domingo, noviembre 10, 2013

AC Shelby Cobra 289 de Spark






Enzo Ferrari despreció las recomendaciones que para sus coches le hizo Ferrucio Lamborghini, diciendo que un fabricante de tractores y máquinas de aire acondicionado no podía dar lecciones sobre coches deportivos a alguien cuyos coches lo habían ganado todo. Finalmente el fabricante de tractores acabó construyendo autos deportivos. En la misma época, un granjero avícola de Texas, que había ganado las 24 Horas de Le Mans con Aston Martin, también se lanzó a la aventura de proyectar el auto deportivo de sus sueños. En este caso no sabemos si el señor Ferrari llegó a pronunciarse al respecto, pero lo cierto es que tanto los coches del fabricante de tractores, como los del granjero, se enfrentaron a los de Ferrari en múltiples ocasiones, tanto en el circuito como en la carretera, y hubo veces que ambos ganaron la partida al de Maranello.

Carroll Shelby, granjero avícola de Texas, EEUU, representa a la perfección el paradigma del estadounidense burgués de clase media, uno de esos muchos self made man que han engrandecido con su trabajo la Gran Nación Norteamericana. Criador de Gallinas para el sector de la alimentación, tras varios negocios emprendidos, Shelby siempre tuvo una pasión especial por el automóvil que le llevó a debutar en la Fórmula 1 para la temporada 1958, tomando parte en cuatro grandes premios en 1958 con un Maserati privado y en 1959, en otros cuatro con el equipo oficial de Aston Martin en su desastrosa experiencia en F1. Pero precisamente fue enrolado en las filas del constructor británico donde le vino su primer gran éxito en el automovilismo deportivo, al lograr la victoria en Las 24 Horas de Le Mans de 1959 junto a Roy Salvadori. Desde entonces Shelby hizo del automovilismo su modo de vida, tanto como piloto como director de equipo y, también, constructor de coches.

Un buen día en las oficinas de AC Cars recibieron una llamada de los Estados Unidos, se trataba de Carroll Shelby, que quería hacerles una propuesta de negocio. El granjero quería básicamente colocar un poderoso motor V8 de Ford en el pequeño y esbelto AC Ace. Shelby tenía algo de experiencia en el trabajo con autos británicos, no sólo con Aston Martin, también con Allard, es por eso que tras unas pruebas en Thames Ditton la gente de AC mandó un chasis ya preparado a Los Ángeles, donde el equipo de trabajo de Shelby le acopló un Motor Ford V8 (en principio se pensó en Chevrolet, pero GM se negó a cooperar por ver un competidor potencial del Corvette) y en ocho horas el Cobra, nombre ideado por Shelby, ya circulaba.

En un principio los AC Shelby Cobra montaban un motor V8 de 4,2 litros (260 ci), pero finalmente y tras 51 ejemplares construidos se optó por el V8 Windsor de 4,7 litros (289 ci) y 300 cv de potencia. Todos los trabajos del chasis fueron realizados por el ingeniero jefe de AC Cars, Alan Turner. Dado el éxito que registró el nuevo AC Shelby Cobra, que la empresa cesó su colaboración con Ken Rudd y Ford UK para el suministro de motores V6 que hasta entonces habían equipado los Ace. Uno de los autos deportivos más legendarios de todos los tiempos había nacido y Carroll Shelby ya se había ganado un lugar en el Olimpo del motor. A partir de 1965, tres años después del que el AC Cobra entrara en producción apareció una nueva y aún más brutal versión, el Shelby Cobra 427 con el motor V8 Small Block de siete litros y 425 cv, aunque ya estamos hablando de otra historia.

El AC Shelby Cobra 289 es hoy día uno de los modelos más solicitados por los apasionados de la marca, que además destacar su versatilidad en el manejo, cuenta con un aspecto más limpio, elegante y estilizado.

Spark Models reúne en su catálogo a la mayoría de los autos deportivos de competición y de calle más legendarios y el modelo que hoy les presento, de reciente aparición no es para menos, se trata de una fantástica reproducción del AC Shelby Cobra 289, con un aspecto realmente impresionante en cuanto a realización y detallado, destacando las formas del molde y el rico ornamentado de la miniatura con una amplísima utilización de material fotograbado y piezas independientes. Un modelo legendario que quedará bien en cualquier colección.

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