sábado, enero 30, 2010

Hispano Suiza J12 T68 Fernández & Darrin Coupé de Ville de Ixo

La década de los años 30 puede considerarse en la historia de la automoción como la primera era de los supercoches. Fue en estos años cuando se construyeron algunos de los automóviles más radicales, tanto en el aspecto estilístico como el mecánico, pues no sólo los fabricantes se afanaban en construir el motor de mayor tamaño, con más cilindros y máxima potencia, sino que los carroceros también dieron lo máximo de sí para realizar algunas de las carrocerías más bellas y extravagantes jamás fabricadas.

En el Salón de París de 1931 Hispano Suiza presenta el que puede considerarse su modelo más ambicioso, el J12 o Tipo 68. Lo más llamativo de todo era su motor, un colosal 12 cilindros en V de 9,4 litros contruido en aleación ligera que no tenía problemas en llegar hasta los 170 Km/H gracias a sus 220 cv de potencia. En realidad, el nuevo motor era un bloque derivado de la aviación refinado y adaptado por el genial ingeniero Marc Birkigt.

Fue muy alabado por sus clientes su confort y maniobrabilidad, además de su extraordinaria potencia. La marca ofrecía tres tamaños de chasis diferentes. El precio del coche rondaba los 200.000 francos por lo que se deduce que sólo los más privilegiados podían adquirir uno. La labor realizada por los más prestigiosos carroceros franceses del momento, como Kellner, Van Vooren, Franay, Saoutchik, Chapron, Letorner & Marchand o Binder, contribuyó a engrandecer aún más la leyenda de un coche que fue la auténtica bestia negra de los dos supercoches del momento, el Bugatti T41 Royale y el Rolls Royce Phantom III, también motorizado por un V12 procedente de la aviavión.

La producción del J12 de Hispano Suiza, fabricado en la factoría de Bologne, Francia, puesto que las de España habían sido expropiadas por el nuevo Gobierno republicano, cesó en 1938 con apenas 120 coches vendidos. De estos, apenas una decena incorporaron el motor J12 Bis, de 11,3 litros y 250 cv desarrollado para un proyecto ferroviario.

Concretamente, el modelo de Ixo se corresponde con la elegante carrocería Coupé de Ville de Fernández & Darrin y su combinación de color gris y negra indican que puede tratarse del J12 chasis 14036 que el citado carrocero hizo especialmente para el millonario financieron Anthony Gustav Rotshild, adquirido en 1934 junto con un K6 limousine (chasis 15008). En sus últimas apariciones en exposiciones públicas, el J12 Fernández & Darrin Rotschild lucía ruedas de radios, por lo que se puede intuir que su actual propietario le retiró los tapacubos.

El modelo que hoy les mostramos, fabricado por Ixo en diecast, fue visto por primera vez en el mercado dentro de la colección de vehículos de época editada por Altaya. Poco después, Ixo lo incluyó en su prestigiosa serie museo, donde la miniatura presentaba ciertos detalles mejorados con respecto a su homólogo de venta en kioscos, como los cromados de mejor calidad y nuevos detalles en metal fotograbado, como los limpiaparabrisas, el emblema del radiador, la cigüeña de la trasera o los pedales. La miniatura presenta una muy buena calidad en líneas generales y es la única que se puede encontrar en 1/43 en diecast, pues para encontrar una terminación mejor habría que recurrir a los caros modelos en resina de marcas como MA Collection o Heco Modeles. Con todo, este ejemplar de Ixo no dejará descontento a ningún aficionado a la marca que guste tener en su vitrina uno de los míticos modelos de la firma de la cigüeña.

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