferenciarlos siempre ha sido según su tipo de carrocería, de este modo figuraban los primeros ejemplares fabricados con sus carrocerías realizadas por la propia Enasa; los Saoutchik, barrocos y decadentes; los elegantes y estilizados Touring surgidos directamente del lápiz del gran Carlo Felice Bianchi Anderloni; y, por último, los llamativos Spider Serra, cien por cien españoles, diseñados y construidos por el más grande carrocero  que ha dado nuestro país: Pedro Serra.

El proyecto de los deportivos Pegaso fue eliminado del programa de trabajo de Enasa apenas Wifredo Ricart se jubiló, a finales de 1957. No obstante,  no se puede hablar de una fabricación en serie ortodoxa, dado que o bien algunos ejemplares recibieron importantes modificaciones, como cambiar de número de chasis o recibir una nueva carrocería debido a los motivos más dispares -desde un accidente al propio capricho del propietario- o en el caso de los últimos años de su vida comercial, cuando se vendieron los excedentes de fábrica, como los chasis sin motor que fueron equipados con mecánicas Seat, Alfa Romeo o BMW, entre otras. Por tanto, a la hora de reconocer a los Pegaso, se realiza un auténtico ejercicio de arqueología del automóvil acompañado de números de chasis, de motor, etc.

Todo lo redactado en el párrafo anterior se hace necesario para hablar del automóvil que nos ocupa en esta entrada, el Pegaso Z102 referencia número 84. Con número de chasis 0150-084, este coche fue construido en 1954 y nació como una barqueta de competición con una carrocería realizada por la propia Enasa, denominada Spider Montjuich. Entre 1955 y 1958 toma parte en algunas competiciones nacionales: la II Copa Montjuich Sport, la XV Carrera en Cuesta La Rabassada; la Subida al Alto de Los Leones; el III GP Sport Nacional Barajas y el eslalon de Cuatro Vientos. Fue adquirido a la fábrica en 1958 por Fernando Tassara Pla, que envía el coche a los talleres de Pedro Serra para sustituirle la carrocería original por una de nueva manufactura al mismo estilo de los seis Spider realizados por la firma barcelonesa en los años anteriores, un diseño que sin duda había llamado bien la atención de los pegasistas. 

En este caso, más que un Spider, se trata de un Cabriolet, según la clasificación interna que se le otorga en los registros oficiales a este coche -SS2 C-. Si bien, toda la parte delantera, parabrisas incluido, es muy similar a los SS1 y SS2, su línea de cintura es recta y más alta, un diseño más convencional, al igual que su trasera, donde el parachoques pasa a estar debajo de los faros, los cuales conforman unas aletas más acentuadas que en los SS2. Equipado con el motor V8 3.2, sale de los talleres de Pedro Serra pintado en color gris plata con el interior rojo y un hardtop negro. A finales de la década de los 90 es restaurado y pintado en color rojo granate con el interior beige. Finalmente volvió a su estado original -gris plata con interior en rojo- que es como se encuentra a día de hoy.

La segunda referencia de Pegaso realizada por el fabricante americano de miniaturas Esval Models tiene un acabado exacto al primero que ya analicé en una entrada previa, o sea, encontramos los mismos fallos y las mismas virtudes, por lo que poco más habría que añadir, un frontal demasiado pronunciado que hace al voladizo delantero un poco más largo de lo que debería y unas ruedas con algo más de diámetro, pero a cambio tenemos unas miniaturas con un acabado espectacular, donde proliferan las piezas independientes y los fotograbados que realzan su realismo, incluso tapizados de verdad en su interior. Sin duda, los coleccionistas españoles estamos de enhorabuena, pues, ¿quién nos iba a decir que íbamos a tener al alcance de la mano tantas referencias de Pegaso? Sólo nos queda esperar que vayan viniendo más.

sábado, febrero 17, 2018

Pegaso Z102 Spider Serra 1956 de Esval Models








El barcelonés Pedro Serra Valdés es sin ningún lugar a dudas el más prestigioso carrocero que ha habido en España. Su talento le vino heredado de su padre que construía y reparaba carrocerías para coches de caballos. El hecho de haber desarrollado su trayectoria profesional en unos tiempos donde España estaba económicamente aislada del exterior supuso quizás un obstáculo por el que Serra no haya alcanzado el reconocimiento de otros grandes nombres internacionales del diseño de automóviles pero, con todo, su producción fue muy prolífica, especialmente entre las décadas de 1950 y 1970 del siglo pasado.

De entre los muchos e interesantes trabajos de carrocería realizados por los talleres de Pedro Serra hay algunos que destacan especialmente: los bonitos descapotables construidos sobre base mecánica Seat o del Dodge Dart de Barreiros; la elegante carrocería coupé para un Rolls Royce Silver Wraith; la transformación de un Morgan Plus 4 en un atractivo y vistoso GT; el Dodge Bulevar, que se basada en el Dodge 3700 GT y tenía un aspecto muy similar a los Muscle Car americanos de su tiempo; o el simpático microcoche Clúa, son sólo unos ejemplos de la trayectoria creativa de los Talleres Serra. 

Obviamente, el encuentro entre el más prestigioso carrocero de España con el fabricante nacional de los entonces coches más exclusivos, los deportivos Pegaso, era inevitable que se produjera. A finales de 1954, Gonzalo Yébenes, gentleman driver, había sufrido un accidente con su Berlinetta Enasa. Éste compró un nuevo chasis a la fábrica, al que mandó transplantar todos los órganos mecánicos del Pegaso accidentado. La carrocería sería encomendada a Pedro Serra, siendo su primer trabajo sobre base Pegaso.

Yébenes recogió de los Talleres Serra su nuevo Pegaso en primavera de 1954. Se trataba de un magnífico 'Spider' de color rojo. Dicho coche llamó pronto la atención de Ricart, que no dudó en encargar a Serra un segundo Spider. Similar en estilo al de Yébenes aunque pintado de blanco, este Pegaso empleaba el nuevo chasis Z103 y fue equipado con el novedosos motor Z104, siendo su misión el Salón de París. Una tercera unidad sería encargada, en esta ocasión de color gris, automóvil especialmente popular que protagonizaría la película 'Spanish Affaire' junto a Carmen Sevilla y Richard Kiley y posteriormente adquiriría el playboy jerezano José Domeq de la Riva 'El Pantera', luciendo placa de matrícula de Cádiz.

En 1956 Serra fabrica otros tres Spider, los tres en color rojo con el interior en beige. Uno de ellos fue empleado como vehículo de muestra en diversos salones y ferias, entre ellas París 1956 y Barcelona 1957. El segundo, fue un recarrozado sobre el chasis de la Berlinetta Touring de Polo Villamil tras un accidente en una competición privada. Adquirido por las Bodegas Gonzalez-Byass de Jerez, el quinto Spider Serra fue sorteado en una campaña publicitaria del Brandy Soberano.

Y por fin llegamos al modelo que nos ocupa, la referencia número 73, el tercer Spider del lote de 1956 y considerado como el "último Pegaso de fábrica" según atestigua el artículo de investigación publicado por Andrés Ruiz. Fabricado en 1956, permanece en Enasa tres años hasta que es adquirido por el madrileño Javier Armet Fiol, su primer propietario. Previamente había sido expuesto en el Salón de París de 1956. Su actual propietario es el coleccionista Ramón Magriña. Tuvo un papel protagonista en la película musical 'Melodías de hoy'.

Pintado en color rojo y con el interior tapizado en beige claro, se trata de un Spider Serra de segunda serie, código interno SS2. Monta el motor Pegaso V8 de 2.8 litros y 160 CV. En esta ocasión su diseño tiene ciertas peculiaridades respecto a los anteriores Spider Serra. Las tendencias estilísticas en boga en el diseño de automóviles deportivos en la década de los 50 convergen en el diseño de Pedro Serra para Pegaso: por un lado, la americana, hegemónica, y, por el otro, la italiana, la más novedosa y que terminaría desbancando a la primera. El trabajo de Serra resulta muy equilibrado en la forma de mezclar ambas. El frontal del coche resulta inequívocamente Pegaso gracias a la cruz cromada sobre su calandra, seña de identidad de la marca. Los grupos ópticos frontales dobles y en disposición vertical son un recurso estético que popularizó el diseñador francés Jean Daninos en sus coches, los Facel Vega, y muchas marcas lo emplearían en la década venidera. En las formas generales del coche es donde se aprecia especialmente la influencia italiana, pues no podemos olvidar el hito de diseño que supuso la aparición en esos años del Alfa Romeo Giulietta Spider. El parabrisas, como no podía ser de otro modo, panorámico, aunque sin llegar a las dramáticas formas de los del Chevrolet Corvette o el Lancia Aurelia Spider América. Contrariamente a los SS1 con su trasera más limpia y redondeada, las colas cobran protagonismo en los SS2, siendo en este caso especialmente pronunciadas aunque no todavía no habían alcanzado su cénit. Los parachoques traseros quedaban encastrados partiendo en dos partes las tulipas de unos faros traseros provenientes de los Simca Versailles/Arianne/ Chambord.

Esval Models, fabricante de miniaturas en escala 1/43, anunció hace ya dos años la inclusión en su catálogo de dos referencias de Pegaso. Especializado en modelos en resina de alta calidad, tras dos años de espera los Pegaso de Esval llegaron al mercado recientemente, casi coincidiendo con la última Feria del Juguete de Nuremberg, donde los neoyorquinos desplegaron un impresionante stand mostrando su actual catálogo y muchas de sus futuras referencias. Dos referencias de Esval ya han sido objeto de análisis en este blog y, por fin, vamos a por el primero de sus Pegaso, el Spider Serra SS2 de 1956 réplica del número 73 de los 86 Pegaso Z102 fabricados. Empezaremos con  un pequeño tirón de orejas, pues el excesivo tamaño de su frontal, demasiado prominente, hace parecer que el voladizo delantero es más grande de lo que debería ser. Es quizás la única pega que le podemos encontrar a este modelo, pues por lo demás estamos ante una miniatura de un nivel y calidad superlativos, con una impresionante atención al detalle que le confiere un gran realismo. Destaca, como no, el uso de piezas en fotograbados o las alfombras de verdad entre otros muchos detalles que pueden observarse en las fotografías aportadas. Por supuesto, no me olvido de que nuevamente un fabricante de miniaturas extranjero se acuerda de reproducir los Pegasos españoles, lo que hace que cada vez dispongamos de más réplicas de este trozo de nuestro patrimonio en el mercado y al alcance del coleccionista.

Los datos de este artículo han sido extraídos de la web Piel de Toro, así como de Roberto López Alcolea y Antonio Barrio.