domingo, abril 30, 2017

Chrysler Windsor Town & Country Sedan 1947 de Brooklin Models








La autoría de la denominación 'Town & Country' para un automóvil corresponde a un señor llamado Paul Hafer, de la empresa de carrocerías Boyertown Body Works. Chrysler la empleó para sus coches cuyas carrocerías de acero incluían paneles de madera: 'Town', ciudad, se refiere a las partes de acero, y 'Country', campo, a las de madera.

El primer Town & Country de Chrysler data de 1941 y fue el entonces director de la compañía, David Wallace, quien propuso la construcción de este automóvil con carrocería familiar de paneles de madera. La empresa Pekín Wood Products, con sede en Helena, Arkansas, y subsidiaria de Chrysler, se encargaría de la construcción y ensamblaje de los paneles de caoba de Honduras. Sólo un año estuvo este atractivo y exclusivo modelo en el mercado, dado que en 1942 Estados Unidos entró en la II Guerra Mundial.

Terminada la Contienda, la industria del automóvil retomó su actividad dado que los soldados americanos regresaban del frente ávidos de gastar sus pagas en un nuevo coche que estrenar. En 1946, Chrysler volvió a ofrecer las exclusivas versiones Town & Country en su nuevo modelo, aunque en esta ocasión las carrocerías con paneles de caoba quedarían reservadas sólo a las versiones sedán y convertible, y no para los wagon familiares.

Tanto el sedán como el descapotable, lucían los paneles de madera en sus puertas y en la trasera. Resultaba especialmente atractiva la del modelo de cuatro puertas al ser más pronunciada, y su peculiar forma le valió el apelativo de 'Barrell Back' -trasera de barril-. Pekín Wood Products había desarrollado un muy efectivo sistema de fijación de las partes de madera a la carrocería.

El sedán Windsor de cuatro puertas con acabado Town & Country se situaba en el tope de la gama de Chrysler entre 1946 y 1948. Entre sus accesorios, destacaba la preciosa baca portaequipajes realizada con la misma caoba que los paneles de la carrocería. Los modelos Town & Country fabricados entre 1946 y 1948 podían elegirse con dos opciones mecánicas, seis cilindros 251ci de 115 CV de potencia, o el colosal ocho cilindros en línea 323ci de 135 CV. Entre 1946 y 1948 se fabricaron un total de 4.156 Windsor Town & Country Sedan, por los 8.373 convertibles.

Con motivo de su 40º Aniversario, el fabricante de miniaturas Brooklin Models celebra esta especial efeméride con el lanzamiento de algunos modelos especiales conmemorativos, entre ellos esta impresionante miniatura de un Chrysler Windsor Town & Country Sedan de 1947 en edición limitada bajo la referencia BML 14, que parece que también rinda homenaje a la exclusiva miniatura que hace años realizase Motor City Classics. Nos quedamos de este Brooklin con su impresionante acabado con respecto a otros modelos de la marca, la precisión y la calidad con la que se han reproducido los paneles de madera de la carrocería y la baca portaequipajes. Igualmente, el molde es correcto y proporcionado y reproduce perfectamente las formas del sedán Town & Country. En resumen, una pieza excepcional tanto por su calidad como por su valor añadido de coleccionismo que bien merece hacer el esfuerzo de su compra.

sábado, abril 29, 2017

Tucker Torpedo 1948 de Brooklin Models






La vida de Preston Tucker siempre estuvo ligada al automovilismo de una u otra manera. Había trabajado para Ford, labor que incluyó el desarrollo de diez unidades del célebre V8 para la Indy 500 de 1935. También fue distribuidor de marcas como Dodge, Packard y Studebacker. Pero en 1943, al igual que otros muchos industriales americanos, le fue consignada la fabricación de material de guerra. En principio propuso un torre pivotante para los vehículos de reconocimiento, un proyecto que la autoridad militar rechazó, pero las cúpulas de cristal reforzadas que fabricó en su planta de Ypsilanti, Michigan, sí tuvieron mucho éxito para albergar las ametralladoras de los bombarderos 'Fortalezas Volantes'.

Pasado el conflicto, los soldados americanos regresaron a casa ávidos de gastar sus pagas en la ropa de última moda y en un flamante coche nuevo. Las plantas de producción de los tres grandes no daban abasto, puesto que los coches estaban vendidos antes de empezar a ser fabricados. En este contexto, Preston Tucker decidió que era la hora de poner en marcha su gran proyecto, la fabricación de su propio automóvil, un coche muy, pero que muy especial.

Tucker adquirió un antiguo complejo industrial donde Dodge había ensamblado los motores de los aviones B29. Con una idea radical en su cabeza, Tucker sólo necesitaba ya un diseñador capaz de llevarlo a cabo. En principio, el encomendado fue George Lawson, proveniente de General Motors, que esbozó las líneas maestras del coche de Tucker, incluida la idea de poner el motor sobre el eje trasero, pero un día después de la Navidad de 1946, Tucker tuvo un encuentro fortuito con el greco-americano Alex Tremulis, famoso por su trabajo para Duesenberg así como por ser el artífice del impresionante prototipo Thunderbolt de Chrysler. Tres meses después, Tremulis presentaría un concept car denominado 'Tin Goose', ganso de lata.

El 'Tin Goose' no se parecía a ningún coche de su tiempo. Tanto su aspecto como sus soluciones técnicas lo hicieron rompedor frente a sus competidores. Era muy ancho y bajo. Su frontal estaba presidido por un faro central que giraba en las curvas con el volante. Las puertas cerraban en la parte central y llegaban del techo al suelo del coche y su habitáculo era amplio y espacioso, gracias a un original puesto de conducción donde todo se centraba en un módulo muy compacto. La seguridad estaba muy bien estudiada, gracias a las pruebas que hiciese en el óvalo de Indianápolis el piloto de la casa, Eddie Offut.

Bautizado finalmente como Tucker Torpedo, era un fiel reflejo del espíritu emprendedor y hasta un poco megalómano y provocador de su creador. Sin duda su aspecto más revolucionario fue su motor, colocado en la parte trasera y con seis cilindros opuestos, la misma solución que años después emplearía Porsche. Carl Dorman fue el responsable de su diseño y fue fabricado por la empresa Aircooled Motors de Syracuse, Nueva York. Era una mecánica muy moderna y ligera pensada para la industria aeronáutica, concretamente para los helicópteros Bell, pero Tucker lo adoptó para su excéntrico coche, sustituyendo la refrigeración por aire por una más convención por líquido, propia del sector del automóvil.

Con un cubicaje de 5.5 litros y hasta 166 CV de potencia, demostró también ser muy robusto y versátil. Para redondear el conjunto, se le acopló la caja de cambios Bendix tipo eletromagnética empleada en los Cord 810-810, con su peculiar sistema de preselección de marchas con un pequeño mando situado tras el volante. Se intentó ofrecer también un cambio automático llamado Tuckermatic, pero fue desechado dado el tiempo de desarrollo que necesitaba.

El 9 de marzo de 1948 salió de la cadena de montaje el primer Tucker Torpedo. Tenía un precio de venta de 2.450 dólares, equiparable a un Cadillac Serie 61 Coupé, un Buick Roadmaster o un Lincoln V12. Fred Rokelman, jefe de ventas de Tucker, prometió una producción de 1.000 unidades diarias. Los compromisos adquiridos por Tucker alertaron a la Stock Exchange Comission, una agencia gubernamental que comenzó a mirar con lupa las cuentas de la Tucker Corporation.

Preston Tucker fue acusado de fraudes y artimañas contables, pero fue finalmente absuelto tras un interminable juicio, incluyendo librarse de un pago de 160.000 dólares de multa y de 150 años de cárcel. La Tucker Corporation no pudo aguantar esta presión, se dice que orquestada por los "tres grandes de Detroit" y con la complacencia del senador Homer Ferguson. Sólo 50 coches fueron fabricados, 37 ensamblados en la fábrica y los 13 restantes, de forma artesanal y altruistamente por el piloto de la casa Eddie Offut.

El llamado a ser el automóvil más radical, moderno y revolucionario fabricado en Estados Unidos se quedó en una mera anécdota. Tras su absolución, Tucker abandonó su país y se trasladó a Brasil, donde pensó en desarrollar otro proyecto automovilístico, el deportivo Carioca, que no vio la luz dado que el 26 de diciembre de 1956 un cáncer de laringe segó la vida de Preston Tucker. Tenía 53 años.

Maravillado por la historia de este hombre apasionado y visionario, y enamorado del coche que poseía su padre Carmine, el director de cine Francis Ford Coppola decidió llevar a la gran pantalla la saga de Tucker y su Torpedo. La película se estrenó en 1989 y contaba con Jeff Bridges como protagonista, además de Joan Allen, Christian Slater y Martin Landau. También participaron 22 de los Tucker Torpedo fabricados amablemente cedidos por el Tucker Automobile Club of America. Ford Coppola es hoy día propietario de dos Tucker Torpedo -los chasis 1014 y 1037-, uno, el de su padre Carmine, y el otro, adquirido por él a posteriori.

El capítulo número 28 de la segunda temporada de la serie de animación 'The Simpsons', titulado 'Oh brother where art thou?', narra como el abuelo Abe Simpson comunica a Homer que tiene un hermano. Éste contacta con él y junto con su familia se desplaza hasta la ciudad donde vive para conocerlo en persona. El hermano de Homer, Herb, es un rico industrial propietario de una firma de automóviles y propone a su recién conocido hermano que lidere el proyecto de fabricación de un nuevo y revolucionario coche. La desastrosa gestión del proyecto por parte de Homer Simpson culmina con un sonado fracaso y el hundimiento de la empresa de su hermano. En este capítulo, la serie de Matt Groening viene a inspirarse en algunos de los grandes fracasos de la historia de la automoción, como es el caso del Edsel de Ford, el Delorean o incluso el del propio Tucker.

Todos los Tucker fabricados sobreviven a día de hoy en manos de coleccionistas privados y de museos, como el AACA o el Museo Henry Ford de Detroit. 

Con referencia BRK 222a, tengo el gusto en presentar en 'El Kekomóvil' la preciosa réplica del Tucker Torpedo de Brooklin Models, la última edición de su señero molde, que llegó al mercado tras las tres referencias BRK 222x realizadas para el Museo AACA. Como viene siendo habitual en Brooklin Models, histórico y señero fabricante con sede en Bath en el Reino Unido, la miniatura está realizada en metal blanco y cuenta con un molde realmente excelente en formas y proporciones, el gran fuerte de este fabricante. Si bien ya sabemos que las miniaturas de metal blanco no cuentan el detallado entre sus virtudes, el hecho de que el Tucker es un coche sencillo en exorno y donde su verdadero encanto está en su peculiar aspecto, el modelo no acusa ese acabado con halo de juguete antiguo tan propio de Brooklin y que con tantísimos seguidores cuenta, pues ciertamente las miniaturas de este fabricante cuentan con un curioso equilibrio entre un exclusivo modelo de colección y un encantador juguete antiguo. Llevaba mucho tiempo queriendo añadir un Tucker a mi colección, pero lo cierto es que me costaba encontrar el adecuado, pues lo cierto es que las miniaturas que hay no son de muy buena calidad, hablamos del viejo Solido y un muy endeble Yat Ming. Finalmente opté por la versión más actual de Brooklin y lo cierto es que estoy realmente encantado con él. Una miniatura muy recomendable.

domingo, abril 23, 2017

Lamborghini Faena Frua 1978 de Kess Model










Lamborghini ofreció coches con cuatro asientos casi desde sus inicios. Los 400 GT 2+2, Islero, Espada, Urraco o Jarama son el perfecto ejemplo de ello, pero nunca hubo en su catálogo un automóvil de cuatro puertas. Fue la empresa Carrozeria Pietro Frua la que tomó bajo su cuenta y riesgo el desarrollo de un modelo de estas características con vistas a, una vez terminado, ofrecerlo a la firma de cara a su comercialización.

Entre las décadas de los 60 y 70 hubo una serie de fabricantes de autos deportivos que se lanzaron a la producción de una berlina de cuatro puertas basada en sus vehículos de altas prestaciones. Los casos más exitosos y conocidos son el de los Lagonda de Aston Martin y el Maserati Quattroporte, este último quizás el principal ejemplo de un automóvil a caballo entre un coupé sport y un sedán, además de los más exóticos De Tomaso, Iso o Monteverdi.

Pietro Frua y su equipo tomaron como punto de partida para su berlina Lamborghini un Espada, concretamente el número de chasis 18224 de 1974, y el principal trabajo se basó en el alargado y refuerzo de dicha plataforma, concretamente en 178 milímetros, lo que trajo consigo un auto de 4,6 metros, 2,8 de batalla y 1,9 de ancho, con un sobrepeso de 200 kg respecto al Espada original.

El diseño de Frua guardaba cierta similitud con el del Espada, aunque no era tan esbelto y grácil como las líneas que para el dos puertas había realizado Bertone. De hecho, era mucho más barroco, empezando por el morro con faros escamoteables y terminando con esa peculiar zaga acristalada que para algunos periodistas especializados le confería más el aspecto de un station wagon familiar que de una berlina, aunque lo cierto es que el coche no se consideró un cinco puertas dado que en la parte trasera sólo había una pequeña apertura.

El prototipo una vez terminado se bautizó como 'Faena', término del castellano que en su acepción de la cultura de la tauromaquia se refiere a "cada una de las operaciones que el diestro, torero o matador efectúa en la plaza durante la lidia y, principalmente, la brega con la muleta preliminar a la estocada". Frua daba así cumplimiento a una de las grandes tradiciones de Lamborghini de dar a sus coches nombres relacionados con la tauromaquia.

Tras un trabajo de ocho meses, el coche de presentó el 57º Salón del Automóvil de Turín de 1978, así como dos años después, en el Salón de Ginebra de 1980. Pese a estar muy bien construido, el proyecto Faena no resultó un éxito y la propia Lamborghini rechazó su producción, de este modo permanece a día de hoy como un automóvil único. Tras el Salón de Ginebra, fue adquirido por el concesionario Lambo-Motor de Basilea, que lo vendió a un coleccionista alemán, aunque el coche permanece inscrito en el registro de automóviles de Suiza. Aún permanece en manos de esta persona, que lo desplaza cuando se le demanda a eventos y exhibiciones, como el Pullicino Classics de Londres de 1996.

A día de hoy, se trata de la única berlina de cuatro puertas que luce el emblema de Lamborghini y también el primer cuatro puertas de la marca hasta que llegó el LM 002 todoterreno. Su motor es el del Espada original sobre el que fue creado, el V12 de 4.0 litros y 325 CV.

Esta miniatura, la única que existe en la actualidad del único Lamborghini Faena de cuatro puertas fabricado, está realizada por el fabricante italiano Kess Model. Está construida en resina, material con el que trabaja habitualmente esta firma y cuenta con un altísimo nivel de calidad y acabado, empezando por las formas correctas y proporcionadas de su molde y terminado por su excelente y rico nivel de detallado. Una miniatura muy interesante sobre todo para los amantes de los autos únicos y prototipos.