martes, septiembre 05, 2006

Chrysler 180 de Altaya





La imagen de empresa modelo exitosa que proyectaba Barreiros en los años de su alianza con Chrysler distaba mucho de la situación real que se vivía en los despachos. La familia Barreiros y la Chrysler Corporation luchaban entre sí ante la discrepancia por el modelo organizativo de la empresa y la importante bajada de ventas, pues no se puede olvidar que en el peculiar contexto de la industria automotriz española, Barreiros era una especie de Quijote que debía de luchar contra todo un gigante como Seat, una empresa pública con todo el apoyo del Gobierno. En 1967 se produce una importante caída en las ventas de turismos Barreiros -Simca y Dodge- y es entonces cuando Chrysler Corporation aprovecha esta situación y se hace con la mayoría de accionario, pasando de un 40 a un 77 por ciento de la propiedad.

Ello supuso un duro golpe para una empresa familiar, cuyos integrantes veían como todo el duro de trabajo de años se lo quitaban, literalmente, de las manos. La nueva política establecía un refuerzo de la producción de turismos por encima de los industriales, el punto fuerte de Barreiros, que unido a que Estados Unidos tenía vetada la exportación a ciertos países sudamericanos donde Barreiros tenía establecido su mercado, provocó que el empresario español cesara su actividad y Chrysler adquiriese hasta el 97 por ciento de la empresa, pasando la factoría de Villaverde a denominarse Chrysler España SA. Con todo el nombre de Barreiros siguió ligado a la compañía hasta 1969, ostentando un cargo tan decorativo como es el de presidente de Honor.

Corría la primera mitad de los años 70 y Chrysler España no levantaba cabeza. El Dodge 3700 GT heredado de Barreiros apenas se vendía y Seat seguía acaparando el segmento medio del mercado gracias a su condición de empresa pública y al apoyo de su casa madre italiana Fiat. El moderno 132 se mostraba más adecuado que el Dodge como auto de gama alta dentro del mercado nacional. Chrysler España decidió que necesitaban un coche de similar categoría si querían optar a su parte del pastel. En un principio se barajó la posibilidad de vender en España las berlinas 1501 de Simca, pero el 132 los superaba en todo. Introducir un nuevo "compacto" americano sería repetir el error de Barreiros por lo que la solución se halló finalmente en la rama británica de la compañía, el Rootes Group, consorcio que dicho sea de paso, tampoco pasaba por su mejor momento.

Concebido en Coventry por los técnicos del Rootes Group, el nuevo modelo europeo de Chrysler tomaba como base los Hillman y Sunbeam Avenger. Contaba con un diseño de clara inspiración americana, elegante y estilizado pero sus proporciones eran las de un sedán europeo de gama media-alta. La influencia del otro lado del Atlántico se notaba también en el interior. El coche se fabricaría finalmente en las instalaciones de Simca de Poissy, en Francia. Disponible con motores 1.6, 1.8 y 2.0 litros, el coche se denominaría Chrysler 160, 180 y 2 Litres.

Chrysler España presentó en primavera de 1975 la versión española. Fueron escogidos para el mercado nacional los Chrysler 180 y 2 Litros. Por su empaque, fueron considerados autos de lujo. El 180 ofrecía 100 CV de potencia y el 2 Litros, con transmisión automática Torqueflite de serie, 115 CV. Esta última versión muchas publicaciones especializadas de la época la calificaron como coche netamente americano tanto por su estética como por su forma de andar y comportamiento. En España se ofrecía también una versión diésel del 180 con motor Barreiros 2.0 de 65 cv, muy apreciado por taxistas y profesionales del transporte. Algunos especialistas como Turmesa y VM desarrollaron kits de sobrealimentación para esta mecánica, que elevaban la potencia hasta los 83-86 CV. 

En 1978, el 2 Litros redujo su cilindrada hasta los 1.918 cc para quedar por debajo de los 13 CV fiscales, lo que conllevaba al propietario una rebaja del 13 por ciento en el impuesto de circulación. Perdió 5 CV de potencia y pasó a denominarse 180 Automático. Al dejarse de vender y fabricar el Dodge 3700 GT, los 180 y sus derivados pasaron a ocupar el escalafón más alto de la gama Chrysler en España, quedando por debajo el Simca 1200 y en la gama media, el nuevo y moderno Chrysler 150 americano.

El Grupo PSA -Peugeot y Citroen- se hacía en 1979 con todas las divisiones y filiales de la Chrysler Corporation en Europa. Esto incluía a Simca en Francia, el Rootes Group en Reino Unido y Chrysler España SA, entre otros. Todos los automóviles vendidos en Europa como Chrysler pasarían a denominarse Talbot, incluido el 180 y sus derivados, que en Salón de París de 1980 iniciaban su última temporada en el mercado como Talbot-Simca 1610 y 2 Litres, con leves cambios estéticos. 

Por último, mencionar que Chrysler España ofrecía dos transformaciones como ambulancia y fúnebre de su 180. La empresa PV realizó una singular versión limusina muy apreciada por los taxistas y, como todos los vehículos de la España de entonces, por las cuadrillas de los toreros. El rebautizado como Talbot 180 estuvo un año más en producción en España que sus hermanos franceses. Finalmente, en 1981 finaliza el periplo de los Chrysler españoles tras 100.000 unidades vendidas.

La miniatura corresponde al número 49 del coleccionable 'Nuestros Queridos Coches' editado por Altaya. Esta fabricada en metal por Ixo. Fue un modelo que, al igual que otros integrantes del mismo coleccionable, levantó una gran expectación en el momento de ser anunciado, la cual bajó drásticamente cuando se puso a la venta al no superar las expectativas que había creado. En la parte positiva, la más breve, diremos que la miniatura cuenta con un acabado razonablemente bueno y sus formas son las del coche real, mirándolo con más benevolencia que objetividad. En el lado más negativo, lo peor sin duda son sus desproporciones, pues el coche parece más grande de lo que era, lo que se ve agravado por las enormes ruedas y llantas con que viene. La intención de Altaya parece ser que era reproducir un 2 Litros Automático y en parte, una vez más siendo muy optimistas, lo consigue, pero tiene detalles muy chirriantes, como el logotipo de Simca sobre la tapa del maletero, propio de las últimas versiones francesas. En definitiva: ¿tienen los coleccionistas españoles una réplica del añorado Chrysler 180? Sí. ¿Es una miniatura que hace justicia al modelo? No. ¿Es digno de colocarse en las vitrinas de los coleccionistas españoles? Bueno, su competitivo precio y la ausencia de otra réplica de otro fabricante que haga la competencia la hacen merecedora de un nuevo sí. Es muy probable que con el tiempo esta miniatura se termine viendo con mejores ojos.

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