lunes, marzo 15, 2010

Vector W8 Twin Turbo de Spark

Los últimos años de la década de los 80 sumieron a los fabricantes más elitistas de la automoción en una batalla sin cuartel por ver quien fabricaba el mejor superdeportivo. El Ferrari F40, el Porsche 959, el Lamborghini Diablo, el Jaguar XJ 220, el Bugatti EB 110 o el McLaren F1 son los ejemplos más destacados. Es en este contexto donde ve la luz el Vector W8, el primer "supercar" cien por cien americano.

La empresa aeronáutica Vector Aeromotive contó para el desarrollo del coche con los ingenieros Gerald Wieger y David Kotska, los cuales tomaron como fuente de inspiración los coches de carrera de Grupo C, como el Jaguar XJR 12 LM o el Porsche 962 y el sistema de construcción de la industria aeronáutica. El primer prototipo se denominó W2, en total, entre 1989 y 1993 se construyeron 19 unidades, de las que17 se vendieron al público y dos prototipos, los Avtech WX3, permanecieron en manos de la empresa.

La carrocería estaba construida en una mezcla de fibra de carbono y Kevlar, que lo hacía ligero y rígido a la vez. El Vector W8 montaba un motor Oldsmobile Rodeck V8 de competición de 6,5 litros de cilindrada al que se le acoplaron dos turbocompresores Garret H3 que le posibilitaban desarrollar la nada despreciable cifra de 625 cv de potencia, suficientes para lograr los 350 Km/H de velocidad máxima. Paradójica e inexplicablemente, el Vector montaba una caja de cambios automática de tres velocidades, algo inaudito para un coche de semejantes características. En 1993 Vector Aeromotive quiso sustituir al W8 por el todavía prototipo WX3, pero el proyecto quedó cancelado al ser la empresa adquirida en dudosas condiciones por Megatech. Tras muchas luchas el ingeniero Gerald Wiegert pudo hacerse con la propiedad intelectual de los coches Vector, aunque no se volvieron a ver más coches de la marca.

Con ese diseño a medio camino entre un Lamborghini Countach y un X-Wing de la película Star Wars, el Vector ha pasado a convertirse en uno de los iconos automovilísticos de la década de los 80. Entre los pocos afortunados que pudieron hacerse con uno de estos superdeportivos figura el tenista André Agassi.

Es por todos sabidos la predilección de la marca Spark por los deportivos más extravagantes y exóticos de la historia y en su gama de productos no podía faltar el Vector, un modelo que hasta ahora en escala 1/43 sólo estaba disponible en el catálogo de algunos fabricantes artesanales minoritarios. La miniatura tiene un excelente nivel de ejecución, destacando especialmente el minucioso detallado de su carrocería, donde resaltan detalles tan realistas como los logotipos con el anagrama "Vector W8 Twin Turbo" y los ingeniosos limpiaparabrisas, todo en metal fotograbado. Muy acertada ha sido la elección del color, el típico blanco con efecto perlado, uno de los colores más propios. El interior negro, pese a estar bien detallado, es quizás su punto más débil quizás en un color más claro hubiese resaltado más. Sea como sea, hay que agradecer a Spark su valentía al reproducir un coche que muchos coleccionistas esperaban desde hace mucho tiempo.

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