domingo, noviembre 09, 2008

Saab Sonett I de Provence Moulage








El Saab Sonett I Super Sport o Saab 94 nació fruto de la idea del ingeniero Rolf Mellde, que sugirió a la casa que sería bueno disponer de un deportivo-roadster de dos asientos para cumplimentar la gama actual, amén de tener un punto de partida que sirviese como base para crear coches de competición, sobre todo rallyes.

El mismo Mellde se encargó de diseñar y desarrollar el coche en el establo de una granja de la localidad de Asaka. Sólo un número muy limitado del personal de Saab estuvo involucrado en el proyecto y trabajaron en él en sus horas libres. 

Su nombre se debe la exclamación " nätt den är", que traducida al castellano quiere decir "Son tan aseados". El 16 de marzo de 1956 se presentó el modelo en sociedad, dentro del marco del Motor Show de Estocolmo. Sólo se hicieron 6 unidades del Sonett I. Puede que su aspecto y su tamaño hagan pensar a más de uno que era un coche muy básico y rudimentario, pero en la línea de innovación tan propia de Saab el Sonett encerraba muchas sorpresas.

Su carrocería estaba construía en fibra de vidrio y su chasis, obra de Sixten Sason, era de aluminio y tan sólo pesaba 70 kilos, provocando que el conjunto general apenas alcanzara los 600 kilos de peso. Para el motor, se recurrió al tres cilindros de 750 cc y dos tiempos. Cabe destacar que en 1996 el Saab Sonett I número 1 rompió el récord de velocidad de Suecia para coches de su cilindrada, con una marca de 159,4 Km/H.

Tras el precioso 92 "001 Ursaab" que ya mostramos en su día, Provence Moulage, en su nueva andadura en manos de Norev, nos sorprende con otro de los extrañaos, exóticos y maravillosos primeros Saabs clásicos. El conjunto llama la atención por su pequeño tamaño y contenido peso, de hecho, me atrevo a decir que es la miniatura más liviana de mi colección. Viendo las fotos del coche original podemos ver cómo se han captado muy bien las formas. Pese a ser una reproducción de un coche muy sencillo en detalles, todo está muy bien reproducido, sobre todo destacamos el precioso interior, con un detallado cuadro de instrumentos, el clásico volante tipo Nardi de tres radios de aluminio y aro de madera y la pequeña palanca de cambios, situada en alto a la derecha del piloto (el coche es un RHD), además del freno de mano. Si es cierto que son un poco reprochables las llantas de tapacubos, que no han sido tan detalladas como el resto del conjunto, no obstante, el modelo es precioso, una pequeña gran miniatura, que seguro hará las delicias de los apasionados de los clásicos en miniatura.

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