viernes, octubre 01, 2010

Bentley 4,25 Litres Concealed DHC de Lansdowne Models

En 1933 Bentley comenzaba una nueva andadura sin su fundador, Walter Owen Bentley, y bajo el control de Rolls Royce, que salvó a la firma de Derby de la quiebra. El primer modelo bajo la influencia del Espíritu del Éxtasis fue el 3,5 Litros, que montaba el mismo motor de seis cilindros que el 20-25 de la Rolls Royce. Este modelo fue sustituido por el 4,25 Litres, que llegó al mercado en 1936. 3,5 y 4,25 llegaron a convivir un año. Como era norma entonces, los coches se servían a su propietario en conjunto chasis-caja de cambios-motor, además de la parrilla y los faros. Cada usuario tenía por tanto la oportunidad de elegir el modelo de carrocería que desease.

El modelo que hoy les presento es un 4,25 Litres Concealed Drophead Coupé construido por HJ Mulliner para Woolf Barnato, piloto y ejecutivo de la Bentley. En un principio, Barnato encargó la elegante carrocería a HJ Mulliner para un chasis 3,5 litres, pero en 1936 se adaptó para un 4,25 debido a lo satisfecho que estaba con su coche el financiero británico.

El término Concealed siginifica "oculto" y hace referencia al ingenioso sistema que escondía la capota de lona tras un panel de metal detras de los asientos traseros, un sistema al que hoy día ya estamos acostumbrados pero que entonces tuvo una extraordinaria acogida debido a que mantenía mucho mejor la pureza de las líneas del coche.

Este modelo es el tercer Bentley que realiza la marca Lansdowne, división especializada en clásicos británicos de Brooklin Models. Se trata de una miniatura excelente, pues no sólo se reproducen a la perfección las lineas y formas del coche original, sino que viene muy bien detallado, factor que siempre había sido un talón de Aquiles en los Brooklin-Lansdowne. Poco a poco esta firma de miniaturas va recurriendo cada vez más a las piezas independientes para los diferentes detalles. Excelente el interior, con un salpicadero detallado y los paneles imitando la madera, amén del color de los asientos en contraste con la carrocería. Las llantas de radios son de muy buena manufactura también. La mascota de Bentley viene aparte en una bolsita y es el coleccionista quien tiene que fijarla a la parte superior de la parrilla. Quizás el punto más negativo siguen siendo los garos cromados, aunque teniendo en cuenta el hermoso conjunto, se puede dejar pasar, aunque no convendría mal ir buscándoles una solución de cara a futuros modelos. A esto se añade que no podemos olvidar que es un Bentley en 1/43 y a un precio que sin ser altísimo, es medianamente asequible. El mismo hecho de ser Bentley hace que tenga que venir en un envoltorio especial y que cuesta algo más caro que una miniatura del mismo fabricante.

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