lunes, junio 15, 2009

Triumph TR2 de Vitesse







Clásicos entre los clásicos, su estampa evoca todo lo bueno de los años dorados de los deportivos británicos además de ser el primero de una de las series más recordadas en el mundo del automovilismo, los TR de Triumph. 


Conscientes del éxito que estaba teniendo la serie T de MG en los Estados Unidos, Sir John Black, presidente de la Standard Company, decidió crear un coche que, bajo el escudo de la marca Triumph, desbancara de su posición de privilegio al MG TD. 

En un principio fue el ingeniero Walter Belgrove quien trabajó en el coche y así nació el prototipo TRX, el cual no fue de la satisfacción de la gerencia de la Standard. Harry Webster tomó el relevo de Belgrove en el proyecto, entonces su equipo aunó el viejo chasis de un Standard Flying Nine acoplado a un motor Vanguard de 2.0 litros de cilindrada con dos carburadores SU, lo que le proporcionaba 90 CV. 

El diseño de la carrocería era muy sensual y pronto cautivó las miradas del público. El TR2 debutó en 1953 en el Salón de Ginebra. Al igual que la mayoría de deportivos británicos de la época, tuvo muchos fallos de fabricación, no obstante Triumph trabajó en su solución de cara al siguiente modelo, el TR3.

Pese a que Vitesse venda esta miniatura como un TR3, su calandra central hundida hacia dentro deja en clara evidencia que es un TR2, ni siquiera un TR3A. No obstante, y olvidándonos de lo que dice en el caja estamos ante una reproducción preciosa del mítico coche que convirtió a la marca Triumph en la estrella del consorcio automovilístico Standar. Las formas están muy bien reproducidas. La mayoría de elementos ornamentales de la carrocería están modelados sobre la misma y pintados, salvo la calandra, la capota, los faros o el tapón del depósito de combustible. El interior también está bien detallado y su color burdeos hace un muy buen contraste con el color de la carrocería. Las llantas son de fotograbado, muy bien hechas, un factor habitual en los Vitesse. En definitiva, el único punto negativo que podemos decir, aparte de la confusión con el modelo, es que Vitesse ya no se prodigue tanto con sus preciosas series de coches clásicos deportivos.

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