lunes, abril 29, 2013

Minerva AL 1930 de Ixo






Asociar los términos Bélgica y automoción nos hace inmediatamente pensar en la alta competición, Jacky Ickx, el circuito Spa-Francochamps y la escudería del mismo nombre o el Rally de Lieja a Sofía son los primeros nombres que nos vendrían a la cabeza, pero sí estaríamos en un apuro al intentar recordar el nombre de algún fabricante belga de coches de serie. Y es que este país de la vieja Europa pese a contar en su territorio con plantas de fabricación y ensamblaje de marcas como Ford o Renault, lo cierto es que a día de hoy no cuenta con un fabricantes de automóviles patrio... Pero sí tuvo uno en las primeras décadas del pasado siglo XX, uno que precisamente logró mirar de tú a tú a la flor y marcas como Hispano-Suiza, Rolls Royce, Duessenberg o Bugatti, la flor y la nata del automovilismo entonces.

Bajo el nombre de Minerva, la versión romana de la Palas-Atenea, diosa de la sabiduría y el conocimiento, fue constituida la única marca de automóviles que ha visto Bélgica, siendo fundada en Amberes por el empresario holandés Sylvain de Jong. En sus primeros años Minvera se especializó en la reparación y construcción de bicicletas, para pasar luego a la fabricación de unos pequeños y exitoso autos deportivos denominados 'Minervettes'.

Fue a principios de la década de los 20 cuando Minerva comenzó con la fabricación de coches de lujo y distinción, adoptando para ello los principios de los motores tipo Sleeve-Valvles de David Knight que destacan por su bajísima sonoridad y confort de marcha. Al final de los 20 la empresa fabricaba coches de cuatro y seis cilindros y empleaba a 7.000 trabajadores. Fue entonces cuando Sylvain de Jong falleció tras una larga enfermedad.

Su hermano Jaques tomó el testigo de la dirección de la empresa y fue bajo su gestión cuando vio la luz el automóvil más espectacular y lujoso fabricado por Minerva, el tipo AL, equipado con un motor de ocho cilindros en línea realmente moderno e innovador, cuya particularidad residía en que estaba construido en una sóla pieza de acero en vez de dos unidades de cuatro cilindros unidas. Cubicaba 6,6 litros y rendía 130 cv de potencia. Dado su excepcional alto precio, sólo se construyeron 50 unidades del Minerva AL, muchas de ellas carrozadas por la empresa local Vanden Plas. Los efectos de la gran depresión acabaron con las ilusiones de la única marca de coches belga, obligando a su propietario, Jaques de Jong a venderla en 1936 a la empresa Imperia. No obstante, hoy día todos los coches que se conservan lucen con orgullo sobre su calandra el busto de Minerva, la misma Palas-Atenea que había sobre la puerta de la habitación que nos describió en su día Edgar Allan Poe en su poema 'El cuervo'.

De la mano de Ixo presento esta bonita reproducción de un Minerva AL con una elegante y sobria carrocería limousina cuya autoría no he podido identificar. El modelo pertenece a la colección 'Ixo Museum' y cuenta con el habitual buen acabado de esta llamativa serie de miniaturas. Merece la pena tenerlo sólo por ser uno de los pocos Minerva que hay en escala 1/43 y más fácil de encontrar.

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