viernes, noviembre 24, 2006

Opel Monza 3.0E de Minichamps








Los autos con carrocería coupé y cierto aire deportivo son una tradición en Opel, ya sean modelos derivados de sus berlinas o con entidad propia. En el marco del Salón del Automóvil de Frankfurt la firma de Russelsheim presentó un atractivo automóvil de dos puertas con un diseño muy agradable donde destacaba especialmente su portón trasero de cristal, claramente inspirado en el coupé Bitter CD que construyese unos años atrás  Erich Bitter sobre la base mecánica del entonces buque insignia de la marca, el Diplomat. El nuevo coupé que Opel presentaba estaba basado en la plataforma mecánica del que era entonces su modelo tope de gama, el Senator.

Pese a tener un nombre tan evocadoramente deportivo como Monza, el mítico circuito de velocidad que históricamente siempre albergó el GP de Italia de Fórmula 1, no podía considerarse un automóvil deportivo. Su gran tamaño, sus suspensiones de tarado blando y su cómodo y lujoso interior lo hacían un auto confortable para realizar largos y cómodos viajes a altas velocidades de crucero. Y es que pese a su carrocería de dos puertas, ofrecía suficiente espacio para cuatro adultos y un maletero de 425 litros de capacidad, incrementaba hasta los 765 si se abatían los respaldos de los asientos traseros.

En un primer momento, cuatro eran las opciones mecánicas disponibles, todas de gasolina. El escalafón básico era un cuatro cilindros de 2.000 cc con 117 cv de potencia, una mecánica no muy apropiada para un automóvil de este porte y que sólo se ofreció en los países con alta presión fiscal. Le seguirían tres variantes del mismo bloque de seis cilindros: un 2,5 litros de 138 cv, un 2,8 litros de 140 cv y un 3.000 cc de 180 cv, sin duda el motor más exitoso y que más unidades del Monza equipó. Los dos motores más pequeños montaban caja de cambios de cuatro velocidades y los dos mayores, de cinco, estando en éstos disponibles también una transmisión automática.

El Monza con motor de tres litros y 180 cv de potencia fue el Opel más rápido fabricado hasta la fecha, alcanzando una velocidad máxima de 210 Km/H y acelerando de 0 a 100 Km/H en 9,5 segundos. A partir de 1982 el Monza recibe un pequeño restyling pasando a conocerse como Monza A2. Las motorizaciones se mantuvieron casi exactas, a excepción de un nuevo cuatro cilindros de 115 cv y 2,2 litros procedente del Rekord y desapareciendo el seis cilindros de 2,8 litros. En 1984 sale a la venta la versión GSE con un acabado estético similar al del Kadett y el Manta GSI. Destacaba su cuadro de instrumentos digital así como algunos aditamentos aerodinámicos.

En enero de 1987 se interrumpe la producción del Monza, contabilizándose unas 43.500 unidades fabricadas en nueve años de vida. Destacar que en Reino Unido y en los países de su zona de influencia el Opel Monza se vendió bajo la marca Vauxhall y con el nombre Royal de Luxe. En Brasil y Latinoamérica GM vendió el auto conocido en Europa como Opel Ascona como Chevrolet Monza ya que el Opel Monza no se vendió en aquellas latitudes. Tras el Monza, Opel no volvió a fabricar un coupé de su categoría, siendo lo que más se le pareció la versión V6 4x4 del Calibra vendida en los primeros 90.

Mi primer coche fue un Opel Monza A1 3.0E que perteneció a mi abuelo paterno, José Romero, y que él mismo me regaló con la complicidad de mis padres Miguel Ángel y Concha. Disfruté del coche durante más de seis años hasta que su mecánica no dio para más y su arreglo era más costoso que comprar un auto nuevo. Destaco de él ante todo el embriagador sonido de su motor de seis cilindros, susurrante al ralentí, y que rugía como un puma cuando sobrepasaba las 3.000 RPM. Eso sí,  recuerdo también las astronómicas cifras de su consumo. Pueden ver el coche, matrícula M-5413-EP en las dos últimas imágenes que ilustran esta entrada.

Como buen fabricante alemán de miniaturas, la marca Minichamps tiene un talento especial para las miniaturas de coches del país teutón. Y el catálogo de miniaturas de Opel con que cuenta es el más extenso de todo el mercado, sobre todo en lo que a modelos clásicos se refiere. La miniatura del Monza no es ninguna excepción. Se trata de un modelo de una realización excelente y al que no le falta un detalle en referencia al coche real. Su molde reproduce perfectamente las inconfundibles líneas del Monza y además cuenta con un inmejorable acabado, siendo bajo mi opinión la mejor miniatura de este coche en escala 1/43.

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