domingo, abril 11, 2010

Autobianchi A112 Abarth de Spark

En muchas ocasiones los aficionados al motor tendemos a definir con la expresión "lobo con piel de cordero" a aquellos automóviles que con la estética de un utilitario esconden en el vano de su motor una mecánica de altas prestaciones. Realmente al Autobianchi A112 Abarth no sería muy acertado definirlo así, pues cierto es que su estética denota una serie de elementos que lo diferencian claramente de su hermano utilitario. Sea como fuere, el A112 Abarth fue durante los años que estuvo en el mercado un auténtico matagigantes.

La historia de la marca Autobianchi se remonta a mediados del siglo XX, cuando la empresa Societá Automobili e Velocipedi Edoardo Bianchi unió en 1955 su destino a Fiat y a Pirelli. Tres años después de la unión, Fiat y Pirelli se hicieron con todas las acciones y Autobianchi pasó a ser una marca de dicho consorcio. Su primer automóvil fue el pequeño Bianchina, un biplaza de estética similar a la del Fiat 500. Después llegó el Primula, donde Fiat pudo experimentar con diversas soluciones técnicas sin hacer uso de su nombre.

En 1969 nace el Autobianchi A112, un coche desarrollado a partir de la revisión del proyecto del Fiat 127. Era una pequeña berlina de dos puertas y portón trasero, de líneas compactas y elegantes. En su versión básica montaba un motor de 900 cc colocado en el posición central delantera de 47 cv de potencia. Su buena acogida comercial motivó el desarrollo de nuevas versiones, destacando especialmente la más deportiva con el apellido de la división deportiva del grupo Fiat, Abarth.

Como decíamos al principio, un Autobianchi A112 Abarth puede diferenciarse de lejos de su hermano pequeño. Para empezar, los logotipos con el emblema del escorpión presiden la rejilla frontal, los laterales y la trasera. Las llantas deportivas Cromodora llaman bastante más la atención que los tapacubos del básico. Y en la carrocería, destaca especialmente el capó pintado en negro mate, en contraste con su carrocería, disponible en varios colores aunque el rojo era el más habitual. El interior era casi tan austero como el modelo estándar pero contaba con un volante deportivo forrado de piel, alfombrillas rojas y negras y todos los instrumentos agrupados en el centro.

A lo largo de su existencia el Autobianchi Abarth montó tres versiones de su motor, una revisión del 903 cc básico con la cilindrada aumentada hasta los 1.049 cc. La primera ofreció 58 cv, 11 más que el básico y la segunda, 70 cv. La tercera se mantuvo prácticamente igual que la segunda, pero tenía una caja de cambios de cinco velocidades.

Su llamativo aspecto, sus excelentes prestaciones y la buena habitabilidad de su interior lo hicieron un coche muy atractivo para jóvenes trabajadores solteros sin carga familiar. Mostraba una agilidad excelente moviéndose entre el tráfico urbano y su elemento ideal eran las carreteras secundarias muy reviradas, en las cuales era capaz de sacar los colores a coches más grandes. Hay quien encontró en su comportamiento muchas semejanzas con el Mini Cooper de la BMC.

El modelo que hoy les mostramos es la réplica que ofrece la marca británica Spark dentro de su línea White Line, dedicada a los automóviles modificados por Abarth. Se trata de una miniatura muy llamativa, dado su pequeño tamaño y el fino detalle de su acabado, donde predominan las piezas independientes y los fotograbados. Las formas del molde parecen correctas. El interior es negro completamente pero bien modelado y cuenta con el detalle del cuadro de instrumentos y la consola central. El volante es también de fotograbado. Son también buenas las réplicas de este mismo automóvil hechas por Minichamps y EG. Spark ha presentado recientemente una versión Proto, más cercana a la competición aunque sin pegatinas. Es de color blanco predominante con detalles en rojo y las llantas son las clásicas Abarth, en vez de las Cromodora.

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