sábado, abril 29, 2017

Tucker Torpedo 1948 de Brooklin Models






La vida de Preston Tucker siempre estuvo ligada al automovilismo de una u otra manera. Había trabajado para Ford, labor que incluyó el desarrollo de diez unidades del célebre V8 para la Indy 500 de 1935. También fue distribuidor de marcas como Dodge, Packard y Studebacker. Pero en 1943, al igual que otros muchos industriales americanos, le fue consignada la fabricación de material de guerra. En principio propuso un torre pivotante para los vehículos de reconocimiento, un proyecto que la autoridad militar rechazó, pero las cúpulas de cristal reforzadas que fabricó en su planta de Ypsilanti, Michigan, sí tuvieron mucho éxito para albergar las ametralladoras de los bombarderos 'Fortalezas Volantes'.

Pasado el conflicto, los soldados americanos regresaron a casa ávidos de gastar sus pagas en la ropa de última moda y en un flamante coche nuevo. Las plantas de producción de los tres grandes no daban abasto, puesto que los coches estaban vendidos antes de empezar a ser fabricados. En este contexto, Preston Tucker decidió que era la hora de poner en marcha su gran proyecto, la fabricación de su propio automóvil, un coche muy, pero que muy especial.

Tucker adquirió un antiguo complejo industrial donde Dodge había ensamblado los motores de los aviones B29. Con una idea radical en su cabeza, Tucker sólo necesitaba ya un diseñador capaz de llevarlo a cabo. En principio, el encomendado fue George Lawson, proveniente de General Motors, que esbozó las líneas maestras del coche de Tucker, incluida la idea de poner el motor sobre el eje trasero, pero un día después de la Navidad de 1946, Tucker tuvo un encuentro fortuito con el greco-americano Alex Tremulis, famoso por su trabajo para Duesenberg así como por ser el artífice del impresionante prototipo Thunderbolt de Chrysler. Tres meses después, Tremulis presentaría un concept car denominado 'Tin Goose', ganso de lata.

El 'Tin Goose' no se parecía a ningún coche de su tiempo. Tanto su aspecto como sus soluciones técnicas lo hicieron rompedor frente a sus competidores. Era muy ancho y bajo. Su frontal estaba presidido por un faro central que giraba en las curvas con el volante. Las puertas cerraban en la parte central y llegaban del techo al suelo del coche y su habitáculo era amplio y espacioso, gracias a un original puesto de conducción donde todo se centraba en un módulo muy compacto. La seguridad estaba muy bien estudiada, gracias a las pruebas que hiciese en el óvalo de Indianápolis el piloto de la casa, Eddie Offut.

Bautizado finalmente como Tucker Torpedo, era un fiel reflejo del espíritu emprendedor y hasta un poco megalómano y provocador de su creador. Sin duda su aspecto más revolucionario fue su motor, colocado en la parte trasera y con seis cilindros opuestos, la misma solución que años después emplearía Porsche. Carl Dorman fue el responsable de su diseño y fue fabricado por la empresa Aircooled Motors de Syracuse, Nueva York. Era una mecánica muy moderna y ligera pensada para la industria aeronáutica, concretamente para los helicópteros Bell, pero Tucker lo adoptó para su excéntrico coche, sustituyendo la refrigeración por aire por una más convención por líquido, propia del sector del automóvil.

Con un cubicaje de 5.5 litros y hasta 166 CV de potencia, demostró también ser muy robusto y versátil. Para redondear el conjunto, se le acopló la caja de cambios Bendix tipo eletromagnética empleada en los Cord 810-810, con su peculiar sistema de preselección de marchas con un pequeño mando situado tras el volante. Se intentó ofrecer también un cambio automático llamado Tuckermatic, pero fue desechado dado el tiempo de desarrollo que necesitaba.

El 9 de marzo de 1948 salió de la cadena de montaje el primer Tucker Torpedo. Tenía un precio de venta de 2.450 dólares, equiparable a un Cadillac Serie 61 Coupé, un Buick Roadmaster o un Lincoln V12. Fred Rokelman, jefe de ventas de Tucker, prometió una producción de 1.000 unidades diarias. Los compromisos adquiridos por Tucker alertaron a la Stock Exchange Comission, una agencia gubernamental que comenzó a mirar con lupa las cuentas de la Tucker Corporation.

Preston Tucker fue acusado de fraudes y artimañas contables, pero fue finalmente absuelto tras un interminable juicio, incluyendo librarse de un pago de 160.000 dólares de multa y de 150 años de cárcel. La Tucker Corporation no pudo aguantar esta presión, se dice que orquestada por los "tres grandes de Detroit" y con la complacencia del senador Homer Ferguson. Sólo 50 coches fueron fabricados, 37 ensamblados en la fábrica y los 13 restantes, de forma artesanal y altruistamente por el piloto de la casa Eddie Offut.

El llamado a ser el automóvil más radical, moderno y revolucionario fabricado en Estados Unidos se quedó en una mera anécdota. Tras su absolución, Tucker abandonó su país y se trasladó a Brasil, donde pensó en desarrollar otro proyecto automovilístico, el deportivo Carioca, que no vio la luz dado que el 26 de diciembre de 1956 un cáncer de laringe segó la vida de Preston Tucker. Tenía 53 años.

Maravillado por la historia de este hombre apasionado y visionario, y enamorado del coche que poseía su padre Carmine, el director de cine Francis Ford Coppola decidió llevar a la gran pantalla la saga de Tucker y su Torpedo. La película se estrenó en 1989 y contaba con Jeff Bridges como protagonista, además de Joan Allen, Christian Slater y Martin Landau. También participaron 22 de los Tucker Torpedo fabricados amablemente cedidos por el Tucker Automobile Club of America. Ford Coppola es hoy día propietario de dos Tucker Torpedo -los chasis 1014 y 1037-, uno, el de su padre Carmine, y el otro, adquirido por él a posteriori.

El capítulo número 28 de la segunda temporada de la serie de animación 'The Simpsons', titulado 'Oh brother where art thou?', narra como el abuelo Abe Simpson comunica a Homer que tiene un hermano. Éste contacta con él y junto con su familia se desplaza hasta la ciudad donde vive para conocerlo en persona. El hermano de Homer, Herb, es un rico industrial propietario de una firma de automóviles y propone a su recién conocido hermano que lidere el proyecto de fabricación de un nuevo y revolucionario coche. La desastrosa gestión del proyecto por parte de Homer Simpson culmina con un sonado fracaso y el hundimiento de la empresa de su hermano. En este capítulo, la serie de Matt Groening viene a inspirarse en algunos de los grandes fracasos de la historia de la automoción, como es el caso del Edsel de Ford, el Delorean o incluso el del propio Tucker.

Todos los Tucker fabricados sobreviven a día de hoy en manos de coleccionistas privados y de museos, como el AACA o el Museo Henry Ford de Detroit. 

Con referencia BRK 222a, tengo el gusto en presentar en 'El Kekomóvil' la preciosa réplica del Tucker Torpedo de Brooklin Models, la última edición de su señero molde, que llegó al mercado tras las tres referencias BRK 222x realizadas para el Museo AACA. Como viene siendo habitual en Brooklin Models, histórico y señero fabricante con sede en Bath en el Reino Unido, la miniatura está realizada en metal blanco y cuenta con un molde realmente excelente en formas y proporciones, el gran fuerte de este fabricante. Si bien ya sabemos que las miniaturas de metal blanco no cuentan el detallado entre sus virtudes, el hecho de que el Tucker es un coche sencillo en exorno y donde su verdadero encanto está en su peculiar aspecto, el modelo no acusa ese acabado con halo de juguete antiguo tan propio de Brooklin y que con tantísimos seguidores cuenta, pues ciertamente las miniaturas de este fabricante cuentan con un curioso equilibrio entre un exclusivo modelo de colección y un encantador juguete antiguo. Llevaba mucho tiempo queriendo añadir un Tucker a mi colección, pero lo cierto es que me costaba encontrar el adecuado, pues lo cierto es que las miniaturas que hay no son de muy buena calidad, hablamos del viejo Solido y un muy endeble Yat Ming. Finalmente opté por la versión más actual de Brooklin y lo cierto es que estoy realmente encantado con él. Una miniatura muy recomendable.

4 comentarios:

SEAT PC dijo...

Me alegro ver de nuevo actividad en tu blog Keko pero en vista de tu reciente viaje de matrimonio me alegra ver tu nueva etapa en tu vida.

Este Tucker es una delicia con un color que le sienta de maravilla he podido ver varios brooklin´s y puedo decir que son obras de arte como este.

Gracias por mostrarlo y enhorabuena por esta nueva etapa en tu vida y que sea para muchos años


Saludos

Keko dijo...

Muchas gracias Pau por tus palabras.

Las miniaturas de Brooklin son muy especiales y tienen mucho encanto. Tenía muchas ganas de tener una miniatura de calidad del Tucker y ésta es la que más se adapta a mis exigencias.

Saludos y gracias por tu visita

A.Sivianes dijo...

No soy nada amante del "metal blanco", pero lo definiste bien al decir que andan por el filo de la navaja (me refiero a que no caen en ser un mero juguete, pero tampoco tienen la precisión de la resina o el "diecast" habitual).

Ciertamente es un modelo histórico y que no puede faltar en ninguna colección, salvando temáticas, y menos en la tuya. Por lo que te tengo que felicitar por la elección, aunque me quedo algo extrañado de no saber si existe en el catálogo de NEO.

Saludos y enhorabuena por tu reciente matrimonio!

Keko dijo...

Yo tuve en su día el Tucker de Solido, pero siempre quise uno en versión 'pata negra'. Ningún fabricante en resina se ha animado a día de hoy con él y recientemente Brooklin lo reeditó, que es éste que presento y que pronto saldrá en color verde también. No descarto hacerme con uno Tucker de resina si en el futuro se me pone a tiro.

Saludos Antonio