domingo, julio 10, 2016

Bugatti 57C Atalante de Minichamps







Bugatti vivió su primera gran crisis como productor de automóviles tras el hundimiento de la Bolsa de Nueva York, acontecimiento conocido popularmente como 'Crack del 29', el cual dio el cerrojazo a los locos y desenfrenados años 20. Las ventas de los grandes coches de lujo que por entonces fabricada la firma de Molsheim se desplomaron y fue Jean, el brillante y talentoso hijo de Ettore Bugatti, el que marcó el camino a seguir con su propuesta de un coche más pequeño y deportivo pero con las mismas posibilidades de personalización que los grandes Bugatti anteriores. Nacía así uno de los autos más legendarios producidos por la casa alsaciana, el Type 57.

Desde el muy exclusivo y raro Atlantic al resto de modelos del Type 57, bien con carrocerías de especialistas o de la propia Bugatti, hubo una versión que brilló con luz propia y vino a demostrar que Jean Bugatti era un hombre exquisito como desarrollador de automóviles de lujo. Se lo denominó Atalante, en honor de la doncella de la mitología griega, de la cual se decía que el hombre que quisiera desposarla tendría que vencerla en una carrera. O sea, un nombre que no puede tener más evocaciones e interpretaciones aplicado a un automóvil, pues el Atalante es ante todo sensual como una mujer y, también, muy rápido gracias a su motor de ocho cilindros en línea de 3.3 litros sobrealimentado y, sobre todo, a su chasis derivado directamente del coche con el que Jean Pierre Wimille y Robert Benoist ganaron Las 24 Horas de Le Mans de 1937.

Jean Bugatti se encargó personalmente del diseño de los Atalante, que no hubo dos exactamente iguales. Hay quien dice que se inspiró en las formas del Mercedes 500 K 'Autobahn Kurier' mostrado en el Salón de Frankfurt de 1934, pero lo cierto es que el joven Bugatti lo que realizó con el Atalante fue un concienzudo y complicado estudio de diseño que tenía como objetivo la consecución de un techo lo suficiente rígido y aerodinámico para un automóvil de carrocería descubierta, dando lugar así al tipo de carrocería conocida como 'Faux Cabriolet' -Falso Cabriolet-.

Todos los Atalante iban terminados en una elegante pintura bicolor que realzaba el impresionante diseño 'art decó' de su carrocería, sobre todo negro acompañado de un tono claro que causara un fuerte contraste, pero hubo múltiples combinaciones, pues que como ya se ha mencionado más arriba, no hubo dos Atalante exactamente iguales.

El modelo concreto que protagoniza esta entrada es el número de chasis 57801 y está documentado como el último de los Type 57 fabricados. Fechado en 1939, la II Guerra Mundial provocó el cese de la fabricación de automóviles de lujo. Bugatti retomó la actividad tras el cese de la Contienda ensamblando automóviles con todo el material que tenía acumulado antes del Conflicto. Este automóvil fue encargado por el coleccionista americano Peter Mullin, propietario del museo homónimo, y le fue servido en 1949 aunque construido con piezas de una década antes. El diseño de la carrocería era de Jean Bugatti pero su construcción corrió a cargo de Gangloff, uno de los carroceros que con más asiduidad trabajó para la firma de Molsheim. Su motor de ocho cilindros en línea y 3.3 litros erogaba 160 cv de potencia.

La miniatura que protagoniza esta entrada está fabricada por Minichamps, realizada en resina y forma parte de la serie dedicada por este fabricante de modelos a escala a los coches del Museo Mullin de California, de la que ya he presentado un buen número de estos modelos en el blog. Goza de un acabado de primerísima calidad, con un chasis de formas correctas y proporcionadas y un acabado que destaca por su finura y detallista, como viene siendo habitual en este serie de miniaturas, comparables a fabricantes en resina de mayor categoría como pueden ser Matrix o similares. Un modelo a escala que sin duda será todo un atractivo en la vitrina para los ojos de su propietario así como de quien tenga la ocasión contemplarlo.

3 comentarios:

A.Sivianes dijo...

Sin duda un coche tan bonito cuomo puede ser cualquier Bugatti no merece reproducciones de menor calidad que la que muestras, Keko. Una pura maravilla!
Por otra parte, Minichamps no la tenía yo como fabricante en modelos hechos de resina. Habrá que animarla a que siga por ese camino, visto lo visto...

Saludos!

Keko dijo...

Esta serie de Minichamps dedicada a los coches del Museo Mullin es preciosa. Yo he cogido hasta ahora los que más me interesaban y aún me quedan un par en el tintero. Minichamps hace cada vez más resina y los modelos en diecast se van a ir vendiendo poco a poco bajo su nueva marca Maxichamps, que ya se dejan ver poco a poco. Los Minichamps de resina están al nivel de marcas de gama alta como Matrix o GLM y similares, nada que envidiarles.

Saludos y gracias por la visita, don Antonio

A.Sivianes dijo...

De nada Keko, pero también gracias a tí por la info que das del nuevo sello de los de Aachen.

Saludos!